01. Clase correspondiente al 3 de abril, Anabel Salafia
Para entrar al discurso del psicoanálisis. Curso 2009
La angustia y `su´ objeto en la dirección del análisis
Marta Nardi : Buenas tardes. En la primera hoja de la cartilla van a encontrar la fundamentación del Curso de este año, producto de las lecturas, debates, discusiones de cuestiones del psicoanálisis, que los miembros de la Escuela llevamos a cabo en reuniones de Enseñanza y formación orientadas por Anabel Salafia. Y en las páginas que siguen están la orientación programática y las referencias bibliográficas. No vamos a seguir necesariamente punto por punto el programa pero esta es la base , y tampoco vamos a poder desarrollar toda esta bibliografía durante el Curso, pero es la bibliografía con la que ustedes cuentan incluso si quieren ampliar horizontes. Y ahora, entonces, nos vamos a la página nueve donde tenemos los Grupos de participación del Curso. Precisamente porque los miembros pensamos que la manera de apropiarse del discurso es la lectura, es el debate, es el intercambio de ideas, se nos ocurrió poner esta instancia a trabajar. Quiero decir, el discurso es algo que se practica, no sólo se define, se practica. La manera de practicarlo en relación a este Curso se nos ocurrió que podrían ser los Grupos de participación. A veces es muy difícil plantear dudas o cuestiones cuando somos tantos. En pequeños grupos ustedes van a tener la oportunidad, los que quieran, de leer y de discutir y de replantear cuestiones en relación a los textos de Freud y cuestiones en relación al trabajo que llevamos adelante los días viernes. Esto está en la página nueve. Pero si tienen más dudas y preguntas en relación a las otras prácticas de la Escuela entonces se van a ir a la página cuatro y van a acudir a la Comisión de Recepción. No les van a responder preguntas del estilo de “¿cuál es el sentido de la vida?”, o “¿cómo llego a fin de mes?”, pero sí les van a poder responder las inquietudes que ustedes tengan en relación a la Escuela.
Bueno, ahora los dejo con Anabel.
Anabel Salafia: Buenas tardes. Yo voy a dar hoy la clase o la reunión esta que va a ser más bien introductoria a lo que va a ser el trabajo que vamos a desarrollar este año. Voy a introducir yo, luego vamos a distribuir el trabajo de este desarrollo con otras personas de las que integran este grupo grande de trabajo que Marta les decía tiene que ver con el Seminario que llamamos de “Enseñanza y formación”.
Bueno, Marta decía también que este año íbamos a trabajar con el Seminario de “La angustia” y efectivamente vamos a tener como referencia el Seminario de “La angustia” pero no vamos a hacer un desarrollo cronológico de las clases del Seminario. Lo que nos interesa es lo que está bajo el título de este trabajo del Curso para este año y el título es “La angustia y ` su ´ objeto en la dirección del análisis”.
Habrán visto que el ` su ´ objeto es algo que está puesto entre comillas porque estas comillas quieren referirse, quieren hacer alusión a un hecho - y es un hecho fundamental respecto de la cuestión de la angustia y de la cuestión de la angustia en lo que tiene que ver con la dirección de la cura – es que no se trata de que la angustia tenga un objeto que podamos decir éste es el objeto de la angustia, sino el ` su ´ de acá evidentemente no estaría entre comillas, ¿no es cierto?. Nosotros hubiéramos puesto “La angustia y su objeto en la dirección de la cura”, lo que quiere decir la angustia tiene un objeto y esto tiene una función en la dirección de la cura. Muy bien, lo que en cambio esto quiere decir es algo que Lacan tuvo que introducir respecto de la angustia de una manera muy particular diciendo que la angustia no es sin objeto, es por esto las comillas del ` su ´ del título. No es sin no es lo mismo que decir que la angustia tiene un objeto determinado, que podemos decirlo como dije antes: “tal es el objeto de la angustia” pero indudablemente este objeto sin el cual es muy difícil captar en toda su dimensión lo que es la cuestión de la angustia en el discurso del psicoanálisis y en el discurso del psicoanálisis quiere decir en la práctica del análisis. Cuando nosotros decimos discurso del psicoanálisis decimos práctica y cuando decimos práctica decimos práctica del análisis. Bueno, por eso introducción al discurso es introducción al discurso como práctica del análisis, es eso lo que nos proponemos no desde este año sino desde que este curso se lleva a cabo, que ya no recuerdo desde que año es. Pero de todas maneras ustedes tienen acceso a lo que se ha trabajado en concepto de este Curso en un disco, en un CD, donde efectivamente las clases de los cursos anteriores más otras cuestiones están contenidas.
El año pasado trabajamos la cuestión del deseo, la cuestión del deseo en el Seminario de “El deseo...”. El Seminario se llama en realidad “El deseo y su interpretación” y nosotros no seguimos una cronología de los Seminarios, después del 6 el 7, sino una determinada articulación de problemas que nos parecen mejor abordados sin seguir esta cronología de acuerdo a las necesidades que se van planteando. Es decir, que no seguimos con el Seminario 7, que es el Seminario de “La ética del psicoanálisis”; no seguimos tampoco con el Seminario 8, que es el Seminario de “La transferencia”, ni con el 9 que es el Seminario sobre “La identificación”; sino con el 10 que es el Seminario de “La angustia”.
Esto que señalo, la mención que hago de los Seminarios y del orden de los Seminarios la hago para decir que de todas maneras hay una línea coherente que va a lo largo de este Seminario y que podemos decir que el Seminario de “La angustia” es un punto en la enseñanza de Lacan, un punto de ese trayecto enorme que es la enseñanza de Lacan, de decantación de lo que viene de algunos problemas y cuestiones importantes que han sido encarados en estos Seminarios anteriores. Y al mismo tiempo este Seminario 10, que es el Seminario sobre “La angustia”, es un Seminario que está en una relación particular, muy particular todo a lo largo de la cuestión de la angustia, digamos todo a lo largo del Seminario, y todo a lo largo y a lo ancho de la cuestión de la angustia está en juego la cuestión del deseo. Es decir, es imposible abordar la cuestión de la angustia sin abordar al mismo tiempo la cuestión del deseo.
De hecho el primer punto de esto que planteamos como un programa dice: El deseo y los afectos. Bueno, podemos decir que el afecto fundamental, el afecto que reúne el plural de los afectos, el conjunto de los afectos es la angustia. Es decir, dentro de la angustia van a ponerse en juego otros afectos pero todos los afectos van a estar en una relación con la angustia. Y van a estar en una relación con la angustia ¿por qué?, ¿por qué todos los afectos...?. Por ejemplo, si pensamos en afectos pensamos en la envidia , pensamos en los celos, podemos agregar la vergüenza y se les ocurrirán a ustedes otros afectos, ¿cuáles por ejemplo?
Comentario: La cólera, la ira.
Anabel Salafia: La cólera. Bueno, hay un aspecto fundamental que tiene que ver con la angustia que representa, que pone en juego el plural de estos afectos. ¿Por qué es que la angustia queda en este sentido como El afecto?. Es precisamente por su relación con el deseo. Pero es precisamente porque la angustia tiene una relación- y es lo único que nosotros podemos abordar en Freud como una relación intrínseca, una relación directa, intrínseca a la cuestión de la angustia - a la castración. No hay forma de abordar lo que concierne al complejo de castración y a la castración - hay que hacer una diferencia entre el complejo de castración y la castración, pero aunque habláramos en términos del complejo de castración- no hay forma de referirse al complejo de castración ni a la castración – si dejamos de lado la cuestión de la angustia, no hay forma de abordar en Freud la cuestión del deseo sin la cuestión de la angustia - y la angustia tiene que ver con todos los afectos, con el conjunto de los afectos, a través de la cuestión de la castración.
Creo que por lo menos intuitivamente uno puede percibir que hay una relación entre la angustia y la vergüenza - uno de los afectos que nombré -, que hay una relación entre la vergüenza y la castración, por lo menos en el aspecto imaginario de la castración esto se puede intuir fácilmente. No es solamente ni fundamentalmente en ese único aspecto que hay una relación entre la angustia y la castración, digo no únicamente en el aspecto imaginario, pero se puede intuir a partir del aspecto imaginario la relación angustia, castración y vergüenza. De la misma manera podemos decirlo con respecto a los celos. Con respecto a los celos parece un poco más difícil hacer entrar la relación entre los celos y la castración pero no es realmente muy difícil; hay una relación entre celos, castración y angustia. En todo caso hay algo que también intuitivamente se puede percibir y es que los celos tienen una función respecto de la angustia, respecto de ocultar la angustia. ¿La angustia en relación a qué?, vamos a decirlo de manera general, en relación a la posibilidad de la pérdida de un objeto, esto me parece que se ve claramente.
Bueno, todo un desarrollo vamos a poder hacer a partir de la cuestión de los celos.
Lo mismo si lo planteamos con respecto a la envidia. Por supuesto ustedes se referirán inmediatamente a la noción, aunque fuera más convencional, de la envidia del pene y su relación con la castración imaginaria. Vamos a aprender a distinguir qué es la castración imaginaria y qué es la castración del complejo de castración, pero por el momento no entro todavía en esas cuestiones, no diré matices porque si son matices son absolutamente fundamentales. Es decir, que esta relación envidia, castración, angustia está también en relación a la posibilidad de la pérdida de un objeto; esta dimensión de la pérdida es inherente a alguno de los afectos que hacen a lo que tiene que ver con el deseo. Lo mismo podemos decir respecto de la cólera. Hay una relación también respecto de la cólera y que se puede establecer a través del vínculo que hay entre la cólera, la angustia y el erotismo. Vamos a ver también qué cuestiones interesantes que se pueden encontrar con respecto a eso. Pero bueno, esto en lo que tiene que ver con la cuestión de los afectos.
En realidad lo que impulsa el desarrollo que Lacan va a hacer en el curso de este Seminario respecto de la angustia proviene del hecho, en gran parte de la dificultad, que entraña para Freud la relación entre la inhibición, el síntoma y la angustia.
Hay un texto de Freud de 1926, “Inhibición, síntoma y angustia”, donde Freud trata de articular , de fundamentar la diferencia entre la angustia y el miedo, dice que el miedo parece tener un objeto. Es mucho más difícil localizar el objeto que estaría en juego en la angustia y hay al mismo tiempo una dificultad por el hecho de poner en el mismo plano la inhibición, el síntoma y la angustia. Lacan los ordena en un espacio diferente, constituye una escala que va de la inhibición al síntoma, del síntoma a la angustia y va, a partir de esto, a llenar un cuadro que va estableciendo donde en este cuadro va a poner en juego diferentes formas de la angustia, las diferentes formas que toma la angustia. Así, la inhibición es una forma que la angustia toma. El síntoma también es una forma, desde este punto de vista, que la angustia toma. Y hay otras formas que toma la angustia que Lacan va a ir ubicando en los distintos lugares de este cuadro. Si ustedes tienen el Seminario van a poder verlo, yo hoy quiero señalar otras cosas y estoy nada más que haciendo una introducción. Hay otra cuestiones que se ordenan en relación a dos ejes, transformaciones de la angustia en relaciona a dos ejes: un eje que Lacan llama de la dificultad y un eje que llama del movimiento.
¿Osvaldo me haces el favor de hacer el cuadrito éste así yo sigo?, gracias. Es para que se vea cómo está escalonada la cuestión.
* Cuadro de la angustia:
Dificultad
Movimiento Inhibición Impedimento Embarazo
Emoción Síntoma X (Pasaje al acto)
Turbación X (Acting out) Angustia
En el eje correspondiente a la dificultad Lacan va a ubicar algunas de las transformaciones de la angustia. Este cuadro va sufriendo algunas transformaciones. En relación con el movimiento y en su relación con la dificultad tenemos en primer lugar a la inhibición. La inhibición parece implicar algo relativo al movimiento y a una dificultad en relación con el movimiento. El asunto es qué es lo que interviene allí en la inhibición para producir esta dificultad en relación con el movimiento.
Los términos de movimiento y de dificultad, voy a decirles algo que hasta podría entenderse como una curiosidad, Lacan los toma de “El tratado del alma” de Aristóteles. Es Aristóteles que a propósito de las cuestiones del alma, que son las cuestiones del ánima y que se relacionan de alguna manera con que ánima es movimiento. Se establece esa relación entre lo que es animado, lo que tiene vida también y tiene una relación con el movimiento. Este tratado es una cuestión que tiene su importancia porque es el primer tratado, vamos a decir así, de psicología que existe y uno de los más serios como tratado de psicología, como el planteo de una psicología. “El tratado del alma” se plantea y se constituye como una psicología que luego la llamada psicología degradó en gran medida. Así que es interesante volver a “El tratado del alma” porque el psicoanálisis nos permite volver a “El tratado del alma” y desde la psicología no hay regreso, no hay ni progreso ni regreso, no se avanza. Pero vamos a ver a qué podemos llamar psicología en el psicoanálisis y lo vamos a ver pronto, muy pronto. A qué le llama Lacan la psicología dentro del psicoanálisis, enseguida lo vamos a ver. El impedimento es otro modo de la angustia. El embarazo es otra forma de la angustia. La emoción, la turbación,el síntoma, todo esto tiene su significado, y quedan dos lugares vacíos en el cuadro que Osvaldo Arribas llenó (risas).
Está bien, en determinado momento se corresponde con el acting out y el pasaje al acto.
Nada más introduzco esto para que se vea cómo la angustia se transforma, digamos tiene su equivalente, no es que se transforme, cómo la angustia está en juego cuando se trata del impedimento, de lo que me impide actuar. Cómo la angustia está en juego cuando se trata de la inhibición, cómo está en juego cuando se trata del síntoma, cuando se trata de la turbación y de la emoción, que tienen distintos significados. La emoción tiene el significado del movimiento desagregado, de lo que tiene que ver con el movimiento, la desagregación en relación con el movimiento. Evidentemente esto es una manifestación, una puesta en juego de esa forma de la angustia. Y la turbación creo que también entendemos lo que es. No obstante, porque no quiero entrar en grandes detalles con respecto a esto, ustedes tienen la etimología en la clase de Lacan.
Lo que me detenía un poquito es que con respecto al impedimento, por ejemplo, Lacan habla de la trampa, de la trampa en la que estoy que hace a mi impedimento. La trampa en la que estoy y que hace a mi impedimento es una trampa siempre y por definición narcisista. Es decir, que si hay algo que constituye un impedimento para mi es porque estoy entrampado en mi narcisismo. No hay otro tipo de trampa que la que hace y puede hacernos el narcisismo y eso es un tipo interesante de trampa que cada vez está en juego. Y esto está en la base del impedimento, si estoy impedido es que tengo los pies metidos en algo que concierne a mi narcisismo, que hay algo por ejemplo que desde el punto de vista de mi narcisismo sería una pérdida y que en tanto que yo no estoy dispuesta a perder esto que afectaría a mi narcisismo esto impide, por razones que en cada caso se verán pero que tienen que ver con esa trampa y el movimiento, por eso acá está el impedimento. El embarazo ,dice Lacan, es el barramiento, es el estar barrado, pero es algo que se aprehende bien por el sentido del término cuando el sentido del término es no concreto sino figurativo. En otras lenguas, por ejemplo en inglés, el embarazo casi se confunde, como muchos de ustedes sabrán, casi se confunde con la vergüenza, ese otro afecto del que habíamos hablado. Una cosa es embarazante o embarazosa o me embaraza en cuanto a una situación en la que quedo como trabado, barrado. Bueno, esto con respecto a la forma en que la cuestión esta es introducida. Sin embargo, lo que vamos a ver como la cuestión (...), no es una objeción a lo que dije, no es una objeción a lo que dije que yo esté haciendo en este momento; lo que va a ser para nosotros un comienzo es lo que tiene que ver con la relación que también puede percibirse por lo que dije antes, por ejemplo, respecto del impedimento pero no únicamente lo que dije antes respecto del impedimento sino del narcisismo.
Ah, perdón, disculpen. Ya que Osvaldo puso el pasaje al acto y el acting out en estos lugares, es decir, lo que tiene que ver con el pasaje a la acción. Si hablamos de la dificultad no es respecto del movimiento sino del movimiento en el sentido de la acción, del actuar. Eso que, por ejemplo, para quienes trabajaron con nosotros el año pasado, eso respecto de lo cual Hamlet es un ejemplo tan claro. La procrastinación de Hamlet es una cuestión que tiene, en determinando momento, que ver fundamentalmente con el impedimento, con el impedimento porque Hamlet está en una trampa narcisista hasta el momento de su encuentro con Laertes y todo lo que concierne a esto, de manera que es un buen ejemplo de lo que es el impedimento, la postergación, la procrastinación.
Hace poco leí en Internet, creo que el año pasado, de casualidad, vieron que hay lugares donde la gente consulta sobre algo, un lugar donde una persona consultaba porque había ido a hablar de la procrastinación que era el postergar, etcétera, y quería saber qué podía hacer porque él tenía procrastinación (risas). Se dan cuenta lo que es la diferencia más elemental que podemos hacer entre lo que es un síntoma en el sentido analítico y una enfermedad o un síntoma en el sentido médico, en el sentido del síntoma como signo. Efectivamente, esta persona que decía tener procrastinación consideraba esto que le pasaba no como algo que le ocurría y por lo cual estaba afectado, sino algo que tenía en el mismo sentido en que alguien puede tener varicela o cualquier otra cosa por el estilo, cálculos en el hígado. De la misma manera, éste era el carácter, o sea consulta por un síntoma pero consulta por un síntoma de una manera significativa en este sentido. Me pareció muy gracioso y me acordé ahora. Nada más pensé que era gracioso, ahora me sirve como para ilustrar bien la diferencia que hay entre algo que impide y que el sujeto se siente impedido e impedido por una trampa narcisista que le impide actuar. Por eso hay una relación entre estos modos de la angustia, estas formas en que se pone en juego la angustia, toda esta afectación respecto de la angustia en tanto que esto tiene que ver con la acción, es decir con el impedimento en relación con la acción. Entonces, vamos a ver que en determinado momento es preciso establecer y surge que las dos formas de acción en relación con lo que aquí esta en juego, la inhibición, el síntoma y la angustia, son el pasaje al acto, ¿si?. Es decir, cuando la acción es imposible, o por la inhibición o por el síntoma o por la angustia o por la relación inhibición, síntoma y angustia por ejemplo; el pasaje a la acción se producirá como un pasaje al acto, del que podemos tomar como ejemplo el suicidio. Pero hay muchas otras formas de pasaje al acto que se refieren a una acción que está de algún modo y por alguna razón impedida y que hay algo que tiene que ver con la pulsíón, y más exactamente con la compulsión, que ante el impedimento determina sea el pasaje al acto - y esto es una manera de poner en juego la cuestión - sea el acting out, que se diferencia del pasaje al acto en el hecho de que tiene un aspecto fundamental. El papel fundamental es de mostrarse, de mostrar, de poner en escena algo que no se dice; algo que no se dice y que se dice a través de una puesta en escena. Es muy importante la cuestión de la escena en lo que tiene que ver con lo que vamos a desarrollar. Hay incluso un momento en que Lacan se refiere, justamente tomando el ejemplo de Hamlet, a la función que tiene esta escena que monta Hamlet para que se diga, para hacerle decir a Claudio lo que Claudio no dice y donde todos los signos que identifican a Hamlet están en Claudio. ¿Se entiende?. Hamlet monta una escena teatral donde un personaje que sería Claudio pondría de manifiesto esto de lo que se trata, el secreto este que Claudio no quiere decir, es decir, que violentaría a Claudio ante esta cuestión. Bueno, Lacan lo toma como una escena dentro de la escena y todo lo que serían las cuestiones que permitirían identificar a Claudio como el asesino permitirían identificar a Hamlet también como el asesino.
Esto quiere decir que en el acting out está tanto la escena como la caída de la escena; la salida de la escena o la caída de la escena. Eso lo vamos a ver cuando veamos uno de los historiales de Freud “El caso de la joven homosexual”. Ustedes habrán visto que esto lo tenemos en lo que llamamos la bibliografía pero que es al mismo tiempo las referencias.
Hasta ahí entonces con este cuadro.
La cuestión que acá es fundamental como un punto de partida para lo que vamos a ir trabajando y que tiene que ver con el primer punto de referencia bibliográfica tiene que ver con el articulo de Freud de “Introducción al narcisismo”. ¿Por qué introducir al narcisismo aquí para abordar esta cuestión?. Hay algunas referencias que he dado muy generales recién pero vamos ahora más puntualmente a la cuestión de por qué introducir el narcisismo.
Hacemos el primer punto de “Introducción al narcisismo” porque este punto es el punto de nexo, el punto más próximo a la cuestión que venía planteándose o que ya desarrollamos en el Seminario sobre “El deseo...”. Es en el Seminario sobre “El deseo...” donde Lacan al final del Seminario dice, “...lo que he acentuado es que la función del investimiento especular se concibe situada en el interior de la dialéctica del narcisismo”. ¿Qué quiere decir en este caso la función del investimiento especular?, ¿a qué se refiere la función del investimiento o investidura especular?. Es decir, lo que tiene que ver con, si ustedes quieren en un sentido, con lo que podemos tener de imagen del cuerpo como continente de la libido. Ustedes ven que aquí yo he puesto, mejor dicho le he pedido a Osvaldo Arribas que es el dibujante oficial del curso, que pusiera este esquema que es llamado esquema del florero.
* Esquema del florero:
El florero se refiere justamente al continente de la libido. No es por casualidad que es un florero, podría ser una vasija, el florero es exactamente lo mismo, ¿no es cierto?, pero la idea del florero está relacionada con algo si se quiere tan simple en primer lugar, después la cuestión se hace un poquito más interesante y más compleja, con el cuerpo como continente narcisista. El cuerpo sólo entra como imagen en la economía general del goce, por eso hay una relación que va a establecerse a partir de “Introducción al narcisismo” entre la investidura del cuerpo. Muy bien, la investidura de ese cuerpo, de ese cuerpo del narcisismo estamos hablando y vamos a ver qué es ese cuerpo del narcisismo, la investidura puesta en juego tiene que ver efectivamente con lo que es la función de la imagen. Pero ¿por qué?, ¿de qué habla Freud en “Introducción al narcisismo”?. ¿Qué dice Freud en “Introducción al narcisismo” como cuestión inaugural aparte de referirse al origen del término narcisismo?.
El origen del término narcisismo como el “amarse a sí mismo” da una noción equivoca, muy equívoca de lo que Freud en realidad plantea en “Introducción al narcisismo” porque no hay nada - y que por otra parte toda una vía hay que se toma de aquí en el psicoanálisis posfreudiano - no tiene nada que ver con el sí mismo, no tiene nada que ver con el self. Freud no dice el amarse a sí mismo, Freud dice el tomarse como objeto. El tomarse como objeto no es amarse a sí mismo, está el hecho de este desdoblamiento que yo me tomo como objeto. Antes de que me tome como objeto no hay yo por otra parte, o sea que está la dificultad de decirlo porque antes de que, a partir de una imagen yo, que todavía no puedo decir yo ni reconocerme como yo, es a partir de una imagen que puede darse este reconocimiento. Pero Freud no habla de este reconocimiento, de esto va a hablar Lacan en primer lugar en el estadio del espejo y este esquema del florero es un desarrollo más respecto del estadio del espejo. Pero Freud dice entonces tomarse como objeto, hay dos en la cuestión, y el yo supone este tomarse como objeto, lo que tiene que ver con una función de identificación. Puntos clave digo, en otro momento mis colegas y compañeros acá van a entrar seguro con más minucia en el texto de Freud y en sus expresiones exactas pero hoy voy a estos puntos, Freud dice el yo es el resultado de la constitución de un nuevo acto psíquico. Es decir, que Freud hace correlativa la identificación que constituye al yo del hecho de que el yo se tome como objeto y es a partir de ahí, de que el yo se tome como objeto, que el narcisismo se puede concebir, por el hecho de que hay dos, como una dialéctica. Por eso dice Lacan la cuestión de la investidura de la imagen especular, o sea de la imagen en el espejo, se introduce en la dialéctica del narcisismo. El estadio del espejo de Lacan es una interpretación muy cumplida de lo que tiene que ver con esa dialéctica del narcisismo y es por eso, es porque se trata del espejo, lo que dará lugar a hablar de una imagen especular. Una imagen especular es algo que podemos concebir en principio como en relación con ese (...); imagen especular literalmente se corresponde a imagen en el espejo pero vemos que esto reproduce este desdoblamiento del que hablábamos, puesto en juego en el hecho de que el yo se tome como objeto.
Es acá, es a nivel del narcisismo y de esta identificación por la que se constituye el yo que podemos hablar dentro del psicoanálisis de una psicología. La psicología es la propia del funcionamiento del yo en psicoanálisis, eso es lo que es una psicología. Todo lo que hace al funcionamiento del yo constituye la psicología del sujeto. De esa manera vemos que Lacan va arrimándose a Aristóteles a través de ese cuadro, aunque ahora es complejo ver cómo se puede volver allí pero efectivamente de eso se trata.
Es decir cuando hablamos de una trampa narcisística para el impedimento, por ejemplo, hablamos de algo que ocurre como trampa narcisística a nivel de lo que constituye el imaginario del sujeto, es decir, de lo que tiene que ver con su identificación especular, con la identificación formadora del yo. El yo está cumpliendo ahí un papel fundamental en lo que tiene que ver con la trampa narcisística. Se entiende que esa trampa narcisística tiene que ver precisamente con el yo y que ahí donde gobierna el yo está el narcisismo y donde está el narcisismo está el impedimento. No estoy hablando de que una cosa sea la causa de la otra, no estoy hablando de causalidad, estoy tratando de exponer una racionalidad a esta cuestión y una lógica.
Lacan introduce respecto de esta dialéctica del narcisismo, en el interior de esta dialéctica del narcisismo nos hace ver esto que es la función de la imagen, la función de la imagen especular, y es por esto que yo decía que el cuerpo entra como imagen en la economía del goce. Quiere decir no entra como cuerpo, entra como imagen del cuerpo en lo que tiene que ver con el deseo y en lo que tiene que ver con el goce.
Acá hay tres cuestiones en juego y las va a haber durante todo el curso: el goce, la angustia y el deseo; estas tres cuestiones. No vamos a ver hoy estas cuestiones pero digo para mostrar más o menos un horizonte.
Entonces decía que a través del estadio del espejo Lacan introduce la cuestión relativa a la identificación formadora del yo a través de lo que podemos situar cómo la imagen del niño en el espejo que en determinado momento tiene, el niño, respecto de esta imagen la posibilidad, entre los seis y los dieciocho meses dice Lacan y esto no es un dato que tiene que ver con el tiempo, no es un dato respecto de una cuestión evolutiva sino es algo que tiene que ver con la particular relación entre el tiempo y la identificación, y es en este mismo sentido que podemos entender la cuestión que dice Freud de un nuevo acto psíquico. Es decir, de pronto, diría Freud, se produce esta relación del niño a la imagen en el espejo y la posibilidad de ese reconocimiento mucho antes, en algunos casos realmente mucho antes de que el niño pueda decir yo, que es algo que ocurre entre los dos y los tres años dependiendo de la diferente precocidad o lo que fuera de cada niño. La adquisición del yo en el lenguaje es muy posterior a la formación de la imagen del yo y la posibilidad del reconocimiento de que ese es el nene, en tercera persona. El nene está antes que el yo en este sentido y al mismo tiempo este reconocimiento se opera sobre la base de una anticipación porque la percepción que puede haber del cuerpo en el niño es una percepción relacionada con lo que efectivamente ocurre, es decir, una percepción de desmembramiento mas bien, no tanto de despedazamiento más que desmembramiento en correspondencia con la inmadurez desde el punto de vista motriz y desde el punto de vista neurofisiológico, digamos así. Es decir que el niño antes de poder incorporarse puede reconocerse como yo y puede que el grado de incorporación que supone la bipedestación por ejemplo no haya llegado. O sea, que por un lado es una anticipación respecto de la función de la adquisición del yo en el lenguaje pero también es una anticipación en el sentido retroactivo porque este yo se sostiene de una imagen que está detrás, vamos a decir así, de lo que se precipita como identificación especular que se corresponde con esto que decía, la incoordinación motriz, por ejemplo. Es algo tan palpable cómo la incoordinación motriz puede estar en juego cuando el chico se pone la cuchara en la oreja y sin embargo sonríe reconociéndose en el espejo. Hay esta, yo le llamaría desproporción si ustedes quieren, que se pone en juego y que se normativiza, esta es una expresión que creo que Lacan utiliza que va a significar una normativización libidinal, una normativización libidinal en el niño, esta identificación.
Cuando Lacan habla de esto habla de algo más, de un elemento fundamental para que este reconocimiento quede sancionado. Es decir, ese reconocimiento necesita de una sanción y esa sanción proviene del hecho de que el niño se vuelve hacia la mirada de quien lo sostenga, por ejemplo la madre, en particular, a ratificar, a obtener una ratificación de esto. La sonrisa, por ejemplo, de la madre supone una ratificación de que efectivamente ese es él, el nene, y de ahí en más también su majestad el bebé, ¿no es cierto?. Es algo que Freud pone en juego respecto de la cuestión entre el niño y el narcisismo, no el narcisismo del niño que es algo que tienen que ver con mi lapsus, no el narcisismo del niño sino lo que el niño representa para el narcisismo de los padres, como prolongación del narcisismo de los padres, es decir, algo como lo que podemos ver en el análisis, en la clínica, como un estadio del espejo invertido. El niño va a ocupar el lugar del yo ideal de los padres, del yo ideal y eventualmente del ideal del yo de los padres, y por qué no del superyó de los padres. En la misma medida en que se produce esa catectización en este sentido de que el niño es su majestad el bebé, es decir, que ese cuerpo ahí es el cuerpo pero el cuerpo del niño, es decir, el cuerpo el niño está puesto en juego a través de esta función de la imagen especular, por eso digo el estadio del espejo en este sentido se da vuelta como un guante y es así como en realidad puede recomponerse el estadio del espejo, en un sentido. Entonces, desde el mismo punto de vista que el niño tiene esta carga libidinal y supone esta expectación como yo ideal de parte de los padres, en el mismo sentido este sólo hecho lo convierte en una autoridad capaz de juzgar sobre la perfección o la imperfección de los padres porque la perfección ha sido puesta de su lado. Pero no estoy diciendo que esto le ocurra al niño o al hijo, estoy diciendo que esto le ocurre a los padres, al padre o a la madre. El hijo puede estar relativamente enterado de esta cuestión, muy enterado de esta cuestión, es decir, muy embarazado por esta cuestión, terriblemente embarazado e incapaz de toda acción puede estar por esta cuestión o bien puede, por avatares y cuestiones relativas de la vida, no hacerse cargo de esta cuestión.
Comentario: Desembarazarse.
Anabel Salafia: Desembarazarse, exactamente, no es fácil. Efectivamente, no es fácil esto sino no existirían los divanes si fuera esto tan fácil.
Pero bueno, esto es cierto, lo que digo es muy cierto me parece, es una evidencia clínica pero por otra parte esto lo vemos en los padres, esta función del hijo como superyó, como superyó o como ideal del yo, no es exactamente lo mismo pero hace a la cuestión, donde se pondrá en juego, justamente, una de las pérdidas, un tipo de pérdida, Freud habla de cinco tipos de pérdida que se ponen en juego en relación con la angustia. Depende de cómo se cuente esto de los cinco tipos de pérdida pueden ser cinco o cuatro, pérdida de un objeto. El objeto en cuestión puede ser la pérdida del amor del otro. Freud dice la pérdida del amor de los padres pero nosotros podemos decir la pérdida del amor de los padres es equivalente del temor a la pérdida del amor de los padres. Particularmente Freud lo dice referido a la mujer porque tiene una gran dificultad para situar el temor a una pérdida que funcione como amenaza de castración en la mujer. Freud dice si ella no tiene un pene que perder entonces cómo fundamento el miedo a la castración y, no obstante, el síntoma y la relación con la angustia, etcétera, me dan pruebas de que hay algo que funciona como en el varón, dice Freud, pero no lo puedo fundamentar. Puedo decir que el chico tiene un temor, así como es imaginario y aunque no lo cree, dice Freud, de todas maneras tiene un temor a la pérdida del pene que funciona como amenaza de castración y que lo obliga, digamos así, a renunciar a su posición dentro del complejo de Edipo, no obstante con la chica no puedo fundamentar este temor a la castración sino que la castración estaría en juego, dice Freud, como el temor a la pérdida del amor de los padres, es uno de los objetos.
Entonces , como ven ustedes, si está este temor a la pérdida del amor de los padres, este temor a la pérdida del amor del otro, lo que fuera que está en relación con la angustia, esto funciona para Freud como inherente a la castración.
Freud habla de otros tipos de pérdida pero el amor en cuestión es acá un tipo de objeto, es una cuestión que tiene una función de objeto y tiene una función de objeto porque está la angustia en juego. Y no es el objeto de la angustia, la angustia está en relación con la posibilidad de esa pérdida. Digo la posibilidad porque la dimensión de la amenaza aquí tiene su importancia. La angustia está en relación con la posibilidad de esa pérdida y es en ese sentido que lo que sea, vamos a ver los otros cinco o cuatro objetos que quedan, el objeto siempre que está en juego en esta dimensión de la pérdida está en una determinada relación con la angustia. Eso nos acerca, aunque no nos dice todavía, qué es el objeto del no sin objeto de la angustia pero se ve por dónde esto empieza a jugar. En realidad, en donde esto va a ponerse en juego es en lo que tiene que ver con esa identificación constitutiva del yo, con lo que tiene que ver con la investidura especular tal como vamos a verlo la próxima vez en relación con este esquema. Y luego, a partir de que veamos esto la próxima vez, vamos a ver una cuestión sumamente interesante y sobre lo que quiero darles brevemente algunas referencias, algunas ideas, que es el hecho de que Lacan introduce la cuestión de la angustia a través de lo siniestro y esto marca todo lo que se va a encontrar en ese desarrollo. El hecho de ese objeto no sin el cual está la angustia esto aparece porque Freud entra a través de la cuestión de lo siniestro, a través de la cuestión de lo ominoso.
Hay un artículo un poco variado de Freud, Lacan usa otra expresión, el artículo “Lo siniestro” o “Lo ominoso”, donde Freud empieza a tratar el término mismo, el Heimlich, el término mismo, y el Unheimlich que es en realidad lo siniestro y todas las acepciones del término y como dice Lacan en un momento hay usos de Unheimlich, que sería lo no- heimlichf, o sea Heimlich es lo confortable, Heim es hogar, lo cómodo, confortable, acogedor; cosy en inglés y todo lo que quieran, Unheimlich sería lo contrario. Pero hay momentos en que estos términos se igualan o se utilizan al revés.
Bueno, desde allí Freud trata de entrar a través del cuento que se llama “El hombre de arena” de Hoffmann, o sea que pertenece a la literatura fantástica y que ya les digo que lean “El hombre de arena” porque es algo a lo que efectivamente me voy a referir cuando hable de la cuestión de lo siniestro que va a ser la cuestión que yo voy a ir desarrollando, por lo menos en la primera parte del curso alternada con mis colegas que plantearán cuestiones que tiene una cierta relación y que después nos van a ser útiles respecto de esta cuestión de lo siniestro. “El hombre de arena”, Hoffmann. “El elixir del diablo”, un poco más enredado de leer.
Lean “El hombre de arena” y después se van a animar, después que hablemos un poco, a leer “El elixir del diablo”, pienso yo que les van a dar ganas, y el libro de Rank sobre “El doble”. El libro de Rank sobre “El doble” es una lectura muy interesante, muy interesante respecto de la cuestión del doble porque vamos a ver que esta cuestión del doble es inherente a lo que tiene que ver con la constitución de la imagen especular y es inherente a una cuestión que aparece allí en la constitución de la imagen especular, cuestión que hace a lo siniestro. Que no es sólo ni mucho menos algo que podemos encontrar en la literatura fantástica sino que tenemos algo bastante fantástico, y no de la literatura, pero que se pone en juego respecto de lo real en una relación con lo siniestro en el análisis. Es por esto que vamos a tratar esta cuestión, vamos a ir desde lo fantástico a eso que es lo que preocupa en lo irreal, dice Lacan. Lo que preocupa en lo irreal, cuando se trata de la angustia, es lo real.
Bueno, quedamos aquí. Por supuesto el articulo de Freud “Lo siniestro” es de lectura.