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Clase 9 de Mayo, Anabel Salafia

Curso: “Para entrar al discurso del psicoanálisis”

Anabel Salafia: ... esto es exactamente lo que Freud explica en el “Proyecto de una psicología para neurólogos”, es una muy buena base para esto, en el apartado donde se trata de lo que Freud llama el complejo del semejante.

Lean eso para la próxima vez, yo no voy a adelantarme ahora a esto. Léanlo para la próxima vez y vamos a ver que es una excelente base y fundamento para ver la forma de cómo llegan las condiciones a partir del grito, cómo llegan las condiciones al niño para dirigir la demanda al Otro. Entonces espero que se haya entendido por qué la demanda es siempre demanda del Otro.
Entonces este vértice acá, porque como esto es un grafo esto en realidad se corresponde a un vértice; en un grafo hay aristas y vértices entonces acá este redondelito, este círculo es un vértice en el grafo. Este vértice acá cumple la misma función de código que este lugar acá. Esto quiere decir lo que se decodifica en términos de demanda. Es decir, lo que se decodifica aquí se decodifica aquí. Este grafo se podría plegar y poner la parte de abajo sobre la parte de arriba, superponer esto a esto para ver que efectivamente es un piso montado sobre otro piso, y van a ver que en otro momento lo encontramos abierto al piso de arriba, vamos a ver por qué. Porque allí donde el sujeto dirige su pregunta, es decir al Otro dirige su demanda y dirige su pregunta, su pregunta sobre su lugar, esta cuestión de lo quesitivo, de lo que hablábamos la clase pasada, allí donde el sujeto dirige su pregunta, el Otro no tiene la respuesta. La respuesta del Otro en términos de la respuesta de la madre es un objeto pero el Otro no tiene para la pregunta del sujeto la respuesta. Por eso en el análisis no se trata de que el analista tiene la respuesta a lo que es la pregunta del sujeto, ¿no es cierto?. Lo que el analista puede hacer es revelar la función de los significantes que constituyen esa pregunta, de los significantes que constituyen una demanda. Pero el Otro esta tan barrado, vieron que el sujeto se escribe con una barra que lo cruza que quiere decir que está barrado, que está cruzado, atravesado por esa barra; el Otro está tan barrado como el sujeto. Esto es lo que primero Lacan escribe con una x aquí y después ustedes van a encontrar esto escrito así con el Otro barrado, significante del Otro barrado. Acá es significado, ¿no es cierto?, acá es significante del Otro. Eso sí, es a nivel del significado del Otro que se sitúa la neurosis y a nivel del significante del Otro que se sitúa la perversión, por lo que antes decía al principio, pero ahora no podemos ver eso todavía, cómo es que es allá arriba que se significa la perversión. Bueno, vamos a decirlo de una manera sumaria, porque el perverso lo que justamente no soporta es este barramiento del Otro que para Freud es, para Freud y para Lacan, este algoritmo aquí del Otro tachado da cuenta de lo que Freud llama la castración en la madre, es decir, el hecho de que..

Comentario: Una renegación, en términos de renegación.

Anabel Salafia: Claro, o sea la castración en la madre es lo que en la madre puede ser renegado. Renegación, exactamente, es lo que corresponde al modo de defensa respecto de la castración en la madre propio de la perversión, exactamente. Mientras que se trata de otra cosa, si somos muy ortodoxos en este sentido, de la represión en la neurosis. Entonces, ¿la renegación de qué?, ¿qué es lo que no es soportable?. El perverso tiene que meter algo allí, tiene que poner algo allí para..., por eso en un momento en un Seminario que se llama “De un Otro al Otro” Lacan dice que el perverso es un creyente porque hace del Otro un dios completo, le enchufa al Otro lo que el Otro no tiene, a toda costa, es decir que el Otro no esté barrado. Y efectivamente eso liga muy profundamente, pero realmente muy profundamente la religión a la perversión. Hay solamente que ver Almodovar para darse cuenta de por qué particularmente en España, un país tan católico, la relación de la religión católica, en este caso, y la perversión tienen esa relación absolutamente solidaria y completamente lógica, este es el asunto. No es una cuestión ideológica de la que estoy hablando, es una cuestión lógica porque es esta operación la que pide la religión que se haga, ¿no es cierto?, es decir que el Otro no esté castrado, o sea la idea misma de Dios. Pero no es lo más complicado la idea de Dios ni lo que más efecto de perversión necesariamente causa, tiene su complemento muy interesante la cuestión, pero, digamos, es eso, eso lo que solidariza a la religión con la perversión. En la neurosis en cambio, decía, esto se sitúa a nivel del significado del Otro, es decir vía la represión. Pero esto, decía yo, si somos un poco dogmáticos porque esto no quiere decir que no haya renegación en la neurosis y que no haya represión en la perversión, solamente que para situar lo que supuestamente sería una relación directa al deseo, de la que hablé al principio, tenemos como referencia esto, que el Otro no esté castrado. Esto es por esta cuestión de la elección, de la que también hablé, entre la demanda y el deseo. El sujeto con el fantasma toma una posición respecto de la demanda y el deseo y respecto de la demanda o el deseo. La posición que toma el perverso en el fantasma es una posición respecto del deseo, vuelvo a decir, no vamos a desarrollar eso. La posición que toma el sujeto en la neurosis es la de inscribir su deseo, porque no es que no hay deseo en la neurosis, inscribir su deseo como demanda y eso es, precisamente, lo que vamos a ir viendo en el sueño de Ella Sharpe.
Yo pensaba, como les decía, en un ejemplo que me parece que puede resultar claro respecto de esta cuestión relacionada con la demanda y con el fantasma.

(Presenta como ejemplo un caso)

Cuestiones más teóricas que plantea mechadas con el caso:

• ...esos elementos que sirven para indicar la función del instrumento en lo que es el fantasma, algo que en este caso y en muchos casos, después vamos a ver que hay algo parecido en el sueño del paciente de Ella Sharpe, indica una nota de sometimiento que hace al masoquismo de la escena, vamos a decir así, o que se prefigura en la escena.

• ... Es algo que se presenta como irrenunciable, lo que les decía respecto de que el sujeto elige, relativamente, entre el deseo y la demanda, bueno, lo que dice Lacan. Lacan dice que Jones dice “el sujeto tiene que elegir entre el incesto y su sexo”, y Lacan dice, yo digo entre la demanda y el deseo. Los términos se corresponden, hay un nivel donde hay una correspondencia perfecta.

• ... Siempre lo irrenunciable de la demanda tiene que ver, por lo menos en lo que yo he visto hasta ahora, con la idea de una protección, digamos.

• Es un ejemplo muy claro ¿de qué?, me parece a mi, es un ejemplo bastante claro de cómo se estructura una demanda anal, de que no tenemos acceso a lo que es el objeto anal sino a través del sueño y en el sueño a través del fantasma que está en el sueño.

Bueno, muy bien, creo que tenemos acá un buen ejemplo. Hay un punto en este capítulo VII que tiene que ver, además, con esto de lo que está hablando que es el punto en el que Lacan se refiere, y busca establecer y la establece, luego de un recorrido bastante complejo, busca establecer el nexo entre esta cuestión del falo en tanto que no se puede demandar, esta cuestión del falo y dice, cómo va a intervenir el falo como significante en esa relación que sería en términos de la relación erótica o de la relación amorosa, cómo interviene el narcisismo en relación a la relación amorosa, cómo interviene la relación con el otro y con la imagen del otro estando en juego la función significante del falo. Es decir, dice, en principio el sujeto tiene que establecer con el otro una relación cuya base, Lacan no lo dice en estos términos pero ustedes lo pueden encontrar, cuya base es esencialmente narcisista, es definitivamente narcisista porque es el narcisismo lo que da forma, lo que ofrece las formas narcisísticas del deseo, del imaginario del deseo. De manera tal de que, si ustedes quieren, cómo se establece la relación con el otro y cómo se establece la relación con el otro estando en juego el falo y la relación con el otro del otro sexo. Y esto tiene su importancia por la forma en que Lacan termina este capítulo VII. En definitiva, ¿qué es el hombre para la mujer, qué es la mujer para el hombre?, este es el punto. Bueno, hay un punto, hay un momento en que el falo entra en juego aquí, entonces dice ¿cómo plantearse esta relación?. Hay otro punto también que se refiere a cómo el sujeto incorpora las insignias del Otro, una relación al Ideal del yo, con el Ideal del yo, cómo se forma el Ideal del yo. Y es a partir de esto que pasa a esto que estaba diciendo con respecto a...Dice, bueno, la relación del hombre con la mujer va más allá del amor, es decir, más allá del amor ubica el deseo. ¿Por qué?, porque él va a tomarla a ella como falo, dice, y la va a convertir en la relación erótica en un objeto imaginario. Es en esta medida que se constituye su deseo. Y al revés, dice, que lo que ocurre no es menos ambiguo. Hay algunas cuestiones que después, a propósito de esto, tienen un desarrollo mayor, pero en este momento que es un momento muy importante de la enseñanza de Lacan, Lacan dice, “...el sujeto en tanto se identifica al otro – al otro en este caso es la mujer – en tanto se identifica al otro y tiene frente a sí el falo - digo, es la mujer si la mujer es el falo, ¿no es cierto? - se fragmenta frente a ese falo”. Esto lo dice primero y después dice, “entre el hombre y la mujer, el deseo se encuentra en el hombre más allá de la cuestión amorosa. La mujer simboliza el falo y el hombre encuentra en ella su complemento de ser. Es la forma ideal”, dice. El deseo en el hombre se aliena en ese objeto y hay esa duplicidad del objeto de ser el falo y un objeto imaginario. Del otro lado, del lado de la mujer, eso va más allá del deseo, dice Lacan. En un caso va más allá del amor hacia el deseo y en el otro caso, dice Lacan en el caso de la mujer, va más allá del deseo porque el deseo está satisfecho porque ella encuentra el falo real para satisfacer ese deseo, dice. Entonces eso desencadena el amor y es el amor el que toma la primacía respecto del deseo. O sea que en ese sentido hay una inversión de la situación. Y luego Lacan dice, “...en la medida en que la satisfacción del deseo se encuentra en el plano real, ella ama y no desea”. Es sobre este punto que Lacan va a hacer un cambio que parece, a mi entender, absolutamente muy oportuno, muy requerido. Y el cambio que Lacan va a hacer supone particularmente un avance respecto de no solamente la cuestión del deseo sino un avance respecto de la cuestión del deseo a partir de la cuestión del goce, porque Lacan va a llegar desde aquí a establecer que hay algo que es el goce fálico, que se define como goce fálico el hecho de que hablemos. Define el hecho de hablar, el ser hablante como goce fálico. Y una vez establecida esta instancia del goce que es el goce fálico entonces Lacan va a decir que la mujer tiene - una mujer porque, digamos, no puede decirse LA mujer porque la mujer no es toda, va a decir Lacan, ¿no es cierto?. Es decir que, ustedes ven, se dice el hombre y el hombre incluye a las mujeres. Bueno, digamos así, que una mujer tiene relación con ese goce fálico y es en la medida, esto lo decía Norberto Ferreyra en la clase del Seminario de las 16.45 hs. el viernes pasado, entonces para las personas que estaban lo recordarán y si no lo aclaro. Dice, “una mujer tiene que caer bien”. Caer bien quiere decir caer con el hombre que le diga lo que es su fantasma y es en ese sentido que ella desea. O sea que esto que esta diciendo acá...es decir una cuestión no invalida la otra, de ninguna manera. Efectivamente el segundo punto es un desarrollo avanzado respecto de esto pero una cuestión no invalida la otra, es otro campo, digamos así, es un desdoblamiento del campo y lo que es perfectamente válido en un campo ya no lo es de la misma manera en el otro. Es decir que esto es una forma en que se desarrolla la enseñanza de Lacan que es muy importante de tener en cuenta porque si no aparece que habría cuestiones que pierden toda vigencia y que se contradicen, no digo que en algún punto no haya alguna contradicción pero no es este el punto donde hay una contradicción, hay efectivamente una posición subjetiva y sexual de acuerdo al ideal sexual de la mujer que es la de este más allá del deseo, el amor. Creo que esto es perfectamente reconocible en lo que tiene que ver con el imaginario del deseo y con lo que tiene que ver con algo de lo que vamos a hablar en algún momento en lo que se refiere a la relación entre el fantasma y el amor, el fantasma del amor, por ejemplo el fantasma del amor verdadero, digamos así, Bueno, el amor verdadero tiene su versión fantasmática. Pero es así, ellas o nosotras amamos y ellos desean.
Bueno, creo que tenemos unos momentos para quejas, comentarios, preguntas.
Sobre lo que tiene que ver con la cuestión del narcisismo y la formación de las insignias del Otro y lo que es una referencia que hay a un esquema óptico que ustedes habrán visto, supongo que habrán visto, que hay en la clase séptima vamos a hacer una clase especial sobre ese punto, sobre la relación del moi al i (a) y de la formación del moi al i(a) y al Ideal y a las insignias del Otro. Esto, como merece un desarrollo aparte, vamos a hacer una clase, dedicar una clase a este desarrollo. Y de tanto en tanto vamos dedicando una clase a un punto particular o unos puntos particulares del grafo para hacer ese desarrollo. En este caso va a ser una clase, que no sé si va a ser la próxima o la siguiente, sobre esta parte del grafo, el moi, el i(a) y el Ideal, y la cuestión de las insignias del Ideal. Ustedes habrán visto que Lacan menciona un esquema óptico que ha trabajado en el Seminario 1, en el Seminario sobre los Escritos técnicos y que hemos trabajado nosotros acá en el curso cuando trabajamos el Seminario 1. También trabajamos acerca de las insignias del Otro el año pasado pero entonces vamos a hacer una clase que reúna lo que se trabajó en el primer curso que se hizo sobre el primer Seminario, en lo que se trabajó el año pasado y entonces Noemí Sirota se va a hacer cargo de esa clase, no sé si la próxima o la siguiente. Si no es la próxima y la próxima la hago yo, ya vamos a entrar en el sueño de Ella Sharpe.

Noemí Sirota: Si, la otra sería.

Anabel Salafia: La otra, bueno. La próxima, entonces, vamos a entrar en la cuestión del sueño de Ella Sharpe. Les quiero decir también que el texto de Ella Sharpe, por si esto no está claro en el Seminario, está en biblioteca. Es muy chiquito, se pueden hacer una fotocopia y tener el texto de todo el desarrollo, lo que dice Ella Sharpe y todo lo que Lacan comenta porque está en biblioteca y se puede hacer fácilmente una fotocopia porque es corto, es chico. Bueno, ahora si tienen alguna pregunta.