Clase 16 de Mayo, Anabel Salafia
Curso: “Para entrar al discurso del psicoanálisis"
Comentario: Quiero decirles algo respecto del material. Este cuadernillo que ustedes compraron con las primeras tres clases del Seminario 6 tiene un problema en la clase 2 que salió mal compaginada.
Acá en la Escuela van a estar las fotocopias de una versión correcta de la clase 2 para que ustedes puedan agregar a ese cuadernillo porque cuando quieran leer la clase 2 se van a encontrar con muchos problemas porque al compaginar los grafos se mezcló todo el texto. Así que va a estar acá una versión, ya está una versión correcta de la clase 2, la pueden pedir.
Anabel Salafia: Buenas tardes, vamos a tratar de continuar con la clase 8. En realidad para hoy tenía preparada la clase 8 y la clase 9 porque están muy relacionadas una con la otra pero es muy difícil calcular el tiempo en que esto se podría hacer. Solamente que todo esto, decía, vamos a tratar de hacer algo con respecto a esto porque he tenido, digamos así, un pequeño accidente que ha determinado que no tenga mis papeles, absolutamente ninguno de los papeles en lo que había preparado estas clases. Así que por lo tanto puede ser que en momentos esto sea relativamente lento porque si bien estoy muy familiarizada con el texto, justamente había sido particularmente ordenada porque ustedes habrán visto que dado que hay en diferentes momentos citas del texto sobre el sueño de Ella Sharpe, entonces el discurso de Lacan aparece como en un orden particular, discontinuado, pero vamos a tratar de hacerlo. Estos dos capítulos son esenciales respecto de cuestiones que tienen muchísimo que ver con el análisis, cuestiones que tienen enormemente que ver con lo que llamamos la clínica en lo que respecta a la construcción del fantasma y en lo que respecta a la relación muy importante que está marcada desde el comienzo, desde el comienzo quiero decir desde el comienzo del desarrollo que Lacan viene haciendo pero desde el comienzo de esta clase también, en lo que tiene que ver con la relación entre el afecto y la situación del deseo. Esa es la línea, Lacan viene marcando esto con respecto a la transferencia de afecto. Siempre tenemos en cuenta los dos lados que están en juego, el lado del sujeto y el lado del Otro, como Lacan dice, como vemos en la fórmula, el lado del sujeto y el lado del Otro. Ahora vamos a ver que lo que presenta de interesante todo el ejemplo que Lacan trae, que es a su vez un ejemplo de esta analista llamada Ella Sharpe, el ejemplo éste es en el lugar del Otro lo que vamos a encontrar, en el otro lado del fantasma, digamos en lo que tiene que ver con el sujeto donde antes encontrábamos el padre o donde habíamos encontrado el niño en términos del fantasma de “pegan a un niño”, vamos a encontrar ahora a una mujer en el otro lado del fantasma. Eso es lo que hay de peculiar. Ustedes habrán visto, y ya lo habíamos dicho, que Lacan hace una introducción de la cuestión acerca del sueño y acerca del modo de la función misma que el sueño tiene en el análisis, es eso lo que Lacan está diciendo. No es que Lacan quiere mostrar cómo se interpreta un sueño, que Ella Sharpe lo hace muy bien en lo que tiene que ver con la interpretación del sueño, pero no solamente tiene que ver con la interpretación del sueño, tiene que ver con toda una orientación que tiene allí la cura y de la cual esta analista da cuenta bien exhaustivamente, porque no es simplemente el sueño lo que analiza, no es el análisis de un sueño, sino que en realidad es el análisis de la construcción de un fantasma que es diferente en el sueño y en la vigilia. Hay un fantasma en el sueño y hay un fantasma en la vigilia y no es el mismo fantasma el que hay en el sueño y el que hay en la vigilia y esto llevará a algunas conclusiones importantes respecto de la dirección de la cura y de todo esto de lo que... No sólo es de la dirección de la cura pero es realmente de eso de lo que se trata en el análisis. Estas dos clases son sobre eso de lo que se trata en el análisis, ¿no es cierto?. Y es allí, respecto de esto, que tiene su importancia la cuestión que empieza a plantearse como una cuestión que tiene que ver con el afecto y el sueño. La primer cosa más general que Lacan nos presenta respecto del sueño y de la situación del afecto con respecto al deseo lo hace al principio cuando habla de lo que llama estas particularidades posicionales del sujeto, dice que lo hacen definir al afecto como algo que el sujeto se plantea respecto del ser. Ustedes tienen que haber leído esto y yo supongo que en principio esto tiene que haber parecido enigmático, un tanto enigmático. Uno dice, bueno, vamos a aceptarlo así por el momento pero vamos a ver por qué Lacan insiste tanto con esta cuestión de que la situación del deseo se corresponde a una cuestión relativa al afecto y relativa al afecto como una cuestión del sujeto frente a lo que es la cuestión del ser. Todo el desarrollo se refiere en un punto a esta cuestión del ser, a esta cuestión del ser y a esta cuestión de dónde el sujeto es y dónde el sujeto está. Esto se debe, el hecho de que esto se presente de esta manera se debe a la función del significante, absolutamente se debe a la función del significante, es decir a las operaciones que se llevan a cabo respecto del significante cada momento en que el sujeto desaparece detrás de una máscara. Ustedes habrán visto que la función de la máscara, del disfraz y de algo que lo cubra o lo viste al sujeto es permanente desde el principio de la cuestión. Digo el principio de la cuestión porque el principio de la cuestión es este punto en el que el paciente de Ella Sharpe, tenemos que ponerle un nombre, ¿no?, llamémoslo el del perro, bueno, ahí está el primer punto. Ahí está el primer punto, no es la primera vez que la cuestión del perro aparece, ¿no? porque cuando estábamos hablando de la fase masoquista del fantasma decíamos que el sujeto toma este lugar bajo el látigo de perro y Lacan decía ahí, de perro maltratado. No sólo de un perro cualquiera sino de un perro maltratado. Acá, y no es para nada indiferente, es una cuestión absolutamente importante la función que tiene en el fantasma en general, la función que tiene el animal, que tienen los animales, quiero decir. También se puede decir de otra manera con respecto al fantasma la función que tiene el animal en el fantasma, efectivamente. Bueno, pero aquí este sujeto del perro, vamos a llamarlo así...
Comentario: Hay de los lobos, de las ratas y ahora del perro.
Anabel Salafia: Sí, si pero bueno, vamos a ver. Decía, Lacan había venido diciendo que todos los comentarios con respecto del sueño forman parte, van a constituir lo que es la enunciación del sueño y van a permitir hacer esta situación del sujeto con respecto al deseo. Como decía, esta cuestión respecto del afecto y el deseo viene planteada en referencia al sueño de “él estaba muerto y no lo sabía”, ¿no es cierto?. Dice, bueno, de la misma manera acá hay planteada una cuestión que tiene que ver con el afecto y con el deseo. Y esto aparece siempre puesto en juego con relación a un deseo específico, dice Lacan, no al deseo en general sino a un deseo masoquista ó a un deseo suicida ó a un deseo oblativo, pero es con relación a esa articulación del afecto y un deseo detrminado. ¿Ustedes saben qué es un deseo oblativo, no?. La clase pasada hablamos en más de un momento en una parte del desarrollo de un fantasma que aparecía en un sueño, un fantasma anal y una demanda anal que bueno, aparecía como esa demanda de dinero de la madre del sujeto y todo lo que pasaba por su identificación al falo era en respuesta de esa pseudo-falta, digamos, de la madre porque la falta de dinero no es la castración en la madre. Se entiende que lo que se estaba diciendo con esta demanda no implicaba la castración en la madre, implicaba esta función del dinero como algo demandado y que hacerse el falo respecto de la angustia de la madre en relación con el dinero, nos daba cuenta de eso, este fantasma que aparecía ahí. Bueno, en relación con una demanda anal el deseo es oblativo. Oblativo quiere decir que respecto de lo que funciona en lo que tiene que ver con el deseo, no hay objetos que puedan satisfacerlo. Lo que puede satisfacer al deseo es que se lo ponga al deseo mismo en posición de objeto. La oblatividad es, justamente, sacar el deseo de su posición de objeto y cambiar el deseo por un objeto. Es por eso por lo cual no hay objetos, se supone que no hay objetos que juegan entre el analista y el analizante porque no puede haber objetos, ahí no va el: Alguien se tiene que llevar algo por lo que paga, esto no va en el análisis, ¿no es cierto? porque si va esto no va el deseo, digamos no va el deseo como objeto. Bueno, es allí, en esta operación de este tipo que el deseo de un sujeto puede ser un deseo oblativo. Un deseo oblativo quiere decir un deseo donde siempre se trata de reducir ese deseo a una demanda en función de la solicitación de un objeto. Esto es importante porque hay en el caso y en el ejemplo algo que podría considerarse después en términos, no es por casualidad que Lacan habla acá del deseo oblativo. En realidad es propio de la demanda la oblatividad pero hay siempre un deseo que subyace a la demanda. Y entonces en relación con estos deseos está la posibilidad de la puesta en juego de tres ordenes del afecto lo que resume, si bien respecto del afecto hay muchas cosas que pueden ponerse en juego como la envidia, por ejemplo, como los celos, Lacan resume los afectos en términos de tres pasiones: el amor, el odio y la ignorancia. , considerando que esta última es la pasión más poderosa, la de no querer saber, y entonces ¿por qué va a hacer esta revisión al afecto?. Porque entre otras cosas fundamentalmente hay un pequeño detalle que Lacan le da un cierto subrayado pero no todo lo que él quisiera, lo hace así de esta manera hablando de lo que es el afecto, que es cuando en la presentación que hace esta analista, Ella Sharpe, de su paciente, cuando lo presenta dice que se trata de alguien, de un señor, que podemos entenderlo en estos términos, muy formal, muy compuesto, que nunca parece estar alterado por ninguna situación reciente, no olvida sus papeles, por ejemplo, y cosas por el estilo (risas), y que no parece, hay una cosa interesante que dice, ¿no es cierto?, quiero decir que da bien la idea la descripción, ¿no? ; que no parece que algún último momento lo pudiera haber alterado cuando él llega a la sesión. Quiere decir que el tipo se encuadra de una determinada manera para entrar. Y dice todo lo que piensa pero nada de lo que siente, esto es lo que dice la analista, no dice nada de lo que siente. Bueno, ¿qué quiere decir exactamente esto, qué es lo qué quiere decir Ella Sharpe cuando dice que el paciente habla de todo lo que piensa, aparentemente de todo lo que piensa pero no de lo que siente?. Quiere decir que, efectivamente, hay algo que tiene que ver con el afecto pero resulta que el afecto no tiene que ver con lo que se puede considerar de una manera directa y simple que es lo que se siente, algo vivido que se siente que tiene algún tipo de impacto emocional, digamos así. Puede o no haber una cuestión emocional en el afecto. Lacan da el ejemplo de la cólera, ¿no es cierto?, es un ejemplo excelente para ver que no se trata de mociones. Dice, es cuando hay un determinado orden simbólico que debe funcionar y sin embargo las clavijas no encajan en los agujeritos, supongamos que el orden es esto, ¿no es cierto?. O trae un ejemplo de Heródoto de todos los barcos preparados en el bósforo para, es un ejemplo de Xerxes creo, el rey persa que había ordenado todos los barcos de una manera tal que la infantería pudiera pasar de un barco al otro caminando y una tormenta viene y, es decir un elemento de tipo real viene a quebrar, digamos así, un orden simbólico. Bueno, esa es una operación, por ejemplo, relacionada con la cólera como afecto.
Entonces vemos bien que no se trata que cuando se dice “no siente” es muy difícil, si no tenemos categorías, decir qué quiere decir cuando se dice “este sujeto no siente”. ¿No experimenta ningún sentimiento?, ¿no experimenta ninguna sensación?, ¿qué es efectivamente lo que pasa?. Hay mucha confusión respecto de la cuestión del afecto que aquí se va aclarando muy bien con relación a lo que dice el sueño y se ve que es algo que no siempre tiene una relación a la emoción. Evidentemente, en la cólera hay algún tipo de emoción pero no es que hay una emoción directa, hay un elemento significante, un significante que se rompe y es eso lo que violenta por una cuestión real. Algo debería encajar y no encaja, pero debería encajar, es esa la cuestión. Entonces ahora vamos a ver más cuestiones con respecto a eso.
Bueno, y luego la otra cuestión que Lacan quiere marcar es algo que tiene que ver, en lo que respecta al análisis del sueño, con las diferentes cadenas que se cruzan y se interrumpen, las diferentes cadenas asociativas. Y dice bueno, una cosa es el conjunto del sueño, otra cosa son las frases del sueño y el asunto es cómo se producen estos cortes de las frases del sueño, es decir cuándo algo tiene un final que permite leerlo con una lectura retroactiva. Él da un ejemplo y dice, cuándo yo termino una clase hay un efecto retroactivo de lo que se escuchó y ese efecto retroactivo compone otro texto.
Lacan hace una modificación que nunca más vuelve a hacer en el grafo, yo la hice acá, es decir la hizo Osvaldo Arribas porque dicen que yo hago los grafos muy chicos y una serie de críticas así. (risas). Entonces marca acá un efecto de retroacción. Ustedes ven que siempre en el grafo, acá está parcializado el grafo en esta clase pero aquí que corresponde al significante del Otro tachado...(inaudible) si completamos el grafo, Lacan no lo completa y traslada, digamos, esto aquí, al medio, digamos así, al partir el grafo desplaza esto para llegar hasta aquí abajo y marcar el efecto retroactivo del discurso al nivel de donde está el código y el mensaje. Es un movimiento rápido que Lacan quiere hacer para marcar que todo lo que se dice se lee retroactivamente, que una frase se tiene que terminar para que se pueda leer al comienzo y que los cortes de las frases en el sueño dependen, se van haciendo de acuerdo a esa significación que la frase adquiere en un punto...Dónde se pone el punto es el asunto, dónde se pone el punto en un relato que tiene sus puntos pero esos puntos pueden correrse todos para adelante, para atrás, etcétera. Es algo que tiene que ver con la función de la escucha y su relación al corte. Bueno, y es por eso que el mismo desarrollo de estos dos capítulos tiene, justamente, retroacciones. Comienza como comienza Ella Sharpe o Lacan elige comenzar de esa manera, con lo que el paciente dice acerca del sueño. Por empezar el hecho que dice que ha soñado y luego lo que dice acerca del sueño, que es un sueño terrible y que debe haber soñado, son todas connotaciones importantes, debe haber soñado durante eternidades, dice. Pero, dice, no la voy a hinchar con esto por la razón de que no me acuerdo bien, pero era un sueño incitante, lleno de interés y de incidentes, y me desperté transpirado y con calor. Y ahí viene el sueño. El sueño dice que soñó que hacía un viaje con su mujer alrededor del mundo y que se encuentran en ese momento de ese sueño en Checoslovaquia, que es a donde todas las cosas llegan, dice. Evidentemente hay alguna razón, él se refiere a alguna cosa que se ha hablado, evidentemente, que se ha hablado en el análisis. Dice, “llegamos a Checoslovaquia donde todas las cosas llegan...”, ya es un comentario que en el análisis tendría enorme importancia, en lo que estamos viendo no podemos otorgarle ninguna significación en particular pero, evidentemente, en el análisis de este hombre esto lo tendría. Dice, “ yo encontraba una mujer en una ruta, una ruta que ahora me hace acordar a la ruta que le describí en otros dos sueños hace un tiempo y en la cual había un juego sexual con una mujer frente a otra mujer”. Fíjense que de todo este relato de acá hay una referencia, “es la ruta que lleva a las otras dos rutas”. Es decir que el significante ruta, esto no está, el significante ruta lleva a los otros sueños, a las otras dos rutas, a otros dos sueños en el cual había también, se entiende, un juego sexual con una mujer frente a otra mujer. Y allí dice Ella Sharpe que él dice “esto pasaba en el sueño pero esta vez mi mujer estaba allí mientras que se producía este acontecimiento sexual”. “La mujer que yo encontraba tenía un aspecto muy apasionado”, Lacan lo pone en inglés también, no cambia nada, solamente que viene la cuestión de que esta mujer le recuerda a una mujer que había visto en un restaurante que era una mujer morena que tenía labios plenos y muy rojos, y usa otra vez la expresión “un aspecto muy apasionado”. Y dice, “ era evidente que si yo le hubiera dado algún ánimo para eso ella hubiera respondido”. Y que es muy posiblemente esta mujer la que constituye un resto diurno del sueño. “La mujer quería tener conmigo una relación sexual y ella tomaba la iniciativa pero cosa que, como usted sabe, me ayuda grandemente, me ayuda en gran medida”. Esto es lo que yo marcaba, ustedes recuerdan la clase pasada que Lacan viene habiendo hecho referencia a un síntoma de impotencia, a los problemas que enfrentaba Jones respecto de un desfallecimiento fálico en sus pacientes y que decía, bueno, qué es lo que falla a nivel del falo para que se produzcan..., qué relación hay entre la forma en que el sujeto se sostiene no fálicamente sino en relación a su falo, digamos, ¿no?, porque si decimos fálicamente ya casi estamos diciendo cuál es el problema de que no lo haga con relación a su falo; si él es el falo, no lo tiene pero esto que, no obstante, es correcto no tiene sentido fuera de la construcción del fantasma correspondiente. Entonces dice, “esto es una iniciativa que siempre me ayuda”, etcétera, etcétera. “En el sueño la mujer realmente estaba sobre mí”, dice. “Esto se me acaba de ocurrir”, o sea, me acabo de dar cuenta de esto. “Ella evidentemente tenía la intención de introducirse mi pene, yo no estaba de acuerdo...”, acá hay unos puntos suspensivos y debe haber otro comentario. Y dice, “yo no estaba de acuerdo”, o sea que se ve que a pesar de que esto lo ayudaba grandemente no era la situación en absoluto, y esto está muy claro en el sueño, que él tuviera algún interés en esa mujer, es muy claro que no. Dice, “ella trataba”, de esta manera quiere decir es en el momento en que él recuerda que ella trataba de introducir el pene de él en el cuerpo de ella que él recuerda que ella estaba encima de él, por lo que dice que acaba de recordarlo. “Yo no estaba de acuerdo, ella estaba muy decepcionada de manera... - y aquí viene un eje de la cuestión – “...ella estaba muy decepcionada de manera que yo pensé que debería masturbarla”. Aquí viene la cuestión de una observación que hace el propio sujeto. Dice, “hay algo que me suena mal”, lo que me suena mal ustedes saben que es el haber dicho, con esto hay que pensarlo en castellano, el haber dicho “masturbarla” porque el verbo masturbar en inglés no es transitivo, de manera que no se podría decir “masturbarla”. Entonces se ve la necesidad de que fuera transitivo por el propio error del sujeto pero es intransitivo y esto es clave. El percibe perfectamente la dificultad, el error, dice, “es una manera rara de usar el verbo y es incorrecto porque este verbo no se puede usar transitivamente”. Todo el resto, todo lo que sigue va a estar marcado por esta cuestión de la rectificación con respecto a la transitividad del verbo. Quiero marcar aquí que cuando Lacan insiste mucho sobre la intransitividad del verbo y que esto va a marcar la cuestión del fantasma en el sueño de una manera fundamental, y quiero ya decirles que lo que hay que tener en cuenta acá es que precisamente porque se trata del fantasma es que esta cuestión de la no transitividad del verbo tiene su importancia, ¿se entiende?, porque es respecto del Otro. El Otro entraría en juego por esta transitividad del verbo pero el verbo no es transitivo, de manera tal que el Otro no entra en juego, no hay la transitividad al Otro, digamos. Lo propio del fantasma es que no haya esa transitividad respecto del Otro. Es decir que la cuestión del masturbarse quede del lado del sujeto, no quede del lado del Otro. Y vamos a ver que esto compone un uno, digamos así, con el sujeto y que eso es propio del fantasma. Pero bueno, es lo que dice. Es efectivamente restableciendo esta intransitividad del verbo, es decir restableciendo la intransitividad del verbo que nosotros encontramos el sentido a eso de lo que se trata. Ella estaba muy decepcionada y lo que él dice es esta cuestión de que el sujeto tiene una actitud como lógicamente comprensiva, como si se entendiera de entrada por qué ella esta muy decepcionada; claro, ella está muy decepcionada porque él no tiene ningún interés. Pero esto que parece comprensible y que parece dar todo su sentido al “decepcionada” es justamente el punto que forma parte de lo que Freud llama elaboración secundaria del sueño, sí, se entiende por qué ella está decepcionada. Es preferible pensar que no se entiende nada todavía en lo que tiene que ver con la formación del sueño porque precisamente allí está la cuestión del deseo. Dice Lacan ahí hay ya una cuestión del deseo, ¿cuál es?. Que lo que en realidad está en juego es efectivamente un deseo de él en el sentido de “si ella está tan decepcionada, que se masturbe”. Es ahí donde va a producirse el lapsus que hay dentro de lo que es el relato del sueño, porque el uso equivocado del verbo es un lapsus. Se ve que no se trata de un error, se trata de, efectivamente, un lapsus porque lo que subyace a ese lapsus es ese deseo que dice que, bueno, esto, que ella se masturbe si ella no está contenta, dice, es lo que se correspondería a la cuestión y que entonces se restablece esta intransitividad, digamos. Esta es la primera cuestión que sugiere el sujeto mismo con respecto a la rectificación. Después la analista hace unas acotaciones respecto de lo que es el aspecto del síntoma, sintomático del sujeto, de sus fobias; de sus fobias en relación con la cuestión profesional y en su relación con los otros. Pero, justamente, Ella Sharpe para poner en que estas fobias no están en relación con que el sujeto teme fracasar sino todo lo contrario, sino que se cuida muy bien de ser exitoso. La fobia es justamente a lograr algún éxito. A continuación viene un comentario acerca de la relación de este sujeto con el padre al que Lacan dice que va a volver. Y acá tenemos nuevamente la cuestión relativa al afecto porque dice, no es solamente que el padre esté muerto sino que él ha olvidado que alguna vez estuvo vivo, eso es lo que dice. Es nuevamente una cuestión, ese olvido, nuevamente una cuestión que tiene que ver con el afecto. Y hay una relación, efectivamente, Lacan insinúa que después la va a establecer, entre esta cuestión de lo que en todo caso él teme en términos de la fobia es triunfar, teme, vamos a decir en términos de la fobia efectivamente teme a triunfar, y esta cuestión del padre muerto que es una versión del padre muerto por otra parte no particularmente extraña. Digamos que no es el único sujeto, ustedes conocerán ejemplos, cuyo padre este muerto en este sentido. Es decir que nunca haya existido, es decir que nunca haya vivido, que nunca haya estado vivo, es decir que nunca murió, digamos, porque si murió en algún momento, en algún momento ha estado vivo. Pero el olvido de que el padre ha estado vivo es una versión del padre muerto que está en completa relación con lo que va a ser la relación entre el deseo y el afecto. Algo vemos que tan muerto está el padre como la relación que el sujeto mantiene con el deseo. Tan olvidado está que el padre vivió, digamos, como la incidencia de la relación que esto tiene con el deseo.
Entonces viene esta cuestión de observación tan interesante, como dice Lacan de Ella Sharpe, de la forma en que el paciente llega a su sesión ese día, el día en que va a contar este sueño y que es con esa tosecita que anuncia su presencia y que él no deja de hacer una observación sobre esta tos. “Es una cuestión muy molesta porque no la puedo controlar”, dice, y hace una pregunta sobre qué sentido tiene esta tos y ahí se abre una cadena de asociaciones respecto de esta tos. Dice, esta tos que llega como una paloma al arca de Noé, dice Ella Sharpe creo, ¿no?, es una tos anunciadora, una tos para anunciar su presencia, es decir no llegar a algún lugar sorpresivamente y no es, por supuesto, un mero acontecimiento somático, que es lo que dice Lacan. Dice que él se ha dado cuenta de que tiene esta tos y todo lo que decía antes sobre lo que es una cuestión molesta. Y que, efectivamente, esta tos sirve para anunciarse, por ejemplo como - viene la primera asociación – por ejemplo como si estuviera por llegar a algún lugar donde hubiera unos amantes y él quisiera anunciar previamente su presencia allí. Y ahí viene un recuerdo de la infancia de haber tosido para no entrar sorpresivamente a una habitación en la que estaba su hermano con la novia. Esta es la primera asociación sobre la que después Lacan va a hacer una intervención diciendo bueno, él entra como tercero, pero cuando él entra como tercero los dos que estaban unidos ya se separan. Pero vamos a ver qué quiere decir que él entra como tercero porque él al entrar como tercero él entra, y esto es lo que es importante de transmitir, entrar como tercero es entrar introduciendo la dimensión del Otro, del gran Otro, ¿se entiende?. Se va a ver ahora en lo que sigue pero entrar como tercero es hacer entrar esta dimensión del gran Otro. Bueno, no voy a explayarme ahí porque esto se ve ahora. Luego viene, justamente, un comentario completamente a propósito de su propia llegada, es lógico que venga este comentario acerca de su propia llegada a la sesión. ¿Se entiende?. El está hablando, hay una asociación, es como sorprender, llegar como tercero a donde están unos amantes, muy bien. A continuación “cuando yo venía acá no sé por qué tenía que anunciarme con esta tos si ya me habían dicho que podía subir”, dice. Es decir que no había otra persona aquí, ven ustedes la cuestión de la presencia-ausencia que va a estar muy marcada, ¿no?, que no había ninguna razón para esta tos y en ese momento recuerda otro recuerdo de un fantasma de la infancia, de un fantasma de la infancia donde él recuerda haberse imaginado estar en un lugar donde no debería estar y ladrar, ahí viene la cuestión del significante. Y ladrar entonces quien pudiera entrar a la habitación diría “no es más que un perro, no hay más que un perro”, es una manera de decir no hay nadie, no hay sino un perro ahí. Esto lo recuerda como un fantasma de disfraz o de enmascaramiento pero el fantasma es de disfraz y de enmascaramiento infantil. Y viene entonces cuando la analista dice ¿un perro?, como decíamos acá el hombre del perro. Dice, “esto me recuerda...”, y viene el aspecto, que siempre lo hay, que tiene que ver con el fantasma, el aspecto confesional del fantasma, su carácter de confesión y lo que esta ligado al sentimiento de vergüenza que es el propio que el sujeto tiene en relación con el fantasma, sea el fantasma de “pegan a un niño” o, en realidad estamos en lo mismo en ese sentido, ¿no es cierto?. Dice, “esto me recuerda un perro que vino a frotarse contra mis piernas, a masturbarse...” - ahí viene la cuestión - y dice “tengo bastante vergüenza de contar”.
Me llama la atención, por eso me detuve, que en el texto en francés dice “yo tenía bastante vergüenza”. Me llama la atención porque él lo está contando y el verbo debería estar en presente y dice yo tenía, como si fuera algo que ya había sido dicho o que se dice después que se cuenta el episodio. Me parece que simplemente es algo que se le debe haber deslizado a Lacan.
Dice “yo tenía bastante vergüenza...”, porque tampoco es un comentario de la analista “él tenía bastante vergüenza”; “...bastante vergüenza de contar todo esto porque no lo detuve”, dice, “...porque no lo detuve, lo dejé continuar... - y aquí viene la cuestión - ...siendo que alguien hubiera podido entrar”. Se dan cuenta que la situación se invierte y es aquí donde está en juego eso que yo trataba de decirles hace un momento respecto de esa dimensión del Otro. Ahora el tercero es el que entraría, no hay nadie pero es esa dimensión de alguien me ve ó alguien entra, hay alguien que es esa dimensión del Otro que está en juego, ese que suscita ese temor, alguien me puede ver, alguien podría entrar. Ahora el tercero no es él sino el que podría entrar, son estas las posiciones del fantasma, ¿no es cierto?. Bueno, dice, “yo pensé disimular mi presencia haciendo algo que...”, se refiere al recuerdo infantil, “...haciendo algo como ladrar”. Es muy claro, dice Lacan, que desde el punto de vista de no llamar la atención, el ladrar no sería precisamente lo más apropiado, de manera tal que evidentemente no se trata, no es esto lo que está en juego efectivamente en el fantasma, el hecho de no llamar la atención. Para el sujeto es perfectamente eficaz desde lo que tiene que ver con las formas propias, aptas del significante para el fantasma, es perfectamente eficaz disimularse detrás del ladrido. El ladrido lo oculta con toda eficacia. ¿Por qué lo oculta con toda eficacia?, porque lo presenta, precisamente, como lo que él no es, ¿se entiende?. El hecho de lo que lo enmascara, el hecho de lo que lo disfraza es que sustituyéndose por el ladrido él se presenta como lo que no es. Eso es lo que permite el significante, eso es lo que permite el lenguaje, vamos a decirlo primero de esta manera. El lenguaje lo que permite es ese tipo de enmascaramiento. El lenguaje lo que construye es ese tipo de enmascaramiento, es por eso que existe un fantasma, que todos tenemos un fantasma, es para los seres hablantes el fantasma. No hay dimensión, es imposible que no haya una dimensión del fantasma, es decir algo que a partir de la palabra se plantee para el sujeto como algo que lo puede hacer ser lo que no es porque ser es lo propio del lenguaje, el verbo quiero decir, ¿no es cierto?. El hecho de ser o no ser se planeta nada más que para el que habla, por lo tanto en su relación con el significante el sujeto está siempre en esa relación a la máscara, en esa relación que vamos a encontrar después un poco más adelante. ¿Qué dice él?, que alguien podría llegar y decir “no es más que un perro”, alguien podría llegar y decir “no hay nadie o hay nadie”, ¿sí?. ¿Por qué esto tiene su importancia?, persona quiere decir nadie. El significado, vamos a decir, de la palabra persona es máscara y es nadie, son los significados. Tan claro es así que en francés para decir “no hay nadie”, es lo que se llama una negación forclusiva, nadie, jamás; se acuerdan que ya mencionamos esto con respecto a la negación; nadie se dice:personne. Personne ne vient, nadie viene. Dice, “persona viene” quiere decir nadie. Lacan lo coloca esto un poquito más adelante, lo dice respecto de Ulises y el Cíclope cuando le dice “¿cómo te llamas?”, dice el Cíclope, “nadie”, dice Ulises. Es la historia de “mi papá dice que no está”, es exactamente el mismo juego “mi papá dice que no está”. Esta cuestión que siempre tiene que ver con alguna deuda que el padre no quiere pagar, etcétera, etcétera y el chico que es absolutamente obediente y dice “mi papá dice”, ¿no es cierto?. Quiero decir, esto es la función propia, como decía, es la función propia del significante y por la que estamos afectados los seres hablantes. Se supone que hay una afectación en los animales del significante en cuanto están en contacto con, se contaminan, digamos, por el contacto con los seres hablantes. Los llamados animales domésticos se contaminan profundamente, muy profundamente a veces con el efecto del significante, pueden tener la misma enfermedad exactamente que su amo, por ejemplo, conozco ejemplos. Pero los animales no fingen fingir, por ejemplo, no pueden fingir, fingir. Es decir esa operación de redoblamiento, esa operación de segundo grado es propia de la función del significante. Entonces esto hace que el guau del perro, que el ladrido sea perfectamente eficaz como forma de ocultamiento para el sujeto. Y aquí Lacan justamente introduce qué es lo que sucede al nivel de la palabra y en lo que tiene que ver con la actividad fantasmática, dice, es el sujeto mismo que se atribuye el guau como el chico cuando dice el guau realiza ahí un tipo de sustitución. Después Lacan va a hacer un desarrollo sobre esta función de las dos cadenas del guau y del miau en el chico, la forma en que se producen las sustituciones como el fundamento de la metáfora. Y vamos a ver entonces esa correlación que se establece muy puntual, una correlación entre las sustituciones que se dan entre el fantasma a partir de algo que es un significante, las sustituciones que se dan en el fantasma y las sustituciones que son propias de la metáfora y de las operaciones que hacemos al hablar. Son las mismas operaciones, son las mismas sustituciones, pero todo eso a través del análisis de este ejemplo va surgiendo. Dice, es por su manifestación misma, el hecho de que habla, de que el sujeto habla, que él puede hacerse pasar por otro que el que es, es decir que él se transforma en otro que el que es, es decir que se puede excluir del dominio de la palabra, que se puede naturalizar, dice, en este sentido, excluirse del dominio de la palabra. Es decir, haciéndose el perro se excluye del dominio de la palabra, ¿se entiende?. Bueno, se naturaliza literalmente, quiere decir como haciéndose parte de la naturaleza. Se dan cuenta que esto explica mejor lo que decíamos al nivel del masoquismo, del fantasma masoquista. Esa naturalización, ese hacerse excluirse no es identificarse con un perro. Se puede decir, no tiene nada de malo pero no aporta nada nuevo. No es que el sujeto es sino se hace un perro, se transforma en un perro, se naturaliza, como se dice del país, se naturaliza animal, se naturaliza perro y se excluye, de esta manera, del dominio de la palabra. O sea, por la misma función del significante, utiliza la misma función del significante para excluirse del dominio de la palabra. Excluirse del dominio de la palabra es algo que tiene un enorme interés en lo que respecta al fantasma, excluirse del dominio de la palabra es algo, hay personas con especial afección a los animales y que decimos bueno, reemplazan a las personas por los animales. El miércoles acá en el espacio que tuvimos respecto de psiquiatría y psicoanálisis justamente se presentaba un ejemplo muy interesante de un paciente del Borda que va, digamos, uno de esos sobrevivientes como son las personas que son la mayor parte de los pacientes del Borda, gente que ha sobrevivido a todo tipo de trauma psíquico y de todo orden. Y que se presenta en una reiterada visita después de años al hospital y que cuando le pregunta...
Comentario: Como una urgencia, además.
Anabel Salafia: Como una urgencia, exacto, se presenta como una urgencia y que cuando le pregunta la persona a quien lo derivan, Fernanda Tezon en este caso, ella le pregunta por qué tan imperioso el pedido, por qué tiene que ser en ese momento, qué le paso y él dice que se le murió la perrita. Pero cuando dice esto, en el texto que por lo menos yo recibí de presentación del caso, él dice “era la única persona con quien me sentía acompañado”; dice, “era la única persona...”, ¿no?. Entonces me parecía un buen ejemplo.
Comentario: Y aclará que no estaba loco.
Anabel Salafia: Claro, me dicen que aclare que no se trataba de una psicosis. No, no se trataba de una psicosis, se trataba de un problema muy, muy serio pero que justamente tenía que ver con una subjetividad destruida casi en el propio momento en que podría haber empezado a constituirse en ese sujeto. Quizás exagero un poco porque él había tenido algún momento mejor en su vida. No es que éste era el peor, el peor fue cuando nació o cuando a los siete meses lo empezaron a torturar o cuando le pegaron toda la vida, etcétera, etcétera, pero digo, iba a la cuestión esta. Hay un momento, efectivamente que tiene alguna relación con esto, hay un momento en que justamente el Doctor ¿?, el psiquiatra señalaba que cuando él lo vió por primera vez era cuando él había perdido, cuando lo habían echado, digo porque tiene que ver con echar, ¿no?, fuera de la palabra; cuando lo habían echado de la policía. El trabajaba como policía después de lo cual había trabajado en seguridad pero siempre se hacía echar. Y que su primer caída rotunda, por lo menos ahí en el hospital, había sido cuando lo habían echado, cosa que había coincidido con la muerte de la madre. La muerte de la madre en realidad no podía significarle mucho porque no había hecho sino lo peor por él, digamos, pero era la madre, quiero decir estaba en juego esta cuestión relativa al cuerpo. Y digo, por algo que tiene que ver con que justamente esa caída tenía que ver con esa expulsión del cuerpo policial, que encima lo habían expulsado por no cumplir con sus tareas, por dedicarse a cuidar a la madre, pero es una investidura que él pierde que, efectivamente, sostenía su imagen la institución. Y se entiende muy bien que ser de un cuerpo de seguridad cualquiera no es lo mismo que pertenecer a una institución que da un marco al imaginario, al cuerpo y a la relación al espejo del sujeto.
Bueno, entonces, digo, excluirse del campo del significante quiere decir también excluirse, de una manera falaz, excluirse del terreno donde el engaño es posible, ¿se entiende?. Es como si las relaciones fueran verdaderas, en realidad se vuelven verdaderamente incestuosas si se sale del campo del significante, ¿se entiende?. Con el significante las cosas pueden ser de una manera que no es como son, pueden ser de otra manera que la manera que son, en el juego del significante. Si el sujeto se excluye del significante, en términos del fantasma del amor, entra en el campo de la autenticidad, de lo que es auténtico o de lo que es legítimo, es decir algo muy relacionado con frustraciones desde el punto de vista del amor muy, muy profundas. Bueno, pero aquí no es este el caso, por lo menos hasta ahora no sabemos que se trate de esto. Era lo que quería marcar con respecto a este naturalizarse, a este irse fuera del campo del lenguaje que no se va a ninguna parte. Quiero decir, es cuando precisamente el sujeto se hace el perro es cuando se convierte en un significante, es decir cuando se cumple la función propia del significante.
Bueno, después es donde Lacan acentúa esta cuestión de ahí donde él no es lo que no es, ó ahí donde él es nadie, esto es frente al hecho de que del otro lado, en su fantasma, está una mujer. El dice, es claro que él no quiere saber nada con ella pero no quiere saber nada quiere decir es de esta forma, no es de cualquier forma que no quiere saber nada. No quiere saber nada a través de toda esta composición fantasmática pero es frente a una mujer que este sujeto se hace otro que el que es, se sustituye por un significante que lo naturalice o lo que fuera.
Bueno, vamos a ver si la próxima vez vamos a ver el esquema óptico del que habíamos hablado porque yo quería llegar a otro punto aquí antes de ver esa cuestión o la vez siguiente. De todas maneras terminamos hoy con la clase 8 y vean la 9. Y lean el caso de Ella Sharpe que es muy interesante.