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Clase 18 de Abril, Anabel Salafia

Curso: “Para entrar al discurso del psicoanálisis”

Anabel Salafia: Llegamos a un punto en la clase pasada en que habíamos considerado las tres interpretaciones respecto del deseo que surgían del según, del según su deseo de esta fórmula que es la fórmula elidida, digamos, es la fórmula que es este según sobre el cual cae la represión.

La represión funciona en relación a este según aún significante y es el hecho de poner en juego ese significante lo que hace a la interpretación. Creo que estábamos en este punto, tocamos unos cuantos más y fundamentalmente algunos que voy a retomar hoy y desarrollar hoy referido a la estructura del fantasma. ¿Por qué la estructura del fantasma?, porque a esta altura de las cosas vamos viendo, si bien no lo hemos presentado así de entrada, vamos viendo que esta cuestión del deseo, de la relación del sujeto con el deseo no puede plantearse directamente en relación a un objeto sino que se interpone la necesidad de plantearlo en relación a algo que tiene una estructura, que está armado, constituido como esto que Lacan llama un fantasma. Esto que Lacan llama un fantasma se halló porque efectivamente ustedes verán, no vamos a hacer una gran referencia a eso en este momento pero quizás en otro sí, que hay una diferencia que vamos a considerar respecto de lo que Freud llama fantasía, fantasía o incluso fantasía inconciente, la fantasía histérica en su relación, por ejemplo, con la bisexualidad ya dan, en cuanto por ejemplo se establece en la histeria esa relación entre la fantasía histérica y la relación con la homosexualidad, ya da una connotación mucho más cercana a lo que tiene que ver con esta estructura del fantasma. No obstante hay una diferencia, hay mucha diferencia y vamos a marcar esta diferencia, entre lo que es la fantasía en el sentido en que Freud habla de fantasía y el fantasma, en el sentido en que Lacan habla del fantasma. Pero vamos a ver que, como dije en la clase pasada, si bien la fantasía de Freud no se corresponde con el fantasma, las formulaciones de Freud en “Introducción del narcisismo” sí, efectivamente, se corresponden con la estructura del fantasma. Freud no habla allí de fantasma, Freud habla allí de los movimientos de la libido, del traspaso de la libido de objeto a la libido del yo, de la libido del yo a la libido de objeto. Una cuestión muy importante en el desarrollo de toda la teoría está en este punto y que concierne precisamente al hecho de que Freud se dé cuanta de que no hay una libido del yo y una libido de objeto, por ejemplo, o una libido masculina y una libido femenina, sino una sola libido. Y en los términos de Freud, una libido masculina que tiene una cierta correlación con la pulsión en el sentido de que la pulsión también es siempre activa, para establecer unas correlaciones. Pero bueno, no nos vamos a ir mucho por este camino todavía porque lo vamos a ir viendo en la medida en que hacemos este desarrollo sobre la estructura del fantasma siguiendo lo que veníamos trabajando, ¿no es cierto?. Y teniendo particularmente como referencia ahora, para hoy, los capítulos o las lecciones, como ustedes quieran entender, cinco y seis del Seminario “El deseo y su interpretación”. Muy bien, decía, ya en “Introducción al narcisismo” hay esta connotación, más que connotación del fantasma. ¿Por qué?, porque está puesta en juego esta función del objeto y en tanto que es el cuerpo ó, en otro caso que vamos a ver, la imagen del cuerpo es lo que cumple la función del objeto, es decir lo que cumple la función del pequeño otro, en este sentido, y que cumple la función en el sueño de “él estaba muerto y no lo sabía” lo que cumple el lugar, la función que tiene allí el otro como soporte de la ignorancia del dolor de existir. El padre estaba muerto y no lo sabía y lo que habíamos visto hasta ahora es que el sujeto toma sobre sí el dolor del padre, digamos así, digo del otro. Entonces escribimos el otro como pequeño otro, con una pequeña a como ya lo había puesto. En el sueño este otro, que es a porque otro en francés se escribe autre, entonces como esto es una escritura, es decir algo que va a formar parte tanto de los matemas como del álgebra de Lacan, se conserva la letra y no se traduce al castellano, no podemos poner a porque es una escritura la que está surgiendo. Entonces incluso esto pierde su relación al otro a partir de que ya nos manejamos con este álgebra. Pero hay que saber de dónde viene porque después vamos a encontrarlo completamente a este objeto, vamos a encontrar otro tipo de objeto que va a tener también como soporte esta letra y que es el objeto a. Pero este es el pequeño otro, digamos, y que tiene esa función de objeto que podemos reconocer perfectamente en el sueño, es donde va el padre, el padre como el otro, como decía, soporte de la ignorancia. Es el que no sabe. Hay que decir que en realidad es el que no sabía, es el que no sabe en el sueño, está muerto y no sabe que está muerto. Esta es la nota absurda del sueño y lo que hace que haya una referencia aquí respecto de los sueños absurdos en Freud que es algo que yo les había pedido que leyeran, ahora vamos a ver. Entonces es en ese sentido el objeto, el padre, el otro, el pequeño otro y ese mismo objeto, digamos así, es exactamente ese mismo objeto el objeto del que habla Freud en “Introducción al narcisismo” cuando dice del traspasamiento de la libido del objeto al otro ó del otro al objeto. Por eso decía que ahí ya está, y vamos a ver cómo, vamos a ver cómo también el otro punto al que Freud se refiere y que está completamente relacionado con esto en “Introducción al narcisismo” es el punto que se refiere a la formación del yo como objeto y del yo como imagen del yo, es decir como yo Ideal. El yo como yo Ideal es imagen del yo y el Ideal del yo, que vamos a distinguir del yo Ideal, el Ideal del yo como marca sobre esto que es el objeto, como marca del deseo sobre lo que es el objeto. No se preocupen si todavía esto no está suficientemente claro porque es algo que queda muy claro al cabo del desarrollo, es sólo para situarnos respecto de por qué hice esta relación que ustedes no van a encontrar, digamos, la van a encontrar en el desarrollo implícita pero de ningún modo explícita en el texto de Lacan ni en otro texto. Vamos a ver cómo juega esa transferencia y transferencia de libido y transferencia del afecto sobre el objeto, transferencia del afecto sobre el objeto del fantasma. Transferencia del afecto quiere decir que todo lo que es aprehensión, todo lo que es temor y temblor, digamos así, del sujeto respecto del deseo, ese es el afecto transferido al objeto del fantasma. Es decir, vamos a ver que todo a lo largo de este trayecto que hacemos en relación con el desarrollo de Lacan tiene como objetivo fundamental permitirnos plantear qué es lo que está en juego en la relación del sujeto respecto de lo que es el objeto que supuestamente sería el objeto del deseo. Digo supuestamente en el sentido de si esto fuera una relación directa, pero en la relación del sujeto con lo que es el objeto, con lo que es el objeto al que él se confronta en el deseo, en el medio, digamos así, vamos a hacer una imagen muy gráfica, partiendo al sujeto, dividiendo al sujeto, si ustedes quieren cortando al sujeto, está la función del significante. Es decir que la relación respecto de afrontamiento, digamos así, no sé si existe esta palabra en castellano, no. Afrontar sí...

Comentario: De enfrentamiento.

Anabel Salafia: Sí, de enfrentamiento pero enfrentar no es siempre afrontar, ¿no es cierto?. Muchas veces enfrentar es afrontar, pero no siempre es seguro que enfrentar implique afrontar. Afrontar quiere decir que hay un riesgo, enfrentar a veces lo comporta a este riesgo pero no necesariamente, digamos así. Entonces en el afrontar está el riesgo y está esa connotación de temor a la que me refería antes cuando hablaba de esa relación del sujeto con el objeto en lo que tiene que ver con el fantasma. Pero en lo que tiene que ver con lo que es el objeto, esto es dentro del fantasma, lo que tiene que ver con lo que es el objeto, el sujeto ante lo que se le presenta como el objeto de su deseo, es esto lo que es el afrontamiento temido. La cuestión es, como Lacan dice por ahí, la cuestión es que el deseo subsista. El sujeto necesita hacer subsistir el deseo, necesita hacer subsistir el deseo como defensa respecto de la abolición que sobre él ejerce el significante. Como el significante en tanto lo hace aparecer, lo hace desaparecer, lo abolle, digamos así. De manera tal, dice Lacan por ejemplo, no hay otro signo del sujeto que el signo de su abolición como sujeto. Eso se llama afanisis. Bueno, esto no escribe muy bien pero afanisis lo escriben con ph, ¿no es cierto?, que contiene la partícula fa que es la misma de fantasía, de fenómeno, de manifestación; quiere decir, lo que aparece. Como a es una partícula negativa, la afanisis es la desaparición del sujeto. Es decir, hay una cuestión sobre la que poner la atención en este punto en lo que se refiere a lo que Freud llama el miedo a la castración porque es algo que nunca se entiende, hasta ahora, digamos. Quiero decir, incluso con todo esto que Lacan ha hecho al respecto para que sea captable el sentido de eso que a Freud mismo no se le escapaba como sentido pero se le escapaba como posibilidad de fundamentar, de fundamentar qué es este miedo del sujeto a la castración, en qué apoyar este miedo a la castración. Es algo totalmente inherente al fantasma. ¿La castración quiere decir entonces que es solamente un fantasma?. Con toda seguridad es algo inherente al fantasma y el fantasma es el soporte del deseo, de manera que se plantea esta relación entre el deseo y la castración y siempre, como decía, esa connotación de temor. Entonces esto de la desaparición del sujeto, la afanisis del sujeto, que es un efecto del significante sobre el sujeto, esto es algo que surge de que el sujeto ante lo que es la presentación del objeto de su deseo o se asusta o se avergüenza. La vergüenza tiene este fundamento también, lo vimos en la primera clase, ¿no es cierto?, y ahora al retomar vamos a verlo otra vez. Bueno, entonces el asunto es que el sujeto se defiende con el deseo, decíamos, se defiende con el deseo de esa abolición, de esa desaparición. Recién cuando se puede llegar a establecer claramente que el temor del sujeto, por ejemplo Jones, discípulo de Freud y biógrafo de Freud decía, no, no hay tal miedo a la castración. No, el complejo de castración es un error, el sujeto no teme a la castración, el sujeto teme a la desaparición de su deseo. Y fue Jones diciendo esto, con lo que Lacan no va a estar de acuerdo y vamos a ver por qué, sin embargo quien introduce este término de afanisis para hablar del temor. Y esto se debe, esta posición de Jones con respecto al complejo de castración se desprende de un pequeño detalle sumamente importante en lo que tiene que ver con lo que Freud mismo dice. Jones considera simétricamente el complejo de Edipo en la niña y en el varón, mientras que Freud decía la niña entra en el complejo de Edipo ahí donde el varón sale del complejo de Edipo, ¿no es cierto?, que es un juego lógico lo que está en juego, un juego lógico respecto de la función del falo que se pone en cuestión en ese punto. Entonces Jones al considerar de la misma manera al chico y la chica sin este defasaje propio del complejo de Edipo dice, el temor es a la desaparición del deseo. Hay una cierta intuición perfectamente válida si vemos este desarrollo en el sentido de que efectivamente es una defensa para el sujeto el hecho de hacer subsistir al deseo, ahora la cuestión es cómo. Esto es lo que Lacan dice, la cuestión es la estrategia respecto del objeto que el sujeto se va a dar como forma de subsistencia del deseo y del deseo en tanto él se mantiene al borde, digamos así. Es decir, es la estrategia y la economía, vamos a decir, que tiene el sujeto, que se hace el sujeto. Como vemos acá, acá hay una estrategia, acá me refiero al sueño. Hay una estrategia, la estrategia consiste en que el objeto es mantenido en la ignorancia, el sujeto es el soporte del dolor del otro sin entender lo que es muy bien el soporte de ese dolor que él esta asumiendo, el sentido de ese dolor. El sentido de ese dolor porque si el sentido de ese dolor está claro, esto no sirve como defensa, no tenemos tampoco el sueño. El sentido de ese dolor como dolor de existir de la pura existencia cuando ya no está el deseo de vivir, el sentido de ese dolor en tanto es un dolor propio de la existencia y que comporta él mismo la castración porque es un dolor respecto del cual si no hay fantasma no hay velo, no hay defensa, el sujeto esta abolido y abolido, digo, a nivel de su deseo y más allá incluso de su deseo porque es a nivel de su existencia, ¿no es cierto?. Bueno, entonces se ve bien que hay una estrategia que el sujeto se da en esto que estamos planteando. Lacan nos hace este esquema, este cuadro y pone un lado del sujeto y el otro lado que es el lado del objeto. Y pone del lado del sujeto el dolor que él toma a su cargo; del otro lado, el del objeto, el “no sabía”. Decía, es muy importante el “no sabía” porque el tiempo y el modo verbal, el hecho de que sea el imperfecto el que esta en juego en relación a esta cuestión. Y en los dos casos, digamos, se puede decir, ¿el dolor de qué?. De que estaba muerto, de que estaba muerto y no lo sabía. ¿No sabía qué?. Que estaba muerto. Quiere decir que de ambos lados, del lado del sujeto y de lo que Lacan llama el otro lado porque es como demasiado impreciso llamarlo el objeto todavía, por eso Lacan lo llama el otro lado; del lado del sujeto y del otro lado tenemos en los dos el “estaba muerto” pero hay una diferente interpretación para los dos lados el según su deseo. Hay una diferente interpretación del según su deseo para el “estaba muerto” aquí y el “estaba muerto” allí. Es decir, de hecho hay esto que ya habíamos visto en la clase pasada respecto de la protección que es el padre, digamos, la función del padre como velo respecto del dolor de existir y respecto de la relación del sujeto con la muerte, respecto de la muerte. Es decir, Lacan dice, ¿de qué se trata?, se trata de que el sujeto no despierte, este sueño tiene como función que el sujeto no despierte. ¿No despierte a qué?. No despierte a la revelación de que el padre ya no está y el que sigue, el según; porque el que sigue, como les dije la otra vez, es el segundo, el segundo es según; el que sigue en la serie, el que está, el que queda sin ningún velo por delante es el sujeto mismo. Ven ustedes que es por eso que este significante que parece un significante cualquiera, y que en cierto sentido lo es, el que pone en juego el según, es muy importante. Es muy importante porque habla de una concatenación de algo, una concatenación correlativa de la cadena significante, un encadenamiento, a una cosa se sigue la otra. Pero también a la vida le sigue la muerte, quiere decir que también el nach, que es el alemán del según, también tiene esa connotación de el que sigue, el que viene y el más allá, si ustedes quieren. Hay algo que tiene que ver con eso y que es lo que esta presente en los ejemplos de sueños absurdos en el texto de Freud. Si ustedes lo leyeron habrán visto que un punto que pone en juego esta cuestión del absurdo parece estar siempre en relación, todos los ejemplos son de muerte del padre, de padre muerto y del más allá respecto de la muerte del padre; y tienen, como el sueño de Garibaldi, tienen una referencia a un objeto escatológico, anal. Ustedes, si leyeron el sueño de Garibaldi, tiene que ver, incluso lo que completa el sueño de Garibaldi que tiene que ver con el nacimiento del hijo de Freud, ustedes recordarán que Freud presenta en dos fases, digamos así, en dos momentos el sueño de Garibaldi. Primero es el sueño de que el padre muerto se parece a Garibaldi, da la imagen de Garibaldi, etcétera. Hay una serie de detalles, ¿no es cierto?, el padre ha logrado una unificación de los magiares. Los magiares son los húngaros y había una cuestión respecto de la integración de ese imperio al imperio astro-húngaro. Era una problemática de cierta contextual de actualidad, digamos, por eso que en lugar de aparecer Garibaldi en todos los lugares en que Garibaldi puede aparecer, porque ustedes saben que Garibaldi pudo aparecer en Italia, en Francia, en Brasil, en Uruguay, en todos lados, ¿no es cierto?, el extraordinario aventurero que fue Garibaldi que afrontaba lo que fuera. Pero acá el padre de Garibaldi pero Garibaldi pretendía, quería y luchaba por conseguir la unificación de Italia, por ejemplo, y su gesta es enormemente valerosa y valiosa. Acá aparece el padre de Freud con el rostro de Garibaldi, las mejillas un poco hinchadas, pero esto mismo que da el parecido es lo que después va a conectar con una obstrucción intestinal y ahí empieza a entrar lo que decía yo, este objeto escatológico, objeto anal, que cuando se completa el relato del sueño, la trasmisión del sueño Freud lo pone en relación con el nacimiento de un hijo a quien había resuelto ponerle el nombre, no recuerdo, el nombre de alguien importante... ¿Nadie lo recuerda?. Bueno, no importa. Bueno, importa porque yo tengo un montón de cosas en la cabeza pero si ustedes lo hubieran leído tendrían que recordarlo.
Bueno, entonces hay algo que se refiere a los pañales del bebé y los excrementos del recién nacido, a propósito de esta cuestión. O sea que lo que nos interesa es este nexo, en este momento, que establecemos entre la cuestión de la muerte y este objeto escatológico. Es cierto que a lo mejor ustedes no leyeron el sueño de Garibaldi porque Lacan dice que lo va a analizar en la clase siguiente y no lo hace. A que es eso (risas), a que se mataron buscando en la clase siguiente la interpretación que Lacan hace del sueño de Garibaldi y no la encontraron y hay una laguna respecto de esto. Hay acá algunos que protestan y dicen que leyeron el Seminario, pero bueno. Entonces también leyeron que Lacan dice que va a hacer una interpretación respecto del sueño de Garibaldi y de la relación del deseo y dice, voy a interpretar el deseo de Freud, dice Lacan. Y creo que debe ser por eso por lo que se olvida, o en realidad no totalmente, Marta dice que se olvidó totalmente. No totalmente porque en la clase siguiente de este deseo Lacan va a hablar. No dice nada respecto de Garibaldi pero efectivamente va a hablar de la función del objeto como excremencial y vaya si va a hablar. Pero es interesante porque vean ustedes cómo las cosas se relacionan en este capítulo cuando Lacan dice hay que ver este sueño. ¿Por qué?, porque es uno de los sueños donde está el absurdo y el absurdo en este sueño esta incluso en ese cierto cinismo que implicaría el “él estaba muerto y no lo sabía” y que tiene que ver siempre ese detalle del absurdo del sueño con un punto que concierne al dolor o que concierne a la angustia y que incluso podría transformarse en algo cómico, lo que hace que a veces la risa coincida con la angustia ó incluso con el pesar de una manera equivoca. Pero Lacan dice, voy a interpretar el deseo de Freud y lo voy a interpretar para que aquellos que dicen que no hago referencia al objeto como objeto anal, y usa esta expresión, “para que esos tengan por su dinero”. Es muy interesante que la expresión que en castellano casi no tiene sentido, “tengan por su dinero” se entiende relativamente en castellano, van a tener por lo que piden, digamos. Les voy a dar una interpretación de esto de manera de que van a tener por lo que piden es el sentido, ¿no es cierto?. Pero he ahí que Lacan quiere usar una expresión, decir metafóricamente van a tener lo que esperan y más, y para decirlo la metáfora, la expresión que se le ocurre para hablar del objeto anal es el dinero. Dice ¿?.., tendrán por su dinero, tendrán suficiente por su dinero. La cosa es que efectivamente Lacan no hace la interpretación del sueño de Garibaldi pero evidentemente se ve que allí, en lo que tiene que ver con el deseo del sueño, Lacan ha apuntado a que en relación al deseo de ese sueño, al sueño de Garibaldi y lo que tiene que ver con el deseo de Freud, el deseo de Freud y su relación al padre, ahí había en juego este objeto anal. Bueno, vamos a ver después esa función, como decía, del objeto que es muy importante, ahora en seguida lo vamos a ver.
Lacan, de todas maneras, cuando plantea este cuadrito y cuando hace este desarrollo lo que está haciendo, a través incluso de este sueño, Lacan está haciendo resonar y casi nada más que resonar la tragedia de Edipo. “Él no sabía” no es cualquier cosa, es justamente el fundamento, lo que hace a la tragedia de Edipo, que él no sabía. Es por esto que me referí al tiempo del verbo, al imperfecto. Lacan hace resonar la tragedia de Edipo, por eso dice en determinado momento, y ustedes habrán visto, dice, el sujeto toma al otro como soporte de la ignorancia de algo que lo llevaría a un decir no haber nacido. El ¿?..en griego que es no haber nacido, no haber existido antes para que esto sucediera, sería. No haber existido, mejor no haber existido, pero mucho mejor no haber existido para que esto sucediera. Entonces, por eso digo que Lacan hace resonar la tragedia de Edipo pero sólo aparece en relación a este ¿?, el no haber nacido, el grito de Edipo, es eso lo que está en juego. Efectivamente Edipo no sabia. ¿No sabia qué?, ven que siempre podemos preguntar lo mismo. ¿No sabía qué?. No sabía que al que había matado era su padre. ¿No sabía que?. No sabía que la que era su mujer, era su madre. ¿Y el saber cómo se produce en la tragedia?. En la tragedia el saber se produce como revelación, es decir se pone en una relación con la verdad que es una relación de revelación. Quiere decir a Edipo se le revela, le es revelado, a partir de las palabras de Tiresias, le es revelado esto que él no sabía y que cuando sabe que es el se, el se ahí coincide con el ve. Lacan usa muchas veces la expresión acá el sujeto ve o no ve de que se trata, porque ver y saber, ahí ver, ve, se entera, digamos. Es por esto que Edipo se ciega, es decir, en consecuencia. Vamos a decir ahora, en consecuencia se arranca los ojos, en consecuencia el objeto cae. Se acuerdan que la clase pasada yo dije vamos a ver por qué. Es allí porque el objeto en este caso tiene otro estatuto, el objeto son los ojos en tanto arrancados y caídos y mirando al sujeto desde ahí. Es un ¿Che voi?, si ustedes quieren, un ¿qué quieres?, un retorno que viene del Otro sobre el sujeto. Ese objeto caído es caído como consecuencia, digamos, es otro según. Ver es al mismo tiempo el saber y el saber, que es el ver, es al mismo tiempo el crimen y el pecado. Pero lo que nos interesa especialmente aquí es que ahí hay en juego una función muy importante que es una función muy importante del signo que es la función respecto de la verdad, del signo respecto de la verdad, que es la función de revelación. La verdad no se sabe, el sujeto no se entera de la verdad sino por revelación, este es un saber que se produce por revelación. Y hay una concurrencia, vamos a decir así, entre la revelación y la caída de ese objeto. Yo antes dije hay otro objeto que el partener del que venimos hablando que es el lugar que aquí tiene el padre. Este objeto, del que Lacan no habla acá todavía pero tiene su utilidad marcarlo desde ahora, es lo que tiene ese carácter de objeto ya desprendido que no tiene ninguna relación con el otro, que es pura función de consecuencia, que cae de una consecuencia y se convierte en causa. Fíjense que esto es un recorrido que es propio del fantasma y que solamente les adelanto, pero que cae como consecuencia tiene función de causa retroactivamente. Y esta es la relación consecuencia-causa, digamos, lo que tiene que ver con la función de causa respecto del deseo en el psicoanálisis a partir de Lacan. Y este es otro nivel del fantasma, no es el nivel que estamos viendo cuando hablamos del partener del fantasma, del a del fantasma.
Estamos acá, ¿no es cierto?. Si ustedes ven en el grafo, no importa que todavía no lo hayamos tratado al grafo, decimos que esto es el deseo y decimos que el fantasma sostiene al deseo. Por el momento así abstractamente y formalmente es suficiente que se entienda lo que quiero que se entienda. Acá que tenemos el sujeto tachado y el a, acá tenemos este signo que se llama losange, que después vamos a ver de qué se trata, que es equivalente a y u o, y/o juntos pero una cosa es algo que pone en juego una cosa y la otra o una cosa ó la otra; una exclusión o una conjunción. Para eso sirve este signo. Pero de lo que se trata, y lo que hoy marcamos, es la cuestión que se pone en juego en cuanto el sujeto se confronta con el objeto del deseo, con a. Es decir, esto, el sujeto en confrontación con el objeto del deseo. Yo decía, ¿por qué barro al sujeto?, porque habíamos hablado ya algo acerca de la abolición del sujeto por el significante, entonces es por eso que ya lo pongo de esta manera.
Bueno, entonces volvemos. Mostré dos aspectos del fantasma. Uno que tiene que ver con este objeto que se transforma en causa del deseo y cae como consecuencia del saber, con Edipo tenemos para esto. Ese objeto en ese caso serían los ojos, ese es el objeto a del fantasma ahí. Pero cuando estamos viendo el sueño de “él estaba muerto y no lo sabía”, el objeto a ahí es el otro, el otro cuyo dolor el sujeto asume, el otro que el sujeto mantiene en la ignorancia, el padre para el ejemplo del sueño. Pero este otro ¿quién es?, dice Lacan en un momento. Es decir, ya sabemos, es el padre en el sueño el otro, pero Lacan dice ¿este otro quién es?, quiere decir, ¿qué es este otro en tanto función?. Se trata de la función de este objeto, se trata de la función del padre, se trata de la identificación por la función de la identificación, por ejemplo cuando está dada por el Ideal del yo. Es decir que Lacan pregunta quién es este otro, este pequeño otro. Y dice, y acá estamos en “Introducción del narcisismo”, “es el objeto prevalente del erotismo humano, la imagen del cuerpo propio en el sentido más amplio. Este otro es esto”. ¿Quiere decir que el padre aquí va al lugar de la imagen del cuerpo propio?. De acuerdo a lo que yo vengo diciendo ustedes podrían preguntarme eso, así que quiere decir que el padre va al lugar de la imagen del cuerpo propio ¿y cómo es esto?. Efectivamente, el padre acá va al lugar de la imagen del cuerpo propio. ¿Y cómo es?. Es el padre como rival. Recuerdan que habíamos hablado que una interpretación del según su deseo era según su deseo de muerte y su deseo de muerte del padre no en lo que respecta al otro sino en lo que respecta a él, a su deseo de muerte del otro como rival. Y efectivamente el otro como rival es también la imagen del cuerpo propio. El padre como rival es el otro imaginario, es el pequeño otro. Efectivamente va al lugar de un objeto que no carece de relación porque el objeto habla en el sujeto, habíamos dicho, ¿no es cierto?. O sea que es el yo, es el semejante pero el semejante es también el yo, moi dice Lacan en ese caso. Es el objeto y es el otro de la rivalidad. Esto es lo que forma parte de la función imaginaria. Entonces ahí es el otro como rival y el otro como rival es con lo cual el sujeto hace su estrategia para hacer subsistir su deseo, el de mantener al otro como rival. Como les dije la otra vez, vamos a ver cuando tratemos Hamlet cuál es la importancia de el otro constituido como rival. Bueno, lo que estamos poniendo en juego fundamentalmente es no sólo lo que tiene que ver con la función del fantasma en la neurosis. Lo que estamos poniendo en juego tiene que ver con algo más universal que Lacan, pero no sólo Lacan, ya Freud había puesto en juego. Es decir, lo que hace que podamos y que debamos considerar los procesos neuróticos, Lacan dice, como una prolongación, dice Lacan, como una prolongación de los procesos de una experiencia que es universal y es eso lo que tiene Freud mismo. Es por esto que Freud no hace una psicopatología más que de la vida cotidiana. Quiere decir, se puede hacer una psicopatología, si se quiere, y por supuesto se ha hecho y en determinado momento se puede necesitar la construcción de una cierta Psicopatología, pero no es esto el discurso, no es esto el discurso de Freud. El discurso de Freud está especialmente centrado en esto, en considerar la neurosis como una prolongación de procesos de una experiencia universal. Es esto lo que introduce como este nuevo discurso que entra con Freud que es el psicoanálisis respecto de lo que puede ser la ciencia, lo que puede ser la medicina, lo que puede ser la psiquiatría y, por supuesto, lo que puede ser la psicología. Nada de eso sino algo que pone en juego esta cuestión del sujeto respecto del deseo, esto es central en ese punto y la economía de eso que se pone en juego en el fantasma. Lacan dice, el deseo inconciente, en este caso, el del sueño, el deseo inconciente lleva la traza de Edipo, ahí Lacan lo dice, lleva la traza del complejo de Edipo, hablando del sueño mismo todavía, ¿no es cierto?. Es el deseo infantil capitalista que encuentra acá quien lo tome, quien se haga cargo de la empresa, digamos así. Pero hay otra cosa aparte de esto que es que el según su deseo no va únicamente en relación al deseo del sueño. Efectivamente ya dijimos que es lo que da lugar a que haya un sueño. La vez pasada decíamos que lo que da lugar al hecho de que haya un sueño es que este deseo infantil de muerte del padre, infantil no quiere decir que sea un deseo de niño, es un deseo de sujeto en la infancia, ¿se entiende?, inherente a la infancia del sujeto pero no quiere decir el nene desea esto, por supuesto, de ninguna manera. El sujeto...

Comentario: Ya es grande..

Anabel Salafia: Ya es grande, exactamente. Claro, bueno, sí, yo he escuchado concepciones del complejo de Edipo así. Ya es grande, ¿no es cierto?. Bueno, efectivamente en el discurso es de otra manera. Decía, esto no va únicamente en el sentido del deseo del sueño sino que esto tiene que ver con un momento que es crucial en la vida del sujeto, que es este momento en la vida de ese sujeto en que el padre muere y él queda en esta situación de ser el que sigue, como habíamos dicho. Y también es ese hecho lo que hace que se produzca el sueño. Quiero decir con esto que hay un real en juego y que no cualquier sueño se produce en cualquier momento, digamos, en cualquier momento de la vida del sujeto. Y de la misma manera, no en todo momento de la vida de un sujeto las cosas, su relación con el objeto, digamos así, se acomoda de la misma manera en su fantasma, sino que las distintas etapas de la vida suponen una diferencia que va produciéndose en lo que tiene que ver con la subsistencia del deseo y la estrategia del sujeto respecto del objeto. Se dice, por ejemplo, que los viejos se vuelven avaros, ¿no es cierto?, que la gente envejece y se vuelve avara. Volvemos otra vez a esa relación entre el objeto anal escatológico y la muerte, la proximidad de la muerte y su relación con el deseo. Pero es muy cierto, efectivamente, que esas transformaciones, llamémosle así, que la economía va cambiando la estrategia del sujeto con el objeto. Entonces decía, Lacan da como ejemplo al hipopótamo, es decir a lo que hace, es un libro que Lacan ha leído, parece que recientemente, recientemente en relación con el momento, respecto de la hormiga y la cigarra y la cuestión del ahorro y la prevención o la previsión mejor, sobre todo la previsión. Pero es que la prevención también tiene su función, sobre todo cuando se trata de la fobia, es la estrategia respecto del objeto. Por ejemplo eso, la fobia, la estrategia respecto del objeto en lo que tiene que ver con la subsistencia del deseo es la prevención. En la histeria el objeto subsiste a condición de subsistir como insatisfecho. Pero ¿por qué subsiste a condición de subsistir, cómo es esto que subsiste a condición de subsistir como insatisfecho?. Es decir, es algo que sucede con el objeto y que sucede tanto en el caso del avaro como en la histeria. Hay algo del objeto que en el caso del avaro es la retención del objeto a condición de que no haya otro goce, Lacan dice a condición de que no haya goce, es decir disfrute del objeto. Por supuesto, si guardo el dinero dentro de una caja y no lo saco, no disfruto de ese objeto, ¿no es cierto?. Eso no quiere decir sin embargo, en los término del propio Lacan, él lo diría creo, que no haya justamente el goce de no disfrutar de este objeto. Pero es una condición de subsistencia del deseo, es una estrategia respecto del deseo que tendrá alguna relación, seguramente, con la prolongación de la vida o alguna cosa por el estilo. Pero fíjense que en la histeria sucede exactamente lo mismo, no es exactamente lo mismo, perdón, puede ser pero no necesariamente lo mismo. Lo mismo en el sentido de que hay algo que debe mantenerse oculto, hay algo que es la cajita de Dora, digamos, el objeto que la histérica no entrega como condición de sostener el deseo como insatisfecho. Entonces estas son estrategias propias del fantasma. Pero ustedes ven que incluso si tomamos este ejemplo del objeto anal, del objeto del avaro, del objeto retenido, incluso si tomamos esto, vemos que entonces lo que va al lugar del objeto es el dinero o las heces, es lo que va al lugar de partener del sujeto en el fantasma. Estamos en un nivel equivalente a cuando decíamos que van los ojos a este lugar, ¿no es cierto?, es también lo que cae, las heces. Eso también es tomado en el discurso de manera tal de caer con esa función de causa, de objeto perdido, de objeto caído, desprendido del propio cuerpo y que tiene función de causa del deseo.
Bueno, creo que nos queda en realidad la última parte que nos da la otra vía de defensa, vamos a ver si podemos hacerlo, tenemos unos minutitos. La otra vía de defensa del sujeto, digamos de defensa respecto siempre de esa abolición a la que está expuesto en lo que tiene que ver con la acción del significante sobre él, es la identificación al padre. Freud dice, bueno, ¿cómo se sale el sujeto del embrollo de la castración?, y ahí nuevamente entra la cuestión. Si en el Edipo invertido él tiene una posición pasiva respecto del padre, lo que tiene que ver con la satisfacción en el orden del amor del padre, etcétera, comportaría, si él la obtuviera, comportaría su castración. Comportaría su castración porque él queda en el lugar de la madre, es decir que automáticamente queda castrado. De manera, dice Freud, que si la castración es por un lado amenaza, en cuanto la cuestión se refiere a la madre, es también amenaza en cuanto se trata del Edipo invertido y de la posición respecto del padre, el amor del padre se vuelve para el sujeto amenazante, dice Freud. Y esto es algo simple e importante. ¿Cómo es que el amor del padre se vuelve para el sujeto amenazante?. El amor del padre se vuelve para el sujeto amenazante en tanto, otra vez, digamos, es la cuestión del objeto en tanto que narcisista, en tanto el padre es allí al mismo tiempo alguien temido y es al mismo tiempo un objeto de identificación narcisista. Pero el amor del padre, que ya es otra cosa que la mera identificación narcisista, el amor del padre que está completamente relacionado con el significante del Nombre del Padre, el amor del padre comporta a nivel del fantasma una amenaza de castración. A nivel del fantasma comporta una amenaza de castración. Bueno, Lacan hace ahí en ese momento unas consideraciones respecto de la homosexualidad. Se refiere a la homosexualidad masculina, digamos, si hubiera una homosexualidad femenina, cosa que es muy discutible, y da el fundamento del partener narcisista del fantasma, lo da a través del padre. Y es aquí cuando Lacan dice, entonces, esto que yo les decía al principio de que el sujeto va a hacer una transferencia del afecto. Ya Lacan se refiere al objeto, a la estrategia del sujeto respecto al objeto con el fantasma de pegan a un niño y lo toma como ejemplo ahí respecto del hermano, es el objeto entonces en cuestión, es el semejante, el sujeto va a hacer una transferencia del afecto sobre el objeto en presencia de su deseo. Eso es lo que Lacan dice al respecto. Va a hacer una transferencia afecto, ya saben que hablamos de afecto como miedo, de afecto como angustia, de afecto como odio, pero una trasferencia de afecto acá quiere decir de hacer al otro soporte de su deseo. Por eso lo que el sujeto quiere ahí, en el sentido del fantasma respecto del objeto, es la abolición del objeto, es la abolición del otro como sujeto deseante. Es esto lo que está en juego, hace esa transferencia del afecto, del afecto que tiene que ver con su propio moi, yo como objeto sobre el objeto de su deseo. Y al revés esto es lo que tiene que ver con el objeto. Y en lo que tiene que ver con el sujeto Lacan dice otra cosa, pero ya la vamos a ver la próxima vez porque tengo que escribir la fórmula. Si, porque hay una fórmula que escribir y quiero que la veamos en detalle. Bueno, si hay preguntas tenemos diez minutos para preguntas o cuestiones.

Comentario: Hay una pregunta.

Anabel Salafia: Adelante. Por favor, los que se van si lo pueden hacer silenciosamente porque otras personas quieren preguntar y no podemos trabajar. Son diez minutos para las preguntas.

Carola Oñate Muñoz(¿?): Anabel te quería hacer una pregunta a partir del planteo que venías haciendo, de la lógica que venías desplegando en relación a este sujeto afectado por el significante, que allí va a quedar dividido, desaparecido y el afrontamiento respecto del objeto y lo que se suscita ahí es este deseo como defensa, ¿no?, en relación al fantasma. ¿Hay algún otro deseo que no tenga este estatuto de defensa?

Anabel Salafia: Muy buena la pregunta. Sí, viene al caso, completamente. No quiere decir que la vamos a poder contestar completamente pero hay una cuestión que tiene acá toda su importancia. A través de estas estrategias el sujeto hace un afrontamiento de su deseo, digamos, queda al borde y hace un afrontamiento de su deseo. Es un orden de la defensa. Hay otro orden de la defensa que Lacan hace referencia a eso aquí, en realidad la hace citando a Jones, dice, bueno, si el padre es el padre de la prohibición, el sujeto está protegido respecto del deseo, ¿se entiende?. Es por eso la necesidad de establecer una función del padre, una función del Nombre del Padre, porque la cuestión relativa a la prohibición del incesto no puede ponerse en juego, ni a la amenaza de castración ni a la prohibición del incesto, no puede ponerse en juego de una manera moral, digamos. Es, bueno, el padre prohíbe esto. Muy bien, si el padre prohíbe esto no hay ninguna necesidad para el sujeto de afrontar el deseo. Por supuesto el superyó colabora, es un aspecto muy importante del superyó colaborar en relación a esto. Muy bien, si obedezco a todo lo que sea, el sujeto muchas veces toma esa posición, no tengo absolutamente ningún riesgo, no hay ningún afrontamiento posible. Por eso la pregunta respecto de ¿hay un deseo que no es defensa respecto de la abolición por el significante?, ¿esa es la pregunta?. No parecería, no parecería que pudiera decirse que hay un deseo que no implique una defensa respecto de esa abolición. Sí que la estrategia respecto del objeto puede ser diferente en cada sujeto. Sí que el sujeto puede conocer sus estrategias respecto del objeto, conocer, digamos, análisis mediante. Bueno, es lo que va a llevar a Lacan a hablar de la identificación al síntoma, es lo que va a llevar a la necesidad de hablar de una identificación al síntoma que no es solamente ya una cuestión de estrategia respecto del fantasma sino de un hacer con el síntoma que requiere, a su vez, de una relación entre real, imaginario y simbólico tomada a partir del síntoma. Pero en ningún caso yo me atrevería a decir, y creo que Lacan no lo hace tampoco, que hay un deseo más allá, más allá de la relación del sujeto con el significante; no hay un deseo más allá, no realmente. Pero me parece muy bien la pregunta porque justamente este aspecto de la prohibición o la amenaza como garantía, digamos y no sólo como garantía sino como condición del no afrontamiento del deseo. El sujeto está siempre, en principio, al borde del deseo. Si todo lo que consideramos, ustedes ven que todo lo que vamos considerando en términos del complejo de Edipo y del complejo de castración está contenido en esa fórmula del fantasma. Estos aspectos que yo dije hoy los vamos a desplegar por escrito la próxima vez en cuanto al objeto como causa, en cuanto al objeto partener, los dos aspecto de la cuestión, vamos a ver esto en detalle. ¿Alguna otra pregunta?

Enrique Banfi: Sí, es con respecto a la transferencia de afecto al objeto del fantasma, en el caso del sueño desarrollado y demás, yo pensaba ¿entonces ese objeto del fantasma está dado por la enunciación?, porque por el sueño se podría suponer que se trata del hijo, ¿no?. Pero no es en ese caso lo que supuestamente dice sino que se trata de, según entendí, que el objeto del fantasma es el padre, ¿no?. O sea que...

Anabel Salafia: Que el padre va al lugar del objeto del fantasma, ¿se entiende?, son dos cosas diferentes. El padre puede ser el objeto del fantasma, digamos, cuando se trata de la castración, efectivamente. El padre puede ser, como padre, quiero decir, la figura del padre es apta para el fantasma en lo que tiene que ver con la castración. Ahora, en lo que estábamos viendo en el sueño, en el lugar del objeto, a ese lugar va el padre, no es que el padre es el objeto del fantasma sino que es una función. Ahí el lugar de a es una función. Ahí puede ir la imagen del yo, la imagen del semejante, todas las formas narcisísticas posibles, el padre como rival porque eso va a entra dentro de la función imaginaria, vamos a verlo. Todo esto, cualquiera de estas instancias corresponde a esa función. Entonces, en el sueño la cuestión, padre escribimos con minúscula porque no es allí en tanto la función del padre sino en tanto la función del objeto en el fantasma y respecto del sueño. Pero seguía la pregunta.

Enrique Banfi: Claro porque entendí que se trataba de que el objeto del fantasma era el padre y no el hijo que según el relato del sueño supuestamente se trataba del hijo, pero después entendí, bueno, pero en realidad si se trata del padre, pero ahora cambió todo.

Anabel Salafia: No, Enrique, creo, a ver si entiendo bien. La pregunta inicialmente...

Enrique Banfi: O sea, cambió todo en sentido de que no es el padre como objeto del fantasma, en ese sentido y yo lo pensaba en función del padre como objeto del fantasma.

Anabel Salafia: Ah, claro, no. No, el padre este no es el padre que amenaza con la castración, el padre acá es el objeto perdido, ¿no es cierto?, es un duelo lo que está en juego. El padre es el objeto perdido, no está el padre en el fantasma en relación a una amenaza, está el padre en esa función de objeto perdido. Ahora, la primera parte de la pregunta que se refería a la enunciación, efectivamente.

Enrique Banfi: Porque si fuera, digamos, si se pudiera acceder a las imágenes del sueño, imposible, pero supuestamente por el relato del sueño las imágenes parecen hablar del hijo cuando en realidad en la enunciación se está hablando del padre, entiendo.

Anabel Salafia: ¿En la enunciación porque es “él no sabía”?

Enrique Banfi: Claro.

Anabel Salafia: Bueno, claro, pero ¿quíén es él?. Justamente, está bien, todas las preguntas son oportunas. Está bien porque justamente la relación entre el enunciado, el enunciado es “él estaba muerto y no lo sabía”. ¿No lo sabía quién?, ¿quién es el?. Es allí donde a partir del él que entra la enunciación, a partir del él y del hecho de que el verbo esté en el imperfecto. Sí, si no hay enunciación no captamos lo que tiene que ver con el fantasma. Es muy difícil porque es el imperfecto el tiempo de la enunciación en el fantasma, el modo y el tiempo de la enunciación en el fantasma, entonces es a veces complicado. Yo la otra vez hacía un comentario de que, por ejemplo escucho durante un tiempo a una persona que no utiliza jamás el imperfecto y termina por ser reveladora esa misma omisión. Pero es justamente ese el punto que lo que tiene que ver con la construcción del fantasma presenta esa dificultad, que justamente como ese es el tiempo del fantasma eso está elidido, eso ha caído bajo la represión de manera tal que el nivel de enunciación es bajo, ¿se entiende?. Solamente dice algo cuando es tan clara como puede serlo la elisión de ese tiempo y ese modo verbal y eso es dicho, por ejemplo, en presente en lugar del imperfecto. (Fin Casete)