Clase 11 de abril, Anabel Salafia
Anabel Salafia: Vamos a continuar, entonces, con algunos puntos respecto de esta clase VI que veníamos tratando. Decía que vamos a continuar y necesariamente la continuación va a suponer retomar algunos puntos que ya veníamos trabajando la reunión pasada.
Ustedes recordarán que lo que fue el núcleo, la cuestión central en la clase pasada fue el punto de partida y que es también esencial en este capítulo y en este Seminario era la cuestión que se presentaba bajo lo que podríamos llamar la fórmula del yo no digo que, es decir lo que llamamos la función del no dicho. Es la función del no dicho la que organiza no sólo lo que tiene que ver con la interpretación de este sueño sino lo que introduce, lo que es la introducción misma del sujeto a la dimensión del inconciente, de la constitución del sujeto y de la dimensión de la constitución del sujeto. Siempre seguimos la cuestión del no dicho bajo la forma del no digo que, es siempre el articulador. Es por esto que en algún momento y un poco rápidamente en la clase anterior dije, en determinado momento, que sin esta función del no dicho, del no digo que, que está necesariamente y de alguna manera en el dicho, no hay posibilidad alguna de interpretación. Es decir que esto está directamente en relación con la posibilidad y con la instancia de la interpretación posible. Por eso hay esta solidaridad, digamos, entre los términos del sueño y la interpretación, justamente por lo que decíamos que Lacan nos presenta con toda claridad con respecto al no dicho como soporte del sueño, el sueño como hecho para decir lo que precisamente no debe ser dicho; esta es la función del sueño. Entonces ustedes ven, espero, esta relación entre el no dicho, el yo no digo que, el sueño como mensaje, como vehículo y como elemento. Ahora vamos a ver en qué sentido tomamos estos términos, como elemento que está destinado a comunicar algo que sólo puede ser dicho en los términos del yo no digo que y esto es también fundamental respecto del dicho en el análisis. Y es porque hay este yo no digo que, que el sueño está destinado a poner en juego particularmente que hay esta relación solidaria entre el sueño y la interpretación que va a transformarse en esta relación igualmente solidaria, y más específicamente solidaria en cuanto que se refiere a la estructura, entre el deseo y la interpretación. Es por eso que esto va a llegar a ser no el deseo y la interpretación sino el deseo es la interpretación, pero ya se va viendo a partir de que se introduce este punto. Vamos a volver un momento sobre lo que decíamos con respecto a la diferencia que Lacan insiste en establecer y de una manera más que sutil, por razones que ahora voy a decir, entre el deseo y el anhelo, esta diferencia. Pero precisamente, decía, esto es una cuestión enormemente sutil porque en el curso de su Seminario y cuando Lacan presenta la cuestión de este sueño tenemos siempre presente que Lacan usa diferentes términos y sólo en determinado momentos, en momentos muy precisos utiliza el término deseo, si no utiliza el término voeu, o voto que podríamos traducir por anhelo. Pero en francés tenemos tres términos en juego, de hecho en principio dos y después tres. Tenemos el término que mencioné recién voeu, que podríamos traducir literalmente por voto, pero voto es algo que tenemos que ver bien su sentido en castellano. Voto es un anhelo pero voto es un ofrecimiento e incluso en español tiene el significado más preciso de un ofrecimiento en sacrificio.
Comentario: Más religioso.
Anabel Salafia: Bueno, suele tener una acepción religiosa pero por su relación con el ofrecimiento y al ofrecimiento le viene metonímicamente enseguida la dimensión de sacrificio. Se ve que todo eso está en el término voto. Pero en francés también tenemos el otro término que decía que es suete(¿?), suete(¿?) es desear en el sentido de anhelar porque después tenemos el término désir que es el deseo, ¿no?. Entonces decía, es interesante verlo en francés en el original porque uno va captando. Entonces, cuando hablamos del anhelo, el suete(¿?) también podría ser traducido como deseo o como ansia de, pero no como deseo en el sentido fuerte, digamos, si por esto aceptamos en principio el sentido que tiene en Freud este término pero que es un sentido que justamente está completamente relacionado con el sueño y completamente relacionado con la interpretación del sueño. Sin la interpretación del sueño no hay deseo, hay anhelo. Es por esto por lo cual Lacan habla del anhelo del sujeto, por ejemplo, y en momentos muy precisos cuando se refiere a lo que se va a interpretar del sueño entonces dice désir, entonces dice que el término es deseo. Si no, aquí por ejemplo, está escrito según su deseo, ahora después vamos a ir viendo la cuestión con el grafo, ¿no es cierto?, pero este según su deseo en francés es selon son ve(¿?). Selon es un termino clave, absolutamente clave en lo que es la interpretación del sueño y vamos a ver por qué. Y vamos a ver, espero poder transmitirles, la coherencia enorme que tiene la interpretación respecto de lo que es la estructura del sueño y su relación al deseo. Y este término, selon, según, es son ve, pone Lacan, no pone selon son désir, no. ¿Por qué?, por esto que decía, hay que deducirlo, quiero decir no es manifiesto, porque no hay deseos sino cuando está la interpretación, las tres interpretaciones que se corresponden con este según del sueño. Espero que ustedes hayan leído al menos el fragmento de “Los dos principios del suceder psíquico” en el que Freud se refiere a este sueño. Y espero también que sepan, y si no lo sabrán a partir de este momento, que Freud incluye un comentario sobre este sueño en “La interpretación de los sueños” en el apartado sobre sueños absurdos. Son las dos versiones pero es en el artículo que tenemos bajo el título de “Los dos principios de suceder psíquico” donde Freud hace la interpretación que Lacan va a desplegar completamente. Freud muy brevemente dice, bueno, el padre estaba muerto y él no sabía. ¿Qué era lo que él no sabía?, eso que él no sabía era el deseo de su hijo. El deseo de muerte del hijo era lo que él no sabia, lo que da una de las tres interpretaciones del según, digamos. Es decir, lo que él no sabía es que estaba muerto según su deseo pero en ese momento justamente, después vamos a llegar igual a este punto pero les doy esta referencia ahora porque en ese momento el término es deseo. Estaba muerto según el deseo de muerte del padre, según el deseo de muerte del padre que no tiene nada que ver con el padre sino que tiene que ver con la rivalidad con el padre, mientras que en el sueño lo que se presenta es el deseo de que el padre muera para aliviar el sufrimiento del padre. Ahí, digamos, aparece el “según su deseo”. Bueno, eso es lo que el sujeto sabe, hablando del no sabía, lo que el sujeto sabe es que el deseo que el padre muriera era a fin de que no continuara sufriendo. Eso está dentro de lo que sabe. Lo que él no sabe, y es allí que Lacan con respecto a este punto dice algo que es muy importante, dice que el sujeto puede llegar a saber que según su deseo se corresponde con su deseo de muerte del padre no en lo que se refiere al padre sino en lo que se refiere a él, entonces quiere decir él estaba muerto y no lo sabía. Estaba muerto según el deseo de muerte del hijo respecto del padre como rival quiere decir estaba muerto y no lo sabía cuando aún estaba vivo, ¿no es cierto?, porque es así como se articula ese deseo y hay ya dos interpretaciones del “según”. Pero este “según” es un término absolutamente clave y ahora en un momento vamos a ver por qué. Como decía Freud dice esto, bueno, entonces vamos a decir que la interpretación del sueño “él estaba muerto y no lo sabia”, no sabía el deseo de muerte del hijo. Es decir, vamos a decir, estaba muerto, el padre estaba muerto “según” su deseo. Que no es lo mismo que decir a causa de su deseo, por el motivo de su deseo, y vamos a ver muy bien por qué no es lo mismo. Y por qué, justamente, esto nos muestra que el intercalar el “según”, porque lo que el sujeto dice es que él había anhelado, digamos así, que el padre muriera para que el padre no continuara sufriendo. Es decir, para que no tuviera que soportar una existencia sin deseo, digamos así. Este es otro punto clave, el soportar la existencia cuando ya no hay ningún deseo de vivir. Es a esto que se refiere el hecho de que él asume, vamos a decir así, se hace cargo de el dolor del padre, del dolor del otro, pero vamos a ver por qué. Pero es en este sentido que va la cosa, el dolor de existir cuando ya, debido al sufrimiento, no hay ningún deseo de vivir, ese anhelo que el sujeto lo sabe porque lo ha tenido. Pero nosotros lo que tenemos que tener en cuenta fundamentalmente es que esto aparece en el sueño, es que esto da lugar a la formación de un sueño. ¿Por qué esto daría lugar a la formación de un sueño?, esto es una buena pregunta sobre la cuestión; que el padre muera, él anhela que el padre muera para que no continúe sufriendo. Ahora bien, ¿por qué tiene que producirse un sueño en el cual aparezca esto?. Y ustedes van a encontrar que lo que Freud hace es referir esto al dolor por la pérdida del padre, dice, pero a pesar de este anhelo, haber perdido al padre, se lamenta y también se siente culpable de haber deseado esto. Esto es lo que dice Freud. Lacan va a llevar la interpretación a un nivel, si se quiere, más profundo. Dice, muy bien, cuando el padre no está no hay pantalla, vamos a decirlo de esta manera. Lacan no usa esta expresión. No hay protección para el sujeto respecto de la muerte. Tampoco hay protección, vamos a ver, para el sujeto respecto de la castración porque con el deseo de muerte del padre, correlativamente a esto, hay un deseo que es en si mismo un deseo injustificable, utiliza esta expresión Lacan y no porque sí. Es muy importante porque lo que es injustificable es lo que está ligado siempre a una función del significante. Lo que el significante introduce como tal, como significante, es justamente lo que es injustificable. Vamos a decir, el significante va a desvirtuar lo que es la necesidad, va a transformar en otra cosa lo que es objeto de una necesidad. Ya estando el significante en juego, y necesariamente está el significante en juego, ¿por qué?, porque el sujeto tiene que alienar su necesidad al llamado al Otro y esto ya entra en el desfiladero del significante y ya lo que es el objeto de su necesidad es otra cosa, algo que el Otro puede dar, lo que el Otro puede no dar, un signo de amor, un don que se rehúsa, un don que se otorga, etcétera; cambia completamente la naturaleza del objeto de la necesidad. Entonces es en este sentido que aparece un deseo, como el deseo de castrar al padre que está en relación con la rivalidad, aparece como un deseo injustificable, un deseo que es introducido por la función misma del significante en la estructura. Vamos a ver, vamos a aclarar, yo sé que esto todavía no se entiende y puede ser que nos lleve un tiempo que se entienda pero creo que igual hoy podemos avanzar con esto. Si es importante que se entienda esto, lo que introduce el significante. Lo que introduce el significante es el hecho fundamentalmente de que el sujeto una vez que está en el lenguaje, que está planteado en el significante, que está tocado y forma parte y es un elemento de la cadena y está, a su vez, tocado por la cadena significante; una vez que el sujeto está planteado en el significante, no puede destruirse. Esta es una cuestión esencial, no es la primera vez que Lacan plantea esto, lo planteó en el Seminario precedente, en el Seminario de “Las formaciones del inconsciente”, ¿no es cierto?, sobre la imposibilidad de la destrucción del sujeto que no es a nivel de la vida, es a nivel de la existencia. Cuando Lacan lo planeta en “Las formaciones del inconsciente” lo plantea respecto del sujeto deseado o no deseado, pero en definitiva la cuestión es la inserción del sujeto en la cadena significante. Si el sujeto quiere rechazar esa inserción no logra, por más que lleve a cabo un suicidio, por ejemplo, no logra sino justamente, digamos así, poner en un grado de existencia lo que haya sido su vida. Es decir, no hay forma para el sujeto planteado en el significante de destruirse, de eliminarse del encadenamiento, y la existencia es la dimensión de ese encadenamiento, propia del significante. Entonces el sujeto en ese plano no puede, como decía, destruirse. Esto es algo que también cuando Lacan hace referencia, más que referencia es toda una explicación, lo pueden ver ustedes en las clases del año pasado cuando tratamos acerca del encadenamiento significante y de esta cuestión respecto de la destrucción, es en las dos clases del Seminario, creo, en donde Lacan se refiere mucho a André Gide. Digo, en ese momento Lacan dice no sólo el sujeto no se puede destruir si se suicida, lo que tiene que ver con esa dimensión de la existencia, sino que esto nos da la pauta de por qué el suicidio es contagioso, es decir en el sentido de que se establece un encadenamiento, una seriación. Muy frecuentemente se suicida un adolescente en un pueblo y se suicidan unos cuantos más, digamos, es decir de manera de que se establece una serie y se dice entonces que es contagioso. Es acertado en este sentido de que es una producción del encadenamiento significante mismo, ¿no es cierto?. Y eso es también justamente lo que tiene que ver con el dolor de existir. El dolor de existir está directamente en relación con esa imposibilidad de destruirse en la existencia. Es también un fundamento que podemos encontrar en la lógica de la pesadilla y Lacan en un momento hace mención de algo que no llama una pesadilla pero del sueño de una paciente que en el sueño tiene la sensación de existir y de que de esa existencia nace otra existencia de manera indefinida y hasta perderse de vista y de sentir, a propósito de esta existencia que se extiende, un dolor intolerable. Bueno, es decir que hay algo que tiene que ser una defensa respecto de esto y esto es un punto fundamental. El sujeto tiene que defenderse, necesariamente tiene que defenderse. Es decir que esto es lo que lleva inmediatamente, inmediatamente es el término que Lacan utiliza y me vino tal cual, esto es lo que lleva inmediatamente a que esto tome un apoyo en lo imaginario, que tenga que apoyarse en el otro, que tome una vertiente esto que es completamente simbólico. Por simbólico entendemos la dimensión del significante. Ese dolor de existir, digamos así, sería permanente e intolerable, no tendría las manifestaciones que tiene en nuestras vidas en determinados momentos, y en determinados momentos precisamente que están en cierta relación con la muerte, por ejemplo, de seres queridos. Es justamente lo que está escabullido, vamos a decir así, y es otro tipo de defensa sintomática en este caso porque la defensa que tiene que ver con que esto vaya al imaginario, que ahora vamos a ver cómo esto funciona, que vaya al fantasma, directamente. El fantasma es un velo respecto de esto. Esto es una cosa y la defensa sintomática, por ejemplo, para dar un ejemplo así muy directo, demasiado a lo mejor pero no porque la melancolía, digamos así, es una defensa respecto del dolor de existir. No hay este dolor de existir en la melancolía porque la melancolía produce sintomáticamente una defensa, como digo en el orden del síntoma, respecto del dolor de existir. Vamos a ir distinguiendo esto de la función del fantasma.
Bueno, digo, entonces, el dolor de existir es algo respecto de lo cual existe la necesidad de un velo y entonces eso es otro orden de defensa que es eso que va a constituir la función imaginaria en la vida del sujeto y que está en juego en la constitución del fantasma, en la construcción y en la constitución del fantasma. Esto va a apoyarse, como decía, en el otro, en el otro como rival. El sueño es esto lo que nos muestra. En el sueño decíamos ¿por qué se produce un sueño en relación con esto?. En primer lugar porque la muerte del padre produce automáticamente, vamos a decirlo de esta manera, un retorno sobre el deseo de muerte del padre, esta es la primera cuestión, si no, no hay sueño sin este retorno, ¿se entiende?, sin este efecto de retroacción que es completamente inherente al deseo del sueño. El deseo del niño, el deseo de muerte del padre, el deseo del sujeto como deseo de muerte del padre, del padre como rival, entonces retorna sobre el sujeto por la muerte del padre. Es por esto por lo que se produce el sueño, es por esto que se produce la formación del inconsciente. Y hay una correlación, vamos a decir así, entre el sueño y ¿qué dice el sueño?. El sueño nos muestra el hecho de que el soñante asuma el dolor de existir, asuma lo que supuestamente sería el dolor del Otro. No hay ningún dolor del Otro, no hay ningún dolor posible del Otro y si no tenemos que preguntar quién es este Otro. Este Otro es en el sueño el padre pero el padre está en el lugar del otro, a esto lo íbamos a llamar el pequeño otro, que es apoyo para el imaginario del sujeto. Y fíjense que Freud cuando comunica este sueño, cuando lo hace en “La interpretación de los sueños”, hay muy poca variante pero es interesante, dice “su padre ha resucitado y dialoga con él”, esto es esencial. En “Los dos principios de suceder psíquico” dice “él esta hablando con su padre”. Es lo mismo, dialoga con él, está hablando con su padre. Quiere decir, este otro con el cual el sujeto habla, este otro es el soporte imaginario, es decir, es su doble narcisista, vamos a decir es su yo. En francés Lacan usa para hablar del yo como objeto, como objeto libidinal, función narcisista quiere decir el yo como objeto, el propio cuerpo como el objeto fundamental, el objeto fundante del erotismo humano, y la relación con el semejante es la relación con el doble narcisista. Por eso el imaginario, por eso hablamos de la función imaginaria y vamos a ver la función imaginaria dentro del fantasma. Por eso decía yo comiencen a leer, a releer “Introducción al Narcisismo” porque es allí donde Freud dice el narcisismo consiste en tomar el cuerpo propio como objeto. Y por eso también decía yo esto no se confunde con tomarse a sí mismo como objeto porque no hay sí mismo, es el objeto lo que está ahí. Ustedes van a ver, vamos a ir viendo, por eso digo que hay que leer “Introducción al Narcisismo”, porque todo no podemos resolverlo en esta clase de una hora, tengo que hacer mención de cosas que supongo que se están leyendo o releyendo. Y ustedes van a ver que Freud tiene como cuestión fundamental, cuando va a construir, a introducir en el narcisismo, la cuestión de que él ha descubierto que hay una sola libido, que no hay una libido femenina y una libido masculina, que hay una sola libido y que tampoco la cuestión entre las pulsiones sexuales y las pulsiones del yo le presenta una dificultad porque bueno, finalmente lo que Freud va a descubrir es que la libido que es libido puesta en el objeto es libido que puede encontrarse en lo que él llama las psiconeurosis narcisistas en el yo. Por lo tanto, dice, esta libido ha partido del yo y la que encuentro en el yo es la que retorna del objeto. Es la primera noción de fantasma que nunca Freud lo va a mencionar así, Lacan tampoco lo dice así en esto pero ustedes lo pueden ver, es la primera noción de fantasma que hay en Freud, de función imaginaria que hay en Freud. Cuando Freud habla de la transferencia de libido, vamos a usar el término transferencia porque efectivamente lo que el sujeto hace respecto del otro en el sueño este del dolor de existir, y lo que hace respecto del otro como rival, después lo vamos a ver en el fantasma de pegan a un niño, es una transferencia. Ese apoyo que toma en el otro es una transferencia. Y este es uno de los sentidos fundamentales que tiene la preocupación de Freud en “Introducción al narcisismo” cuando él habla del pasaje de la libido del objeto al yo y de la libido del yo al objeto, digamos, la posibilidad de constitución de un objeto. Pero ese objeto es en primer lugar un semejante y ese semejante se corresponde con la imagen narcisista del sujeto. De manera de que el objeto, como decía y como dice Lacan ahí, fundamental del erotismo para el que habla, digamos así, es el cuerpo, el propio cuerpo, y luego la relación a la imagen del cuerpo. Ahora después vamos a ver en relación con esto. Pero entonces, el apoyo en el semejante, lo que hace al fundamento de la función de lo que vamos a llamar de aquí en adelante la función imaginaria, es este apoyo en el otro que sirve como velo, que es sostén del deseo, que es soporte del deseo, que es sostén del deseo y que es el fantasma, ¿no es cierto?, la relación del sujeto con el pequeño a. Esto va a escribirse así: (S ? a). Con este signo que se llama losange vamos a ver esa correspondencia del sujeto. Esta a es de otro, autre en francés por eso es una pequeña a, porque esto empieza así, del otro como soporte. Bueno, es lo que tenemos aquí en el grafo lo que acabo de escribir, esa correspondencia del sujeto con el otro que por el momento lo entendemos como el apoyo que toma en el otro. Es decir, esta conversación que el sujeto mantiene con el otro que es ahí su padre, que es el pequeño otro, es el otro que habla en él, Lacan lo dice de esta manera. Es entre el sujeto hablante, estamos teniendo en cuenta absolutamente que todo esto se corresponde con el hecho de que se hable, ¿no es cierto?. Como ustedes lo habrán visto Lacan lo dice ahí en un momento, que él estaba muerto y no lo sabía si eso tiene una significación, tiene una significación para el que habla. Para el animal, el resto, el cuerpo, digamos, el cadáver del semejante, esto no significa absolutamente nada. Para el que habla significa, significa algo muy relacionado con lo que es incluso esta función del según que está en juego acá, ahora vamos a ver por qué, y con el más allá. Ustedes van a ver que interesante es esto.
Bueno, decía que acá Lacan dice entre el sujeto hablante y a, es a este otro que el sujeto habla en él mismo. Es a este otro, a este pequeño otro, que el sujeto habla en él mismo. Es una buena fórmula. No es que él habla con él mismo sino que en él mismo él le habla al otro, es esto. Muchas veces se ve, muchas veces esto forma parte, esto es constitutivo del fantasma, y en una discusión de pareja, como se dice, esto a veces es de una claridad meridiana, ¿no es cierto?, el otro puede ser, no sé, dicho... Recuerdo que alguien me comentaba en una supervisión que el muchacho discute con su mujer y dice estoy harto, no soporto estas cosas de un tipo sin bolas y no se qué, no sé cuanto, y está hablando con su mujer, se refiere a ella. Esos cambios genéricos que se producen en la discusión son el correlato de lo que en el orden del inconsciente está ocurriendo con el pequeño otro del fantasma y cómo el otro, la mujer o el hombre en cuestión, ha venido al lugar de ese otro. Desde el punto de vista de la estructura es lógico que ese lapsus se produzca pero es un lapsus que la única función que tiene, no es un lapsus interpretable, es un lapsus, digamos así, no es que no tenga que ser reconocido, tiene que ser reconocido como dimensión que lo que escuchamos es que el sujeto está en el fantasma y por supuesto que muchas veces estamos aquí, y en el análisis estamos aquí, el analista está aquí, por eso hablo de transferencia, ¿no es cierto?, de transferir al objeto. Estoy hablando en términos de objeto, en términos de lo que ocurre con la libido, de lo que ocurre con el narcisismo y de lo que ocurre con la libido en la constitución del fantasma.
Bueno, y decía, entonces ahora la cuestión del según. El según lo que justamente significa es lo que sigue. Según es lo mismo que segundo, lo que viene, lo que sigue, la concatenación, el encadenamiento. Ven ustedes que hay esta coherencia, como decía, entre lo que es el encadenamiento significante, y que tengamos que hablar de cómo funciona el significante en cadena, y los términos del sueño. Según su deseo, por eso decía, no significa a causa de que él deseaba. No es a causa, él no podía desear otra cosa que lo que deseaba, ¿se entiende?. Estando en el orden del significante el sujeto no puede desear otra cosa que la muerte del padre. Es incluso su castración no poder desear otra cosa que eso que es la muerte del padre. No es que es un deseo optativo, podría haber deseado que el padre viviera y desea que se muera, no, no. Ese deseo forma parte del encadenamiento significante, ese deseo es de la estructura. El sujeto no puede no haber deseado eso, eso es independiente de que quiera o no quiera. Es por eso que Lacan, entiendo yo, que Lacan dice depende de el punto del análisis que el sujeto esté, al que haya llegado, podrá reconocer esto y esto forma parte de la cuestión, en otro orden, del dolor de existir y de una relación con lo real. Es decir, que el sujeto acepte que deseó eso y que no podía desear otra cosa, que no significa bueno, entonces no hay culpa en relación con esto. Hay la culpa que hay, ¿se entiende?, pero es una culpa que en el momento en que esto es interpretable está muy desimaginarizada, quiero decir, en este sentido, una culpa que es justamente la de no poder hacer otra cosa que la que se hizo. Por eso digo, coincide ahí, hay una coincidencia puntual ahí, si ustedes quieren, de ese deseo de muerte del padre con la castración del sujeto porque no pudo no desear eso. Pero es importante que se entienda que ah, bueno, entonces es estructural, no tiene ninguna importancia, no. Tiene una importancia fundamental respecto del deseo del sujeto. Y bueno, entonces es importante, a ver si queda clara, esta relación que estamos estableciendo entre el encadenamiento significante y el nach. Nach es según, el según su deseo. Como se dice, según Aristóteles, exactamente lo mismo, en griego se dice kata, kata Aristóteles o según su naturaleza, kata (¿?), según su naturaleza. Quiere decir es el término elidido, el término que la interpretación inserta, digamos. Es eso lo que Freud hace, insertar ese término y es el término que falta, digamos, en este sentido de que el que está salteado es el término respecto del cual puede considerarse que la represión opera. No un contenido, un pleno, dice Lacan, sino un término elidido que es el que va a ser insertado, y es la inserción de ese término lo que constituye el deseo y la interpretación que es ahí la interpretación. Bueno, entonces también el otro punto importante es este, tener en cuenta esto, que el sujeto sólo se defiende de esto apoyándose en el otro imaginario, en el rival. Sólo se defiende de esto, dije. Yo supongo que ustedes lo recuerdan pero sólo se defiende esta inexorable existencia apoyándose en el otro imaginario. Me viene ahora un ejemplo que dí en el Seminario que hago con Norberto Ferreyra el año pasado es un ejemplo que tomé de un caso donde precisamente mi paciente lo que hacía y se podía ver que lo hacía y ella lo podía reconocer, era tratar de suspender su existencia, producir una disociación de manera tal de lograr que su existencia fuera suspendida al mismo tiempo que su existencia estaba, digamos, una vez que el análisis empieza a funcionar aparece el temor de que su existencia va a ser eliminada por algún poder, Dios absoluto, en cuanto ella tiene un deseo. Si tiene un deseo y hay una posibilidad de realizar algo respecto de su deseo, esto tiene algo también que ver con una interpretación posible de los que fracasan al triunfar, ¿no es cierto?, esto podría analizarse según las coordenadas que estamos teniendo a partir de aquí. Entonces ella podía producir este suspenso pero a través de una disociación enloquecedora, por supuesto. Y en determinado momento, que es al principio del análisis, es que ella tiene la obsesión de que, tiene muchas obsesiones pero una fundamental, digamos, obsesiones delirantes, de que puede de cualquier manera contagiarse de Sida. No importa, no voy a aclarar los conocimientos que pueda tener de cómo se contagia el Sida. Su idea es en determinado momento, no es una idea es una acción que lleva a cabo además, es comprobar si efectivamente ella tiene Sida. ¿Cómo va a comprobarlo?, teniendo una relación con alguien, con un hombre, y entonces si ese hombre se enferma ella va a saber que tiene Sida. Muy bien, esto que puede parecer asombroso es un ejemplo de lo que estoy diciendo, es una forma de transferir sobre el otro y en este caso para tener como la constancia de su existencia, ¿si?, una existencia que por otra parte de la que ella quisiera destruirse al mismo tiempo. Y, por ejemplo, una de las cosas que a este respecto ella ha sabido identificar bien es que no soporta la continuidad, que cuando una acción va a continuarse en otra o por ejemplo tiene una relación con alguien y eso tiene un futuro, etcétera, tiene la necesidad de pensar en una relación que sería mejor, lo que fuera, con cualquier otra persona y se da cuenta que eso tiene como finalidad interrumpir la continuidad, el según , el segundo, lo que viene. Es decir que este según, la concatenación significante comporta la castración. Quiere decir, cuando no está más el padre, tratándose del sueño, el rival en el cual apoyarse, cuando no está la castración que fue el deseo de castrar al padre vuelve sobre el sujeto. Es decir, la castración se trasmite, de esta manera, del padre al hijo, cuando se trasmite. Pero se trasmite en ese orden serial, en ese orden de concatenación, en ese orden de encadenamiento que implica el según, el que sigue. Según como consecuencia, pero como consecuencia que, vamos a ver después, tiene también la función de como consecuencia hay algo que se produce, pero también está en juego eso que cae como consecuencia. Como secuencia, como consecuencia, después vamos a ver, está lo que cae como esto. Y vamos también a entender creo así por qué, teniendo en cuenta esta función del imaginario y de ese apoyo que es el rival, por qué Lacan va a continuar este Seminario introduciendo a Hamlet. Vamos a ver qué es lo que pasa con esto. Pero primero vamos a ir desarrollando estas cuestiones con las coordenadas que nos va dando “Introducción al narcisismo”. Por eso el primer punto del programa se llama “Introducción a la función imaginaria”, ¿no es cierto?. Y correlativamente a esto está “Introducción al narcisismo” y está el fantasma de “Pegan a un niño”, porque ahí vamos viendo bien cómo se produce este apoyo, este apoyo en el otro rival, en el otro imaginario, pero que es el otro como cuerpo y como cuerpo propio porque es la imagen del semejante y del cuerpo del semejante en correspondencia con el cuerpo. El cuerpo está, en este sentido, está siempre afuera, ¿se entiende?, es un objeto. El cuerpo esta ahí, el sujeto frente a a es frente al cuerpo en tanto que él y el cuerpo no hacen uno, tampoco hacen dos. Esta es la cuestión. Bueno, entonces paramos acá, son 7:20 hs. Las preguntas.
Comentario: Me pareció importante respecto a este soporte en el pequeño otro y la constitución misma del fantasma como lo planteabas en términos de transferencia respecto a lo que trascendió durante mucho tiempo como la proyección, como jerarquizar, en el ejemplo de la pareja, se podría haber dicho este muchacho hace una proyección sobre su mujer, sin embargo entiendo que es significativo que hayas ubicado la transferencia.
Anabel Salafia: Claro, la transferencia de libido, la transferencia porque, justamente, hablo de transferencia porque está en juego el objeto, objeto y no la imagen del objeto. Por eso dije que en la próxima vez vamos a hablar de la diferencia entre el objeto y la imagen del objeto. Tanto el objeto como la imagen del objeto son constitutivas de la función de lo imaginario pero no es lo mismo. Es lógico hablar de proyección cuando se habla de imagen porque el término mismo de imagen comporta el de proyección, ¿no es cierto?, eso es algo que se corresponde con lo que dentro de la estructura es la psicología del yo. Hay una psicología del yo, en este sentido, que forma parte de la estructura. Lo que estamos planteando respecto de la transferencia sobre el objeto, en este sentido el objeto es el semejante, el objeto es el otro, el objeto es el cuerpo, el objeto es el cuerpo propio, el objeto es un doble narcisista, como decía, pero un doble narcisista pero hay transferencia. Eso es lo que vamos a ver con “Pegan a un niño”, cómo se opera esa transferencia. Entonces si hablamos de análisis hablamos de objeto, si hablamos de transferencia hablamos de objeto. Hay una concepción que no diré que es una concepción imaginaria sino una falta de concepción de cómo está constituido el imaginario cuando se habla de la transferencia imaginariamente, digamos así. Sin el objeto no tienen sentido porque sin el objeto no podemos plantear nada con respecto a qué es lo que está ocurriendo con la libido, no podemos plantear qué es lo que está ocurriendo efectivamente. Es decir qué es lo que efectivamente tiene lugar en el análisis, ¿no es cierto?. Si no está la libido no tiene sentido hablar de transferencia y no podemos hablar de libido sin esta función del objeto. Tampoco de pulsión. Vamos a ver la cuestión cuando la pulsión está articulada y cuando la pulsión no está articulada y su relación con el deseo. Muy bien, ¿Otras preguntas?.
Lean el apartado sobre sueños absurdos por favor para la próxima vez que ahí está este sueño y hay otros sueños que son todos referidos a la muerte del padre, así que lean por favor eso porque vamos a considerar eso.