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06 Para entrar al discurso del psicoánalisis

20 de Mayo de 2005

Antes de comenzar a desarrollar la clase de hoy, voy hacer una aclaración de traducción respecto de un problema que aparece en López Ballesteros en el ensayo sobre El fetichismo. Es un problema que surge de la traducción de López Ballesteros y que se aclara por lo que dice la traducción de Amorrortu.

En el texto sobre El fetichismo, en el punto donde Freud habla del fetiche como monumento y de la operación de renegación que se pone en juego respecto de la representación, Freud dice: “La represión del afecto”; en un grupo estuvimos discutiendo esto y nos trajo bastantes problemas hasta que fuimos a Amorrortu y encontramos que allí está hablando de “la represión de la moción pulsional”. Entonces, al punto que llegamos en esa discusión es que no es ‘del afecto’ sino que consideramos como ‘la represión del empuje pulsional’, respecto de la represión como destino de la pulsión. Nos pareció que se aclaraba esto que estaba en López Ballesteros ya que Freud afirma en el texto ¨¨La represión¨¨ que el afecto no se reprime sino que se suprime.

Voy a seguir con algunas cuestiones que surgieron de las preguntas de la clase anterior, y retomaré la otra referencia, que anuncié y, no la desarrollé, es el texto Recuerdo, elaboración y repetición.

Introduje de esta manera la cuestión, a trabajar para hoy, porque me parece que este curso se trata de poner al día algunas cuestiones , que implican que la cosa no va sin decir, aún cuando enseñamos, o cuando pretendemos transmitir las dificultades que implica entrar en el discurso del psicoanálisis, no es sin el modo en que lo decimos que esto es posible que transmita o no transmita.

Es al decir, en ese tiempo, irrumpe eso que sorprende, eso que es inesperado, aún cuando pensemos que estamos orientados a decir lo que queremos decir.

Habiendo ocurrido un lapsus, hay alguien que puede hacer una pregunta que demuestra, que constata, que lo que se dijo era al revés de lo que se pensaba decir.

En la emergencia de ese algo que interrumpe, que irrumpe o que sorprende es con Freud que podemos decir que nos encontramos ante una prueba de existencia de algo que se aloja entre percepción y conciencia, de algo que opera como discordancia entre la percepción y la conciencia. Esa operación tiene su eficacia.

Entonces no es que tenemos que convencer a alguien de la existencia del inconsciente, sino que nos encontramos con él cuando hablamos.

Tampoco se trata de hacer una didáctica de esto.

En la clase anterior hablamos de esa operación que constituye el símbolo y que está dada precisamente por el efecto del ‘hacer faltar’. Este ‘hacer faltar’ es el modo en que el Otro deja su marca que es a la vez de lenguaje y de sexo, y lo hace a través de tres operaciones.

Privación, frustración, castración que son operaciones del lenguaje.

El lenguaje es condición del inconsciente, no es al revés, no es porque hay inconsciente hay lenguaje, sino que es porque el lenguaje antecede, precede, que hay inconsciente. Entonces estas operaciones hacen a esta condición de preexistencia del lenguaje respecto del inconsciente. Digamos que esta condición implica que habitamos un lugar en el mundo según como aprendimos a hablar.

En la clase anterior hubo una pregunta, que uno de ustedes hizo, respecto de lo que yo había desarrollado que se entendía la articulación simbólico - imaginario, pero esta persona decía que no entendía cómo se articulaba lo real respecto de este subrayado que hice en relación a la constitución del símbolo y a la creación del símbolo y a la entrada del significante en lo real.

En el pizarrón escribí lo que a esta altura de las referencias que estamos tomando, es el modo que Lacan da cuenta a lo largo de su enseñanza, va a ir traduciendo de distintos modos y son lo que él considera a esta altura del Seminario IV Las relaciones de objeto, que es la referencia que estuve tomando, lo que Lacan llama ‘las categorías de la falta’.

Esto que Lacan llama las categorías de la falta y que son tres operaciones: privación, frustración y castración, articulan la incidencia de un agente respecto de la creación de un objeto.

En este Seminario IV Las relaciones de objeto, Lacan está discutiendo con lo que han sido los desarrollos postfreudianos en relación a las relaciones de objeto. Está discutiendo con esa generación de analistas que concibieron la constitución del sujeto, es decir el proceso de identificación, en términos imaginarios.

Lacan hace este desarrollo, respecto de estas tres operaciones, para dar cuenta de las razones por las cuales no es posible considerar la identificación solamente a nivel imaginario, sino que hay que considerar que el sujeto se constituye por la identificación respecto del significante, es un efecto de la operación del significante; y tiene consecuencias a nivel imaginario, simbólico y real.

Lacan después lo va a decir más precisamente, esto que aquí llama categorías, más adelante las llamará registros, luego dimensiones, más avanzada su enseñanza lo va a tomar como consistencias, según la articulación al capítulo de la topología del sujeto que esté desarrollando en cada momento de su enseñanza . Son estas categorías, registros, dimensiones, consistencias, lo que dan cuenta de la operación del espacio y del tiempo respecto de todo aquél que habla. Es porque la identificación es efecto de la operación del significante que el sujeto puede habitar un tiempo y un espacio en un discurso.

La concepción, la idea que nos hagamos de estas dimensiones, de estos registros, de estas categorías, será radicalmente diferente según tomemos o no en cuenta hipótesis de existencia de los procesos inconscientes, es decir la hipótesis de Freud.

A partir de Freud y con la lectura que hace Lacan de la constitución del sujeto, y habida cuenta de la hipótesis de existencia de los procesos inconscientes, las dimensiones de todo aquél que habla surgen de otro modo; no están para que el que habla habite ese espacio y ese tiempo que ya está dado, sino que son productos de una construcción que cuenta con que es porque hablamos que hay inconsciente.

.En los tiempos que anteceden a Freud, la explicación de la psicología de conciencia era que aquellos fenómenos que surgen en la percepción o en la conciencia, que distorsionan lo que se consideraban las funciones sintéticas, eran excepcionales; la razón a la cual se atribuía esta irrupción era el cansancio, la fatiga, la falta de atención, la disfunción.

La hipótesis de Freud, lo que viene a dar cuenta, es que eso que ocurre pareciendo excepcional, está en relación a cierta legalidad, está regido por ciertas leyes, que son las leyes del lenguaje.

Estas irrupciones son una prueba de existencia de qué?, de procesos que responden a una estructura; y que esa estructura está en las leyes del lenguaje.

Es Lacan quien va a decir que la metáfora y la metonimia equivalen a la condensación y al desplazamiento, y que entonces, este trabajo del inconsciente está regido por esas leyes, que son las leyes del lenguaje. Eso es lo que significa lo que se repite como aforismo ¨el inconsciente está estructurado como un lenguaje¨¨.

Entonces, cuando queremos dar cuenta de qué hablamos, cuando hablamos de la hipótesis de existencia de los procesos inconscientes, los términos que son necesarios que pongamos en juego son hipotesis de existencia; es hay una existencia que responde a una estructura, implica una legalidad y que responde por una realidad que es sexual.

La existencia del inconsciente se demuestra como saber. Hay una saber en eso que irrumpe, que emerge en ese accidente.

Freud va a decir: “Es un saber no sabido”.

Muchas veces, cuando hablamos, esto queda invertido y queda como el no saber.

Una precisión que hay que hacer es que no se trata de un no saber, se trata de un saber no sabido, es decir un saber afectado por la negación, (tema que desarrollaremos especialmente) y que eso tiene que ver con la existencia del inconsciente, el inconsciente como saber implica que no se trata de una apología de la ignorancia, la ignorancia es otra cosa, no es que se puede hablar mejor no sabiendo, sino que en lo que decimos, en lo que hablamos, hay un saber que no es sabido y que tiene incidencia efectiva.

Este saber da sus pruebas de existencia, de estructura, de realidad, de qué modo? en los síntomas, los lapsus, los olvidos, los chistes, los sueños. Es decir, las formaciones del inconsciente. Este saber no sabido da prueba de su existencia y de su realidad a partir de sus formaciones. Y este saber se constituye en el acceso al símbolo que, como fue desarrollado en clases anteriores respecto de la conformación del fetiche, su función como símbolo del pene que no hay en la madre. El símbolo como hemos visto se constituye a partir de eso que va a sustituir eso que no hay.

. Avanzando un poco y respecto de lo que consideramos esta necesidad, esta vía, de entrada al discurso del psicoanálisis, vamos a decir que ese saber en el análisis se hace discurso.

¿Qué implica decir que el inconsciente se hace discurso en el análisis? ¿Cómo lo admite el analista, cómo es admisible que el inconsciente se haga discurso en el análisis?

Para responder a estas preguntas me centré en el texto de Freud que tomé como referencia, la vez pasada, pero no desarrollé, es el texto de Recuerdo, repetición y elaboración, es un texto del año ’14. Es un texto que está muy cercano a los textos Introducción al narcisismo y Amor de transferencia. Introducción al narcisismo está entre Recuerdo, elaboración y repetición, y Amor de transferencia.

Allí Freud hace un trayecto en donde va dando cuenta de las distintas variaciones o distintos movimientos que él mismo fue haciendo respecto de la técnica, respecto de eso que ocurre en el análisis.

Se trata de cómo comenzó la experiencia del análisis, diciendo que, en un comienzo era buscar la reproducción de los procesos psíquicos de aquella situación inicial, buscando la génesis de los síntomas para conseguir la derivación por medio de la actividad consciente.

Ante un síntoma, con el instrumento de la hipnosis en lo que es el tiempo de la experiencia germinal del análisis, lo que intentaba, bajo hipnosis, Freud era reproducir eso que había sido la condición inicial del síntoma para derivarlo a la conciencia, para hacerlo consciente, y por ese medio deshacer el síntoma.

Con respecto a esto Freud dice que este procedimiento que se valía de la hipnosis, trataba de hacer encontrar lo excluido, eso que quedaba por fuera del campo de la conciencia, lo que aparecía como excepcional, eso rechazado, eso que se hace representar por las formaciones como si hubiera una situación inicial escrita, como si hubiera una escritura original, intentando por la vía hipnosis deshacer esa escritura para integrarlo a la conciencia.

Esta es una vía que sabemos que Freud desecha porque se le demuestra imposible.

El segundo paso que relata Freud que hace respecto del tratamiento en relación a los síntomas era respecto de deducir, antes era reproducir, la condición inicial; en este segundo momento Freud habla de deducir. Freud dice: “Deducir de las ocurrencias espontáneas aquello que el analizado no conseguía recordar, burlar la resistencia con la interpretación, buscando en la misma orientación del primer paso de la técnica la génesis de los síntomas; en qué situación surgieron por primera vez”.“Pero abandonamos la derivación por reacción, sustituyendo por la labor que el enfermo debía llevar a cabo para dominar la crítica contra sus asociaciones”. Esto que le hacía resistir, detenerse, silenciarse, esto que impedía vía la búsqueda, la investigación del origen de los síntomas, encontrarse con algo respecto de la verdad de esos síntomas, Freud lo vuelve a abandonar, segundo abandono.

Es allí cuando se plantea la enunciación de la regla fundamental, Freud dice: “Técnica actual, prescindimos de una orientación fija, estudiamos la superficie psíquica del paciente y utilizamos la interpretación para descubrir las resistencias que en ella emergen y comunicárselas al analizado. Hacemos una nueva división del trabajo. El médico revela al enfermo las resistencias que él mismo desconoce y una vez vaciadas éstas, el sujeto relata sin esfuerzo algunas situaciones olvidadas. El fin de estas técnicas es el mismo: buscar la disolución del síntoma.Descriptivamente sería eliminar, suprimir las lagunas del recuerdo; y dinámicamente el vencimiento de las resistencias de la represión”.

Es allí donde se refiere al desarrollo que hicimos la clase anterior, con respecto de la amnesia infantil, diciendo que los recuerdos encubridores en ellos se conserva no sólo una parte de nuestra historia infantil, sino lo que en ella tuvo una importancia esencial.

Es muy interesante aquí donde Freud vuelve a relevar esta transformación que se produce respecto de lo olvidado y lo que aparece en lugar de lo que se olvidó. Ahí establece una especie de proporción, Freud, dice: “El recuerdo encubridor es a los años infantiles olvidados como el contenido manifiesto a las ideas latentes”, es decir, eso que viene a sustituir, a simbolizar lo olvidado, lo reprimido.

Cuando veamos la cuestión del olvido vamos a precisar qué es lo reprimido y qué es lo olvidado, que no son sinónimos.

Freud ahí releva y acentúa la importancia de la fantasía, ese otro grupo de procesos psíquicos opuestos como actos puramente internos a las impresiones y sucesos vividos. Esto nos permite estudiar separadamente el olvido y el recuerdo, porque hay cosas que se recuerdan y algo que nunca pudo ser olvidado, se está refiriendo en este punto al trauma y a eso que con Lacan podemos decir que conserva, mantiene ese estatuto, esa dimensión de real que hay que hacer entrar al inconsciente. Freud allí se está refiriendo al Hombre de los lobos. Freud dice: “Con la nueva técnica el analizado no recuerda nada de lo olvidado o reprimido, sino que lo vive de nuevo, no lo reproduce como recuerdo sino como acto”.

Entonces, lo que había sido reproducción bajo hipnosis, deducción en la técnica habrá acción por reacción, en este punto de lo que es el desarrollo de la técnica freudiana, está directamente enlazado a la transferencia y al estatuto inconsciente tomando por primera vez, relevando y subrayando el término repetición; compulsión a repetir.

Ahí Freud relata ahí un ejemplo, se le dice la técnica fundamental a un sujeto, el sujeto calla y dice que no recuerda nada. Freud dice esto es una repetición en posición homosexual en la transferencia. Entonces, es allí que acentúa que la transferencia no es más que repetición y la repetición, transferencia todavía de lo pretérito olvidado.

Un poquito más adelante va a hablar de la actualidad de la transferencia.

Freud dice: “A mayor repetición, más sustitución del recuerdo por la acción”; es decir, el sujeto no recuerda y aquello que no recuerda lo repite bajo las condiciones de la transferencia y de la resistencia.

Pero ¿qué repite?

“Todo..., dice Freud, ...lo que había incorporado a su ser partiendo de las fuentes de lo reprimido: sus inhibiciones, sus tendencias inutilizables, sus rasgos de carácter patológico. La enfermedad no es un hecho histórico sino una potencia actual.

Con respecto a cómo se pone en juego esto que él llama ‘la técnica actual’ Freud dice: “Vamos atrayendo a nosotros los elementos de la enfermedad. Se trata de hacer entrar al campo de acción de la cura.”

El campo de acción de la cura, entiendo que con Lacan, se podría ubicar como ese lazo social que implica lo que en algún momento de la literatura analítica se llamó la situación analítica. Es ese lazo de discurso que se produce en el análisis lo que pone en acto la realidad del inconsciente. Freud dice: “Mientras el analizante o el enfermo vive los elementos reprimidos como algo real, lo vamos refiriendo al pasado. A diferencia de la hipnosis, que es una experiencia de laboratorio, la asociación es una experiencia que supone evocar un trozo de vida real. Si el sujeto ha de tener el valor de ocupar su atención con los fenómenos de su enfermedad, a lo cual no debe despreciar sino considerar como un adversario digno, como una parte de su ser fundada en motivos importantes. Preparamos la reconciliación del sujeto con lo reprimido, que se manifiesta en sus síntomas y le concedemos a la enfermedad cierto margen de tolerancia”. Ahí después va a decir que por esta tolerancia puede haber agravaciones momentáneas, momentos de mayor resistencia, de aumento de la resistencia por esta tolerancia. Luego Freud dice: “Pero no es posible vencer a un enemigo que se mantiene ausente o no está lo suficientemente próximo”.

Esto se encadena con lo que vamos a ver en Amor de transferencia cuando Freud dice: “Si convocamos a los dioses del averno no es para después mandarlos de vuelta, sino para hacer algo con ellos”.

“Tratamos de mantener en el terreno psíquico los impulsos que tienden a derivar a la motividad, llevar al recuerdo lo que tiende a derivar por medio de un acto”, por ejemplo lo que consideramos hoy un acting out, Freud aquí se refiere a las ausencias, al abandono del tratamiento, a la puesta en juego de la resistencia respecto del trabajo. “Le damos a los síntomas de la enfermedad una nueva significación basada en la transferencia, sustituimos la neurosis por la neurosis de transferencia; y tomamos la transferencia como esa zona intermedia entre la enfermedad y la vida. Creamos una enfermedad artificial asequible a nuestra intervención”.

En relación con esto voy comentar un ejemplo, es una serie muy breve de sueños de una analizante que de los primeros sueños a este último que voy a contarles, se puede ubicar algo en relación a la inscripción de un duelo articulado con la castración en la madre.

Es una analizante que sueña repetidamente, en distintos momentos del análisis, que se le caen los dientes. De distintos modos va apareciendo este sueño de angustia que es que pierde los dientes y se despierta sumida en una profunda angustia. Durante el tiempo que ocurren estos sueños, estuve orientada por la idea de que estos sueños son intentos de anotar, de inscribir algo, de un duelo sumamente difícil respecto de lo que fue la matanza de su padre en las manos de la dictadura.

Sueña repetidamente esto de que pierde los dientes, luego aparece un síntoma, una enfermedad orgánica, un nódulo en la tiroides. Cuando aparece este nódulo que no es operable y que requiere un tratamiento medicamentoso, ella tiene otro sueño en el cual la operan de ese nódulo y le vuelve a crecer; otro sueño de angustia.

Hay una serie de movimientos en el análisis y en este momento el sueño que aparece es el siguiente, dice: “Me miro el pubis y no tengo pelo”. Este sueño surge a partir de un recuerdo, que es un resto diurno, y tiene que ver con que ella se va a cortar el pelo y aparecen todos los avatares, cuando vuelve, espera de quien la mire, qué reacción tendrá respecto de ese cambio en su imagen que es el corte de pelo.

Ella dice que se enoja con la hermana porque cuando ella aparece, irrumpe para hacerse ver, respecto del corte de pelo, la hermana no le da bola, le dice que está ocupada, que está estudiando, que no la moleste, y recién después reacciona ante la nueva imagen. Además comenta que a su novio le gustó el corte de pelo.

Asocia que el hecho de no tener bello en el pubis significa una enfermedad. Otra asociación que hace, es que el pubis sin bello la remite a su dificultad respecto de su posición como mujer porque la deja o como una nena o como una vieja, dice: “No me siento mujer”. Inmediatamente después de esto cuenta: “Me rayé con mi vieja porque me llamó y me dijo: me podés tocar la tiroides me parece que tengo un nódulo líquido. Me angustio cuando veo en ella lo que siempre me pasa a mí”. Ahí corto, y me parece que en este sueño todavía indistinguido lo que es la castración y la muerte, hay algo en este encuentro especular con la madre respecto de la enfermedad en la tiroides, algo de inscripción respecto de la castración en la madre.