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02. Clase correspondiente al 17 de abril, Anabel Salafia

Para entrar al discurso del psicoanálisis. Curso 2009
La angustia y `su´ objeto en la dirección del análisis

Anabel Salafia: Vamos a empezar. Como les había dicho la clase anterior en mi desarrollo a lo que voy a apuntar es a tratar de que se pueda captar lo que es una cuestión fundamental en relación con la angustia y respecto de la función de la angustia en el análisis. Pero esta función de la angustia que está presente en Freud en un texto como el de “Inhibición, síntoma y angustia” o en “La angustia y la vida pulsional” - que ustedes pueden encontrar también traducido como “La angustia y la vida instintiva” - lo que Lacan nos enseña de alguna manera a registrar es que en esos textos efectivamente no está lograda la resolución de lo que tiene que ver con la cuestión de la angustia de una manera explícita, pero que hay de un modo -digamos así - latente o palpitante la función allí de un objeto, la cuestión de un objeto cuya función precisamente hay que establecer, hay que deslindar. Y lo que efectivamente va a permitir deslindar esa función que tiene que ver con la angustia, que tiene que ver con ese no sin objeto que es la angustia, es el hecho de que se pueda establecer - y es a eso a lo que vamos a apuntar - que se pueda establecer, una articulación y una relación que es fundamental entre la angustia y el deseo. Es únicamente a partir de que Lacan hace la articulación de la angustia respecto del deseo donde la cuestión que se pone en juego es efectivamente la cuestión del objeto que debería presentarse como objeto del deseo y la cuestión de si la angustia tiene un objeto y si este objeto es o no el mismo objeto. El objeto de lo que se puede situar como objeto del deseo - y esto exige un desarrollo - y lo que se puede situar como el objeto de la angustia en el sentido sin el cual la angustia no se pone en juego y la cuestiones que la angustia supone que son difícilmente abordables. Por ejemplo, para hacerlo un poquito más concreto, es una cuestión ésta del objeto que se plantea por ejemplo respecto de la fobia. Si hay un grado de neurosis, vamos a decir así, radical de neurosis, el grado más radical de neurosis es la fobia. ¿Qué función tiene la angustia en la fobia?. La angustia tiene la función de sostener el deseo en la fobia. Quiere decir, si no estuviera la angustia el sujeto no podría sostener nada respecto del deseo cuando se trata de la fobia. Pero ustedes ya ven que si hablamos de la fobia también se pone en juego cuál es el objeto de la fobia y se distingue lo que es el miedo de lo que es la angustia. Lo que es fundamental en lo que respecta a la fobia es esa función de la angustia pero esa función de la angustia sólo es posible de ser susceptible de ser articulada en el análisis, si no lo que se presenta respecto de la fobia es el miedo, es algo que se supone que es el miedo en relación con un objeto. Esta es muy esquemáticamente una de las referencias más concretas que podemos hacer a esta cuestión que tiene que ver con el objeto. Y hay, y esto es lo que pudimos ver o comenzar a ver la clase pasada, hay algo que se presenta en primer lugar con el carácter de un objeto, que es lo que nos presenta Freud en “Introducción al narcisismo” cuando dice que a partir de un acto psíquico necesario el yo se constituye y luego que el yo se toma como objeto. En ese momento la clase pasada precisamos que hay allí algo que es un objeto, es decir que no se corresponde con un sí mismo, el yo se ama a sí mismo, ¿no es cierto?. Hay allí algo que tiene que ver con la constitución de un objeto dentro de la llamada dialéctica del narcisismo. Esto es algo que en ese texto de Freud de “Introducción al narcisismo” se corresponde con la función de lo que Freud llama yo Ideal, eso que supone una distancia respecto del yo actual. Y hay en “Introducción al narcisismo” también otra instancia, una instancia que se distingue del yo Ideal y que es preciso distinguir y que se tardó mucho en distinguir incluso por cuestiones de traducción, que es la función del Ideal del yo. Son dos funciones diferentes la del yo Ideal y la del Ideal del yo. ¿Qué quiere decir dos funciones diferentes?. En principio quiere decir que se plantean en lo que vamos a llamar dimensiones diferentes. Una dimensión que corresponde al imaginario, esa es una dimensión la del imaginario, la dimensión en la que el yo se constituye y se toma como objeto; y la dimensión simbólica que es la propia del Ideal del yo. Es decir, hay un momento en que la función del Ideal del yo - que vamos a ver con qué se relaciona en Freud y con qué lo relaciona Lacan - hay un momento en que la función del Ideal del yo no se puede distinguir fácilmente de la función del superyó. Sin embargo hay algo que permite distinguir la función del Ideal del yo de la función del superyó y esto es precisamente algo, que es Lacan quien lo introduce, es la función que tiene el Ideal del yo respecto de la identificación. En los dos casos, cuando se trata del yo Ideal y cuando se trata del Ideal del yo, en los dos casos se trata de una identificación, de un tipo de identificación que se pone en juego, pero cuando hablamos del yo Ideal que situamos en este registro, en esta dimensión del imaginario, estamos hablando también de una identificación, de la constitución de un objeto y de una identificación imaginaria. Imaginaria quiere decir constitutiva del yo. En este momento relacionamos el yo con el objeto correspondiente que hacemos coincidir con el yo Ideal y esto correspondiendo al registro de lo imaginario.En el otro registro, en el registro de lo simbólico, son planos diferentes, muy diferentes de la identificación y en el otro nivel se sitúa, entonces, el Ideal del yo. Una forma de escribir la diferencia entre el yo Ideal y el Ideal del yo es escribir, cuando nos referimos al Ideal del yo, es escribir esto con una I mayúscula.
•Esquema óptico (agregar)
En el esquema este que es una generalización de lo que es el estadio del espejo, es decir algo que complejiza lo que es el estadio del espejo sobre el que hablamos la clase pasada respecto de la formación del yo a través de la imagen del yo, ustedes recordarán, la necesidad de que esta relación que el niño establece respecto de la imagen en el espejo obtenga la sanción de quien sostiene al niño, supongamos la madre. El niño se vuelve hacia la madre o quien lo sostenga y obtiene la sanción de que efectivamente ese es él, que el reconocimiento que se está efectuando se cumple como tal, no se cumple sin esta sanción. Esto tiene sus avatares que vamos a ver en algún momento, pero de todas maneras podemos considerar que esa sanción proviene de una función que es del Ideal del yo. Es decir que en esa función que tiene la mirada, porque en realidad es una función que está soportada por la mirada, la mirada de la madre, la mirada que ratifica lo que ocurre con el verse, ¿se entiende?, es la mirada que va a hacer una sanción respecto de lo que ocurre en el otro nivel, del verse. Establecemos también una diferencia entre la función de la mirada que va (...). Decía, en este caso si pensamos o tenemos en cuenta esto como la mirada de la madre tenemos en cuenta esto como una función del Ideal del yo. Pero después vamos a ver que hay otras formas de encarar lo que tiene que ver con el Ideal del yo.En primer lugar ¿por qué se plantea esta diferencia?, se plantea esta diferencia porque está el lenguaje. Se plantea esta diferencia entre el yo Ideal y el Ideal del yo porque hablamos. Es decir, cuando se trata del yo Ideal se trata de la imagen, se trata de una función de la imagen, de una función de la imagen que está y tiene que estar articulada a la función de la palabra, al hecho de que se hable, pero en términos del narcisismo y de la imagen no hay palabra, no está la palabra. Si ubicáramos esto o Freud lo hubiera ubicado solamente respecto de la imagen del yo y el yo Ideal esto dejaría completamente de lado el hecho absolutamente fundamental que es el hecho de que hablemos. O sea que aunque el niño no hable es en un medio que es el del lenguaje que le preexiste que esta operación de reconocimiento se cumple, de reconocimiento como una unidad. Ese yo del que hablamos es una unidad de identificación.Lacan escribe esto en términos de i(a), que es algo que ustedes ya están viendo en este esquema que, como les decía, se llama esquema óptico y que Lacan utiliza en distintos momentos como una función generalizada del estadio del espejo. Lacan lo utiliza en un primer momento en un Escrito que se llama “Informe de Daniel Lagache” que figura en los Escritos, en el cual el esquema óptico está planteado de esta manera y por eso lo pusimos, después vamos a hablar de esto. Y en otro momento cuando se trata de la angustia Lacan lo plantea como está aquí y hace además en otros momentos otras variaciones en el esquema. Pero básicamente hay algo respecto de lo que vengo diciendo que se mantiene completamente estable que es el hecho de ubicar, como creo que lo decía en la clase pasada, este florero que ustedes tienen en los dos esquemas como un esquema referido al cuerpo libidinal o el florero como continente de libido, es decir de la libido que está en juego en lo que tiene que ver en esta relación entre el yo y sus objetos, entre el yo y ese objeto que es el yo Ideal; la función del Ideal del yo que tenemos ubicada allí por fuera de la cuestión - si se quiere - en correspondencia con lo que es la ubicación acá en la que el supuesto sujeto, porque se trata de un esquema, el supuesto sujeto está situado, ¿si?. Es decir que cuando nos situamos a nivel de las dos versiones que tenemos del florero nos situamos a nivel del imaginario, de la constitución del imaginario y de la función del yo Ideal. Y decía, el Ideal del yo es algo relativo al hecho de que hablamos. El hecho de que hablamos supone que se cuente Uno. Lacan le llama a esto función del rasgo unario, es decir que se refiere a una identificación que no es del yo, es una identificación del sujeto. Lo que estoy haciendo desde que comencé hasta ahora es tratando de trasmitirles a ustedes una diferencia fundamental que es la diferencia que se instaura a partir del establecimiento que Lacan hace del texto de Freud, digo del texto en singular porque puede tratarse de “Introducción al narcisismo” en este caso y puede tratarse también en este caso de “Psicología de las masas”; muy particularmente estos dos textos están articulados. Y fíjense, en “Psicología de las masas” hay algo que pone en juego de una manera muy evidente lo que es la función del Ideal del yo respecto de lo que constituye la masa. La masa está organizada en función de esto que llamé identificación imaginaria o identificación narcisista. Es como si dijéramos la masa está constituida por “yoes”, si podemos decirlo de esta manera. Ya el hecho de la constitución del yo es dos y Freud mismo dice “...dos es suficiente para hacer masa”. Es decir que este punto que vamos a encontrar como un punto relevante cuando ahora entremos en la cuestión de lo siniestro, este punto que tiene que ver con la función del doble está prefigurada, como Rank también lo señala, está prefigurada ya en lo que es la propia constitución del yo. Y lo que es esa función del Ideal es lo que en la masa, cuando se trata de la masa y tal como Freud lo considera en “Psicología de las masas y análisis del yo” – así se llama el texto – la función del Ideal del yo ahí está puesta en juego por la función del líder, por el tipo de vinculo que cada unidad, podemos decir así, de lo que constituye la masa establece en relación con el líder. Es decir, es a nivel de cada unidad constitutiva de la masa y su relación no con el otro, ¿se entiende?, porque no hay otro en este sentido, sino con el líder. Pero Lacan va a usar, si se puede decir así, esta función del Ideal del yo hasta encontrar que puede reducirlo a un rasgo, por ejemplo el bigotito de Hitler, es como una función del rasgo. Por eso a esto se denomina, a esta función del Ideal del yo, Lacan la denomina función del rasgo unario. El rasgo unario está extraído, si ustedes quieren, de esto que dice Freud en “Psicología de las masas” pero la cuestión va al rasgo. Y la unariedad, digamos en este sentido, es algo que tiene que ver con el Uno, no con la unidad - como dije antes que se refiere a esa unidad i(a) que tenemos allí en el esquema óptico - no con una unidad sino con el hecho de un Uno, es decir con el hecho de que el sujeto se cuente como Uno, y más precisamente como un Uno. En realidad es esto lo que va a tener la función de dar su consistencia a la identificación imaginaria. Es decir que es a partir de esta función del rasgo unario que esa unidad que es i(a) puede identificarse como unidad, si ustedes quieren – aunque el término puede ser equívoco – aislarse como unidad. Si ustedes quieren también podemos decir como individuo, pero a nivel de lo que es el yo, a nivel de lo que tiene que ver con la imagen y en lo que tiene que ver con el yo esto que se correspondería con el individuo nos da esta estructura que es la del yo y que supone este dos y, como decía, una cierta aptitud para el desdoblamiento, es decir para algo que tiene que ver con la imagen del doble. Pero es claro que para que se produzca este desdoblamiento que tiene que ver con la imagen del doble hay algo especial que tiene que suceder.Entonces en el esquema que tenemos, vamos a trabajar hoy más con este esquema que con el anterior porque éste nos va a dirigir más directamente a la cuestión que quiero tratar.Decía que este investimiento especular (...), voy a tener que explicarles un poquito porque pueden no conocer el esquema. Hay algo que se pone en juego en este esquema respecto de la constitución de esa imagen, esa imagen que se corresponde con la imagen del yo, y que se muestra de una manera que no es directa, digamos así. Que no es directa quiere decir que Lacan tiene que crear este artefacto constituido por este espejo convexo, lo mismo que tenemos allá, y un espejo plano señalado con la letra A mayúscula porque este espejo cumple la función allí de gran Otro. ¿Qué quiere decir que cumple la función de gran Otro?. Quiere decir que hay algo que es la función del lenguaje que está introducida en el esquema. Efectivamente si pensamos un momento nos damos cuenta, creo que sin casi ninguna dificultad, de que el lenguaje es algo que funciona como un espejo, que hay en las palabras lo que hace que el lenguaje funcione como un espejo. Las cosas que se dicen reflejan o no reflejan, en el sentido de que devuelven , por ejemplo, una imagen o no la devuelven. Un mensaje cualquiera es una forma de devolver una imagen y cuando decimos que el mensaje no llega al destinatario decimos que esto no se corresponde con la devolución de una imagen. Es un poco esquemático pero se entiende quizás más fácilmente, quizás demasiado fácilmente, con lo que es la función del piropo. La función del piropo es devolver una imagen. ¿Por qué devolver?, porque la imagen es un retorno. Digo esto porque es simpático y perfectamente localizable, imaginarizable ... ¿Cómo?
Comentario: Depende qué piropo.
Anabel Salafia: Sí, por supuesto. En determinado momento determinado piropo puede caer mal. Que cae mal quiere decir que afecta a esto que tiene que ver con la devolución de la imagen, la imagen que devuelve no es la que se esperaría que tuviera. Pero en abstracto se supone que la función del piropo es devolver una imagen grata. En realidad me acordé de esto porque recordé una persona, una mujer pero no es la única que he escuchado decir eso, que en determinado momento me dice que había salido muy mal y muy descentrada o descolocada ese día de su casa hasta que alguien le dice un piropo que le devuelve una imagen de sí misma que le cae perfectamente bien y su día, digamos así, se había compuesto totalmente. Que la sensación de angustia y descentramiento, en relación, porque esa sensación de angustia y descentramiento tiene que ver justamente con algo que está mal situado, podríamos decir, ¿para captar qué?, para captar la imagen, esa imagen del objeto.
•Esquema del florero invertido (Agregar)
Podríamos decir quizás que si usamos el esquema aquí, voy a usar este esquema como referencia, nosotros vemos que el ojo, que es acá lo que tiene que ver con la posición del sujeto, va a situar esta imagen. Este esquema se llama del florero invertido porque por la función del espejo cóncavo y la función que cumple acá el espejo plano el sujeto no ve aquí sino que ve en el espejo A lo que corresponde al florero rodeando las flores que en este caso cumplen la función del objeto; pero digamos que en este caso cumplen la función de los objetos - podríamos decir - en lo que tiene que ver con la constitución del yo. Pero digo, el sujeto - o el ojo, porque se trata de un esquema – está situado aquí y esto se corresponde con que la imagen pueda ubicarla dentro de este cono y esta abertura. Si el sujeto está en otra posición no podría localizar esa imagen que se corresponde con la imagen del yo.
•Esquema (agregar)
En este otro esquema ustedes ven que esto es distinto. Es distinto en varios sentidos pero se mantiene el espejo cóncavo y el espejo plano pero tenemos en los dos floreros las letras i(a), salvo que en éste que es donde efectivamente la imagen puede ser captada, lo tenemos como i´(a). O sea que lo que tenemos acá ya se refiere a la función del yo y del yo que se toma como objeto, no únicamente de la constitución del yo. Después efectivamente lo que tiene que ver con las condiciones ópticas de producción de la imagen, de que el esquema funcione y funcione dentro de determinadas condiciones ópticas esto está en este esquema que no se necesita precisarlo en este esquema.¿A qué apuntamos acá?. Acá apuntamos al hecho de que lo que podemos situar como esa imagen del objeto en términos del yo, lo que podemos situar en términos de esa imagen del objeto es algo que ha servido de engaño respecto de la ubicación del objeto, Lacan lo llama así en algún momento, después vamos a hacer algunas precisiones, pero respecto del objeto del deseo. Es decir hay en juego en términos de esta identificación imaginaria y en lo que tiene que ver con este objeto, este objeto que se corresponde con la imagen del yo, que se corresponde con el hecho de que el yo se toma como objeto, cualquier objeto de una identificación narcisista, de una identificación imaginaria, va a ese lugar que es el lugar del yo en cuanto que se toma como objeto. Por ejemplo podemos situarnos en principio respecto de este imaginario si tenemos en cuenta qué es lo que ocurre en el enamoramiento. En el enamoramiento hay algo que se pone en juego respecto de lo que es la función del yo Ideal, lugar al que va el objeto, y la función del Ideal del yo. Freud por ejemplo va a considerar que hay una disminución de la libido del yo obviamente en cuanto esta libido se convierte en libido objetal. Y hay una disminución de la libido del yo precisamente porque hay algo que tiene que ver con la función del Ideal del yo – ahora del Ideal del yo - que va a producir un sentimiento de disminución o de desvalorización porque la valoración está puesta en el objeto. Se percibe, y Freud lo señala de la misma manera, que hay algo particularmente engañoso en lo que tiene que ver con el fenómeno del enamoramiento como tal. Un ejemplo de la forma en que esto se produce, un ejemplo que en algún momento Lacan menciona también, es el de Werther de Goethe. Si ustedes no han leído este cuento, este texto de Goethe, el enamoramiento se produce ahí suddenly - de repente - , es así, por eso todo lo que se habla de esa impronta que se pone en juego en el enamoramiento, pero ¿en qué momento?, en el momento en que Werther ve una escena en la que hay una mujer, una chica sosteniendo a un niño creo que en su falda. Es decir que lo que es la condición del enamoramiento es la escena como tal. ¿A qué remite esto?, indudablemente remite a una función que tiene que ver con el Ideal del yo y al mismo tiempo con el yo Ideal. El Ideal del yo que podemos situar en relación a la joven que sostiene al niño y en referencia a un personaje maternal indudablemente, y lo que tiene que ver con la función del yo Ideal se corresponde ahí con la imagen, porque efectivamente acá es un cuadro lo que se presenta en el sentido de una imagen, con el niño. El niño es lo que podríamos situar ahí como este objeto que es el yo tomado como objeto.Ustedes saben que Freud habla en “Introducción al narcisismo” de dos tipos de elección de objeto. Un tipo narcisista según el modelo de lo que se fue. En este caso de lo que se fue para la madre es lo que está en la base de lo que es un tipo de amor narcisista que podría ser también un tipo de amor homosexual, pero se entiende que es homosexual por narcisista y que esto intrínsecamente puede no tener - este es el punto - esto intrínsecamente puede ocurrir sin intervención alguna del sexo. Es muy importante esta cuestión de que no está en juego algo que tiene que ver con el sexo. Es una cuestión que puede tener que ver con el sexo del objeto o no. La homosexualidad es algo que podemos ubicar generalmente en relación con el objeto del mismo sexo pero nada indica desde el punto de vista de lo que estamos diciendo, es decir de lo que ocurre desde el punto de vista el narcisismo, que una identificación narcisista no se dé entre personas de distinto sexo. Pero si la cuestión está sostenida en esa identificación narcisista la relación es algo que en algunos momentos vemos con toda claridad como completamente homosexual, independientemente de que la pareja en cuestión sea desde el punto de vista del sexo anatómico heterosexual, sino que es la relación misma la que es homosexual.Tanto el ejemplo del enamoramiento como esto de lo que estoy hablando - que también puede suponer el enamoramiento – decía que da siempre la impresión de que hay algo engañoso respecto del fenómeno. Se dice que el otro no ve los defectos del otro y una cantidad de cosas que aluden a esta dimensión del engaño que se juega en el nivel del yo, en el nivel del imaginario del sujeto. Ahora, decía, no sólo esto ocurre, esta cuestión de lo engañoso en la vida y como fenómeno en el enamoramiento sino que ha ocurrido en el psicoanálisis mismo el hecho de que se confundiera esto con el objeto del deseo. Hay por ejemplo y como ejemplo lo que le ocurre a Freud en oportunidad del análisis de su paciente Dora. Es decir Freud percibe, escucha que hay un interés en relación con el marido de la Sra. K e insiste y toma esto como si efectivamente se tratara del objeto del deseo. Mientras que la cuestión es bastante más complicada porque Dora está interesada en el Sr. K desde el punto de vista de la Sra. K y en la Sra. K desde el punto de vista del Sr. K. De hecho el problema en la resolución del análisis - que no llega a una resolución, sufre una interrupción - el hecho es que Freud considera esto que podemos considerar una identificación narcisista de su paciente con el Sr. K como un enamoramiento en el sentido (...). También podría considerarse un enamoramiento pero no lo es tampoco porque en realidad si hay un enamoramiento es respecto de la Sra. K y muy claramente hay una identificación al yo del Sr. K porque Dora, como histérica, va a plantearse en el lugar de él en el abordaje de ella, es respecto del abordaje de ella. Esto lo utilizo como un ejemplo de lo que se ha planteado en el análisis y en el psicoanálisis como una cuestión referida a la relación de objeto y a la pista equivocada que se suele tomar respecto de la cuestión del deseo y del objeto del deseo. Se entiende que algo puede aparecer como un interés muy marcado en relación con un objeto, con otra persona, y sin embargo puede que esto contenga este engaño y que no tenga que ver con el deseo de ese sujeto. Es decir que lo que tiene que ver con deslindar lo que es el objeto del deseo, en primer lugar presenta la cuestión de que la relación entre el sujeto y el objeto del deseo no es unívoca, que no hay una relación del sujeto directa con el objeto del deseo. La única relación del sujeto con el objeto del deseo es a través de su fantasma. Vamos a ver esto y forma parte de nuestro desarrollo, el ver cómo esto está en juego, pero en primer lugar esta cuestión la vamos a tener en cuenta. No hay una relación directa entre el sujeto y el objeto del deseo. El objeto del deseo es ese oscuro objeto del deseo - como bien lo decía el título de la película de Buñuel - que no es evidente ni es fácil de deslindar y que de ninguna manera se presenta en primera instancia en la relación del sujeto con sus objetos.Entonces hay algo que se despeja como lo que se llamó la función del objeto parcial, es decir algo que tiene que ver fundamentalmente con Abraham que es el que introduce la función del objeto parcial. ¿Y cómo introduce Abraham la función del objeto parcial?. De varias maneras, pero por lo menos en un artículo, ¿de dónde deduce la parcialidad del objeto?. Abraham deduce la parcialidad del objeto del hecho de que él toma un ejemplo de dos mujeres donde lo que él puede detectar es que hay algo que no entra en la imagen del objeto y que esto que no entra en la imagen del objeto es precisamente lo que tiene que ver con los genitales, lo que tiene que ver con el sexo pero a nivel de los genitales. Es esto, esta exclusión de la imagen - los genitales no entran en la imagen del objeto - es esto con lo cual introduce Abraham la concepción de una parcialidad del objeto. Lacan va a tomar una referencia en Abraham en su trabajo de deslindar la función de este objeto del deseo.Fíjense que (...) Me traslado ahora al esquema óptico porque precisamente Lacan va a señalar que en el investimiento especular es fundamental el hecho de que tiene un límite, que hay algo que no entra en el investimiento especular, algo que puede considerarse un resto y que atañe a la función del falo. Esto es un límite en lo que tiene que ver con la imagen especular y que Lacan va decir, es el falo que allí está en juego como falta. Y escribe ? - de falo - y escribe entonces (- ?). Pero ¿qué ocurre?. Ocurre que (-?) no tiene imagen, no hay imagen de una falta. Lacan dice, esta función del falo será captable como una articulación significante; es decir no se puede captar en la imagen lo que no está en la imagen, lo que en la imagen falta. En este sentido no hay imagen de la falta.Y si algo apareciera en ese lugar esto produciría un efecto que Lacan llama de falta de la falta. Ustedes recordarán que yo señalé especialmente ese concepto de Schelling que cita Freud en el artículo sobre “Lo siniestro” porque es muy pertinente lo que Schelling adelanta, podríamos decir, respecto de esta cuestión cuando dice, como definición de lo siniestro, dice que “lo siniestro sería todo lo que debería haber quedado oculto, secreto pero que se ha manifestado”. En el mismo sentido vemos acá que allí donde tenemos (-?), o sea tenemos escrito (-?) porque no hay imagen de la falta, si algo apareciera en ese lugar, cualquier cosa que fuera que apareciera en ese lugar haría que falte la falta y esta falta de la falta es lo que vamos a ver como un equivalente de esto de lo cual Freud nos habla en “Lo siniestro”, en el artículo que les recomendé leer. Es decir que ese efecto de lo siniestro va a estar en relación con algo que en el nivel correspondiente a la imagen especular aparece y no debería aparecer.Es decir lo que es para el sujeto el objeto del deseo no es visible, no es para el sujeto visible. Y se da esta relación que en lo siniestro aparece un objeto, un objeto cualquiera, donde no debería haber nada, debería haber nada - vamos a decirlo en el sentido positivo. Debería haber nada allí y aparece como una especial inversión, vamos a decirlo de esta manera, de lo que sería el objeto del deseo. No digo que es el objeto del deseo, digo que, como el objeto del deseo no es visible para el sujeto, el hecho de que aparezca un objeto allí donde debería haber nada hace un juego de contrapartida entre lo siniestro y el objeto del deseo.Solemos decir - bastante esquemáticamente pero solemos decir - solemos tener la impresión - que por otra parte no es tampoco completamente ilegítima - de que cierto tipo de realización del deseo puede producir este efecto de lo siniestro; Freud incluso da algunos ejemplos de realización del deseo que según la situación podrían producir ese efecto de lo siniestro. Pero ustedes vieron que en el artículo de Freud él hace consideraciones y muchas consideraciones muy finas respecto de qué condiciones se necesitan para que algo produzca el efecto de siniestro. Bueno, hasta aquí, la condición que se necesita para que algo produzca el efecto de siniestro es que algo aparezca en este lugar en que debería haber nada. Para esto sirve, y para varias cosas más, este esquema que tenemos aquí. Y esto es lo que nos puede ir acercando la idea de por qué lo siniestro constituye la mejor vía para situar el objeto de la angustia y vamos a ver también para situar el objeto de la angustia en relación con el deseo. La angustia va a producirse allí donde aparece este objeto. Digo la angustia, no digo la señal de angustia porque vamos a ver que Freud destaca la función de la angustia señal, pero una cosa es lo que tiene que ver con la angustia señal y otra cosa es lo que tiene que ver con la emergencia de la angustia cuando se trata de este fenómeno o de esta vivencia de los siniestro.Vamos a tratar de mantenernos en la idea de que este efecto de lo sinistro está producido por la falta de la falta. Es decir cuando viene la falta a faltar, dice Lacan, cuando la falta falta. Es decir que la angustia no tiene relación con que algo falte sino con que falte la función de la falta. Es decir que la angustia tiene más relación con un lleno que con un vacío. O en todo caso cuando del lleno se puede hacer un vacío la angustia tiene su función de conducir respecto del deseo, está la cuestión en el análisis. La cuestión en el análisis es justamente establecer esta función del vacío, crear las condiciones de este vacío respecto de este lleno que es la angustia, que es una forma en que puede aparecer la angustia.La angustia es algo que Lacan define como la sensación del deseo del Otro, la sensación en el sujeto del deseo del Otro. La próxima clase vamos a entrar en relación a esta cuestión de la angustia como sensación del deseo del Otro para situar la cuestión respecto del objeto del deseo.Bueno, esto de que la falta venga a faltar es algo que tiene su expresión en el imaginario del sujeto a través del fantasma y el fenómeno de lo siniestro está muy ligado al fantasma. A nosotros nos interesa esto porque si decimos que el sujeto no tiene una relación directa sino a través del fantasma con lo que es el objeto del deseo necesitamos ubicar esta función del fantasma y la vamos a ubicar a través de lo siniestro. Pero decía, que la falta falte es algo que se produce para el sujeto de alguna manera que es, cuando se produce, perfectamente localizable. ¿Qué es lo que puede hacer faltar la falta?. Se pueden poner muchos ejemplos de falta de la falta, Lacan incluso en el Seminario de “La angustia” nos da un ejemplo a través de un análisis que vamos a considerar, pero es algo que puede considerarse como una desproporción. Recuerdo un ejemplo de una persona, un sujeto a quien su padre desde chico lo tomaba por testigo de sus relaciones con una amante. Lo tomaba como testigo, ya sea como testigo visual o sobre todo como testigo auditivo, es decir contándole que tenía una amante y qué pasaba con su amante y una cantidad de cuestiones en este sentido, estoy hablando de un chico de seis o siete u ocho años. Bueno, ese es un buen ejemplo de cómo la falta puede faltar, ¿ se entiende?. Hay una desproporción que se pone en juego, que en este caso es bastante claro, una desproporción, una ignorancia fundamental de la diferencia proporcional entre el adulto y el niño, entre el padre y el niño, y se entiende que esto tendrá como correlato el que se establezca una fobia muy grave para el sujeto éste en cuestión y evidentemente algo que hace imposible para este sujeto el situar algo como la falta o la castración en su madre. Se entiende que el hecho de él ser testigo y cómplice de una manera forzada, completamente forzada por parte del padre lo pone en una muy singular posición respecto de la madre. En una posición respecto de la madre muy complicada no solamente desde el punto de vista de la culpabilidad sino de los efectos de extrañeza que pueden producirse respecto de esta mujer que es la madre si se pone esto en relación, digamos en espejo, con esta otra mujer del padre y respecto de la cual él escucha una cantidad de cosa dichas por el padre.Bueno, es un ejemplo que nos muestra más allá de la cuestión de la imagen cómo la falta viene a faltar. Esto será de una manera diferente en cada sujeto pero indudablemente siempre podemos situar - y no nos vamos a equivocar - la fobia en relación con un punto para el sujeto, de falta de apoyo de la falta o falta de la falta. Es decir que en lo que tiene que ver con la fobia esto es muy puntual. Esto no quiere decir que en el caso de un sujeto histérico o en una neurosis obsesiva no sea localizable un punto donde falta la falta, donde la falta faltó. El asunto es el restablecimiento de la falta respecto de donde la falta faltó. Es otra de las funciones fundamentales del análisis, eso sólo puede ocurrir en el análisis.Falta un detalle, hablando de falta, que es que esto que yo citaba como un ejemplo, valga la redundancia, de falta de la falta no comportaba para el sujeto en cuestión absolutamente ningún conocimiento. Quiero decir, esto que yo podía escuchar como el punto de falta de la falta para el sujeto no significaba, todavía y en el momento en que lo comunica esto en el análisis que es muy al comienzo del análisis, no significa nada, no significa absolutamente nada. El sujeto no ve nada de particular en esto. Se entiende que no se puede confundir lo que se percibe como falta de la falta desde el analista con que esto sea automáticamente algo respecto de lo cual el sujeto reconozca el efecto sobre él. Precisamente el efecto sobre él es que él no pueda localizar una falta en ninguna parte. Hay un efecto que es relativo a lo que se juega en lo que tiene que ver con el yo como función de desconocimiento.Les indico que lean para la próxima vez, si no lo han hecho, el articulo de Freud de “Lo siniestro” y el cuento de “El arenero” de Hoffmann para ver algunas cuestiones allí. Si hay preguntas las escucho.
Preguntas y Comentarios
Comentario: Vos dijiste al comenzar que la fobia viene a decir “si no hubiera angustia el sujeto no podría sostener nada del deseo”. Yo te iba a pedir, pero me parece que esto es lo que está contestado al final, si un vector donde dice “si no hubiera angustia el sujeto...”, si por el lado de la falta de la falta, por el lado del no es sin objeto, si el “no sin” lo presentaba de alguna manera, alguna distancia. Pero vos después al final dijiste un montón de cosas que me parece que para pensar más esta frase o esta frase me dice algo en relación a estas otras cosas que vos dijiste que de un lleno se puede hacer un vacío, – son preguntas estas – pero más me dice que la angustia da la sensación del deseo del Otro, que eso sería como un posibilitador. Después hablaste de la desproporción, contaste lo del testigo, y la frase que más me representaría, y esta es la pregunta de si esto es así, la fobia como punto de apoyo de la falta de la falta. Entonces ¿no es que la fobia viene a decir que si no hubiera angustia en tanto apoyo, en tanto la falta de la falta, en tanto ese apoyo, da lugar al sujeto a sostener un deseo?. ¿Se entendió algo?
Anabel Salafia: Sí, creo que sí...
Cometario: Porque la frase no es simple esto de que en la fobia si no hubiera angustia el sujeto no podría sostener nada del deseo.
Anabel Salafia: Claro porque efectivamente es porque está la angustia que un orden del deseo se puede sostener. Es una función que cumple el síntoma, ¿no?, que una cuestión a través de la angustia se sostenga como deseo. La angustia cumple ahí una función de vida incluso, de algo que es vital, que es viviente. ¿Qué quiere decir que sino no se sostendría nada del deseo sin la función de la angustia?, que el sujeto desde el punto de vista del deseo está muerto, ¿no?. El sujeto puede estar vivo o muerto desde el punto de vista del deseo. El ejemplo como más clásico es el del neurótico obsesivo como muerto, en una relación mortífera con el deseo, muerto desde el punto de vista del deseo. Pero en la fobia hay algo vital que se juega que es muy importante. Creo que vamos a poder responder mejor a tu pregunta cuando tomemos la próxima vez la cuestión del deseo...
Comentario: (Inaudible)
Anabel Salafia: Sí, la cuestión del objeto del deseo, cuando tomemos por esa vía, esta vía de la angustia como la sensación del deseo del Otro, es decir como la sensación en el sujeto de el deseo del Otro. Pero es que el deseante no es el agente de su deseo, no es como sujeto que el sujeto (...) Digamos, como sujeto alguien es deseante pero no es como sujeto que desea, es como objeto que desea, entonces ahí vamos a entender mejor lo de la angustia como... No es una cosa simple que el sujeto desea como objeto.
Comentario: Mi comentario tiene que ver con lo que planteaba Norma porque me parece que si miramos los dos esquemas cuando (– ?) surge arriba donde no tiene que estar, como haciendo faltar la falta, rellenando el lugar del ...
Anabel Salafia: No, no, pero no es el (-?) lo que aparece...
Comentario: Perdón, dije mal.
Anabel Salafia: No, quiere decir ahí que ahí no tiene que aparecer nada. (- ?), está bien, aparece ahí indicado que hay algo que no aparece.
Comentario: Esta bien, me expresé mal. Lo que quería decir es que en el esquema de Lagache lo que está en ese lugar son los pequeños a que son los objetos causa del deseo, no es el objeto del deseo sino los objetos causa de deseo. Que es esa falta, ese vacío lo que causa.
Anabel Salafia: Las flores, pero yo no quería entrar por ahí hoy. No quería entrar por ahí porque no me conducía a lo que...