Clase 13 de Junio, Anabel Salafia
Anabel Salafia: Hoy vamos a tratar de orientar el trabajo a partir, fundamentalmente, de las últimas clases que quedan en el Seminario, es decir que vamos a tener en cuenta todas las últimas clases, me refiero a la clase 10, la clase 11 y la clase 12 del Seminario.
Muchas cosas, muchas cuestiones decantan en la clase 12, hay una cantidad de otras cuestiones que están en juego y que están planteadas desde las clases anteriores. Luego de la clase 12 hay en el Seminario un corte en el sentido de que se termina el trabajo respecto del sueño del paciente de Ella Sharpe, el análisis del caso. Es interesante, y a partir de ese momento comienza en el Seminario la parte dedicada a Hamlet. Es muy importante que nosotros podamos aprehender en el desarrollo del Seminario qué es lo que da el pasaje de una cuestión a la otra, cuando aparentemente el tema sería tan diferente. Aunque el tema es diferente, hay una unidad muy clara en el desarrollo del Seminario y esa unidad gira en torno a una pregunta que comienza a explicitarse, podemos decir, a partir de la clase 9 o 10 pero que se va precisando desde el comienzo de esta clase hasta la clase 12 donde termina el análisis del sueño. La pregunta en cuestión, que Lacan repite y con lo cual insiste, a medida que va analizando lo que pasa en el sueño, la pregunta en cuestión es ¿dónde está el falo?. Dice, ¿qué ocurre con el falo?, el falo nunca está donde se lo espera y al mismo tiempo está allí, como la carta robada, en el lugar que es menos esperable que esté y más lógico que esté, vamos a decirlo así, no son exactamente las palabras de Lacan pero esta es la idea. Entonces ustedes ven, ¿por qué Lacan está haciendo esta pregunta?, porque todo lo que hemos visto hasta ahora, y si seguimos en la lectura de los capítulos y si ustedes la siguieron, tiene que ver precisamente con un ocultamiento, tiene que ver con un ocultamiento del sujeto, tiene que ver con un ocultamiento bajo la forma de una sustitución, como cuando él piensa hacerse sustituir por un perro y que a aquellos a quienes interrumpiría dirían `bueno, no hay nadie más que un perro´. Hay esta forma de ocultamiento y después es lo que tiene que ver con el fantasma despierto que este ocultamiento es el que empieza a ponerse, digamos a explicitarse, a quedar claro desde la llegada del paciente a esa - digamos ahora - famosa sesión en que se analiza este sueño. Entonces, es desde ese primer momento que hay algo que tiene relación con el fantasma en la vigilia, digamos así, o el fantasma cuando el sujeto está despierto, no solamente el fantasma en el sueño sino el fantasma cuando el sujeto está despierto. Ustedes vieron que este es uno de los puntos en nuestro programa de trabajo, la diferencia entre lo que es el fantasma en el sueño y lo que es el fantasma en lo que Lacan llama el sueño despierto. Entonces lo que es el fantasma en el sueño despierto, lo que tiene que ver con esto que decía, se pone en juego a partir de la llegada del sujeto y la aparición en él, digo en él porque es así como aparece, de esa tos bajo la cual anuncia su presencia y en ese momento en que anuncia su presencia, otra vez la cuestión del ocultamiento está en juego porque es para cubrir al otro que él anuncia su presencia. Se dan cuenta que la cuestión del ocultamiento se mueve de lo que tiene que ver con él, que vamos a ver hay manifestaciones, muchas manifestaciones de este ocultamiento, hay este movimiento entre, por ejemplo con la tos, anunciar su llegada de manera de no sorprender al otro, para el caso al analista. Hay allí, como ustedes saben, una idea, ahí podemos decir una fantasía pero una idea de que la analista puede estar masturbándose y que sería cuestión de no interrumpirla, en ese sentido digamos que el otro quede oculto; esta idea y luego viene el relato del sueño y en el relato hay asociaciones respecto de esta tos que es un mensaje, hay asociaciones respecto de esta tos, la asociación con recuerdos infantiles que ustedes tendrán presentes como el de no querer sorprender a una pareja de amantes, recuerdo sobre el que Lacan insiste mucho porque todo eso forma parte de, constituye el fantasma despierto, digamos, todo lo que tiene que ver con la analista y todo lo que viene diciendo como asociación respecto de la tos. Hay asociaciones respecto de la tos y hay asociaciones respecto del sueño que es interesante distinguir. Están muy relacionadas porque está relacionado el fantasma del sueño despierto con el otro fantasma, con el fantasma que aparece propiamente en el sueño. Y que aparece propiamente en el sueño, digo, de esta manera que tiene que ver, en primer lugar, con una representación, una imagen mejor dicho, que es la imagen de representación que aparece un poco más tarde en la trasmisión que hace Lacan del sueño, imagen de la forma en que en el sueño aparece representada una imagen del sexo aparentemente femenino. Y ahí aparecen otros elementos, una cantidad de elementos que se van asociando y se van ligando incluso metonímicamente. Un primer elemento es la asociación entra esa imagen, que es una especie de vulva o de vagina con la forma de una caperuza, que luego va a ser asociada con una caverna, que va a ser asociada con una colina que contiene una caverna, y respecto de la cual está el recuerdo de que él pone un dedo ahí adentro, Lacan va a poner el acento en que no es el falo lo que él pone ahí adentro sino es el dedo, y eso va a cerrarse sobre su dedo. Hay unas intervenciones de Ella Sharpe respecto de esta imagen y algunas cuestiones que Lacan toma respecto de esta imagen que asemejaría a la imagen que presentaría una vagina habiendo un prolapso, por ejemplo, un prolapso de útero, y hay un dato, en todo caso, que la analista aporta diciendo que sabe que la madre del paciente tuvo en algún momento un prolapso. Hay una chiste que hace Lacan muy gracioso sobre Cristina de Suecia quien parece que padecía de esta afección y que habiendo llamado a su médico para que viera el fenómeno, es decir esto que sobresalía en su vagina, hizo que el médico dijera...Esto es el siglo XVII, es bastante interesante porque es todavía un tiempo en que la idea era muy clara, ahora es menos clara, de que había un solo sexo y que era masculino. ¿Cómo?
Norberto Ferreyra: Somos menos claros.
Anabel Salafia: Claro, por eso digo ahora es menos clara pero en esa época era científicamente concebido, considerado que esto era así y que el sexo femenino ocultaba al sexo masculino. De esto hay documentación al respecto y fueron siglos en que se pensó que cualquier mujer podía convertirse en determinado momento en un hombre porque en realidad no era más que un hombre defectuoso, digamos en ese sentido. Así que el médico de Cristina de Suecia dijo...
Comentario: (Inaudible) (risas)
Anabel Salafia: Acá dicen que algunos siguen pensando lo mismo. Pero bueno, el médico de Cristina de Suecia dijo entonces, `majestad, se ha producido el milagro y usted al fin tiene el sexo que le corresponde´ (risas). Bueno, es exactamente esto, algo así, lo que está en juego en esta imagen del sueño. Y hay este elemento que es el que se pone en juego en esta imagen que es también la idea de un cubrimiento o de una cubierta o una encubierta, digamos así, por la caperuza ésta que luego, ustedes habrán visto, va a relacionarse con el auto, con una asociación con respecto al auto. Y esta asociación con respecto al auto, esto es un detalle bastante importante porque en realidad la asociación es entre la capucha ésta, el auto y con respecto al auto es con respecto a lo cual capucha, caperuza, capucha, funda, forro, etcétera, son...; no es un insulto, ¿no?, en este caso. (risas); es algo que también tiene la función de ocultar. No me acuerdo en este momento cuál es la relación que aparece con el coche aparte de que el coche lo cubre a él. Es interesante...
Comentario: La capota del coche
Anabel Salafia: La capota del coche, exactamente, porque esto aparece asociado también a coche de niño, digamos...
Comentario: A cochecito.
Anabel Salafia: A cochecito, exactamente. Y coche en el sentido de su auto que es en el único momento, respecto de su auto, es en el único momento en el que aparece claramente un deseo, digamos, una relación del sujeto al deseo, vamos a decir, ¿no es cierto?. La misma Ella Sharpe destaca eso, que ese es el único momento, cuando él habla del auto, que no le han entregado el auto y que realmente lo lamenta no porque lo necesite, no porque el auto sea algo necesario, sino porque es algo dentro de lo cual él se siente amo, él se siente cómodo pero, al mismo tiempo, justamente, por eso es algo relacionado con su deseo y es en el único momento en el que aparece claramente esta relación con el deseo. Pero sigue siendo, en relación a la capota y en relación al hecho de que es en su interior que él se siente cómodo, una cuestión que justamente tiene que ver con lo que se cubre, digamos así. Quiere decir, son todas cuestiones que aparecen en relación, dando lugar a esta pregunta de ¿dónde está?, en el sentido de ¿dónde se esconde el falo?. Es algo que va a presentarse en estas fórmulas que ya vimos una primera vez hace un tiempo y que hoy vamos a ver otra vez, es lo que se presenta en esta fórmula como una x acá, ¿no es cierto?, es decir como un enigma al cual dar respuesta pero también como un enigma que el sueño mismo del paciente propone, digamos así.
Bueno, hay unas consideraciones bastante importantes a tener en cuenta, que tienen también que ver con esta fórmula, y es que cuando aparecen estas asociaciones que tienen que ver con el coche, y con el coche tanto el coche su auto como el coche infantil, aparece una asociación en relación a unas correas del coche. Luego esa asociación remite, antes o después, esto no lo recuerdo bien, a las correas de unas sandalias de la hermana. Unas correas que, esta es la asociación que viene, digamos el recuerdo que viene con un cierto carácter de recuerdo encubridor, estas correas de la sandalias de la hermana que él tenía la compulsión de cortar. Es esta compulsión de cortar, que es el mismo tipo de compulsión que la compulsión del cortador de trenzas, es exactamente lo mismo, que tiene como la función de crear un fetiche. Acá, efectivamente, ese fetiche que son estas correas, que está esto asociado a un fetiche, vamos a ver por qué, es un fetiche porque está en relación a esta cuestión de las sandalias de la hermana, y al hecho de que, yo decía, esto es un recuerdo de una compulsión que existió indudablemente en el sujeto, el punto es esta compulsión fetichista, indica que había en la hermana algo del orden del objeto, digamos, ¿no?. Sin embargo ¿qué es lo que Lacan nos explica con respecto a la hermana y a partir de qué?. Es muy interesante, Lacan dice hay un hecho muy importante y es el de que el sujeto dice no tener recuerdos por debajo de los once años, que es la edad en la que muere el padre, creo. O sea que a partir de que..., no, perdón, que él no tiene recuerdos anteriores a los once años, la edad en que muere el padre es tres años, y él no recuerda hasta ese momento. Es como si lo que queda como recuerdo, no es como si, sino que en un sentido hay que considerarlo así, es esto de las sandalias de la hermana y la compulsión a cortar las correas de la sandalias de la hermana. ¿Por qué es esto?, ¿por qué hay esa amnesia infantil?. Hay esa amnesia infantil en la medida en que es la hermana la que representa, a partir de la muerte del padre, al Otro, al gran Otro para él. Es la hermana, que es nueve años mayor, a la que queda alienado el sujeto en una identificación precisamente narcisística y alienante . Se entiende que este es un dato muy interesante a tener en cuenta, es decir que la amnesia, y de lo que podemos hacer una regla general, la amnesia infantil está determinada por las identificaciones alienantes que constituyen al yo del sujeto. Es decir que ahí donde se produce en relación con un hermano, por ejemplo, o hermana, mayor o menor, ¿no?, porque las cuestiones de las edades, como Lacan lo destaca, es muy importante pero podría ser más relevante y es más claro si se trata de un hermano mayor, pero hay también identificaciones alienantes al hermano menor. Vamos a verlo en el ejemplo de lo que corresponde a la primera de las fórmulas en el ejemplo de San Agustín, del niño del cual habla San Agustín, que no se sabe si es un ejemplo de San Agustín pero no podría ser un ejemplo de San Agustín porque San Agustín es el observador de esa situación donde el niño observa que su hermano está siendo amamantado por la madre y lo ve sustituyéndolo a él en un lugar en el que él antes estuvo y más allá de que él quiera, o mejor dicho es claro que él puede no querer estar en ese lugar, no quiere que el otro esté en ese lugar. Es allí donde San Agustín dice haber visto esta palidez demudante en el rostro del niño por los celos. Y es allí donde Lacan dice algo contrario a lo que dice Jones con respecto a esto. Jones dice que esto da lugar a una frustración y Lacan dice que esta frustración da lugar al surgimiento del primer objeto, esta frustración por privación da lugar al surgimiento de lo que será para el sujeto el primer objeto en lo que tiene que ver con la orientación de su deseo. Que esta privación es como la condición de la constitución del objeto porque es la condición de la constitución del objeto si el objeto puede ser sustituido, si el objeto puede ser sustituido por otro objeto. Por ejemplo, Melanie Klein concibe esa sustitución del pecho por parte del falo, el falo se volverá un objeto más interesante y habrá esta sustitución. Es decir, que ya piensa en la necesidad de una sustitución, si hay esta sustitución el pecho puede estar y no estar al mismo tiempo y convertirse así, digamos, adquirir así una función significante. Esto es lo que se llama simbolizar. Es decir, que haya una sustitución, una sustitución que positiviza y negativiza el objeto que es sustituido, vamos a decirlo de esta manera, y en la medida en que esto sucede ese objeto puede, a partir de ese momento, como el pecho en este caso, estar o no estar y va a adquirir, entonces, el objeto que puede estar o no estar y es sustituido por otro, va a adquirir una función de elemento significante. Al adquirir una función de elemento significante el lugar de la madre pasa al lugar de I, de Ideal, de Ideal del yo, ¿no es cierto? Tiene mucho que ver con esta experiencia que da lugar a esta metáfora de los celos. Ustedes recordarán que la otra vez planteábamos que es desde ese lugar desde el cual el sujeto se verá como habiendo sido deseado o no, como amable o no. Es decir, que algo fundamental va a establecerse en lo que es la relación del sujeto respecto de una separación en relación con su propia imagen. Y al mismo tiempo que esto se produce, se produce en correlación con una experiencia altamente nadificante, digamos, esta cuestión de la extrema palidez y los celos y la pasión celosa profundamente autodestructiva en ese sentido de abolición y de nadificación. En un sentido Lacan destaca también que esto se corresponde con lo que Melanie Klein llama la fase depresiva, ¿no? y la constitución, entonces, de este Ideal también está en juego en relación a esto. Están las dos cosas, la constitución del objeto y la nadificación del sujeto frente al objeto que será el objeto que esté en la orientación de su deseo, quiere decir el objeto ante cuya aparición el sujeto desaparece, ¿se entiende?, lo que da la relación del sujeto con el objeto.
Ya cuando hablamos de la sustitución operada, ya el objeto no está acá, no está aquí, sino el objeto está aquí. Quiero decir, aquí ubicamos el objeto como el objeto de la alienación. Por eso con el mismo concepto Lacan pone a la hermana acá porque es el objeto de la alienación, de la identificación narcisista, lo que acá, ahora decimos el objeto de la alienación es lo mismo que el objeto de la identificación narcisista. No es lo mismo, ahora vamos a ver, no es lo mismo, sin embargo, lo que tiene que ver con la imagen del yo de la cual el sujeto se separa como moi, imagen del yo, esta imagen del moi no es el mismo objeto, es un objeto del narcisismo pero no es el mismo objeto que a aquí, porque a aquí es la imagen en relación a la imagen del otro, del semejante. Y aquí es la imagen que el sujeto puede aprehender y de la cual puede, al mismo tiempo si la aprehende, separarse, es decir constituir una imagen del yo en relación al cuerpo de la madre, en relación a la relación al cuerpo de la madre. Ese es el moi. Por eso Lacan en un Seminario que es el Seminario 1 habla de dos narcisismos, ¿no es cierto?, habla de dos narcisismos para hacer más clara esta diferencia. Una, el narcisismo constituido en lo que es el estadio del espejo y, justamente, Lacan introduce el aparato óptico, el esquema óptico, para dar cuenta más adecuadamente de la complejidad de este narcisismo complejo, digamos así. Complejo en el sentido de que esto no es, ahora vamos a ver, no es muy complicado, es que hay una cuestión respecto a la imagen del yo que se forma en relación a la aprehensión de la unidad y la totalidad del cuerpo de la madre, y la imagen del yo que se forma en relación al cuerpo de la madre constituye una forma del narcisismo, que es una imagen del yo precisamente. Pero hay una imagen del yo que se forma en relación al otro, al otro semejante, que no es la madre y que hay un juego en donde una y otra operación se interfieren. Que es precisamente de esa interferencia de lo que intenta dar cuenta esa fórmula, es decir de la interferencia que hay entre lo que es la constitución de la imagen del yo en relación al cuerpo de la madre y la constitución de la imagen del yo en relación a la imagen del semejante. Estas dos cosas juegan en esta fórmula, vamos a decirlo así, en relación con el hermano, la imagen del yo en relación con el hermano o el semejante, la imagen del yo en relación con la madre. El objeto es allí el pecho, pero el objeto es el pecho como el objeto del cual el sujeto queda privado y del cual él debe hacer la sustitución. Y esa totalidad cerrada con la que aparece es la misma que es propia de la unidad, porque hay también una aprehensión del cuerpo de la madre como unidad. Ahora, cuando el cuerpo de la madre es aprehendido como unidad y esa unidad es una totalidad, hay evidentemente esto que decía antes acerca de la etapa depresiva, se entiende perfectamente porque esa totalidad excluye al niño, ¿no es cierto?, excluye al sujeto, se cierra esa totalidad y excluye al sujeto. Es algo que podría trabajarse de una manera quizás adecuada con “La negación”, con el artículo de Freud acerca de la negación. Es la misma, podrían emplearse las mismas cuestiones para ejemplificar lo que aquí pasa en el sentido de que hay una Ausstossung, hay una expulsión y esto tiene que ver con esta etapa depresiva pero constitutiva, ¿no?, constitutiva de la subjetividad del sujeto.
Bueno, Lacan nunca más vuelve a hablar en esos términos pero justamente por eso es interesante. Habla de la relación del niño al cuerpo de la madre, donde viene a inscribirse la relación del niño con su propio cuerpo como afecto narcisistico, dice Lacan, y nunca vuelve a usar esa expresión.
Comentario: (inaudible)
Anabel Salafia: Claro. Dice, “es así que en determinado momento el suj reconoce en una experiencia original como separado de su propia imagen teniendo una cierta relación electiva con la imagen de su propio cuerpo...”, es decir que hace un objeto de la relación especular que tiene con su cuerpo,“...pero también una cierta relación de castración transitiva en el juego con los otros, en el juego con otros”. Quiere decir, donde se pone en juego el transitivismo infantil se juega también una cierta castración ahí en la relación con los otros. Y es acá donde Lacan dice la edad es muy importante y la relación que todo esto tiene con la libido, con la libido relacionada con el narcisismo primitivo y con el erotismo y con el autoerotismo, ¿no es cierto?.
Bueno, y dice “El cuerpo de la madre se presenta, en principio, como uno, como una totalidad a aprehender...”. Es eso lo que veíamos en el esquema óptico en la clase que dio Noemí Sirota, que desde lo inconstituido del niño el cuerpo de la madre funciona como gran Otro, como continente, como continente universal y es lo que va a regir la relación del sujeto en tanto que se constituye como yo, como moi allí, que es la imagen del otro pero distinta y con un cierto otro que debe ser diferente, diferente de la madre, se entiende.
Lacan dice, y esta es una frase que quiero leer tal como lo dice porque es bien en el estilo de Lacan, digamos, cuando Lacan se las ingenia para decir algo que es muy difícil de decir. Dice “El aparato óptico es un aparato que nos permite imaginar eso de lo que se trata, a saber, que es en la medida en que el niño se identifica a cierta posición de su ser en los poderes de la madre, en los poderes de la madre él se identifica a cierta posición de su ser en los poderes de la madre que él realiza”. Es decir que él va a situarse de diferente manera, digamos, en posición de su ser según la forma en que realice los poderes de la madre. Bueno, es eso lo que tiene que ver también con lo que indica la necesidad de un determinado acomodamiento, de una determinada posición del ojo para aprehender la unidad. Quiere decir, es un aparato y es al mismo tiempo como una metáfora porque eso,la buena posición, podría no encontrars ¿no es cierto?, es decir la buena posición para lidiar...Está muy kleiniano Lacan en esta clase, toma efectivamente de Klein todo lo que tiene que ver con los fantasmas originales, los fantasmas primitivos porque evidentemente eso tiene un desarrollo excelente en Klein y porque, efectivamente, Ella Sharpe está siguiendo esto en su interpretación. O sea, que Lacan no se pone a criticar porque sigue a Melanie Klein sino que sigue la lógica del análisis que hace Ella Sharpe en los términos de Melanie Klein para presentar su cuestión dentro de esa lógica, sin desbaratar esa lógica. No es que Lacan dice, `ah!, no, esto no es freudiano entonces yo no lo tomo y está todo equivocado porque no es freudiano´, porque precisamente todo esto que tiene que ver con la cuestión del objeto no está desarrollado de esta manera por Freud en relación al fantasma primitivo y no es indiferente, creo que no es para nada indiferente el hecho de que sea Melanie Klein, de que sea una mujer, la que desarrolle la teoría respecto de estos fantasmas primitivos, por algo que suele explicar bastante bien Norberto Ferreyra en su seminario, que yo no lo voy a explicar, como el tipo de relación que tiene la mujer con el gran Otro, digamos con el Otro y el goce del Otro. Pero creo que Melanie Klein ilustra muy bien el hecho de que está por supuesto entre lo que hace a Lacan decir que las mujeres si somos buenas analistas, somos las mejores y si no, proporcionalmente. (risas)
Comentario: Algunas.
Anabel Salafia: Bueno, es que él dice, si son buenas, son mejores, son mejores que los hombres. Y si no, proporcionalmente, son mucho peores.
Bueno, entonces es de una manera cuatripartita, esto quiere decir...Ustedes ven que en realidad esta fórmula lo que está poniendo en juego...ah!, ya pusieron el i(a), porque acá se puede encontrar I grande o i(a), ¿no es cierto?. Efectivamente, eso tiene todo un sentido porque si nosotros hablamos, como yo recién decía, de una alienación, por ejemplo de este sujeto, de una alienación, de una identificación alienante de él a la hermana que está al nivel del i(a) en este esquema. O sea, esto está moviéndose aquí. Es decir, la división cuatripartita es esta y lo que está en la fórmula son esos mismo términos, por eso yo reparé en que acá se pone i(a) donde acá está I ¿Se entiende?. A veces se pone I y a veces se pone i(a). Porque una vez que se ha operado la separación respecto de la alineación, una vez que se ha operado la separación, es decir cuando hay esa sustitución de la que hablé y el objeto se convierte en un elemento significante, etcétera, o sea que es a, eso es lo que Lacan llama nuestro objeto, el objeto del fantasma, el objeto que nos interesa y es lo que va a constituir el objeto a. Es decir, un objeto que está y no está, que es el resultado de lo que ha quedado de la sustitución de un objeto por otro objeto. Podemos decir, de la sustitución del pecho por el falo ha quedado que el pecho puede estar o no estar , elevado entonces a ese carácter significante.Ahí hay una separación respecto de la alienación y el objeto queda, entonces, separado de a. En realidad, la separación es respecto de i que se produce. Es decir, que es de esperar que esto se produzca en el análisis como separación de i(a). O sea, que aquí ustedes ven que esto es una primera presentación de la relación alineación-separación la que hay en juego en esta fórmula, ¿no es cierto?. O sea, toda identificación narcisista, es una identificación alienante, es lo que vamos teniendo en cuenta. Vamos teniendo en cuenta que donde hay una identificación alienante, hay una amnesia, podemos decir. En este caso esa amnesia determinada por la identificación alienante atañe, concierne e implica al hecho de que el sujeto no tenga ningún recuerdo.No es que no tenga ninguno, sí que no tenga recuerdos, es decir que tenga amnesia pero tampoco que tenga ninguna vivencia relativa al hecho de que el padre haya vivido. ¿Se acuerdan de esto?, porque es importante recordar esto.
En un momento le dicen que el padre ha dicho `él ocupará mi lugar´ y el sujeto se asombra de que el padre hablara. A través de esto, esto le impresiona porque son palabras del padre y Lacan dice, estas palabras del padre `él ocupará mi lugar´ que el padre dice cuando está muriendo, Lacan dice, ¿cómo vivo o como muerto?; ¿a qué se refiere, al padre vivo o al padre muerto?, ¿a qué habrán sido referida estas palabras, al padre vivo o al padre muerto?.
Bueno, entonces se ve que en esta fórmula cuatripartita en que están estos cuatro términos es donde se juega precisamente la cuestión. Y acá tenemos a la hermana en el lugar del objeto de la identificación narcisista alienante, a las correas en el lugar donde antes está el a, es decir donde antes está pero ahora las correas en su carácter de fetiche. Pero ustedes ven que esto así es la fórmula del fantasma. Muy bien, o sea que esto así también. Porque las correas están en el lugar de a y la hermana está en el lugar del i(a) representando al otro, quiere decir algo que va a hacer al hecho de que surja la pregunta, vamos a decir, porque si no ya iba a dar la respuesta, (risas), el enigma acerca de esta x, de dónde está el falo.
Comentario: (Inaudible)
Anabel Salafia: De dónde está el falo, sí, porque está en todas parte. ¿A qué me refiero con que está en todas partes?. Todo nos indica que la imagen del sexo que aparece en el sueño es una imagen del falo, es una imagen fálica, esa capucha, etcétera, es en sí misma una imagen fálica. Lacan dice en algún momento vagina desvaginada y dice que el hecho de la inserción del dedo que hace en el sueño del paciente es para invaginar la vagina desvaginada, ¿se entiende?, pero para invaginarla quiere decir desvaginada como falo e invaginada como falo. O sea, en ese sentido podemos decir el falo está efectivamente allí. Podemos decir que el falo está también en el lugar del pecho porque perfectamente puede establecerse..., o en el lugar de las correas como este fetiche sustituye..., si el falo es el sustituto del pene que le falta a la madre, de acá a la hermana, porque la hermana es la que está en el lugar del gran Otro, la madre del sujeto no aparece en ningún momento, la cuestión no es tratada desde ese punto de vista, en ningún momento aparece esto en ninguna asociación, en cambio sí aparece la hermana, sí aparecen las sandalias de la hermana, sí aparecen las correas de las sandalias de la hermana. Claro, ¿por qué esto?. Lacan le da mucha importancia a esto y me parece muy relevante, les diré que hay análisis como el caso Dominic de Francoise Dolto, que a lo mejor ustedes en algún momento algunos han leído, que está totalmente sin mencionar para nada, que yo recuerde, a Lacan ni nada, está totalmente interpretado según este esquema. Digamos, la identificación alienante del chico este que es Dominic a una hermana mayor, y es un momento que no sé todavía si Francoise Dolto estaba cerca de Lacan o si ya había recogido todo lo que se iba a llevar para su propia cuestión, pero el caso Dominic está analizado según este mismo esquema. Quiero decir, Lacan le da mucha importancia porque juega esta cuestión del espejo, de la relación a la imagen del Otro, y en este caso esta suerte de proporción muy particular, o desproporción, que se juega entre la imagen del niño y la imagen de la hermana que es mayor y la relación de esto a la muerte del padre. Lacan no lo dice pero hay que pensar- en todo caso pienso yo- que esto se produce porque es la hermana la que tiene la experiencia más amplia de tener al padre, ¿se entiende?. Muchas veces pasa esto que si el hermano menor pierde el padre, obviamente antes que el hermano mayor, entonces el hermano mayor o la hermana mayor toma un lugar paterno. Paterno quiero decir, luego hay que ver todas las formas en que esto puede ser porque acá no se trata de que tome un lugar paterno, sino que se convierte en el Otro, en el gran Otro del sujeto y el gran Otro en este caso es la hermana.
Entonces, el falo está en todas partes, se lo puede encontrar en esta imagen, se lo puede encontrar como teniéndolo la hermana pero no es eso lo que Lacan está buscando y tratando de señalar porque lo que a Lacan le interesa es dónde está el falo en la cuestión del análisis mismo. Dónde está el falo en este análisis, dónde esta el falo en la transferencia, dónde está el falo en lo que tiene que ver con la dirección de la cura, eso es lo que busca Lacan. No dónde está el falo ilustrado por la imagen, que esto es fácil de ver, sino dónde está el falo tal que el analista no lo ve y que se divide en dos cuestiones: dónde está el falo en el sueño realmente y dónde está, correlativamente a esto, el falo en el análisis. Y ¿qué es lo que él va a decir?. Muy bien, en el sueño ¿qué es lo que sucede?, el analista interpreta en el sentido siempre de la omnipotencia del paciente, la omnipotencia respecto del sueño que es enorme, etcétera, etcétera, y la sensibilidad narcisista del paciente. Interpreta como cuestión relativa al falo, a las agresiones del falo, lo que tiene que ver con que el paciente no resuelve las cuestiones en su vida hablando si no se violenta con alguien con quien juega al tenis, creo, y lo quiere estrangular, tiene impulsos violentos y él mismo, en lo que tiene que ver con su profesión que es abogado, no consigue, efectivamente, hacer lo que tiene que hacer en el sentido, por ejemplo, de querellar, no consigue, efectivamente, querellar. Hay un momento en que Lacan cita que el paciente cita como asociación algo que tiene que ver con el “libro de las plegarias de todos”, no sé, o del “Common Prayers”, no sé como traducir, el común que reza, es muy mala la traducción pero un libro de oraciones, un libro de oraciones cotidianas que el sujeto menciona donde se dicen algunas cosas respecto de frases como `no he hecho lo que podía hacer´ y también se dice `y he hecho lo que no se podía hacer´. Y después hay un momento en que dice, el paciente va citando el libro y dice `no hay tal cosa´, no me acuerdo qué es lo que dice que no hay. A ver, acá está. “Nosotros no hemos hecho esas cosas que debemos hacer”, esas son citas del sujeto, ¿no?, y después está la plegaria de confesión general que dice, “nosotros hemos hecho esas cosas que no debemos hacer”. “Esto el sujeto no experimenta en absoluto la necesidad de confesarlo” dice, “y nosotros hemos hecho lo que no debemos hacer”, eso no lo dice. Y no lo dice, se dan cuenta por qué, porque él no ha hecho nada. No es que él no ha hecho lo que debía hacer y ha hecho lo que no debía hacer, no, él no ha hecho nada, él no hace nada, esa es la cuestión precisamente. Él no hace nada porque hacer cosas no es lo suyo, dice Lacan, no es lo suyo porque podría hacerlas bien, ese es el asunto, porque de hacerlas, podría hacerlas bien. Hacerlas bien sería su castración, ¿no es cierto?, perdería el amor del superyó. Y después dice- que era lo que yo estaba buscando- que el libro dice, dice el paciente que el libro dice, `no hay nada de bueno en nosotros´, y eso es una pura invención del sujeto, dice Lacan, ya que en el libro no dice nada de eso, dice `no hay nada de santo en nosotros´ y creo que dice `esas cosas´, does things, ¿no es cierto?. Esas cosas es lo que él dice no hay y es ahí, digamos, este no hay, que se refiere al falo, que es precisamente lo que él esconde. Ahora, afirma muy claramente Lacan, el asunto no se resolvería por incentivarlo a que él presente lo que él esconde, el asunto es cómo se va descubrir esto que él esconde, de que él, incluso él como falo digamos, esconde. Como falo quiero decir en el sentido de que podría disponer de él. ¿Cómo se va a descubrir esto que él esconde?, ¿incentivándolo a que él muestre lo que esconde, sería esta la forma?, ¿o localizando, diciendo dónde está el falo?. Muy bien, el analista dice esto acerca de la omnipotencia de él, lo que sería la omnipotencia del paciente. La omnipotencia es del Otro, del gran Otro. Quiere decir la omnipotencia viene del lado de la palabra, es de la palabra que él no dispone, es de esto de lo cual él no dispone. Y la analista tendría, dice Lacan, que descubrirse, tendría que descubrirse ella. Descubrirse ella en el sentido de querellarlo, querellarlo para decir que como en el sueño él está, el lugar en donde él está, es donde está la mujer, es ahí donde dice Lacan que está el falo, ¿no es cierto?. El daba una vuelta al mundo con su mujer, la mujer observa toda la escena, ¿qué dice Lacan?, ¿dónde está el falo?. El falo está en la mujer, en la mujer que está ahí, en la mujer que él es, ¿si?, en la mujer que él es. Muy bien, dice Laca, ¿qué tendría que decir la analista?, tendría que querellarlo en este punto y decir que es ella la mujer, que sin tenerlo ella es la mujer en la cuestión, ¿si?. Es decir, que es en la medida en que quedara claro que ella es la mujer y que no lo tiene, no que es castrada sino que es sin tenerlo, insiste Lacan. No que es castrada porque castrada de una castración imaginaria eso es exactamente lo mismo que lo que el sujeto supone, ¿no es cierto?. Muy bien, que él es ella, él es la mujer, la mujer que aparece en el sueño, pero él no es la mujer porque la mujer es la analista. La analista debería hacer que esto se descubriera, es decir que la analista no se dejara cubrir digamos así, la tos, recuerden toda esta cuestión. Que apareciera en ella la castración, es decir la castración en el Otro, sería la condición de que él no lo fuera y lo tuviera. Es decir, no fuera el falo y al no serlo, no serlo porque si él lo es, lo es de ella, ¿se entiende?, Lacan no dice esto pero ¿se entiende?, si él lo es, lo es de ella, entonces ella lo tiene, ¿si?. En definitiva quiere decir que la cuestión de la interpretación atañería al lugar de falo que tiene él respecto de ella o que pretende tener, por el que se postula no porque se lo proponga explícitamente sino es lo que el sueño está poniendo en cuestión. Entonces seria ahí donde está el falo.
Bueno, paramos aquí. Tenemos unos minutos por si hay preguntas o comentarios. Hay muchos detalles que la próxima clase, vamos a ver quién la da, hay algunos detalles importantes que yo omití para presentar toda la cuestión en general, especialmente respecto de la afánisis. Especialmente es respecto del concepto de afánisis que me gustaría que en la próxima clase se explicitara más para pasar a la cuestión de Hamlet después.
Comentario: Son dos cosas que a lo mejor están ligadas, ¿no?. Una es si la metáfora, esta metáfora del espejo, si es condición de la identificación con el semejante, o sea de esto de pasar, si se quiere, de la identificación con la madre a la posibilidad de la identificación con el semejante.
Anabel Salafia: ¿Si es condición qué? .
Comentario: Si la metáfora es condición de que se pueda identificar con el semejante.
Anabel Salafia: Es decir que estén los cuatro términos
Comentario: Bueno. Y lo otro es respecto a la amnesia, si esta amnesia, esta relación con las identificaciones imaginarias y qué relación hay con la represión porque la amnesia, se suponía, tenía alguna relación con la represión en el sentido del Edipo.
Anabel Salafia: Claro, por supuesto. Respecto de la primera pregunta, es necesario que estén estos cuatro términos para que esto se constituya. ¿Por qué decimos esto?, en algún momento llamamos nosotros metáfora del espejo a esto, ¿no es cierto?, porque es justamente porque hay cuatro términos en juego entonces ya nos revela que la cuestión misma en el espejo tiene cuatro términos. Es lo mismo si lo planteamos con el esquema Lambda, por ejemplo, que la próxima vez se puede plantear con ese esquema, ¿no es cierto?. Están los cuatro términos por un lado y esto es la condición, digamos, para que se establezca esta cuestión relativa a los celos, la cuestión relativa a los celos implica el tres y ese tres implica un cuatro, implica un cuarto.
Norberto Ferreyra: Te quería hacer una pregunta. Vos diste una frase que “la madre que él realiza”. ¿Qué quiere decir eso?.
Anabel Salafia: Él realiza los poderes de la madre.
Norberto Ferreyra: Es decir, que los realiza quiere decir que los construye él, ¿cómo es?.
Anabel Salafia: No, no. Quiere decir que los realiza en el sentido...
Comentario: El yo Ideal.
Anabel Salafia: Claro, más bien el Ideal del yo porque ¿estos poderes de la madre qué son?. En los términos kleinianos todo lo que la madre contiene, ¿no es cierto?, que es objeto de, no sólo objetos a constituirse en objetos eróticos y erógenos sino objetos agresivos, las pulsiones. Es decir, las pulsiones del sujeto son eso que el cuerpo- para Lacan sería el cuerpo de significante- de la madre contiene. Entonces quiere decir ¿qué va a hacer él con eso?, ¿qué va a poder hacer él con eso?, en ese sentido, están en potencia esas cuestiones, ¿no?. A ver, acá tengo algo que viene muy al caso. Claro, porque Lacan dice “el otro aporta él mismo...”, el otro la madre en este caso, “...el otro aporta él mismo el significante que tiene todos los valores, todas las tendencias agresivas que el sujeto ha podido elaborar, valores pulsionales, las tendencias orales, anales, uretrales, etcétera”. Es respecto de ese continente universal que dice los poderes que él va a poder realizar o no. Que sería acá, en estos términos, eso es algo a metaforizar, incluso el cuerpo de la madre como universo es ya una metáfora. La metáfora para Lacan de eso, yo no quise entrar hoy en esta cuestión, la metáfora para Lacan de eso está en unos versos, en un párrafo de Lewis Carol que ustedes habrán visto de “Silvia y Bruno”, la obra de Lewis Carol, donde dice qué es lo que se puede encontrar en ese jardín, ahora no lo encuentro acá pero dice de un jardín donde se puede encontrar tal cosa y tal otra y ese universo que es el cuerpo de la madre como continente y ¿qué se puede encontrar?, una regla de tres simple. Una doble regla de tres simple, dice, se puede encontrar en este continente, es lo que dice. Muy bien, una regla de tres simple es el modelo para constituir esta fórmula. O sea, es todo significante en lo que Lacan va a convertir este continente de objetos que es el cuerpo de la madre, ¿no es cierto? pero a partir de Lewis Carol. En todo caso Lewis Carol es el que hace la primera ¿se entiende?.
Si, efectivamente ese es un párrafo de Lacan que tiene todo lo que tiene de enigmático y que es imposible de repetir sin citarlo literalmente. Bueno, seguiremos, hay bastante más para ver sobre esto también.