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Clase 11 de Julio, Osvaldo Arribas

Osvaldo Arribas: Buenas tardes a todos. Vamos a continuar con el trabajo respecto del curso “Para entrar al discurso del psicoanálisis”.

Hoy vamos a tomar la clase 13 del Seminario “El deseo y su interpretación” que es muy importante porque es la clase donde Lacan comienza a introducir la cuestión de Hamlet. Ustedes saben que va a haber un largo desarrollo, son varias clases que Lacan va a centrar sobre Hamlet, sobre el texto de Shakespeare. Bueno, las clases algunas están corregidas, otras no, yo voy a entregar la corrección de esta clase 13 en la semana entrante. Ustedes saben que esas clases del Seminario están en un libro que no sé existe todavía, “Lacan oral”, que tiene algunos errores de traducción, errores algunos más o menos serios. La traducción es bastante linda, es amena, está bastante bien escrita pero hay algunos errores importantes. La ventaja que tiene es que incluye algunos textos de Ernest Jones que Lacan toma puntualmente que es “La muerte del padre de Hamlet”, un texto de Jones, otro que se llama “La subversión psicoanalítica”, sobre el mismo tema, también sobre Hamlet, y hay otro más “La tragedia y el mundo psíquico de la infancia” y “El tema del matricidio”. Bueno, los que más toma Lacan son los primeros, los que están puntualmente referidos a Hamlet.
Bueno, la primera pregunta es ¿por qué Hamlet?, ¿no?. Bueno, más o menos espero que todos tengan alguna idea de la historia, no digo que hayan leído a Shakespeare aunque sería deseable, o que hayan visto alguna representación de la obra pero que al menos conozcan la historia, lo que ocurre en esta historia de Hamlet. Si es muy importante, a mi me parece que son muy importantes estas clases y por eso Lacan le otorga tanto lugar a este trabajo sobre Hamlet, es porque es una obra, bueno, obviamente una de las más clásicas y más famosas de Shakespeare, con un éxito muchas veces inexplicable, por lo menos para muchos de los críticos. Aunque por ejemplo, Harold Bloom que es el que escribió “El canon occidental”, para Harold Bloom en Shakespeare está todo, “El canon occidental”es Shakespeare y Freud es un plagiador de Shakespeare porque todo lo que despliega Freud está en Shakespeare y que simplemente por envidia no habló del complejo de Hamlet en lugar de hablar del complejo de Edipo. Se le va un poco la mano a Harold Bloom pero hay algo de eso, ¿no?, porque ustedes saben que Lacan empieza tomando, justamente, la referencia que hace Freud a Hamlet y que está a continuación de la primera referencia del complejo de Edipo en “La interpretación de los sueños”, ¿no?.
Pero bueno, antes de ir a esto quería subrayar que si es tan importante este trabajo que hace Lacan sobre Hamlet es porque el trabajo puntilloso que va haciendo Lacan sobre el desarrollo de la obra, por eso sería importante que la lean, quiero decir que me parece que no alcanza simplemente con conocer más o menos los ¿?..de la historia sino que en algún momento van a tener que poder seguirla más puntualmente, porque de lo que se trata, y esto es lo que plantea Lacan y en algún momento lo dice específicamente, es de seguir el despliegue de la obra de Hamlet como el despliegue de un análisis. Es decir, el problema que Lacan encuentra que puede desplegar a partir de Hamlet es cómo se produce la articulación del deseo en un desarrollo discursivo, ya sea el de la obra de Shakespeare o el de un análisis.
Por otro lado recuerdan que yo la vez pasada, bueno, hoy entregué la corrección de la clase que yo di la otra vez donde yo hablé bastante del tema de la afanisis, de este término que introduce Jones y que toma Lacan dándole un alcance mucho más importante, porque en la formulación que hace Jones de lo que él entiende por afanisis parece tratarse mas bien de una cuestión fantasmática o sintomática totalmente valida, ¿no?, y existente en muchísimos casos, verificable, digo, en el fantasma este tema de la desaparición del deseo, pero en Lacan alcanza un desarrollo mucho mas importante porque Lacan utiliza el término para ubicar cuestiones de estructura respecto de la constitución misma del sujeto. Recordemos siempre que cuando hablamos de constitución del sujeto en psicoanálisis hablamos del sujeto como efecto de la cadena significante. Es decir, el sujeto se constituye por la cadena significante y la afanisis es un efecto de esa misma constitución, un efecto de...Digámoslo de otra manera. Creo que tiene todo que ver, bueno, porque el año pasado también hablábamos del falo y de la barra, no sé si recuerdan, bueno, ahí hay una cuestión donde Lacan critica mucho la traducción de la Bahnung del “Proyecto...” como facilitación, que fue un enigma para mí bastante tiempo hasta que pude entender por qué Lacan se enojaba con esa traducción porque en realidad significa facilitación, pero lo que Lacan subraya es que estas vías de facilitación de las que habla Freud en “El proyecto...” son tanto facilitación como obstáculo, que tienen ese doble papel, facilitan y obstaculizan., es decir resisten, hacen resistencia. Bueno, en cuanto al significante siempre se trata de eso, ¿no?. Digo, la afanisis es una cuestión intrínseca al significante porque el significante, al mismo tiempo que hace existir algo al nombrarlo, lo tacha. Quiero decir, el significante se tacha en el mismo momento en que se inscribe como tal. ¿Por qué se tacha?, porque no es un signo, es decir que para significarlo yo debo acudir a otro significante. En este acudir a otro significante para significar, es decir cuando uno dice “lo que quiero decir”, “lo que quiero decir” y sigue, porque justamente no termina de decir lo que quiere decir, cada vez que dice y empieza y retoma diciendo “lo que quiero decir” resignifica lo que ha dicho y lo tacha porque dice otra cosa, ¿se entiende?. Bueno, esto tiene que ver con el efecto afanisico propio del significante que está muy en juego, me parece, en la estructura de la obra de Shakespeare en lo que va ocurriendo con este personaje, que no hay que olvidar que es un personaje literario, que es Hamlet.
Bueno, entonces ya habíamos dicho la vez pasada que hablar de la afanisis como temor a la desaparición del deseo es fantasmático o sintomático porque justamente el deseo es indestructible, ¿no?. Este es el primer punto de partida de Freud al final de “La interpretación del los sueños”, ¿no?, planeta esto. Porque entonces lo que sí puede desaparecer es el sujeto en esta complicada y difícil articulación con el deseo, ¿no?. Esto ocurre muy a menudo, es más, forma parte de la lógica misma del inconciente.
Encontré revisando, bueno, ustedes saben que Lacan trabajó este Seminario hace más de diez años y se editaron dos libros que es “El deseo” I y II que tiene que ver justamente con este trabajo, que tienen una orientación completamente distinta a la que le estamos dando ahora pero que encontré una frase muy linda de Anabel Salafia que era, que sería bueno que la recuerde (risas), que decía, porque tiene que ver con el olvido, por eso. La frase era que “el inconciente es lo que uno se olvida” ó “el inconciente es la memoria de lo que uno se olvida”; ahora suena mejor, ¿no?.
Bueno, entonces la cuestión de la afanisis y este temor a la desaparición del deseo tiene que ver y además se trama fundamentalmente con esta fórmula que ustedes ya habrán escuchado muchísimas veces, esta fórmula lacaniana que Lacan toma de Hegel aunque reformula que es que el deseo es el deseo del Otro. Porque esta cuestión, esta frase el deseo es el deseo del Otro tiene un alcance muy importante y ustedes se dan cuenta que es a la vez muy complicada porque la pregunta sería ¿qué es el deseo cuando no es el deseo del Otro?.
Bueno, es una pregunta que se hace todo adolescente en rebelión con los padres cuando trata de escapar a la alienación que le implica el deseo de sus padres, ¿no?. Alineación, digo, porque es una marca respecto de la cual debe definir su vida, ya sea oponiéndose o conformándose, ¿no?, conformándose a ese deseo de los padres u oponiéndose a ese deseo de los padres. Pero el problema es que en ninguno de los dos casos escapa a esa alienación y ahí el punto siempre es, entonces, el problema del deseo, que es el que se plantea en la orientación vocacional, ¿no?, como si fuera una pelotudez pedagógica y que es realmente complicadísimo, ¿no?. Un chico a los dieciocho años raramente tiene alguna idea respecto de para dónde enfilar, ¿no?, y si la tiene es porque hay una alineación muy fuerte y decidida respecto del deseo de los padres, ¿no?. Digo, si viene de generaciones en generaciones de médicos tiene claro desde los cinco años que va a ser médico y listo, no hay nada que pensar al respecto, pero es una alineación que lo determina, ¿se entiende?. Entonces ahí el deseo es el deseo del Otro con toda la fuerza y despiadadamente.
Que el deseo es el deseo del Otro es una cuestión que atañe a la estructura del complejo de Edipo en su articulación con el complejo de castración y tiene que ver con un desarrollo muy importante que hace Lacan que lo hace muy claramente o especialmente en el Seminario de “La angustia” respecto de la articulación entre el deseo y la ley, que es muy importante y en algún momento vamos a tener que hablar puntualmente de eso porque, vuelvo a la cuestión, ¿no?, el tema que plantea Hamlet de entrada es este problema de la alineación en el deseo del Otro, el problema de cómo articular, es decir cómo desear aquello que me vino ordenado por el Otro.
Yo daba el ejemplo la vez pasada que todos saben que no hay nada más difícil que divertirse si a uno le ordenan que se divierta. Quiero decir, la orden de desear produce un goce, quiero decir someterse a la orden o rebelarse, pero no puede producir deseo, ¿se entiende esto, no?. De la misma manera que yo no puedo ordenarle a alguien que se ría cuando le cuento un chiste, debo lograrlo, ¿se entiende, no?. El otro se puede reír por cortesía pero ahí no hay chiste. Si el otro se ríe efectivamente yo eso lo debo lograr, de ahí el prestigio que tiene los cómicos, especialmente los de Stand Up en Estados Unidos, tiene mucho que ver con ese estar sin red, ¿no?, a diferencia de la ¿?..que son más desprestigiadas porque ahí las risas están grabadas, ¿vió?, entonces ahí hay un reaseguro que en el Stand Up no existe.
Bueno, entonces el punto que quiero dejar planteado es este, que es un hecho aplastante esta fórmula de que el deseo es el deseo del Otro con lo cual ahí hay dificultad que, yo entiendo, el trabajo sobre Hamlet permite dialectizar y es muy importante.
Que haya afanisis o fading, como plantea Lacan en otro momento tomando un término inglés que es algo parecido a afanisis, significa desvanecimiento, pero Lacan hace un uso similar al término fading que al de afanisis, aunque con afanisis define algo más específico respecto a la constitución del sujeto y con el fading se refiere más a algo que ocurre a nivel del fantasma, ¿no?. Pero el tema de la afanisis o el fading o la desaparición tiene que ver con el hecho de que el deseo es el representante de la representación, que el deseo se juega a nivel del representante de la representación. El ¿?..representante es un término freudiano, ya lo vamos a ver. Pero el tema respecto de esto es ¿qué quiere decir eso de que es el representante de la representación?. Lacan lo discute en un momento con algunos seguidores donde lo que dice es que el deseo es el representante no representativo de la necesidad. Es decir tiene que ver con lo que Lacan trabaja en “La significación del falo” respecto de necesidad, demanda y deseo donde, ustedes recuerdan que la necesidad se pierde en su articulación en la demanda y algo de la condición absoluta de la necesidad retorna a nivel del deseo. Pero el deseo no es el representante de la necesidad, o bien es el representante no representativo de la necesidad. ¿Esto qué quiere decir?, quiere decir que no hay una relación de signo entre deseo y necesidad, con lo cual el deseo puede ser de lo más alocado digamos, para ser finos, ¿no?.
Entonces, voy a pasar directamente, vamos a tratar de entrar directamente en el comentario que hace Lacan sobre lo que plantea Freud respecto de Edipo y Hamlet. Pero antes de eso recuerdo, ¿no?, que esta cuestión de la afanisis, del fading, del problema del deseo como el deseo del Otro, se enlaza con la última clase que acá dio Anabel Salafia sobre el sueño del paciente de Ella Sharpe donde la pregunta era ¿dónde está el falo?. Esta pregunta, obviamente si esta pregunta puede formularse, es más, necesariamente debe formularse, si esta pregunta existe y es posible, es justamente porque no se sabe dónde está, no va de suyo dónde está, ¿se entiende, no?. Esto tiene que ver con lo que les decía antes, con el hecho de que el deseo no es signo respecto de la necesidad, es decir no sabemos dónde está. La respuesta que a nivel del instinto puede ir de suyo, si uno tiene hambre quiere comida, eso va de suyo, a nivel del deseo eso no va de suyo, ¿si?. Y es una pregunta fundamental porque el falo, es decir en lo que hace a la dialéctica de presencia y ausencia que implica, está siempre en juego en la articulación y en el sostenimiento del deseo. Entonces hay algo relativo al falo que debe estar presente de una manera particular, dialéctica, para que el deseo se sostenga; se despierte y se sostenga.
Bueno, entonces Lacan empieza a comentar la cuestión del comentario de Freud sobre Edipo y sobre Hamlet a partir de la oposición entre ser y tener que implica la dialéctica del falo que en su articulación con el complejo de edipo y el complejo de castración implica la posibilidad de una definición sexual que es siempre respecto del falo, ¿no?. Es decir, ella es sin tenerlo, él no es sin tenerlo.
Entonces vamos a lo que dice Freud que son dos, tres páginas. A mi lo primero que me llama la atención es que esto está en el apartado de “Los sueños de la muerte de personas queridas”. No entiendo realmente bien por qué está ahí Edipo y Hamlet donde no hay ningún sueño de muerte de personas queridas. Quiero decir, en el caso de Edipo está la cuestión del oráculo, en el caso de Hamlet está esta presencia del espectro, del fantasma del padre del Hamlet pero, obviamente, la razón por la cual Freud lo incluye tiene que ver con que anteriormente viene hablando de los sueños de muerte del padre, entonces insiste en el hecho de que esto es una de las cosas más comunes y más universales a encontrar, que esos sueños de muerte de personas queridas se refieren fundamentalmente a los padres y en particular al padre, ¿no?, y entonces ahí engancha con Edipo y luego con Hamlet.
Bueno, vamos a leer lo que dice Freud porque es interesante la correlación que establece entre los dos. Dice, “me refiero a la zaga...”; porque habla de lo universal, ¿no?, de esta cuestión de los padres entonces dice, “me refiero a la zaga de Edipo rey, al drama de Sófocles, que lleva ese título. Edipo, hijo de Layo, rey de Tebas, y de Yocasta...”. Tiene la ventaja esto de que nos cuenta un poquito y nos refresca la memoria. Bueno, “...Edipo, hijo de Layo, rey de Terbas, y de Yocasta es abandonado siendo un niño de pecho porque un oráculo había anunciado a su padre que ese hijo, todavía no nacido, sería su asesino”. Hay un anuncio de un oráculo que le dice a Layo que su hijo lo va a matar, por lo cual Layo decide matarlo primero. Bueno, el tema es que el criado encargado de eso lo entrega para que se vaya lejos y listo, para qué lo vamos a matar, con lo cual Edipo se salva, es criado como hijo de reyes en una corte extranjera hasta que dudoso de su origen, dudoso de que sus padres sean sus padres, Edipo también recurre al oráculo y recibe el consejo de evitar su patria porque le está destinado ser el asesino de su padre y el esposo de su madre.
Bueno, parece un chiste, ¿no?, porque entonces con este oráculo Edipo se va de donde fue criado creyendo que se va de la que es su patria y así se aleja de lo que son sus padres, cuando en realidad va al encuentro de los que son sus padres, todo esto, obviamente, sin saberlo, ¿si?. Entonces se aleja de la que cree que es su patria y por el camino se topa con el rey Layo a quien da muerte, obviamente al que no conoce, es un desconocido con el que hay una disputa por quién deja pasar a quién y bueno, Edipo le da muerte a este rey Layo en una disputa repentina. Después llega a Tebas donde resuelve el enigma propuesto por la esfinge que le ataja el camino. Agradecidos los tebanos lo eligen rey y lo premian con la mano de Yocasta.

Comentario: Y algo más que la mano (risas)

Osvaldo Arribas: Durante muchos años reina en paz y dignamente y engendra en su madre, no sabiendo quién es ella, dos varones y dos mujeres. Hasta que estalla una peste que motiva una nueva consulta al oráculo de parte de los tebanos.
Se dan cuenta que está todo recorrido por el no saber, el no saber, el malentendido, parece un mal chiste todo lo que le ocurre pobre Edipo. Digo porque lo que sabe, lo que sabe que es lo que el oráculo le dice, es siempre un malentendido, lo lleva al encuentro de lo que quiere evitar, ¿si?. Bueno, entonces cuando estalla la peste, ¿la peste ahí qué es?, una irrupción de lo real, digamos, ¿no?, algo que dicen, bueno, ¿esto de dónde viene?, ahí vuelven a consultar al oráculo y ahí comienza la tragedia de Sófocles, porque los mensajeros traen la respuesta de que la peste cesará cuando el asesino de Layo sea expulsado del país. Es interesante porque ahí el oráculo no dice que Edipo es el asesino, dice que hay que expulsar al asesino, o sea da a entender que el asesino está en Tebas, con lo cual surge la pregunta ¿quién es él?, ¿quién es el asesino?. “Pero él, dónde está él, dónde hallar la oscura huella de la antigua culpa. La acción de drama no es otra que la revelación que avanza paso a paso y se demora con arte, trabajo comparable al de un psicoanálisis - dice Freud - de que el propio Edipo es el asesino de Layo pero también el hijo del muerto y de Yocasta. Sacudido por el crimen que cometió sin saberlo, Edipo ciega sus ojos y huye de su patria. El oráculo se ha cumplido”.
Entonces se dan cuenta por qué plantea esta cuestión de la fórmula el deseo es el deseo del Otro y el peso aplastante que tiene esa fórmula. Se dan cuenta que uno de los nombres de esa fórmula es el destino al que Edipo no puede escapar. Es decir, ¿a qué deseo no puede escapar Edipo?, bueno, podríamos decir que al que no puede escapar es al que formula el oráculo, pero también podríamos decir que al deseo de Yocasta, su madre, a quien no puede escapar.
No recuerdo en este momento, tendría que volver a repasar la tragedia, quizás alguno se acuerde. No sé si no hay cierta intervención de Yocasta para que el criado no asesine al bebé, al bebé que es Edipo; no lo recuerdo.

Comentario: Lo dejan en el desierto.

Osvaldo Arribas: Sí, pero el criado lo deja. No sé si es simplemente idea del criado o si Yocasta se lo sugiere.

Comentario: No, hay una intervención de Yocasta.

Osvaldo Arribas: ¿Están seguras?, todos piensan mal de Yocasta pobre. (risas) Porque eso daría más fundamento al hecho no fortuito de que Edipo termine en la cama de Yocasta.

Comentario: En todo caso el esclavo podría estar afectado por el deseo de Yocasta.

Osvaldo Arribas: Bueno, entonces esto está cruzado por el no saber, cruzado por el no saber pero un no saber que es totalmente productivo. Quiero decir, hay un no saber, hay oráculos, equívocos y un no saber que produce actos uno atrás del otro, ¿no?. La ira de Edipo, luego el volverse a fugar de donde él cree que es su patria para alejarse de sus padres porque le anuncian que los va a matar, el encuentro con Layo, la muerte de Layo, luego la esfinge, la caída de la esfinge, Yocasta; Edipo no para, ¿no?. ¿No para hasta cuándo?, hasta que sabe. Cuando llega a saber todo lo que hizo, es decir, ¿qué quiere decir lo que hizo?, él sabe lo que hizo, lo que no sabe es quiénes eran los actores de lo que él hizo. El sabe que mató a un hombre en una encrucijada y saber que se casó con una reina producto de haber vencido a la esfinge, lo que no sabe es que el hombre que mató en la encrucijada era su padre y que la reina que tuvo como premio era su madre. Entonces dice Freud “ Edipo rey es una de las llamadas tragedias de destino. Su efecto trafico, se dice, estriba en la oposición entre la voluntad omnipotente de los dioses...”, esta voluntad omnipotente de los dioses remite nuevamente a la fórmula el deseo es el deseo del Otro ó, si quieren, a la fórmula de las plegarias “hágase tu voluntad” ó “si Dios quiere”. “Si Dios quiere”, “hágase tu voluntad” son siempre referencias al deseo del Otro.
Bueno, entonces, “ Edipo rey es una de las llamadas tragedias de destino. Su efecto trágico, se dice, estriba en la oposición entre la voluntad omnipotente de los dioses y la vana resistencia que a ella oponen los hombres amenazados por la desgracia. Los espectadores conmovidos hondamente aprenderán en el drama a someterse a la voluntad de los dioses y a comprender su propia impotencia”. Es una cuestión relativa a la castración, ¿no?, se dan cuenta. “De acuerdo con esto creadores modernos intentaron producir un efecto trágico...”, no se bien a qué se refiere Freud con esto; “...creadores modernos intentaron producir un efecto trágico parecido urdiendo esta misma oposición en una fábula inventada por ellos, sólo que los espectadores asistieron sin inmutarse al fatal cumplimiento de una maldición o una predicción del oráculo en hombres inocentes que en vano se debatieron contra ella. Después de Edipo rey las tragedias de destino no produjeron efectos. Si Edipo rey sabe conmover a los hombres modernos con no menor intensidad que a los griegos contemporáneos de Sófocles, la única explicación es que el efecto de la tragedia griega no reside en la oposición entre el destino y la voluntad de los hombres, sino en la particularidad del material que en esa oposición es mostrada. Tiene que haber en nuestra interioridad una voz predispuesta a reconocer el imperio fatal del destino de Edipo mientras que podemos rechazar por artificiosos argumentos...”, como lo de no sé qué crítico o de otras tragedias, digamos. Está diciendo por qué Edipo tiene tanta fuerza respecto de cualquier otra tragedia de destino, ¿no?. “Y en efecto un factor así está contenido en la historia de Edipo. Su destino nos conmueve únicamente porque podría haber sido el nuestro”. Bueno, entonces ahí Freud ubica una punta de identificación fundamental en la elaboración que alcanza Edipo como tragedia. “Su destino nos conmueve porque podría haber sido el nuestro porque antes de que naciéramos el oráculo fulminó sobre nosotros esa misma maldición”. Es decir, todos nacemos bajo ese signo, ¿no?. “Quizás a todos nos estuvo deparado dirigir la primera moción sexual hacia la madre y el primer odio y deseo violento hacia el padre. Nuestros sueños nos convencen de eso. El rey Edipo que dio muerte a su padre Layo y desposo a su madre, Yocasta, no es sino el cumplimiento del deseo de nuestra infancia. Pero más afortunado que él y siempre que no nos hayamos vuelto psiconeuróticos, hemos logrado después desasir de nuestra madre nuestras pulsiones sexuales y olvidar los celos que sentimos por nuestro padre. Retrocedemos espantados frente a la persona en quien ese deseo primordial de la infancia se cumplió...”; retrocedemos frente a esa realización del deseo que es Edipo, ¿si?, “...y lo hacemos con todo el monto de represión que esos deseos sufrieron desde entonces en nuestra interioridad. Al paso que el poeta en aquella investigación va trayendo a la luz la culpa de Edipo, nos va forzando a conocer nuestra propia interioridad donde aquellos impulsos, aunque sofocados, siguen existiendo. El contraste con el cual el coro se despide de nosotros, miradle, es Edipo, el que resolvió los intrincados enigmas y ejerció el más alto poder, aquél cuya felicidad ensalzaban y envidiaban todos los ciudadanos. Vedle sumirse en las crueles olas del destino fatal”. “ Esa admonición no viene a nuestro orgullo, a nosotros, que en sabiduría y en fortaleza nos creíamos tan lejos de nuestra infancia. Como Edipo, vivimos en la ignorancia de estos deseos que ofenden la moral, de esos deseos que la naturaleza forzó en nosotros y tras su revelación bien querríamos todos apartar la vista de las escenas de nuestra niñez”.
Acá hay una nota que me parece muy importante porque subraya estas cuestión. Dice, “Ninguno de los descubrimientos de la investigación psicoanalítica ha provocado una oposición tan acerba, una negativa tan feroz ni unos malabarismos tan divertidos por parte de la crítica como esta referencia a las inclinaciones incestuosas infantiles conservadas en lo inconciente”; y aquí viene lo que les subrayo. “En lo últimos tiempos se ha querido, incluso, presentar al incesto, contra todo lo que indica la experiencia, como meramente simbólico”. Bueno, y ahí critica a algunos posfreudianos.
O sea Freud está subrayando claramente que esta cuestión no es meramente simbólica. Digo, es un deseo absolutamente real, tiene que ver con esta fórmula de el deseo es el deseo del Otro y de hecho es de lo que se trata en Edipo rey.
Entonces, “en el texto mismo de la tragedia de Sófocles hay un indicio inconfundible de que la zaga de Edipo ha brotado de un material onírico primordial cuyo contenido es la penosa turbación de las relaciones con los padres por obra de las primeras mociones sexuales. Aun esclarecido Edipo pero ya caviloso con el recuerdo del oráculo, Yocasta lo consuela mencionándole un sueño que tantísimos hombres sueñan pero sin que eso, ella dice, importe nada”. Dice Yocasta, “son muchos los hombres que se han visto en sueños cohabitando con su madre pero aquél para quien todo esto es nada soporta sin pesadumbre la carga de la vida”.
“El sueño de tener comercio sexual con la madre sobreviene, hoy como entonces, a muchos hombres quienes lo cuentan indignados y atónitos...”; bueno, no en todos los casos, ¿no? lo de indignados y atónitos, digo, somos cada vez más modernos y ... Bueno, entonces, “...es, bien se entiende, la clave de la tragedia y la pieza complementaria del sueño de la muerte del padre. La fábula de Edipo es la reacción de la fantasía frente a esos dos sueños típicos y así como los adultos los vivencian con sentimiento de repulsa, así la zaga tiene que recoger en su contenido el horror y la auto punición. En lo demás, su configuración procede de un malentendido en la elaboración secundaria del material que procura tener...”, bueno, no importa.
Después en seguida dice, “En el mismo suelo que Edipo rey, hunde sus raíces otra de las grandes creaciones trágicas el Hamlet de Shakespeare, pero en el diverso modo de tratar idéntico material se manifiesta toda la diferencia de la vida anímica en esos dos períodos de la cultura tan separados en el tiempo se muestra el progreso secular de la represión en la vida espiritual de la humanidad”.
Bueno entonces hay una diferencia entre este héroe de la tragedia antigua que es Edipo y este héroe de la tragedia moderna que es Hamlet, ¿no?. Hay una diferencia respecto del progreso secular de la represión, subraya Freud, y esta diferencia cultural que va de uno al otro hace a una diferencia sustancial en lo que es el héroe antiguo respecto del héroe moderno.
“En Edipo, como en el sueño, las fantasías del deseo infantil subterráneo es traída a la luz y realizada. En Hamlet permanece reprimida y sólo averiguamos su existencia, las cosas se encadenan aquí como en una neurosis, por sus consecuencias inhibitorias”.
Es decir, lo que se llama la inhibición de Hamlet está desde el comienzo de la obra porque todo en Hamlet está planteado desde el inicio, ¿no?, ya se sabe lo que hay que hacer, lo que pasó, lo que ocurrió, se conoce el final apenas se empieza. Pero toda la obra transcurre en que Hamlet da vueltas, procrastina como se dice, ¿no?, da vueltas, encuentra que no es el momento, que falta algo, o qué sé yo, algún condimento, da vueltas, da vueltas, da vueltas, hasta un desenlace bastante impresionante hacia el final. El tema, entonces, se podría decir que la obra de Hamlet es la inhibición de Hamlet que permanece además bastante enigmática en todo el despliegue de la obra. Digo, no está muy claro por qué carajo Hamlet da tanta vuelta, hay miles de interpretaciones además, hay muchos comentaristas de Shakespeare que han discutido y producido innumerable cantidad de hipótesis respecto de aquello que frena a Hamlet y le impide llevar adelante la misión encomendada por el fantasma, ¿no?, por el fantasma de su padre. Entonces la inhibición ahí tiene un papel fundamental, por eso Freud dice que en Hamlet permanece reprimida esa fantasía del deseo infantil y sólo averiguamos su existencia por sus consecuencias inhibitorias, ¿si?. O sea Freud está leyendo en todo el despliegue de la obra de Hamlet la inhibición producto de esos deseos infantiles, ahí hay una interpretación puntual de Freud de esa inhibición. Bueno, “cosa extraña quedarse totalmente a oscuras acerca del carácter del héroe - porque esto nunca se develó - en nada perjudicó el efecto subyugante del más reciente de esos dos dramas. La pieza se construye en torno de la vacilación de Hamlet en cumplir la venganza que le está deparada. Las razones o motivos de esa vacilación el texto no los confiesa. Tampoco los ensayos de interpretación que son tantos y tan diversos han podido indicarlos. Según la concepción abonada por ¿?.., y que es todavía hoy la prevaleciente, Hamlet representa el tipo de hombre cuyas virtud espontánea para la acción ha sido paralizada por el desarrollo excesivo de la actividad de pensamiento. Otros sostienen que el poeta quiso pintar un carácter enfermizo, irresoluto, que cae en el campo de la neurastenia”. Pero la trama de la pieza, esto es muy importante, a Freud no se le escapa que la trama de la pieza nos enseña que Hamlet en modo alguno se presenta como una persona incapaz para cualquier acción, ¿no?, no es un pusilánime Hamlet ni un timorato ni nada por el estilo. Por dos veces lo vemos entrar en acción, una llevado por un súbito estallido de furia cuando se abate sobre el que lo espía escondido tras los tapices y cuando mata a Polonio que es el padre de Ofelia que está escondido detrás de las cortinas. Y la otra con un plan meditado fríamente, fríamente urdido, ¿no?, y aún pérfido cuando con el total de prejuicio de un príncipe del renacimiento brinda a los dos cortesanos, a Rosencrantz y a Guildenstern, la misma muerte que habían maquinado para él. ¿Qué lo inhibe, entonces, en el cumplimiento de la tarea que le encargó el espectro de su padre?. No es un pusilánime, no es un cobarde, no es un timorato, no es un irresoluto. Hay algo particular respecto de esta misión que le encomienda el padre que produce toda esta aparente sintomatología en Hamlet, ¿si?.
“Aquí se nos ofrece de nuevo la conjetura”, dice Freud. “ Es la particular índole de esa tarea. Hamlet lo puede todo menos vengarse del hombre que eliminó a su padre y usurpó a éste el lugar junto a su madre, del hombre que le muestra la realización de sus deseos infantiles reprimidos”. ¿Si?, la interpretación de Freud es que lo que a Hamlet lo frena, lo detiene, es que de algún modo Claudio es él, Claudio ha hecho lo que sus deseo infantiles lo hubieran llevado a hacer. Así, el horror que debería moverlo a la venganza se trueca en autoreproche, en escrúpulo de conciencia, eso aparece en la obra aunque no aclara por qué; lo del escrúpulo de conciencia está en varios puntos del texto. “Lo detiene la sospecha de que él mismo, y entendido ello al pie de la letra, no es mejor que el pecador a quien debería castigar. De tal modo es traducido a lo conciente aquello que en el alma del protagonista tiene que permanecer inconciente”.
Esta cuestión de lo conciente y lo inconciente es muy importante porque se dan cuenta que así como en el Edipo el no saber atraviesa toda la tragedia y tiene terribles consecuencias, digamos, sin el no saber no habría Edipo, ¿si?, es el no saber lo que hace que Edipo sea la figura misma del inconciente. Así como, entonces, el no saber atraviesa toda la trama de Edipo rey, en el caso de Hamlet el saber está de entrada, está planteado de entrada. El padre sabe que lo mataron, sabe que lo envenenaron, sabe quién lo hizo, el fantasma, el espectro se le aparece a Hamlet, le dice todo, con lo cual Hamlet sabe todo de entrada y sabe lo que tiene que hacer al respecto, sabe lo que el padre le pide, bueno, todo el saber está ahí ofrecido en bandeja. Sin embargo, así como sobra acción en Edipo rey a partir del no saber, en Hamlet falta. Entonces esto es muy interesante porque es una de las cuestiones que en algún momento se trabajó acá en la Escuela y en la Fundación, hay una fantasía muy común, muy extendida y es que, digo, no es meramente una fantasía, tiene algún fundamento en lo que hace al periodismo, y es que saber es poder entonces que el que maneje información tiene un poder y en ese sentido se homologa saber y poder. Lo interesante, y que podemos verlo muy claramente en relación a Edipo rey y a Hamlet y en el análisis es que saber no es poder en absoluto. Quiero decir, en lo que hace al sujeto y a su relación con el inconciente, la mayoría de las veces lo que permite que algo funcione es el no saber y no saber, ¿si?. El saber paraliza, como ocurre con Hamlet, y es el no saber lo que permite actuar.
Yo daba un ejemplo muy tonto una vez, no me acuerdo cuándo, que es que el hecho de que si queremos saber lo que vamos a decir, no podemos hablar, ¿si?. La única manera en que podríamos hablar sabiendo lo que vamos a decir es escribirlo antes, estudiarlo de memoria y luego decirlo, con lo cual nos aseguramos de que no vamos a hablar, ¿se entiende?. Entonces se dan cuenta ahí que ahí se plantea una contradicción entre el acto y el saber. Es decir, para que yo pueda realizar el acto de hablar, debo aceptar no saber. Esto tiene una relación con la castración, ¿si?. Bueno, entonces esta cuestión del saber y del no saber está en juego en la cuestión ésta que va de Edipo rey a Hamlet.
Entonces dice, “De tal modo he traducido lo conciente a aquello que en el alma del protagonista tiene que permanecer inconciente. Si alguien quiere llamar histérico a Hamlet no puedo...”, acá es bien histérico Freud, la expresión es muy histérica porque dice “si alguien quiere llamar histérico a Hamlet no pudo yo sino admitirlo como la consecuencia de mi interpretación. A ello conviene muy bien la repugnancia por lo sexual que Hamlet expresa en el coloquio con Ofelia, esta misma repugnancia que en los años siguientes se apodera cada vez más del alma del poeta hasta alcanzar su expresión culminante en Timón de Atenas”. Timón de Atenas no se trata tanto de misoginia sino de misantropía, es un misántropo, odia a los hombres en general Timón de Atenas, pero bueno.
“Desde luego no puede ser sino la vida anímica del propio creador la que nos sale al paso en Hamlet. De la obra de ¿?.. sobre Shakespeare tomo la noticia de que el drama fue escrito inmediatamente después de la muerte de su padre, en 1601, y por tanto en pleno duelo en la revivencia, tenemos derecho a suponerlo, de los sentimientos infantiles referidos a él. También es sabido que un hijo de Shakespeare muerto prematuramente llevaba el nombre de Hamnet. Si Hamlet trata de la relación del hijo con los padres, Macbeth escrito para la misma época aborda el tema de la esterilidad, así como cualquier síntoma neurótico y también el sueño son susceptibles de sobre interpretación y aún esto es indispensable para una comprensión plena. De igual modo, toda genuina creación literal surgirá de..... Bueno.
El tema del saber y del no saber, yo puse acá, tiene que ver con el sueño que habíamos trabajado respecto de “él no sabía que estaba muerto”. Recuerdan que el sujeto sueña con su padre, sueña que está charlando con él y que advierte, con cierta angustia, que está charlando con el padre y que el padre no sabe que está muerto. La interpretación que hace Freud del sueño es agregar la cláusula, es decir la cláusula que une, que vincula, que da razón de la relación entre “él estaba muerto” y el “no lo sabía”. ¿Qué no sabía?, que estaba muerto según su deseo, ¿no?, el del hijo, ¿si?. Y ahí lo que es importante también es la terceridad de él, ¿no?, “él estaba muerto y él no lo sabía”.
Esto es una cuestión muy importante, en castellano en la clínica a veces es una cuestión muy interesante. Cuando uno mantiene el “usted” con algunos analizantes, bueno, muchas veces se impone el tuteo pero mantener el “usted” permite el “él”, ¿no?, una relación a la terceridad que es muy interesante al tiempo de interpretar, ¿no?, que en el tuteo desaparece. En el tuteo hay un aplastamiento de esta dimensión tercera que a veces juega en contra. Pero bueno, la cuestión es que ahí hay una relación con el saber. “Él no sabía que estaba muerto”, la interpretación de Freud es el según su deseo y el punto es quién es él. Está claro en el relato del sueño que para el soñante el que no sabe que está muerto es el padre, pero la interpretación de Freud lo que dice es que el que no sabe es él, el soñante, ¿si?.
Bueno, entonces Lacan recuerda al comienzo de esa clase el grafo, cómo ubicó los términos en el grafo y lo que ubica en el lugar de “él no sabía” es el espectro, el fantasma de Hamlet, él sabía que estaba muerto. Entonces en lugar del no saber ubica el saber. A mi eso me dio cierta dificultad, Lacan lo pone así, yo no sé si esto no tendría que ir más bien acá, ¿no?, dado que la cuestión del no saber...

Comentario: Claro, que es conciente.

Osvaldo Arribas: Es constitutiva del inconciente. Es decir, la cuestión del no saber es correlativa del inconciente, esto se ve mucho en los chicos en el momento en que, bueno, digamos, Lacan lo subraya, Freud también pero quizás alguno lo haya observado en sus hijos o en algunos chicos que hay un momento donde los pibes en tanto hablan con palabras del otro, piensan con palabras del otro, si nosotros habamos de nuestro pensamiento, sus pensamientos Lacan dice que hay algo alusivo en eso, como las palabras son siempre del Otro, ¿de quién son los pensamientos?, ¿no?. Por eso es que Lacan dice en algún momento que no hay propiedad intelectual a nivel de las ideas y ¿las palabras de quién son?. Bueno, pero no importa, más allá de eso la cuestión es que, porque dice que no hay propiedad intelectual pero si hay robo, ¿no?, lo cual le da un matiz. Pero, bueno, el punto es que los chicos piensan en algún momento que todo el mundo conoce sus pensamientos, con lo cual temen lo que piensan, temen tener malos pensamientos y se angustian mucho cuando los tienen, no simplemente porque son buenos y temen tener malo pensamientos, es que dan por hecho que el otro los conoce, eso los angustia. Que automáticamente que ellos tienen malos pensamientos, los padres saben que ellos tienen malos pensamientos y si ellos están pensando cosas feas, los padres automáticamente lo saben y eso los angustia. Entonces es crucial el momento en que el pibe se aviva que los padres no saben lo que él piensa, que lo que él piensa y no formula en voz alta los padres no lo saben, no se enteran. El que se entera ahí es el pibe. ¿De qué se entera?, de que puede mentir, lo cual es fascinante. Digo, es un descubrimiento muy pero muy importante para el pibe saber que puede mentir y ahí va a practicar un tiempo bastante largo, ¿no?, todo lo que pueda (risas). Pero es muy importante porque este descubrimiento de que puede mentir tiene que ver con haber descubierto que los padres no saben lo que él piensa y tiene que ver con que es una entrada en lo simbólico por excelencia. Es decir, es el momento en que él puede despegar lo que diga de lo que pasa, ¿se entiende?, donde la palabra deja de ser para él un reflejo de sus pensamientos, porque si sus palabras son reflejo de su pensamiento los padres saben todo lo que él piensa. Cuando él sabe que los padres no saben lo que él piensa eso significa primero un despegarse de los padres, un despegarse del Otro, pero segundo implica un despegar las palabras de las cosas. Es decir, él puede usar palabras que no reflejen ninguna cosa. Eso significa mentir, ¿no?. Puede contar cosas que no ocurrieron, puede contarlas de otra manera que como ocurrieron, puede culpar de todo al hermano, (risas), es decir puede mentir y eso es una función simbólica fundamental. ¿Por qué digo esto?, porque es cuando él descubre que puede mentir que él empieza a hablar en serio. ¿Por qué digo esto?, porque cuando decimos simplemente lo que pasa, no hablamos, contamos lo que pasa, la mentira nos hace hablar. Por eso mentir es un arte y el que miente debe saber armar sus mentiras de tal manera de no pisarse, ¿no?, y a veces es muy divertido. Quiero decir, a veces el mitómano tiene, hay un cierto vicio en eso de mentir que lo hace urdir mentiras, una tras otra de una manera...

Comentario: No se olvida.

Osvaldo Arribas: No, yo me olvido pero hay otros que no, hay otros que no se olvidan. (risas).

Comentario: Se olvida de lo que mintió.

Osvaldo Arribas: Bueno, entonces por hoy vamos a detenernos acá y seguimos la próxima. Si tienen alguna pregunta pueden hacerla y si no tienen ninguna la pueden hacer la próxima.
Bueno, hasta la próxima.