Clase 2 de Mayo, Anabel Salafia
Curso: “Para entrar al discurso del psicoanálisis”
Anabel Salafia: Vamos a trabajar hoy todavía un poco respecto de la clase VII porque hay algunos puntos que no tratamos en la clase pasada y que son importantes. Hay otros, un par de puntos, ustedes lamentablemente tienen otra edición que la mía, pero si ustedes han leído, a ver si podemos empezar un poquito de otra manera. Las personas que han leído este capítulo ¿con qué cuestión se encontraron o en qué punto pueden reconocer que se encontraron con una dificultad o con más dificultad?.
No me digan con todo el capítulo, esas personas todavía no lo digan. Los que lo hayan leído ¿qué cosa encontraron?. Bueno, es bárbaro, o nadie lo leyó o no hubo ninguna dificultad. O hubo tal dificultad que las dificultades no se pueden identificar, o todas esas cosas juntas.
Comentario: No está corregida.
Anabel Salafia: No está corregida esa clase, me dicen, en lo que es la traducción. Bueno, está bien pero de todas maneras en esa versión se podría aclarar. Bueno, ¿por qué hago esta pregunta?, en primer lugar porque me gusta saber lo que pasa pero no era esa mi intención en principio, sino porque efectivamente hay algunos párrafos en el desarrollo de este Seminario en lo cuales se puede decir que uno no sabe exactamente a qué se refiere Lacan con lo que está diciendo, particularmente en unos párrafos ya avanzada la lección esta, el capítulo este, donde Lacan habla de cómo procede el analista. Y en ese punto, yo lo tengo, los que tienen la edición en francés en la página 137, en ese punto no se entiende realmente qué es lo que Lacan está diciendo, a qué se refiere lo que Lacan esta diciendo.
Comentario: “Si nosotros nos olvidamos que eso de lo que se trata...”, ¿es ese párrafo?.
Anabel Salafia: Si, es ese párrafo. Dice, “si nosotros nos olvidamos que eso de lo que se trata es de confrontar al sujeto con su demanda, entonces nosotros no percibimos que lo que producimos es justamente un colapso, un borramiento de la función del sujeto como tal en la revelación de ese vocabulario inconciente, nosotros le solicitamos al sujeto que se borre y que desaparezca”. Bueno, sigue el comentario que termina siendo una referencia al análisis de la resistencia. Ese párrafo y algún otro que viene un poquito más abajo también particularmente no se entiende a qué se refiere Lacan porque lo que sucede es que Lacan evidentemente está leyendo, mientras dicta este Seminario, tiene como lectura de base el texto de Ella Sharpe del que va a hablar mucho más adelante o bastante más adelante, unas dos o tres lecciones más adelante.
Comentario: En la VIII
Anabel Salafia: En la VIII empieza y sigue en varias lecciones. Lacan está haciendo una serie de consideraciones y se ve que va pensando en relación al caso, es decir en relación al sueño que, por otra parte, es también un caso que es el otro punto, el otro mojón en el Seminario. Está el sueño de “él estaba muerto y no lo sabía”, hay unas clases que están al principio a las que nosotros todavía no nos hemos referido porque ustedes vieron que yo tomé desde la clase V por la misma razón, digamos, porque si yo hubiera comenzado por el principio hubiéramos tenido cuatro clases, o por lo menos tres porque en la IV Lacan ya comienza a hablar del sueño, tres clase con una cantidad de referencias completamente abstractas que hubieran sido muy difíciles de seguir. En realidad el Seminario debe ser leído en los dos sentidos, digamos así. Se puede perfectamente empezar a leer desde la lección V porque hay toda una coherencia en V, VI Y VII hasta la clase del seminario 7 y una buena parte de la clase VIII que podemos hacer todo un desarrollo con el cual ustedes y nosotros, todos, podemos volver a las primeras clases y entender por qué Lacan dice lo que dice ahí. Y de la misma manera sucede ahora, sucede que en ciertos párrafos de la clase VII y la mitad de la clase VIII que se hace también muy abstracto lo que Lacan está diciendo porque se refiere a todo lo que sucede en el sueño y a la forma en que se intercalan y se sustituyen las cadenas asociativas, las ocurrencias del paciente, lo que tiene que ver con todo un proceso que es propio del sueño. La primera parte del capítulo es especialmente interesante y especialmente una apertura para lo que sigue, estoy hablando de la clase VIII, que es acerca del sueño, acerca de cómo entender el sueño como una relación discursiva, no en el sentido retórico sino también en el sentido lógico del sueño. Dice, no se trata de la reunión de una cantidad de elementos psíquicos dispersos, no es eso lo que está en juego en el sueño y el sueño tiene una relación y va a producirse determinado sueño no por casualidad en determinado momento, en determinado punto del análisis al que se ha llegado y va a poner en relación el sueño, en este sentido, como un sueño hecho para el analista. Por supuesto que hay sueños que tienen lugar fuera del análisis, por eso no son menos discursivamente lógicos, por eso no son menos organizados o cosa por el estilo. Pero efectivamente, el sueño va a producirse de una determinada manera, se entiende. Recién se hablaba de contingencia y de determinación, ¿no es cierto?, lo que hace que hay algo que retroactivamente se vea que no es una casualidad por la cual ese sueño se produjo. Por supuesto que no se sabe cómo ese sueño va a producirse, ¿se entiende?, los términos en los que el sueño va a poner en juego, la cuestión que está en juego, son completamente imposibles de saber antes de que el sueño se produzca; digamos esto es absolutamente contingente, no puede saberse antes. Pero, efectivamente, el sueño va a plantear en su relación con el fantasma, tanto con el fantasma de la vigilia, o sea el fantasma del sujeto en la vigilia, como el fantasma en el sueño; y van a ver por eso en el programa que tenemos de trabajo esto está distinguido; que se distingue en el sueño que presenta Ella Sharpe, y Lacan nos hace precisar y distinguir lo que es el fantasma en el sueño y lo que es el fantasma del sujeto y la relación del fantasma del sujeto y la relación del sueño con lo que está sucediendo en el análisis con el lugar que tiene ahí la analista, en este caso Ella Sharpe, y el por qué esto se produce como se produce. Lacan es muy elogioso con respecto a Ella Sharpe porque es una excelente analista, de un alto grado de profundidad en el análisis de lo que hace y de lo que transmite, Lacan, no obstante, va a hacer una crítica que ya vamos a ver en qué consiste pero que justamente tiene que ver con esta cuestión del fantasma sosteniendo el deseo. Y la primera parte, antes de comenzar con ese sueño, la primera parte de esta clase, la VIII , es muy importante. Léanla realmente, léanla y hagan el esfuerzo de verificar lo que Lacan está diciendo allí como algo que ocurre en Freud. ¿Qué es lo que Lacan está diciendo allí que hace Freud respecto de el sueño y respecto de los sueños?. Dice, todo cuenta, todo cuenta en lo que tiene que ver con el sueño. Es decir, cuenta en lo que tiene que ver con el sueño un olvido en medio del relato de sueño, cuenta en lo que tiene que ver con el sueño una interjección en medio del relato del sueño, si digo “bueno, esto aquí en esta parte está oscuro, este asunto está oscuro, este asunto no lo veo” estoy dando una explicación al analista de que aquí no recuerdo, lo que estaría en el orden de lo que se llama el metalenguaje, ¿no es cierto?. Yo ahora no estoy contando el sueño cuando digo “en esta parte el sueño está oscuro”, no estoy contando el sueño, pretendo yo, no estoy contando el sueño, estoy haciendo un comentario. “Aquí creo que me olvidé de algo, esto era más cortito, era más rápido; eran más bien azuladas”, lo que fuere, todo eso entra para Freud, lo que se llama las glosas del sueño, lo que digo serían comentarios del sueño que corresponde al metalenguaje o lo que corresponde a lo que se llama mención es lo que pondríamos entre comillas, ¿no es cierto?, el sujeto relata el sueño y dice, “esto era corto, aquello estaba oscuro, esto otro me lo olvidé, acá hay una interrupción, esto es porque se me hizo tarde”. Todo esto no son propiamente asociaciones en relación con el sueño, hay otra línea que tiene el sueño que es asociativa, todo esto son comentarios respecto del sueño. Muy bien, el análisis del sueño integra al relato del sueño, lo que estos comentarios o glosas del sueño hacen, porque es eso justamente lo que introduce en el sueño el nivel, el orden de la enunciación. Yo tengo un enunciado, lo que va a hacer a la enunciación de una manera específica, esto ustedes van a ver Lacan lo escribe con una E grande y una e chiquita porque dice el enunciado del sueño, es como si yo pusiera (escribe en la pizarra) o puedo poner x3, estoy indexando cuando hago eso. Entonces, el enunciado del sueño es indexado, indiciado, digamos así, funciona por los comentarios, por la enunciación, por los accidentes en el relato del sueño. Lacan da algunos ejemplos, es así como empieza ese capítulo, y dice que estas cuestiones tienen que leerlas como se leerían anotaciones que acompañan a una música en el sentido de allegro, crescendo, decrescendo, es decir van marcando esto pero van, de esta manera, van poniendo en juego ese nivel de enunciación. Y particularmente también, y muy especialmente, cuando se trata del discurso indirecto, “me dijeron que”, “me dijeron que tal persona me contó que soñó que”, “y es porque tal persona me contó que soñó tal cosa que yo soñé tal otra”. Todo esto es considerado en el mismo nivel, es decir, es una primera forma- un poco puede ser esquemática porque el enunciado implica cosas que van más allá de esto que estoy diciendo- es una primera forma para entender qué quiere decir Lacan cuando dice que no hay metalenguaje. Que no hay metalenguaje quiere decir que en lo hablado no hay metalenguaje, lo que digo y lo que comento de lo que digo cuando digo, por ejemplo, “quiere decir que”, es escuchado en el mismo nivel de discurso, es lo que el sujeto está diciendo aunque esté diciendo y cuando está diciendo que lo que está diciendo se lo dijo alguien, incluso que alguien le dijo que lo dijera, si ustedes quieren (risas). Es decir, no hay absolutamente nada que se pueda decir, en este sentido, que no implique al que habla, que no es asunto mío decir algo que alguien me dijo que dijera si el que lo dice soy yo. No es esto tan automático como ¡ah, bueno, entonces el que habla dice esto!. No es exactamente siempre como el que dice “el rey es un asno tal cosa”, no es siempre exactamente de la misma manera pero forma parte del discurso del sujeto. No quiere decir que cuando el sujeto dice una cosa en discurso indirecto lo diga necesariamente como yo, es decir, prestando acuerdo a lo que está diciendo, ¿si?, pero esto no hace menos a la indexación de los enunciados y es lo que va a constituir la trama de lo que está en juego. Muy bien, Lacan también dice, justamente para dar el ejemplo éste de indexación del enunciado o indización del enunciado, como ustedes quieran decirlo, usa el ejemplo del sueño del chico. Dice, el chico cuando comienza a decir en cierto tono confesional “tuve un sueño que tal cosa o tal otra”, dice Lacan es difícil distinguir a veces si es que se trata de una fabulación o de que efectivamente el sueño se produjo como tal, pero de cualquier manera lo que eso está indicando es que el chico ya sabe que puede contar algo como un sueño, que un sueño es algo que se cuenta y que no es lo mismo decir algo bajo la forma de `esto es un sueño ´ que decirlo de alguna otra manera. Por lo tanto es muy importante lo que se diga respeto de eso, quiero decir, lo que intervenga como comentario respecto de eso que es el sueño porque es allí, es en el comentario que está el sujeto. Es en el encuentro del comentario con lo que está en juego en el sueño que está el sujeto, si no se pueden contar muchos sueños, digamos; se pueden contar muchos sueños diciendo muy poco. O sea, los sueños, no obstante, dirán lo que digan pero la cuestión en juego es la implicación del sujeto. La implicación del sujeto es una implicación de tipo lógico, no es una implicación de tipo moral, ¿se entiende?. Esto quiere decir no se toma el sueño o la implicación del sujeto en el sueño automáticamente como “entonces esta persona, este sujeto piensa que”, no. No se puede deducir, `ah!, entonces si hay tal sueño entonces esta persona piensa que”. ¿Por qué no se puede deducir eso?. Porque, efectivamente, hay algo a lo que todo sueño y cada sueño responde que es un fantasma y en tanto el fantasma no está construido no se puede hacer corresponder lo que dice el sueño a un sujeto que piensa tal cosa o que piensa tal otra y juzgar al respecto, ¿se entiende?. Es una cosa que me parece que va a haber que ir aclarándola a medida que se hace el trabajo pero que es importante respecto al carácter moral que toma el hecho de que se diga `el sujeto esta implicado o tiene que implicarse ´. Porque, justamente, si esto tiene una connotación moral impide absolutamente la implicación lógica del sujeto que es lo que permite avanzar. No pretendo que esto sea clarísimo en este momento pero es algo que me parece que hay que acostumbrarse a escuchar hasta que uno lo entiende. Y sobre todo que ustedes, los que practican el análisis, quienes están acá, lo van a entender en la práctica del análisis, o sea, se les va a aclarar incluso lo que no entienden aquí de pronto con un paciente, de pronto en su propio análisis. Por eso digo, en ese sentido me refiero a esto de escuchar, escuchar tranquilamente y lo que no se entiende todavía no se entiende, pero con toda seguridad queda mucho más claro si uno lee el Seminario, no es por insistir (risas).
Y digo, en la lectura del Seminario sucede lo mismo, por eso yo hoy empecé hablando de lo que no se entiende, estas partes de estos párrafos del Seminario que no se entienden porque hay que llegar más adelante para que se entiendan. Y eso quiere decir, mientras tanto no se entienden. Uno los puede leer, puede tener una idea de preguntarse de qué será exactamente que está hablando pero cuando estemos viendo el sueño vamos a volver acá y vamos a decir esto es esto y esto es esto otro y Lacan estaba hablando acá de esto cuando estaba hablando de lo que estaba hablando. Bueno, después, efectivamente, en esa clase, que va a ser para la próxima vez pero lo digo para introducir la cuestión de la clase VIII y que ya la próxima vez vamos a empezar con la IX, sí es ahí donde empieza el sueño. Vamos a empezar con el sueño, no vamos a empezar con la clase VIII, hasta lo que tengo visto ahora, a lo mejor cambio de idea pero no creo que vamos a hacer la clase VIII sino la siguiente, la que ya empieza a trabajar con el sueño y, en todo caso, vamos a ir volviendo sobre algunos puntos. Decía, hay otro punto aquí, en realidad ya es en la VIII que hay, sí, ya está el sueño en la VIII, en la segunda parte de la VIII, exactamente. Sí, ya está el sueño. Pero digo, antes de introducir el sueño y como antecedente o antecedencia para la introducción del sueño Lacan introduce también una cuestión muy importante; digo, aparte de lo que decía recién, que es lo que está referido y que tiene mucha relación con el fantasma, con el sentido del fantasma, es decir todo lo que está en juego como deseo en el fantasma y que va a ponerse en juego en el sueño, y va a hablar de esto . Quiere decir, lo que está en juego como deseo en el fantasma y la relación de esto con el afecto, qué es lo que pasa con el afecto porque Lacan ya entra en la cuestión de interpretar lo que tiene que ver con el deseo. Inicia el capítulo diciendo, bueno, ahora es el deseo y su interpretación, como si dijera hasta acá hablamos del deseo, ahora hablamos de la interpretación. Es así y tarda un rato en hablar de la interpretación pero dice, “interpretar el deseo es restituir esto a lo que cual el sujeto no puede acceder solo, a saber, el afecto que designa a nivel de ese deseo que es el suyo, yo hablo del deseo preciso que interviene en tal incidente de la vida del sujeto...” - por ejemplo sería, yo digo, su deseo masoquista, su deseo suicida, su deseo oblativo, el deseo del que se trata. Se trata, dice, de lo que se produce bajo esta forma cerrada para el sujeto tomando su lugar, su sentido en relación a un discurso enmascarado que está interesado en ese deseo y retoma su sentido en relación al ser, al ser del sujeto y confronta al sujeto en relación al ser. Esa confrontación del sujeto en relación al ser se refiere a lo que Lacan llama afectos posicionales del ser. Y estos afectos posicionales quiere decir de la posición, de la relación del sujeto al ser, es decir, lo que define la pasión, lo que define la relación pasional al ser. Esto es lo que Lacan esta tratando como la cuestión del afecto, como una posición del sujeto en relación a su ser, ¿no es cierto?, en términos de, dice, en tanto que se propone a él esa relación con su ser en una dimensión simbólica o bien como una irrupción real insoportable. Entonces habla de estos afectos, de estas posiciones del sujeto, afectos como la cólera, por ejemplo, y ahí veremos otras pasiones y veremos también por qué Lacan introduce esta cuestión, no es que la introduce, esta cuestión del afecto la viene llevando, nos viene trayendo con esta cuestión del afecto desde la cuestión del fantasma como la transferencia del afecto sobre el otro.
Bueno, la vez pasada habíamos hablado, esto es la introducción del capítulo VIII pero decía yo que quiero plantear un par de cositas relativas al VII donde había esta dificultad y hay otra dificultad digamos, por lo menos a mí me parece que se presenta como una dificultad, que tiene que ver con lo que anoté en el pizarrón. Lacan habla de la demanda, dice el sujeto se inscribe en el lenguaje como demandante. ¿Y esto qué significa que se inscribe en el lenguaje como demandante?. Habíamos hablado de la relación entre el trauma y el fantasma y yo había referido el trauma, lo que Lacan llama la noche del traumatismo, a lo que tenemos que referirlo, es decir si el sujeto que habla es por definición, por definición quiere decir por su naturaleza de hablante, por su naturaleza de hablante es demandante, el que habla es demandante; es en correlación con es trauma que es la entrada en el lenguaje. ¿Pero por qué eso, digamos así, es un trauma?, y digamos que podemos leer algo aquí que es la explicación. En realidad Lacan no desarrolla esto sobre el trauma como lo estoy haciendo pero justamente se trata de aclararlo. Entonces, Lacan dice, bueno, esto quiere decir todo lo que es del orden de la necesidad va a ser pasado por el lenguaje, el lenguaje va a filtrar, va a reprimir, va a someter, como ustedes quieran, lo que es eso que es del orden de la necesidad y lo va a transformar en otra cosa, lo va a transformar en un objeto que el Otro da o del cual el Otro puede privar, ya lo he dicho a esto, es decir en algo que se va a convertir necesariamente, porque está en juego el lenguaje, en demanda, ¿si?. Esto quiere decir que lo que queda de la necesidad, queda reprimido, queda definitivamente reprimido por la entrada en el leguaje. Se dan cuenta ustedes de cómo es que se produce el traumatismo porque esto hará que haya lo que Lacan llama- aquí era donde yo veía la dificultad que se podía tener- el nivel o el orden votivo de la demanda. Ustedes se acuerdan, creo que yo hice alguna referencia a esto; Lacan habla del orden quesitivo y del orden votivo de la demanda. Que yo sepa en ningún otro momento Lacan usa estas dos expresiones. La palabra quesitivo es una creación de Lacan, a mi entender, porque he consultado a un filólogo y efectivamente él tampoco podía decirme qué era quesitivo más allá de algo que yo ubicaba, y por suerte efectivamente es así, en relación al verbo quaero, que es lo que yo escribí allá. La a y la e van juntas, quaero, que significa en latín `buscar ´. Hay formas según las declinaciones, yo tenía todo esto anotado pero me olvidé, hoy traje como tres hojas menos de las que tenía para esto, tenía todo esto anotado y hay, efectivamente, formas de quaero que dan la palabra quesitivo, con una levísima deformación, lo voy a traer la próxima vez. ¿Por qué yo lo había ubicado ahí a esto ya sin tener ninguna confirmación?, porque quesitivo en francés no figura, en latín tampoco de esa manera, así letra por letra; en castellano tampoco, en inglés tampoco. Es obvio que es una palabra en latín así que en inglés no la busqué, no porque no haya palabras latinas en inglés pero esta no era para buscar ahí. Entonces, es porque quiere decir buscar y porque Lacan dice en un momento que hay este nivel quesitivo, de búsqueda quiere decir, de búsqueda en el sentido, de búsqueda de su lugar, ¿se entiende?. En varios momentos ustedes van a encontrar, por lo menos en un par de momentos, que Lacan dice ¿pero dónde está el sujeto?. Por ejemplo cuando se trata del fantasma de “pegan un niño” y en la fase sádica, que vamos a ver hoy que no vimos la vez pasada, y que se corresponde justamente con el nivel quesitivo, dice ¿dónde está el sujeto ahí?. `Dónde está ´ quiere decir dónde está y dónde él se ubica a través del fantasma, porque lo que el sujeto busca con el fantasma es situarse, es ubicarse. Por eso, la entrada en el lenguaje da estos dos niveles, el quesitivo del dónde, dónde ponerse, digamos así,. En realidad no tiene mucha elección el sujeto, es lo que nos dice Lacan, él se tiene que poner bajo ese significante que es el falo, tiene que ponerse bajo ese significante y punto. ¿Pero eso qué significa?, que su ser, que lo que es del orden de su ser, esa marca del significante él la recibe por el deseo de la madre., ¿no es cierto?. Digo no es cierto porque algo habíamos visto con respecto a esto, creo que en la clase pasada cuando veíamos esa suerte de metáfora de los celos, se los recuerdo porque viene al caso. Era i (a) sobre S, el sujeto, y era A sobre I(a). Y decíamos, el lugar del otro en el fantasma, el otro es la otra parte del sujeto, esto es el otro en el fantasma, ¿no es cierto?. Es decir, lo que tiene que ver con el objeto, es lo que tiene que ver con su narcisismo, es lo que en el grafo ubicamos aquí. Aquí dice moi y aquí dice i(a). Lo que ubicamos aquí en una relación especular, en una relación a la imagen del yo y en una relación al cuerpo como imagen. Y acá tenemos el Otro, no la imagen del otro. La imagen del otro o la imagen del yo la tenemos aquí. Y el otro, el pequeño otro, el semejante, lo tenemos aquí. Entonces este otro, el lugar a donde va el cuerpo, esta marcado por el Ideal del yo, no del sujeto- se acuerdan que habíamos dicho- sino de la madre. Entonces esto viene al caso porque el sujeto no tiene mucha opción, se tiene que situar bajo el significante y ese significante bajo el cual se tiene que situar es el falo. ¿Por qué es el falo el significante bajo el cual se tiene que situar?. Es el falo porque ese es el lugar en el cual lo ubica el deseo del Otro, el deseo de la madre. El asunto es que es un significante que marca al sujeto y eso implica el rechazo de su ser. Se entiende, entonces, por qué hay una relación entre el sueño y el fantasma y las pasiones del ser como la cólera, el amor, el odio y la ignorancia, que para Lacan es la mayor de las pasiones. Quiere decir, en la operación por la cual es sujeto se sitúa el ser es rechazado, por lo tanto esto tiene que ver con ese orden quesitivo de la demanda de dónde situarse; dónde situarse supone una indeterminación subjetiva respecto del lugar. No es que está situado por el falo y está eliminado el nivel quesitivo, el nivel de búsqueda del lugar donde situarse, que es el fantasma donde el sujeto se va a situar en su faz masoquista y en su faz sádica. Ahora, en el orden quesitivo es en su faz sádica; hablo así porque quizás habría que situar esto en una banda de Moebius porque la relación entre sadismo y masoquismo no es complementaria y está en juego en el mismo fantasma de Pegan a un niño. Ustedes ven que es el mismo fantasma que nos permite ver el efecto de dos caras que no sabemos si es una cara o son dos, en realidad hay un nudo que se corresponde al fantasma, pero no lo vamos a ver todavía. Entonces, el nivel quesitivo tiene que ver a nivel de lo que es la fase sádica del fantasma... Ustedes se acuerdan que habíamos situado al nivel de la fase sádica del fantasma; Lacan introduce esto a partir de considerar la tercer fase del fantasma, perdón, la tercera etapa del fantasma. Las fases, lo que estoy hablando como fases, caras del fantasma, una o dos, es masoquismo y sadismo, esto es lo que estoy situando. Etapas es la primera: otro niño es pegado, etcétera, ese niño es odiado, o en otro momento Lacan hace la interpretación de: “mi padre pega al otro por miedo de que yo piense que no me quiere”, o sea, para demostrarme que me quiere de esa manera. En los dos casos hay un mensaje; digamos, “pega al otro” lo cual significa que me ama o “pega al otro del temor de…”, bueno, lo que dije antes. Esta es la primera etapa, la segunda etapa es esa de construcción prácticamente imposible, en que se deduce que el sujeto es el pegado, que es la única etapa dual que hay en el fantasma porque la tercera etapa, digamos, hay tres términos en la primera, hay dos en la segunda etapa y hay tres términos en la tercera etapa donde el niño es un observador, el sujeto ahí está reducido a un ojo, “pegan a muchos niños, se pega a muchos niños”. Se impersonaliza completamente el fantasma y se reduce el sujeto a una función de observador; en términos más avanzados diríamos a una función de mirada; el sujeto ahí es la mirada. Lacan no lo dice de esa manera; dice: cuando el sujeto es ahí la mirada, la mirada es el objeto a, el sujeto es reductible a la mirada, el sujeto es reductible a la voz. Entonces, a partir de esa tercera etapa es donde se plantea la pregunta ¿y el sujeto está en el fantasma o no está en el fantasma, él que es el observador?. ¿Se entiende cómo es la estructura fantasmática del fantasma? digo, ¿cómo nos llega como fantasma el fantasma?. Digamos, nos llega con esta pregunta, ¿cómo es que él es el observador...?, que es lo mismo que sucede en los sueños, ¿no es cierto?, que él es el observador y entonces ¿él está en el fantasma si él es el observador?. Bueno, dice Lacan, él es el que fantasmea esto de manera que él está ahí, pero ahí empieza la pegunta quesitiva, la pregunta de dónde está. Lacan se pone quesitivo en este sentido porque dice: el sujeto participa del fantasma en tanto es él el que hace el fantasma. Y ahí se produce una repartición- esto es importante- una repartición entre los elementos intrasubjetivos, es decir la misma repartición que se producía en el sueño de “él estaba muerto y no lo sabía”; una repartición donde el sujeto está afectado. En el sueño está afectado por el dolor y en el fantasma en su fase, ahora sí fase, sádica esto es llevado sobre la imagen del otro, es decir sobre i(a), es llevado sobre la imagen del partenaire, dice Lacan. Y ¿qué es lo que hace que esto sea sádico?. No es el hecho de que el otro sea pegado sino que en su fase sádica lo que hace al sadismo de la cuestión es que entra el tiempo en juego y entra la ignorancia del otro en juego. Digamos, esto es transferido al otro y el otro no sabe cuándo ni cómo va a ser pegado, ¿se entiende?. Es allí que está la cuestión sádica, en el suspenso que pesa sobre la imagen del otro que, si ustedes lo ven, el correlato de esto es el miedo del sujeto y es un fantasma que recubre la castración. Entonces, el afecto va ahí y si es sádico es por este tiempo de espera. Es algo muy importante con respecto a la espera porque es algo completamente relacionado con la fenomenología de la angustia. Y es ahí donde Lacan dice recuerden “Inhibición, Síntoma y Angustia” y dice, Freud habla de la angustia utilizando dos términos, aufwarten y erwarten. Si ustedes buscan en el diccionario van a encontrar prácticamente el mismo significado. Hay un matiz que el diccionario no da, acá hay germanófonos, ¿está Ursula por ejemplo?, germanófonos, es decir personas que hablan alemán que pueden aportar precisiones sobre la cuestión. Lo que se puede entender de acuerdo no tanto a lo que dice el diccionario como a lo que dice Freud sobre la angustia es que una es la angustia a la que, como dice Freud en “Inhibición, Síntoma y Angustia”, para la que el sujeto se prepara. Eso se correspondería a erwarten en mi opinión. Por ejemplo, se dan esto ejemplos en alemán, tengo entendido, del tipo de los mecánicos que esperan la llegada del avión, esperan porque son mecánicos, quiere decir preparados para asistir al avión. Ahí está Ursula Kirsch que dirá. Es ese sentido de espera, o sea espera con preparación o espera angustiosa, digamos. Entiendo que aufwarten estaría más del lado de
Ursula Kirsch: De algo más concreto.
Anabel Salafia: Algo más concreto, exactamente. El erwarten ...
Ursula Kirsch: Es más incierto.
Anabel Salafia: Es más incierto. ¿No es al revés, que aufwarten es más incierto y erwarten es menos incierto?, por la forma en que Lacan lo traduce al francés. Porque Lacan traduce erwarten como esperarse, como diciendo “ya me esperaba esto, no me lo esperaba”; así traduce erwarten, lo cual no sería tan incierto. Da la impresión de que aufwarten sería más incierto.
Ursula Kirsch: Lo que pasa es que en erwarten está abierto qué es lo que se espera.
Anabel Salafia: Ah!, no se sabe.
Ursula Kirsch: No se sabe.
Anabel Salafia: Tal vez entonces...
Ursula Kirsch: Y en aufwarten por ahí tampoco se sabe pero hay algo con el tiempo.
Anabel Salafia: Ah, bueno, entonces aufwarten es lo que corresponde al sadismo, ahí está, en lo que tiene que ver con el tiempo. Lacan no lo dice con el tiempo pero es el tiempo lo que hace la cuestión, porque dice: el sujeto no sabe cómo, y hay que ver que lo que está en juego es que tampoco sabe cuándo, porque justamente está esta cuestión del tiempo.
Ürsula Kirsch: Exactamente. Lo que es más preciso en aufwarten es que el tiempo está calculado pero ¿cuándo.?
Anabel Salafia: Claro, pero está calculado por el otro.
Comentario: Por eso dice erwarten, erwarten en relación al deseo. Es la angustia en relación al deseo.
Anabel Salafia: Claro, sí, sí, es la angustia en relación al deseo, exactamente, pero es la angustia en relación al miedo. Bueno, digamos que, efectivamente, el fantasma no es inofensivo. Sabemos perfectamente qué papel juega esto en la tortura, ¿no?, sabemos perfectamente que este fantasma se realizó y se realiza hasta el cansancio en la historia de la humanidad, y no hablemos de nuestro país, ¿no es cierto?. Entonces ésta, dice Lacan, es la gama en la que se sitúa el fantasma sádico. Es decir, el afecto está acentuado en cuanto está agarrado al otro, al partenaire que está enfrente, es decir al a, al pequeño a. Pero el asunto es que ahí Lacan dice ¿dónde está?, y ¿dónde está el sujeto ahí en el fantasma?. Dice, está identificado con el instrumento, identificado con el látigo supongamos, que es justamente algo a partir de lo cual el sujeto se ubica y se afirma. Se afirma quiere decir se afirma en el orden del ser. Es decir, como se afirma en el masoquismo en el orden del ser, se acuerdan que respecto de la primera etapa del fantasma, de la primera versión, Lacan dice ¿cuando el otro es pegado qué es lo que sucede?, el sujeto, el niño en este caso, se identifica al otro que es pegado. Esto porque el fantasma puede ser construido fácilmente a partir de cualquier cosa que se diga como una amenaza. Se entiende que el fantasma no necesita para construirse que el chico vea que castigan a otro chico ni que lo castiguen a él ni cosa por el estilo sino que en la enunciación de lo que se dice, de lo que está en el discurso, hay un orden de amenaza que permite...Freud buscaba a ver si es un chico castigado, leyó “La cabaña del tío Tom”, etcétera, etcétera. Efectivamente es al revés, digamos, esa literatura surge de la universalidad de este fantasma y es por eso que llega al sujeto. Y estas cuestiones clásicas y de aceptación general son precisamente porque son versiones que tienen una estructura del fantasma de carácter universal, entonces se puede hacer mucha literatura con eso y el sujeto se encuentra, no es ajeno al gusto por la literatura, ¿no es cierto?. Se supone que la lectura de Joyce, según Lacan por ejemplo, y yo tengo ciertas dudas, no permitiría o por lo menos va en contra. Es cierto, el propósito de Joyce digamos, en lo que tiene que ver con lo que él quiere, la subversión que él quiere ejercer sobre la literatura, está efectivamente el hecho de que nada se pueda identificar a esto y la identificación siempre se produciría a nivel de que esto toca mi fantasma, ¿se entiende?, es así como funcionan las identificaciones. Entonces, cuando nosotros vemos esta cuestión respecto del masoquismo y del sadismo, vemos la forma también en que juegan las identificaciones que son constitutivas del yo y de la imagen del yo, estas identificaciones se producen por una vía masoquista o por una vía sádica. También el fantasma reúne las funciones imaginarias de la identificación. S tachado losange a quiere decir reunión de las múltiples funciones imaginarias del deseo. Y como son del imaginario del sujeto, es decir de la relación con su imagen y de la imagen de su cuerpo y de la relación al semejante bajo su aspecto de forma narcisística, efectivamente se trata de esa relación entre el fantasma y la identificación.
Entonces, el nivel quesitivo de ubicación en el fantasma sádico está en esa identificación con el instrumento. Y en lo que es el fantasma masoquista se trata, ustedes se acuerdan lo que decía hace un momento, que primero el otro es pegado y luego el sujeto se identifica a ese otro. ¿Por qué?. Porque en lo que es la abolición del otro, en lo que es la abolición del otro por el significante el sujeto reconoce, podemos decir así, la esencia de lo que él es como deseo, como deseante en tanto que sujeto hablante. Esto que es rechazado del ser en la demanda, ese rechazo del ser consumado, se entiende porque si no esto es bastante sutil, voy a tratar de explicarlo bien, lo más claramente que pueda. Por qué Lacan dice cómo una vez que el otro es pegado, esta abolición del otro es una revelación, yo utilizo este término, Lacan no lo utiliza, es una revelación para el sujeto que hace a su masoquismo. Es decir, el otro castigado es el otro bajo el significante. Bajo el significante el ser del sujeto es rechazado, como expliqué antes, por la entrada en el lenguaje, bajo el significante es rechazado. Entonces el látigo rechaza, está el otro de ejemplo, digamos así, pega en el otro y el sujeto sale en el masoquismo a afirmar su ser en el nivel votivo de la demanda, es decir en el anhelo. Ven, por eso yo acá escribí votivo, voeu que es anhelo en francés, aquí, de la demanda. Es decir, eso del ser que quedó rechazado porque el sujeto cae bajo el significante retorna en el masoquismo y es la eminencia e inminencia del ser que anhela lo que él ve, el niño, en el otro que es castigado, ¿no es cierto?. ¿Por qué ve eso?, ve eso porque el castigo es idéntico al efecto del significante sobre él, así se explica el masoquismo. El masoquismo tiene su explicación, tiene su fundamento lógico y por eso Freud habla del masoquismo primario, estamos hablando del masoquismo como algo propio de la estructura, es decir constitutivo del sujeto en su relación al significante. O sea, que quiere decir que lo que es del orden del anhelo, es decir lo que hubiera ido a realizarse, esto es mítico porque la entrada en el lenguaje determinó que el ser esté como instancia porque el lenguaje es decir ser, al mismo tiempo que el significante, que es lo propio del lenguaje, rechaza ese ser. Se acuerdan ustedes cuando hablamos del anhelo y situamos en la primera clase, creo, esa poesía que decía “ser una chica rubia...”, etcétera, etcétera, que decíamos el anhelo es algo que se distingue del deseo y que se expresa en infinitivo, exactamente eso. Eso, exactamente, es lo que se pone en juego en el masoquismo, en la fase masoquista del fantasma, algo que concierne al ser, a lo que es el ser esencial del sujeto. Esto a través del otro, a través, quiero decir, de pasar el afecto al otro.
Eso es por lo que sucedió, si lo vemos en el grafo, por lo que sucedió, si consideramos esto un punto de partida donde no hay sujeto todavía, la llegada acá como el Otro del lenguaje donde el sujeto se inscribe como demandante porque habla, como demandante a su pesar, es decir, con exclusión de su ser, en este sentido, ¿no es cierto?. Y demandante según las formas predeterminadas del discurso del Otro porque este es el lugar del lenguaje y el lugar donde se predetermina como código lo que va a establecerse como demanda oral, como demanda anal, que son los dos órdenes de la demanda, oral o anal. La demanda en lo que tiene que ver con lo pulsional es u oral o anal. Vamos a ver este nivel que tiene que ver con lo pulsional, en la parte superior del grafo, si podemos decirlo así, esto es una D grande de demanda, un losange y el sujeto dividido . Vamos a ver lo que hay allí en juego, la voz por ejemplo. Pero bueno, es esto, aquí donde se va a producir esa decodificación y que va a ser su retorno de lo que es este vector sobre acá y vuelta acá para establecer el mensaje, el mensaje que es el mismo. Bueno, vimos un ejemplo de mensaje, ¿no es cierto?, “el padre pega al niño odiado por mi y eso significa que me ama”, eso es mensaje, por ejemplo.
Bueno, vamos a parar esta noche acá porque creo que lo votivo y lo quesitivo ha quedado más o menos bien aclarado. Si hay preguntas tenemos cinco minutos.