Clase 23 de Mayo, Anabel Salafia
Norberto Ferreyra: Buenas tardes. Yo estoy acá para hacerles un anuncio en nombre de la Escuela. Mi nombre es Norberto Ferreyra, estoy a cargo de la Secretaría de las Relaciones Institucionales. El anuncio es que el próximo sábado, no mañana sino el otro, el 31 de Mayo de 10.00 hs. a 14.00 hs. va a haber una reunión de Convergencia, que es un movimiento internacional de psicoanalistas sobre, digamos así, un tema, una preparatoria del Congreso Mundial que va a ser en mayo del año que viene, del 2009, y el tema del Congreso es “La experiencia del psicoanálisis.
Lo sexual, inhibición, cuerpo y síntoma”. El tema de esta reunión preparatoria que el 31 es acá, el 8 de noviembre es en Rosario y algún sábado de septiembre en Tucumán es un foro debate, es decir que va a haber primero miembros de las instituciones que convocan, que son siete o nueve, no me acuerdo exactamente, que van a hablar cinco minutos. Ahí hay un intervalo y luego, donde todos los concurrentes, sin ningún tipo de jerarquía o discriminación de pertenencia a una institución, es decir que puede ser el público en general, se hace un foro con dos minutos de intervención a cada uno que quiera intervenir. Esto es de entrada libre, no hay que pagar y es a las 10.00 hs. de la mañana del sábado 31 y es hasta las 14.00 horas; posiblemente habrá media hora de receso en el medio. Y es muy interesante porque es importante lo que se diga pero no sólo por lo que se diga sino por el hecho de que da la posibilidad de discutir, y en psicoanálisis es lo mejor poder discutir con otros que estén en otros lugares, aún dentro del psicoanálisis mismo. Y esto es una oportunidad, uno por uno discute y expone. La dirección es acá en Avenida Santa Fe 1145, que es la Sociedad Científica Argentina. Hay dos edificios, uno es la Academia de Medicina y otra la Sociedad Científica Argentina, este es más lindo. Así que elegimos La Sociedad Científica Argentina el 31 de Mayo a las 10.00 hs. hasta las 14.00 hs. y ahí vamos a estar los que tengamos interés en esta reunión de psicoanálisis. Bueno, nada más.
Anabel Salafia: Buenas tardes, vamos a seguir. Es interesante esa cuestión de qué es el cuerpo a partir del descubrimiento del inconciente. Ustedes saben que en más de un momento, creo en dos pero no recuerdo en el curso de qué Seminario, Lacan hace o se hace una pregunta que es ¿qué era del inconciente antes de que Freud lo descubriera?. Es decir, ¿no había inconciente antes de que Freud lo descubriera?, ¿qué es lo que se puede considerar como el descubrimiento del inconciente?. Pero una vez que esto se descubre, de que cada cosa se descubre, es decir, que un saber se constituye como tal vale la pregunta de ¿y eso dónde estaba antes?, y es una cuestión bastante interesante de contestar. Muy bien, en parte el trabajo que vamos haciendo este año tiene que ver con poder contestar una pregunta como esa.
Ahora vamos a seguir con la clase 9 que habíamos comenzado y en realidad avanzado bastante la reunión pasada. De todas maneras hay algunos puntos a los cuales yo quisiera volver. Creo también que quedaron, porque tuvimos que cerrar la clase muy sobre la hora, algunas preguntas pendientes, según me dijeron algunas personas, así que vamos a ver si hoy terminamos un poquito antes para que se puedan hacer estas preguntas.
Ustedes saben que en estas clases Lacan ya ha pasado a considerar el análisis del sueño del paciente de Ella Sharpe, el análisis que Ella Sharpe hace ella misma y la forma en que Lacan va siguiendo esto que es para mostrarnos que, en definitiva, el análisis de un sueño es el armado del fantasma que hay en ese sueño. Esto no es tan claro, podríamos decir, en todos los sueños o en muchos sueños. En este sueño el sueño es especialmente apto para mostrar que hay un fantasma del sueño. Y luego, lo que Lacan va a mostrar es la diferencia entre ese fantasma del sueño y al mismo tiempo lo que vamos a poder establecer es la relación entre ese fantasma del sueño y lo que puede considerarse el fantasma fundamental del sujeto. Yo hoy puse el grafo clásico completo y los otros dos que no son otros grafos sino que es un trabajo parcial, digamos, sobre el grafo que corresponde a la última parte de esta clase. Y puse el grafo completo para que no se pierdan las referencias y se ve al mismo tiempo qué es lo que se trata de marcar.
Bueno, entonces vamos viendo que en la medida en que se producen las llamadas asociaciones con el sueño se va armando el fantasma. Las asociaciones, ustedes recuerdan, son básicamente cuatro tipo de asociaciones pero también tenemos absolutamente presente, y esto es fundamental para el armado del fantasma correspondiente, el contexto en que el sueño va a ser relatado. Quiere decir la llegada del paciente a la sesión y esta famosa cuestión de la tos que tiene un valor fundamental que va a ser, precisamente, sobre el cual Lacan va a insistir a lo largo de esta clase porque, fíjense, este valor es el valor de mensaje que tiene esa tos. Esa tos tiene un valor de mensaje y Lacan esboza, podemos decir, el grafo de esta manera.
(Ubica en pizarra) Ustedes ven que aquí en el grafo completo el lugar del mensaje, tendríamos nosotros aquí el lugar del mensaje porque acá tenemos el lugar del Otro; digo, voy a especificar los lugares porque después la desgrabación dice aquí y allá y es muy complicado, lo mismo pasa en las clases de Lacan, ¿no es cierto?; el lugar del Otro y el lugar del mensaje o el lugar del código y el lugar del mensaje. Pero aquí, a propósito de la cuestión de la tos., Lacan abre el grafo para destacar la función del mensaje y pone acá. Es un mensaje pero ese mensaje no vuelve sobre el código y se cierra como por ejemplo ocurriría en un chiste, ¿no es cierto?, donde el mensaje vuelve sobre el código, encuentra en el código la posibilidad de la sanción y se produce la risa. Y eso lo situaríamos aquí si hablamos de formaciones del inconciente como el chiste. Pero aquí, digamos, esa tos no es una formación del inconciente. Esa tos no tiene el valor de una formación del inconciente y en todo caso, en un cierto contexto podría tener el valor de un síntoma, por ejemplo en el caso de la tos de Dora. Pero es importante entender que aunque la tos se trate de una manifestación somática esto pertenece a un orden completamente simbólico. Es muy importante porque como es algo de carácter somático hay quienes consideran que entonces esto debería ser considerado como algo real. Bueno, son confusiones que, a mi entender, son confusiones que son siempre posibles pero que si uno ve, justamente, lo que está en juego en la función de la tos como mensaje es muy difícil que confunda eso con algo que va a ubicar en el orden de lo somático y luego para identificar lo somático con lo real. No hay nada que permita identificar de una manera automática en Lacan, y a partir de la enseñanza de Lacan, lo que es somático con lo que es real, ya que se hablaba acerca del cuerpo, ¿no?. Muy bien, el cuerpo en el inconciente y en relación con el inconciente lo que tiene de somático no es de ningún modo algo que pueda considerarse real. Hay una manera de ubicar el cuerpo en lo imaginario, una manera de ubicar el cuerpo en lo simbólico y otra en lo real. Pero en todo caso esa asociación que se produciría entre: es somático, por lo tanto es real porque es somático y entonces no es psíquico es una..., lo mismo sería si consideráramos a la voz una manifestación somática y por lo tanto ubicarla en lo real, ¿se entiende?. Bueno, efectivamente Lacan hace consideraciones con respecto a los registros en que va a ir ubicando las cosas. Y justamente, al abrir esta cuestión de la tos como un mensaje, un mensaje sobre el cual, dice Lacan, el sujeto está suficientemente advertido por su práctica del análisis como para decir, como yo decía la clase pasada, preguntarse y preguntar, casi adelantarse, digamos, a lo que podría, porque el sujeto esta muy pendiente y reflexiona siempre sobre lo que sucedería con el otro, ¿no es cierto?, es algo a remarcar qué es lo que el otro pensaría si estuviera el otro. La referencia al otro es constante y eso tiene que ver con la forma en que se sitúa el deseo. Entonces es a partir de esa tos que entra en juego esta cuestión de las distintas cadenas asociativas. Una es ésta que tiene que ver con esta fase, digo para ordenar un poquito aunque ya lo hayamos visto, una cadena asociativa que tiene que ver con la cuestión de sorprender o no sorprender, evitar sorprender a los amantes, esa es una. La otra es ya el recuerdo infantil de haber pensado disimularse, de encontrarse en un lugar en el que no debería encontrarse y ladrar de manera de que si alguien llegara dijera “no es más que un perro”, es decir no hay nadie, recuerdan esta cuestión. El sujeto se hace pasar por lo que no es. Y lo que es fundamental para nosotros de comprender y de entender es que si el sujeto se puede hacer pasar, por vía de un elemento significante, por lo que no es, es precisamente porque habla, es decir porque esta en el lenguaje. Esto es porque es un ser hablante. Es decir que es eso lo que da...Ya se que lo dije la clase pasada pero voy a insistir mucho sobre esto porque es muy importante para luego entender por qué la verdad, por ejemplo la cuestión de la verdad en psicoanálisis, tiene estructura de ficción. Esto parece entenderse en primera instancia y no es una cosa para nada evidente, es algo que se capta y que en seguida que se capta se pierde, digamos, el hecho de que la mentira, el disfraz o la máscara tienen la más estrecha relación con el significante y por esa vía tiene la más estrecha relación con la verdad. O sea, que el juego que pone, justamente, en función esa función de la máscara, lo mismo que hace aparecer al sujeto es eso con lo que el sujeto se hace desaparecer, es exactamente lo mismo. Quiero decir, lo mismo que hace aparecer al sujeto, al sujeto que llamamos el sujeto del inconciente, ¿no es cierto?, no el soñante sino el hecho de que el sueño nos diga allí hay un sujeto, el mensaje que es un sueño para Freud, por ejemplo. Para Freud el sueño fue un mensaje pero no un mensaje en el sentido del anuncio, en el sentido en que siempre se consideró, se podría decir antes de Freud ya que estamos con el tema, que el sueño tenía un valor de anuncio, un valor oracular respecto de la voluntad de los dioses respecto de lo que sería el futuro, etcétera, etcétera. O sea, no en ese sentido, para Freud el sueño es un mensaje, Freud descubre una función de mensaje diferente en el sueño que es donde hay un sueño ahí, al revés justamente de lo que se pone en juego en la clase esta de Lacan, donde hay un sueño ahí hay alguien, alguien en el sentido de un sujeto. Hay alguien quiere decir más allá del yo, hay otra cosa más allá del yo, hay alguien. Digamos, hay una existencia, hay algo que hace que esta cuestión de la existencia no sea algo que pueda apoyarse en el yo. Y justamente hay esta relación, que es la que Freud, podemos decir, descubre como del inconciente y como del sueño, que justamente a partir del deseo y justamente a partir de que lo que es el deseo del sueño en lo que es el relato del sueño va, como lo vimos en el sueño de “él estaba muerto y no lo sabía”, va a aparecer elidido; es justamente sobre lo que ha caído la represión. Se establece la concatenación según su deseo, se restablece la cadena, el elemento que falta con algo que el sujeto mismo ha dicho, que él lo ha dicho, ni siquiera es algo que él no ha dicho o que él ignora, y sin embargo justamente eso va a tener un valor de revelación, un valor revelador para el sujeto respecto de cuál es su posición, respecto de cuál es su deseo, el deseo que él desconoce aún cuando haya dicho los términos que son los términos mismos de la interpretación. Muchísimas veces sucede, ¿no es cierto?, sin hacer las cosas tan complicadas, que el sólo hecho de escucharse o que el sujeto escuche algo que ha dicho y que cree tener perfectamente conciente, y lo tiene conciente, resulte revelador de algo que él no había pensado estar diciendo en lo que dice, en cualquier cosa de lo que dice. Bueno, entonces aquí en la cuestión de la tos tenemos esto que lleva a esta cuestión de los amantes, en primer lugar de la cadena, y luego a la cuestión del sujeto imaginándose en este lugar donde no debe estar y cubierto, vamos a decir así, oculto, eficazmente oculto por el ladrido. Quiere decir que es a la cuestión de la máscara respecto del otro, esto es bien, bien simbólico, que el sujeto se imagina, que en el imaginario del sujeto este elemento simbólico le permite pensar que el otro va a decir “no hay nadie”. O mejor dicho habría que decir “hay nadie”, dicho de esa manera es más claro. Luego viene la otra cuestión que es la más importante y que se relaciona de una manera más directa con los términos del sueño. Se acuerdan ustedes respecto del uso del verbo masturbar que el sujeto lo usa como transitivo y es intransitivo en inglés y que Lacan dice, bueno, es alrededor de esto que gira lo fundamental de lo que tiene que ver con el deseo y con el fantasma del sujeto en el sueño. Y es este recuerdo que es clave, después vamos a ver por qué esto es clave, del perro que se masturba contra su pierna y el recuerdo del sujeto de temer que alguien apareciera y viera que él lo dejaba continuar. ¿Por qué?. Digamos, es el punto más importante de este capítulo el por qué, la función que tiene ahí el perro, como Lacan lo llama, como el compañero del fantasma. Pero bueno, un poquito antes de llegar ahí, enseguida vamos. A propósito, justamente de esta cuestión del ladrido Lacan introduce una referencia que es muy importante, una referencia a cómo se constituye la metáfora y de la manera más simple. Lacan no lo establece así explícitamente pero se puede perfectamente establecer una correlación entre esto que Lacan va a decir, y que ahora vamos a ver con respecto a la metáfora, y lo que va pasando en el fantasma que se va construyendo. Ustedes ven que el fantasma se constituye en base a sustituciones porque el sujeto se sustituye por un ladrido, digamos, y en algún sentido también por la tos pero también se hace sustituir por el perro, entonces hay un juego constante de sustituciones. Y Lacan comienza, entonces, a hablar de la metáfora, de cómo se constituye la metáfora y la función misma de adjetivación o de predicación en el lenguaje como lo constituye el niño. Entonces dice la primera observación, que el chico dice guau al perro aunque sepa perfectamente que el perro se llama perro, que no es porque ignore que el perro se llama perro. Comenta incluso que un amigo le dice que jamás se refirió, vieron ustedes los padres que dicen “le hablo correctamente y seriamente para que hable correctamente y seriamente, nada de guau-guau, digamos, el perro”. Y el chico igual va a decir el guau-guau tranquilamente y, como decía, no porque ignore esto sino porque- y esto es importante- aprehende lo que luego va a ser un atributo, el perro ladra, aprehende este atributo a través del signo que produce el perro. El perro produce un signo que el chico transforma en significante después. ¿Cómo lo transforma en significante?. Con la expresión guau-guau llama al perro y a un montón de cosas teniendo o no relación con el perro. Esto de teniendo o no relación ahora lo vamos a ver en qué sentido tiene o no tiene relación pero se trata de, justamente, poner a prueba el poder del significante, es eso lo que está en juego. O sea, a partir de ese signo, el signo es transformado en significante, viene a sustituir al perro y de esta manera se constituye la primera metáfora, como una génesis de la función predicativa en el lenguaje. Claro, todo lo que se juega en las formas primitivas como adjetivo es metáfora, es decir ha pasado por esta operación. Es decir que por una necesidad estructural del lenguaje es necesario que para que se produzca un significado, para que tengamos como efecto un significado, un significante se sustituya a otro.
Ahora, en lo que Lacan va a poner la atención, y nos va a hacer poner la atención a nosotros, es en el hecho que habiendo dos cadenas asociativas, por ejemplo la correspondiente al perro y la correspondiente al gato, el niño va a hacer un cruce, va a dividir las dos cadenas y va a hacer un cruce de manera tal de hacer corresponder lo que es un significante como guau, cuyo significado es el perro, hacerlo corresponder al significado gato. Digamos, esto estaría al nivel del significado en el grafo, al nivel del significado del Otro. Es decir que las dos cadenas están desplazadas, digamos, y cruzadas de manera tal que el perro...(risas), el perro va a decir que el chico hace miau y que el gato hace guau. (risas). Este cruce que acabo de hacer es perfectamente lícito porque lo que yo hago es, con el mismo esquema, sustituir al perro por el niño y hacerlo maullar como el gato. Pero la cuestión ¿a qué conduce fundamentalmente?. La cuestión conduce fundamentalmente- esta es la intención de Lacan- a que veamos, justamente, la función propia de la metáfora y la función simbólica correspondiente a este cruce. Por eso, dice, el chico sabe lo que hace y cuando lo quieren corregir tiene reacciones de llanto, de enfado porque se está como tratando de torcer algo en lo cual él capta perfectamente la dimensión, lo que es el juego mismo, propio del significante. ¿Y qué es lo que esto muestra?, lo que esto muestra es que cuando el chico llama guau-guau al perro no está, en modo alguno, haciendo una imitación. No es que copia sino que se ha llevado a cabo toda esta operación de sustitución y de cruce de significantes y hay producida, incorporada, quizás podríamos decir, ya una función de la metáfora intrínseca al hecho de hablar, en el mejor de los casos, ¿no es cierto?. Es decir, esto efectivamente puede fallar pero en principio es esta la cuestión, no hay allí una imitación, una copia. No es que el chico hace guau-guau como el perro, no es ésta la cuestión que está en juego sino que el chico sustituye al perro por esto y si se le señala la imagen de un perro va a operar de esta manera.
Bueno, luego de eso Lacan vuelve, entonces, a la cuestión del fantasma y dice: el perro es el otro imaginario. O sea, esto forma parte del fantasma, estamos todavía en este nivel. El perro real ahí es el otro imaginario del sujeto y estamos, digo, aquí en el piso inferior del grafo porque estamos, no obstante, en lo que tiene que ver con el fantasma pero en el piso inferior del grafo siempre que hay esa relación al otro como otro imaginario que en este caso y en este momento es el perro. Y ahora vamos a ver la diferencia con lo que tiene que ver, justamente, con esta cuestión de la tos a nivel del otro grafo.
La cuestión de la tos, por eso Lacan abre el mensaje, nos muestra que ya no se está al nivel del otro que habla el mismo lenguaje, que habla la misma lengua, dice Lacan. La cuestión de la tos, quiero decir en tanto que se refiere a la otra asociación respecto de la analista. Ustedes recuerdan que la asociación de la tos tiene que ver con esto de advertir que él llega y que a eso aparentemente subyace una fantasía relativa a lo que ocurriría allí, es decir la analista masturbándose. Se ve claro que esta fantasía de la analista masturbándose que aparece como un elemento asociativo y la tos como precaución es ya exactamente el fantasma del sujeto, es ya lo que se corresponde a la escena del sujeto con el perro. Es decir, él hace esa tos porque no quisiera estar en el lugar del otro donde sería sorprendido por el que llega. Se entiende que ahí se está al nivel pleno del fantasma. En ese sentido estamos en lo que tiene que ver con el piso superior, es decir es lo que tenemos aquí. Ahora vamos a ver por qué aquí hay que ir despacito.
Es decir, es aquí donde se ve que la cuestión de la tos toma esa función de mensaje pero de mensaje en el sentido del significante del Otro, del gran Otro que hay en mí, dice Lacan, es decir que hay en el sujeto, ¿no es cierto?. Eso es lo que el sujeto no puede preguntarse, digamos se lo pregunta a su manera, “qué es esta tos, de dónde me viene, no entiendo, es una cosa molesta...”, etcétera, etcétera. ¿De dónde le viene esa tos, esa cosa molesta?, ¿de dónde le viene?. ¿Le viene del sueño?, evidentemente. Evidentemente, él viene con el sueño, él está llegando a su sesión con el sueño, es el sueño que lo va llevando a esa sesión. O sea que, efectivamente, le viene de alguna parte. Digo esto para que se entienda qué quiere decir el significante del Otro en él, el significante del Otro en el sujeto. ¿Por qué es un significante del Otro, del gran Otro?. Cuando le sale esa tos, no sé pero si no recuerdo mal parece que es una tos que le viene produciendo desde varios días anteriores, quiere decir que hay todo un proceso que nosotros desconocemos evidentemente, pero desconocemos hasta cierto punto porque ahora que lo digo me acuerdo que el sujeto cuando...¿Eh?
Noemí Sirota: Como dos sueños atrás.
Anabel Salafia: Exactamente, me acuerdo, como dice acá Noemí Sirota, de que hay mención, cuando cuenta este sueño, de evocación de los dos sueños anteriores, las dos versiones anteriores, posiblemente, de este sueño. Dos versiones que no tenemos de este sueño pero donde se trata de la misma situación del sujeto en esa posición de pasividad y que se trata de una relación que va a tener con una mujer o que una mujer va a tratar de tener con él delante de otra mujer y que sabemos que la diferencia en este sueño es que se trata de su mujer, veremos después. Pero vamos a esto ahora, quiere decir que, supongamos, para acotar de alguna manera, es cuando, por alguna cuestión que está en juego en el desarrollo que va produciéndose en el análisis y en la transferencia, se han producido estos sueños. Evidentemente este es un sueño en el que va a decantar el proceso, digo, porque por algo Ella Sharpe es este el sueño que transmite. Estaría muy bueno que hubiera puesto en claro todo el proceso pero seguramente es muy largo y no era lo que ella se proponía. Decía, esto se viene preparando, o sea que es lógico que la tosesita esa venga produciéndose desde sesiones anteriores, sin embargo es en esta que el sujeto le va a dar ese valor de mensaje. Es en esta sesión no en las anteriores, por eso digo hay algo que decanta en este sueño, hay algo que es llevado en el sujeto por el sueño. Entonces ese significante del Otro es un significante efectivamente del Otro en el sentido de del Otro, podemos decir, del sueño porque el sueño está constituido en el Otro, el sueño está constituido en el gran Otro con los significantes del gran Otro, por supuesto, con los significantes del gran Otro que son los del significante del sujeto. Pero entonces es de allí que viene este significante del Otro en él, que viene como un mensaje y es esto lo que conecta con el fantasma, ¿no es cierto?. Entonces es en ese momento cuando se produce esa conexión, en realidad los tiempos están cambiados, cuando se produce esa conexión con el fantasma surge como una fantasía esta idea de la analista masturbándose. Se ve bien que esto surge como una fantasía, ¿no es cierto?, eso no es un fantasma; esto es una fantasía. Es una fantasía que se produce porque está en relación con su fantasma. Y esta cuestión de ser sorprendido surge entonces ese temor de ser sorprendido por el otro. Si él estuviera en el lugar del otro no querría estar allí, en ese caso la analista, y querría ser tomado por otro que él mismo. Esto es lo que resume la cuestión, ahí se constituye, entonces, la escena desarrollada por el paciente. Siempre el fantasma es una cuestión de escena o de sucesión de escenas. Siempre está en juego la cuestión de la escena, después más adelante veremos algo con respecto a esto, la cuestión de la escena y la cuestión del simulacro, digamos, que ya ven ustedes que fue una función el simulacro también, la máscara y el simulacro. Bueno, entonces Lacan dice: el perro es ya un compañero tan asimilado a él, tan próximo a él, tan adherido podemos decir, ¿no? es esta figura única que forma él con ese perro adherido a su pierna, esto es bien del fantasma y vamos a ver, ¿no?. Y Lacan dice, “aquí el otro es el animal en tanto real”. Podía ser, dice, el animal real, podía ser este animal en tanto se protegiera por el ladrido, es decir se sustituyera por el ladrido, ¿no es cierto?. Pero el asunto es que éste, y aquí está la cuestión que les decía me parece fundamental en este capítulo, lo más importante; dice, “este otro se masturba y le muestra algo”, le muestra algo ese animal, dice Lacan, le muestra algo en tanto se masturba. El sujeto podría morir de vergüenza, desaparecer de vergüenza si hubiera alguien que fuera testigo de esto. Lo que se articula aquí es esto de ¿qué es lo que debo hacer?, es así como Lacan dice que el sujeto se dice, ¿qué es lo que debo hacer para que el otro no esté?. Es decir retirarse, en este sentido, retirarse del campo del lenguaje. Es lo que yo decía la clase pasada, ¿no es cierto?, el animal está allí como animal, y Lacan dice como animal real; en tanto, justamente, está fuera del campo del lenguaje en el sentido de que trata de retirarse, podemos decir así, de esa dimensión del Otro. Y les decía que eso tiene una función muy particular que es justamente la que tienen los animales en el fantasma, en el fantasma de los seres hablantes en general, una cantidad de funciones. Una que les decía la clase pasada es que precisamente el hecho de que el animal esté fuera del campo de la palabra, se supone, hace que por ejemplo se plantee que el amor de los animales y con los animales, tómese en todos los sentidos que sea (risas) es sincero, ¿no es cierto?. Los animales son lo que se puede amar de verdad porque no pueden engañar. No pueden engañar, se engaña con ellos pero ellos no pueden engañar. Bueno, y hay algo, como decía, que se muestra, algo que se le muestra al sujeto y que se dice, “yo miro al otro que yo soy, ese perro, a condición de que el Otro no entre en juego y al mismo tiempo - dice Lacan y esto es lo principal - al mismo tiempo miro a ese otro como Ideal del yo”. Esto es lo que es más impactante. Por eso dice mostrar porque ¿cómo lo miro?, lo miro como Ideal del yo, él puede gozar de todo lo que yo no puedo, ¿si?. Él, vamos a decir así, se masturba como se le da la gana; él puede hacer lo que se le ocurra. Eso es el perro como Ideal del yo. Eso es una función del animal como Ideal del yo, eso es lo que muestra el perro, ¿se entiende?, eso es lo que muestra y la función que tiene el perro real. Y el perro imaginario es el de ser un partenaire al nivel de i(a), ¿se entiende?. Pero cuando se trata del fantasma que es proyectado en la fantasía de la analista, o sea que estamos en este circuito del grafo, estamos aquí y el código es acá, Lacan viene a situar ahora acá arriba el lugar del código. Y el significante del Otro, se acuerdan que antes teníamos una x acá, no sabíamos qué iba aquí; y el significante del Otro tachado ahí. Solo que todavía tenemos que seguir para saber en qué, porque esto es donde Lacan va a ubicar la cuestión. Pero vamos a ver que justamente todo el análisis del sueño y la apertura y la crítica que Lacan va a hacer respecto de lo que es la interpretación del sueño y lo que sucede en el análisis tiene que ver con este lugar del Otro como tachado o no, digamos. Es decir, cómo hay un desvío en la interpretación del sueño que impide alcanzar este lugar del Otro, en ese caso en el lugar del Otro va a ubicarse la analista como tachada ella, se va a ver que hay un desvío y este desvío se produce sobre todo y especialmente porque Ella Sharpe está muy tomada con la idea de la omnipotencia del paciente, ¿no es cierto?, cree en términos de la omnipotencia. Y en verdad esto es lo más sutil, que lo vamos a seguir trabajando, lo más importante porque realmente es muy, muy importante distinguir que no hay en ningún caso una omnipotencia del sujeto. Eso no quiere decir que no haya omnipotencia, hay algo que juega como omnipotencia pero en todos los casos en que la omnipotencia está en juego esa omnipotencia viene del discurso del Otro, entonces no es conducente decir que el sujeto es omnipotente o se siente omnipotente o se manifiesta omnipotente. Omnipotente como viniendo del discurso del Otro es algo que precisamente no tiene que ver con la palabra, que justamente no es porque él diga “tuve un sueño enorme, larguísimo, estaría una eternidad contando el sueño, es un sueño, supongamos que dijera, muy importante, no es lo que dice” o lo que fuera; todo eso es tomado por la analista como signos de omnipotencia del sujeto. Y precisamente la omnipotencia no es una cuestión que tenga que ver con el signo, es una cuestión que tiene que ver con el significante y esto viene del Otro. Y no tiene que ver con palabras, cuestiones que se refieren a lo gran elocuente sino tiene que ver, por ejemplo, a esto que ocurre con lo que muestra el perro, ¿se entiende?, que está allí, que no habla, justamente, y que es que en tanto no habla, no hay algo que no pueda, ¿si?. Sólo hay algo que no puede para el que habla, para el que no habla no hay algo que no puede. Quiere decir que el cuerpo del animal es el asidero, el refugio, vamos a decir, de un goce que para el que habla pasa por la palabra, ¿no es cierto?, es lo que se llama el goce fálico que alguna vez dije. Pero el animal hace a la imagen y se convierte, incluso, en un significante de un goce que pasaría por el cuerpo y ahí hay, efectivamente, una omnipotencia en el sentido de que no hay nada que lo limite en su goce. ¿Se entiende entonces esto?, porque no es tan fácil, ¿no es cierto?, es muy sutil, realmente es muy sutil. Es muy sutil cómo está armada la cuestión y analizada por Lacan para mostrarnos esta función del Ideal del yo. Fíjense, es algo que me parece tan importante que Lacan lo muestre así aquí, es una verdadera lección, porque siempre se piensa la función del Ideal del yo de un modo intelectual, como algo ligado a intereses de tipo cultural, intelectual, etcétera, lo cual no está desligado de lo que es la función del Ideal del yo, pero acá se ve bien que hay algo del Ideal del yo en su relación con el cuerpo, en su relación con el narcisismo que se tiene que articular a un fantasma y que el animal, los animales son aptos para esta articulación, ¿se entiende?. Bueno, es lo que se capta precisamente en los animales, es lo que el niño capta en los animales por ejemplo, una función muy importante en ese sentido.
Entonces luego Lacan dice, “es el juego entre estos dos otros, el que no habla, que se imagina y aquél a quien se va a hablar que está tomado en la atención de esa confrontación que está llamado a prestar atención a esa confrontación que se produce no demasiado rápido y donde está el sujeto a punto de desaparecer”. Es allí entre ese que no habla y esa dimensión del Otro que va a constituirse esta función del fantasma. Lacan dice, “entre ese que no habla y aquél a quien le va a contar algo el sujeto”, ¿no?, estos dos otros. Bueno, después sigue entonces el análisis del sueño.
Hay otro ejemplo que Lacan da cuando está hablando de esta cuestión del significante, de la metáfora, de la metáfora primaria que es el ejemplo éste que encuentra, que descubre Darwin que es interesante del chico que reconoce el cuac del pato pero después...A eso me refería cuando decía no tiene que ver con el perro el guau-guau y con otra cosas. Ahí por ejemplo se ve bien que el cuac tiene que ver con el pato y con muchas otras cosas y entre esas otras cosas que Lacan recuerda están unas monedas y el vino. Ahora resulta que en las monedas en cuestión hay un águila en un ángulo de esa moneda que explica que el chico le llame cuac a la moneda. Lacan dice, bueno, podría llamarle cuac al vino, no se sabe. Si alguien está hablando, asociando en una sesión podemos saber perfectamente por qué le dice cuac al vino, de eso justamente se trata en el análisis y la asociación libre es para eso, para que alguien dice cuac...(risas). Y eso está asociado al vino y hay una relación. Lacan dice será porque el vino es un medio líquido y los patos chapotean en líquido, pero es una ocurrencia de Lacan. Indudablemente tiene que haber algo, una marca mucho más precisa para que eso se produzca pero bueno, es interesante para ver esa puesta a prueba del poder del significante y la forma en que va produciendo.... La metáfora se produce a cada paso en que se habla, ¿no es cierto?, en la medida en que hablamos vamos produciendo estas metáforas y estas sustituciones.
Bueno, es un poquito más temprano que de costumbre así que...El próximo viernes como es quinto viernes hay asueto y el siguiente viernes Noemí Sirota va a prepararnos una clase sobre el esquema óptico. Y justamente el aparato que Lacan construye, no sé si Noemí lo va a reconstruir...
Noemí Sirota: Sí.
Anabel Salafia: Lo va a reconstruir acá para que tengamos una idea, ya lo hicimos una vez, de lo que se pone en juego respecto de la identificación imaginaria, de la imagen real, de la imagen virtual y de lo que tiene que ver en el grafo con... Lo que se va a hacer la próxima clase va a estar dedicado al piso inferior del grafo, es un recorte referido a eso, ¿se entiende?. O sea, que ponemos un poquito de suspenso, interrumpimos esta cuestión del sueño, por eso yo quería llegar hasta acá porque tenemos un punto de llegada aquí, para ver eso. Y vamos a ir haciendo así, intercalando clases sobre cuestiones como, por ejemplo, el significante del Otro tachado y la cuestión de la tachadura en el Otro, desplegar una clase sobre eso con algunas cuestiones posiblemente de Freud también, ¿no es cierto? eso antes de entrar en Hamlet. Bueno, así que ahora escucho si hay preguntas o los comentarios.
Por favor los que se levantan no hagan tanto ruido así podemos...
Alicia Russ : Primero una asociación y después una consideración. Cuando estabas hablando de esta función privilegiada que tienen los animales para cada ser hablante justamente por esta cuestión de no contar con la palabra, pensaba en esa reflexión que hizo ¿?..del presidente de Chile los últimos tiempos donde decía que cuanto más conocía a la gente, más quería a su perro, ¿no?, la cuestión de la decepción. Bueno, y pensaba cuando vos hablaste de la tos como mensaje en el capítulo, y vos también lo señalaste, el sueño como mensaje. Y yo pensaba en relación al grafo, a ver si a vos te parece también, efectivamente la tos como mensaje está en relación al significado del Otro y el sueño como mensaje es lo que permite desplegar el grafo, el segundo piso quiero decir. Yo lo pensaba en estas dos vías, respecto al significante del Otro barrado como ese redoblamiento del lugar del mensaje que ubica Lacan y a su vez que eso recae sobre el significado del Otro, ¿no?. O sea, una cuestión es cuando del significado del Otro está autentificado por el código y a su vez cuando está...No sé, ¿qué te parece?.
Anabel Salafia: Claro, bueno, entiendo perfectamente lo que queres decir. Me parece, en este sentido lo que Alicia dice es algo que, si yo digo que la tos es un mensaje, la tos es un significante del Otro. Entonces si digo que el sueño, todo el sueño es un mensaje, vos pondrías en el piso inferior la tos y en el piso superior el mensaje. Entiendo, pero eso confunde porque, efectivamente, es como significante del Otro y no como significado del Otro que Lacan está ubicando a la tos, ¿se entiende?. Es el significante del Otro que hay en el sujeto, es lo que le viene del sueño y es un significante del Otro en él que él no sabe. La cuestión relativa al significado, a la relación significante-significado es la que marcábamos con respecto al guau y al miau, a la sustitución , queda, supongamos, el perro como significado del guau y el gato como significado del miau y esto funciona en este nivel, en este piso. Pero la tos es significante del Otro, el sueño también puede ser si yo digo “he tenido tal sueño pero ¿por qué tuve tal sueño?”, digamos, es un nivel de pregunta. Otro nivel de pregunta es, bueno, de qué trata este sueño, qué es, pero puede ser que yo diga ¿pero por qué tuve este sueño en este día?, ¿por qué lo tuve?. Digamos, es el punto fundamental del enigma, eso es precisamente lo que constituye la cuestión fundamental del sueño. El enigma que el sueño presenta lo presenta bajo esta forma, bajo algo, por ejemplo, que en el sueño está en este lugar de un significante del Otro y digo ¿pero y esto qué quiere decir?, ¿esto qué quiere decir?. El otro día una persona me decía, por ejemplo, que había tenido un sueño. El sueño consistía en que el día nueve de la semana había desaparecido. Este sueño lo tenía el día nueve y soñaba que el día nueve había desaparecido. Eso es el ejemplo de que es un significante y la pregunta es ¿y esto qué es?. Es bien, directamente todo el sueño, un significante del Otro que hay que ver qué, un significante del Otro que ¿de dónde viene?, ¿de qué otro sueño?, ¿de qué otra cosa?, ¿qué quiere decir?, en ese sentido. Pero ven ustedes es un ejemplo, un sueño paradigmático muy interesante, ¿no es cierto?. Ese día que es el mismo día en que el sujeto sueña. La única asociación fundamental que aparece es, bueno, si falta un número no se puede seguir contando, ¿cómo se sigue la serie?, o que es anterior al primer dígito. Bueno, efectivamente esto tiene que tener una relación con estas cosas y una relación al fantasma pero lo quería dar como ejemplo de este sueño.
Comentario: En el piso de abajo lo que se da es una atribución, digamos; es tal cosa. Es una afirmación.
Anabel Salafia: Claro, exactamente. En el piso de abajo lo que hay en juego es una atribución, una atribución cambiada como el gato hace guau y el perro hace miau, una adjetivación, una sustitución y una atribución. Mientras que en el enigma esa función de la atribución está suspendida. En el sueño esa tosesita es un significante de la advertencia, digamos. Es decir, para que algo se detenga o deje de suceder antes de que se produzca el descubrimiento. ¿A qué va a llevar el descubrimiento?, ¿el descubrimiento de qué va a ser?, ¿se entiende?, esa es la cuestión. ¿Qué es lo que se va a descubrir?. Es allí donde Lacan dice, este es el eje de la cuestión, ¿qué es?, ¿qué pasa?, ¿qué prevención es esta?, y prevención es el término porque el sujeto es fóbico, ¿qué prevención es esta?, ¿qué se trata de que no se descubra, de que no se haga luz sobre eso?. La luz sobre eso es la tachadura del Otro.
Comentario: Y lo veremos en el próximo capítulo.
Anabel Salafia: Lo veremos en el próximo capítulo.