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03. Clase correspondiente al 24 de abril, Anabel Salafia

Para entrar al discurso del psicoanálisis. Curso 2009
La angustia y `su´ objeto en la dirección del análisis

Para entrar al discurso del psicoanálisis. Curso 2009La angustia y `su´ objeto en la dirección del análisis
Clase 24 Abril
Anabel Salafia: Me gustaría que pudiésemos entrar un poquitito más directamente en la cuestión que traté de introducir la vez pasada, es decir la cuestión de lo siniestro, precisamente en la medida en que es a partir de la relación entre la angustia y lo siniestro, o es por la vía de lo siniestro y su relación a la angustia, que Lacan puede llegar a conformar, digamos así, lo que constituye la fórmula del fantasma. Hay algo de esto con lo que Lacan ya cuenta antes de llegar a este Seminario que es el de “La angustia”, Seminario número 10. Lacan ya tiene la fórmula del fantasma pero cuando va a abordar la cuestión de la angustia lo que le viene como justo para encontrar la solución a una serie de problemas que Freud tiene respecto del tratamiento de la angustia, problemas que tienen que ver - como les dije en las reuniones pasadas – que tienen que ver con qué sería ese objeto de la angustia. Entonces es allí donde ese fenómenos de lo siniestro respecto del cual Freud hace un artículo pero Freud nunca va a poner en relación este artículo de “Lo siniestro”, que es de 1822 si no me equivoco...
Comentario: De 1919.
Anabel Salafia: ´19, bueno. Fíjense qué interesante y qué particular el desarrollo y la forma en que se va desarrollando el trabajo de Freud y la lógica de su descubrimiento, qué interesante es que en 1919 Freud escribe este artículo que aparece sobre lo siniestro y que llama “Lo siniestro”, donde hace un desarrollo acerca de lo siniestro donde no deja de mencionar la angustia. Por supuesto lo siniestro como algo que va a despertar la angustia no es algo que se le oculta a Freud - ahora vamos a ver todas las consideraciones que Freud hace al respecto - esto en 1919. Y en 1926, si no me equivoco, en “Inhibición, síntoma y angustia” o en lo que es la Conferencia 32, que es “La angustia y la vida pulsional”, no hay mención, Freud no se remite en ningún momento, no hace ninguna referencia a su propio trabajo en relación con lo siniestro. Muchas veces vamos a encontrar cosas muy parecidas en el desarrollo de lo que es la obra de Freud, la enseñanza de Freud, el trabajo de Freud en relación a su descubrimiento. Es algo que evidentemente sucede en el tiempo de una manera tal que cuando se trata de una cuestión como dar cuenta de la inhibición, el síntoma y la angustia algo sucede respecto del tiempo, algo que le hace que no le aparezca a Freud ninguna relación respecto de lo que él ha encontrado en relación con lo siniestro. De esta manera interpreto yo, es decir ligando esos tiempos diferentes en Freud de “Lo siniestro” y de “Inhibición, síntoma y angustia”, es de esta manera que Lacan tiene otra posibilidad, la posibilidad de reunir estas cuestiones y es así que encuentra una vía para lo que va a ser su propio invento o descubrimiento relativo al objeto de la angustia que es lo que se llama – y de lo que ustedes habrán oído hablar - como objeto a. El objeto de la angustia (...). No, el no-sin, el objeto sin el cual no hay angustia, que no es lo mismo –me corrijo- que decir el objeto de la angustia y nos deslizamos fácilmente porque efectivamente lo que vamos a ver en el desarrollo que hagamos es que eso que Freud llama la señal de angustia, lo que se desencadena como señal de angustia eso está en relación con la presencia de este objeto, con la presencia de un objeto que es lo que Lacan va a llamar objeto a. Ven ustedes que entonces la angustia no se desencadenaría si no hubiera la presencia de un objeto que está más acá del objeto del narcisismo, del objeto de esa identificación narcisística del que hablábamos la clase pasada. Es el mismo esquema óptico el que seguimos usando (Señala en pizarra).
* Esquema óptico

De lo que situamos acá como i´(a), es decir lo que se corresponde con la imagen como imagen del yo en tanto esa imagen no es captable por el sujeto, que está acá, sino a través de este espejo al que Lacan le pone la letra A mayúscula porque es la A de Autre, ¿no?. Otro pero el gran Otro, el Otro con mayúscula y para no decir con mayúscula podemos decir el gran Otro, que es esa función simbólica que cumple el lenguaje en toda aprehensión imaginaria que se ponga en juego. Pero ahora lo vemos de esta manera, vemos que solamente tenemos en cuenta el hecho de que no es de una manera, ustedes ven acá que no es de una manera (...). Decía yo la clase pasada que Lacan nos dice que el objeto del deseo no es visible para el sujeto, no es algo que está en el campo de lo visible. Quiere decir que es algo que está de alguna manera fuera del alcance de lo que puede ver. Si nosotros situamos a a como el objeto del deseo, esto para el sujeto que está aquí no es visible y donde aparece lo que tiene que ver con esta imagen del cuerpo - y eso es lo que tiene el esquema de utilidad - lo que el sujeto capta, que también les decía la clase pasada, es lo que tiene que ver con la imagen, con lo que es aquél florero, pero con nada ahí arriba. Es decir que esto que está escrito como (- ?) es lo que corresponde con una falta que no tiene imagen. Una de las cosas que dije - sobre el final de la clase en la clase pasada-es que no hay imagen de una falta, que la falta no es imaginarizable como tal. Y vamos a decir que una manera de imaginarizar la falta es lo siniestro. Lo siniestro, vamos a decirlo de esta manera, es una cierta forma en que la falta que no es imaginarizable se imaginariza. Pero vamos despacito con esta cuestión. Aquí lo que es el (- ?) es lo que Lacan le va a llamar una reserva libidinal, una reserva narcisista, algo que está ligado a lo mas profundo y autoerótico del narcisismo - a nivel del contenido del florero en cuestión - algo en el orden de lo autoerótico, algo en el orden de lo radicalmente narcisista e introvertido, si ustedes quieren, se puede usar este término. Incluso Lacan, como les decía, habla de un goce que pone entre comillas éste término pero no deja de tener su interés, un goce autista está en relación con esto. Pero esta misma reserva libidinal es lo que intervendrá como instrumento - vamos a prestar mucha atención - instrumento en la relación con el otro, instrumento en la relación con el semejante. Es decir con el Otro a partir de esta imagen del semejante. Hay una salida del espejo. Hablamos de la constitución de la imagen del yo a través de la imagen en el espejo, esto tiene una salida, un desplazamiento y una exteriorización respecto de la imagen del semejante. Es la imagen del semejante que va a venir al lugar en que antes estaba la imagen especular, la imagen del yo. Para el niño, el del otro niño que más o menos presenta la misma estatura, en el sentido de imagen de estatua, de altura, de imagen del cuerpo. O sea que el semejante, el pequeño otro –vamos a llamar al semejante pequeño otro que distinguimos del gran Otro que antes señalé en el esquema óptico – el pequeño otro viene a sustituirse a la imagen especular. Entonces esta reserva libidinal sirve de instrumento en esa relación con el otro, con ese otro constituido a partir de la imagen del semejante, de mi semejante. Y Lacan dice acá “...Con ese otro que perfilará con su forma y con sus normas – lo que decía respecto de la estatura, la estatua – con su forma y sus normas la imagen del cuerpo en su función seductora sobre aquél que es el partenaire sexual”. Se ve esta relación entre la imagen del semejante que viene al lugar de la imagen narcisista, pero cuando es la imagen del semejante esto va de alguna manera a perfilar con la forma y con sus normas, dice, “...la imagen del cuerpo en su función seductora”. O sea que si hay algo que tiene que ver en el narcisismo con la función seductora, con la capacidad – vamos a decirlo ahora respecto del sujeto antes de hablar del partenaire - tiene que ver con esa (...). Freud en “Introducción al narcisismo” si ustedes lo han leído habrán visto que para caracterizar el narcisismo cuando busca ejemplos de lo que tiene que ver con el cuerpo como narcisista habla de la atracción seductora, es decir de la atracción que ejerce respecto del propio narcisismo el narcisismo del otro, que puede ser el narcisismo de la histérica o el narcisismo de algún animal que nos preste su imagen para el narcisismo, que en general es un felino, que parece poder prescindir de cualquier otro. Pero hay algo que tiene que ver con la forma en el sentido de la capacidad de seducción y Lacan se adelanta un poco, digamos así, y dice “...pone en juego la función seductora sobre aquél que es el partenaire sexual”. Esto es algo de lo que se va a derivar toda la relación que se pueda establecer entre el narcisismo y seducción que no es – lo vamos a ver cuando veamos algunos ejemplos en la obra de Hoffmann - que no es en última instancia ajeno al fenómeno de lo siniestro. Que no deja de ser algo que pueda convertirse, esa función seductora, en algo que coincide con lo siniestro. El ejemplo de esto es “La cabeza de medusa”. Lo que es medusante es al mismo tiempo lo que es envolvente y lo que es envolvente puede ser al mismo tiempo lo que es seductor, o hay casos en donde lo que es envolvente se adelanta como envolvente y produce un rechazo, lo que es esa acción que puede ser una acción medusante. Por eso decía que esta cuestión de la seducción confina en algún punto, y en más de algún punto, con lo siniestro, de la misma manera que confina en algún punto con lo que tiene que ver con toda esta cuestión del doble. Con lo que tiene que ver con el doble se ve un poquito mejor, me parece, qué es lo que tiene que ver con la imagen del doble, con el doble de la imagen del yo, porque no es el doble narcisista sino el doble del doble lo que está en juego en la imagen del doble. Es decir cuando se produce de hecho cierto encuentro inesperado con la propia imagen como si fuera la imagen de otro. Como le sucede a Freud en ese ejemplo que él relata cuando en el vagón dormitorio del tren en el que viaja cree ver entrar a una persona y la persona con la que se encuentra es su imagen en el espejo y él ha visto que alguien entraba cuando era él el que estaba entrando al baño de su camarote en el tren. Ven ustedes que en ese caso hay un clivaje, una división que no se trata simplemente de la imagen narcisista sino de una imagen de la imagen, por eso digo en este sentido de un doble del doble. Bueno, esta cuestión del doble por supuesto es en un sentido simple si no lo consideramos en este fenómeno que puede ser siniestro. Efectivamente puede ser experimentado sin que tenga el carácter de siniestro. Yo recuerdo el ejemplo que una vez nos contó un amigo que le había sucedido ir por la calle y ver adelante suyo a un coche en el que supuestamente iba manejando su mujer cuando quien iba manejando el coche era él y por lo tanto su mujer no podía ser quien manejara el mismos coche de adelante, ¿se dan cuenta?, porque había un solo coche. El de adelante podría ser un coche del mismo modelo, pero nunca podría ser el coche de él manejado por su mujer porque era él quien estaba manejando el coche. No recuerdo que este amigo haya dicho que esto le hubiera hecho un efecto más que extraño, más que de enorme extrañeza, sin llegar a producirse ese efecto de siniestro. Por lo tanto siempre las condiciones para que algo se produzca como siniestro es algo que es precisamente lo que Freud trata de precisar a ver qué cosa responde – dice Freud en el articulo de “Lo siniestro” - qué cosa responde a lo que es todo el significado que él ha buscado por todos lados del término siniestro, qué cosa efectivamente responde a ese ejemplo. Por otra parte la imagen del doble en un sentido simple es algo que ya está dado en Narciso. El propio mito de Narciso ya pone en juego la imagen del doble. Pero aquí, cuando se trata del espejo (...), bueno, es también la cuestión de Narciso la que está en juego cuando se trata del espejo, pero cuando se trata de la función de la seducción tan claramente puesta en juego, como Lacan la pone en juego aquí, es la función de Eros lo que está en juego. Y fíjense que a raíz de un articulo que leí de Jean Allouch, me aporta ese articulo - que tiene un objetivo diferente al que tenemos acá de todas maneras, objetivo que no sé si realmente el articulo cumple pero tiene otro objetivo (...). No importa. El asunto es que él viene a hablar, y esto es muy interesante, del mito de Eros en relación a su hermano, su hermano Anteros. Anteros es en el mito el hijo de Afrodita y Ares y hermano que le es dado a Eros para que no esté solito, como suele decir la gente (risas). Como se suele decir, le damos un hermano para que no esté solito (risas).
Comentario: Como si no le gustara estar solito.
Anabel Salafia: Exactamente, dando por sentado que a él no le gusta estar solito le dan el hermanito, o sea Anteros con el que se desarrolla toda esta relación de seducción recíproca. Lo cual implica también el hecho de que Eros y Anteros sean enemigos aparte de esto que tiene que ver con la reciproca o cuasi-reciproca seducción entre uno y el otro.Lacan no se refiere en ningún momento a Anteros pero en el momento en que está hablando aquí de esto que antes les leía respecto de la cuestión del semejante, lo que nos muestra y por lo que me interesó traer esta referencia a este mito es el hecho de que el semejante - cuando estamos hablando en este nivel que corresponde a la imagen del cuerpo y a la función seductora de la imagen del cuerpo - es y no es otro. Le llamamos el pequeño otro pero se entiende que la alteridad, lo que seria una real, una verdadera alteridad, lo que hace que el Otro sea otro no está allí constituida. Digamos en este sentido que el fenómeno de lo siniestro es lo opuesto a la alteridad y efectivamente esto que haría del Otro, otro y esto que hace del Otro, otro, esto que tiene que ver con la alteridad es también – vamos a ver pero no ahora que estamos viendo esto - una función relativa al objeto a. Pero bueno, había entonces dicho para entrar en esta cuestión de lo siniestro la clase pasada que la cuestión es precisamente que encima de este florero no hay nada, no haya nada. Algo que incluso puede directamente, que Lacan en un momento lo hace así, escribirse con el signo de un menos. Se entiende que hice una referencia al (- ?) como reserva libidinal, con la función que después va a tener de instrumento, con la función que tiene del narcisismo profundo, etcétera, etcétera, y ahora vuelvo a la cuestión del (- ?). Teníamos esta función de instrumento que tiene el (- ?) pero para que (- ?) funcione justamente con esta función de instrumento es una negativización del falo lo que está en juego. Quiere decir el falo es puesto en un signo menos. Se acuerdan que también dije la clase pasada, casi me olvido en todo caso de recordárselos, que el falo no entra en la imagen en la espejo. No entra el falo, no entra el sexo en lo que tiene que ver con la imagen en el espejo. Quiere decir, eso queda fuera y es también en ese sentido que se constituye esa reserva libidinal, porque esto no entra en la imagen en el espejo. Muy bien, entonces esto se traduce en una negativización del falo que es (-?) minúscula, como está escrito ahí. Estas son las letras del álgebra de Lacan que poco a poco vamos introduciendo y que vamos precisando qué es lo que está en juego. i(a): i, una identificación narcisista y a el objeto. No el objeto a sino el objeto de esa identificación narcisista, digamos la imagen del pequeño otro o, si ustedes quieren, la imagen del semejante: i(a). Es una función cuyo argumento es a - el objeto -, pero el objeto del narcisismo, no lo que llamamos el objeto a, lo que es el objeto del deseo que no es visible para el sujeto. No eso sino i(a). Bueno, eso forma parte del álgebra lacaniana igual que (- ?). Las cosas tienen que poder escribirse, hay que encontrar una escritura para lo que se va trabajando. Es eso lo que Lacan introduce y lo que es fundamental, absolutamente fundamental en el discurso de Lacan. Lo que Lacan introduce como algo de capital importancia es eso, es la necesidad de una escritura, la necesidad de construir un álgebra con la que sea posible manejarse y con la que sea posible entenderse cuando se habla. Si son todas palabras llega un momento en que es muy difícil entenderse. Pese al álgebra de Lacan sigue siendo muy difícil entenderse cuando se habla de algo, que varios psicoanalistas se entiendan respecto del concepto que tienen de tal concepto o de tal cuestión, salvo las cosas fundamentales, las cuestiones básicas. Pero cuando no se trata de cuestiones tan elementales y más complejas, aún con el álgebra (...), pero esta es la función que tiene el álgebra de Lacan.Decía, entonces el (- ?) es una negativización del falo que se corresponde con esto de que el sexo no entra en la imagen especular y que hace también a la función del objeto parcial, de lo que vamos a ver cuál es esa relación entre el objeto parcial y el objeto a de Lacan.Esa negativización del falo quiere decir que la condición de esa reserva libidinal, que tiene aspectos diferentes de la negativización del falo, pero hay también una reserva cuando me privo por ejemplo de decir algo que significaría para mi un cierto goce respecto del otro. Por ejemplo, cuando alguien se priva de gozar al otro a través de algo que puede decir o que puede callar y en cambio tendría que decir, constituye una reserva libidinal que va a transformarse para el sujeto en la ganancia de una posibilidad que antes de esa privación no tenia. Es decir que hay un cierto sentido semejante al que le damos a la palabra de “tener reserva”, “tener en reserva” alguna cosa. Es decir, no irse de boca o lo que podríamos entender como no hablar de más, o el hablar de más, tiene que ver con esa función que, fíjense, está muy en relación con el falo. Es decir que hay una cierta correlación también entre el hecho de que aparezca algo en el lugar donde no debe aparecer, como decíamos en la clase pasada, y algo se produzca, es decir que algo aparezca como a aquí - a debe estar allá, ¿se entiende?. Lo oculto que se manifiesta y no se debe manifestar, como decía Schelling como definición de lo siniestro. Entonces que a aparezca aquí es lo que Lacan utiliza para poder en juego esa (...) y dice entonces esto que yo les decía la clase pasada que si algo aparece en el lugar de la falta, la falta, falta. O el apoyo de la falta, falta. Esto es una función muy importante que no se limita al imaginario del sujeto el hecho de que pueda no tener apoyo la falta a la falta. Pueda faltarle el apoyo es una manera de decirlo, pero el hecho es que la falta falte. Yo di algunos ejemplos de esto. Los mejores ejemplos de falta de la falta; me parece a mí, es cuestión de conversar un poco esto; se traducen en lo que se llama la manía. Las manías, vamos a decir, como síntoma son siempre el correlato de una falta de la falta. Lo vamos a ver en un ejemplo de una analista, un ejemplo que Lacan comenta en algún momento de una analista que tiene una paciente cleptómana. La cleptomanía, la clepto es una manía digamos así, y es una manía muy interesante. ¿Por qué?, porque precisamente presenta el interrogante de qué función cumple ese objeto del cual el sujeto se apodera no por algún tipo de necesidad; por ningún tipo de necesidad. Es una compulsión, el sujeto no puede dejar de hacerlo pero el objeto puede ser cualquiera, cualquier cosa, algo que esté precisamente a la mano y que se hace desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. El carterista se encuentra cerca de la cuestión pero no es un cleptómano. ¿Por qué el carterista no es un cleptómano?, porque hay un interés que es la cuestión del dinero.
Verónica Cohen: Porque es su trabajo (risas)
Anabel Salafia: Acá Verónica Cohen dice porque es su trabajo. Claro, lo hace seriamente (risas). Porque lo hace muy en serio efectivamente es su trabajo. En cambio la cuestión del cleptómano ese objeto tiene una relación con algo que se corresponde con una falta en el sujeto de la cual él no dispone, ¿si?.. Tiene que ver con algo que para el sujeto es una falta, es su falta, vamos a decir así, mientras que él de esa falta no dispone. Es decir no puede decir que le falta.
Comentario: A ver si entendí. La escena del acto de tomar..., en realidad el acto es el objeto, que sería justamente para poder cubrir esa falta que no dispone.
Anabel Salafia: Sí, sí. Parece una paradoja. Entiendo que el concepto no es fácil. Es decir, ¿qué tiene el sujeto?, ¿qué le es propio?, ¿qué es propio de su singularidad como sujeto?, una falta. Hay una falta que le es propia, que incluso es anterior a su nacimiento como sujeto y que le corresponde, vamos a decir así. Esa falta, que algo se la haga faltar, que algo se la haga faltar, esa falta le falta y se establece esa relación entre lo que es la cleptomanía, el apoderarse del objeto, el hacerlo desaparecer, como significación de la falta, es decir de que hay en la estructura una falta de la falta. Es algo que puede relacionarse con el deseo de los padres. Es algo que por ejemplo es un síntoma, la cleptomanía, más que frecuente en los niños adoptivos, ¿no es cierto?..
Comentario: Sí.
Anabel Salafia: La bulimia y la cleptomanía son síntomas pero es excepción si un niño adoptivo no es cleptómano y/o bulímico, ¿no es cierto?.. Muchas veces las dos cosas, pero la cleptomanía es algo que no falla en este sentido. Quiere decir que el mismo hecho de este rechazo sufrido en lo que tiene que ver con los padres y particularmente en lo que tiene que ver con la madre, constituye básicamente y estructuralmente una falta de la falta con la cual este síntoma va a ponerse... (Fin lado A)... cosa que puedan hacer los padres adoptivos como demostración amorosa o lo que fuere, que subsane esta cuestión de esta falta que falta. Es algo que a veces puede resolverse efectivamente en el tratamiento de estos chicos donde se puede hacer jugar ese significante de la mamá de una determinada manera hasta que alcance el carácter de reconocimiento de que la mamá de cada uno es “su” mamá, y esto para todos, no para los adoptivos nada más, ¿no?, y eso mismo es falta para cualquiera. ¿Se entiende?.. Si el analista tiene el concepto de que eso es falta para cualquier sujeto, que la diferencia entre “su” mamá, ese objeto - la mamá de cada uno - , la diferencia respecto de “La” madre es siempre una diferencia considerable...
Comentario: Ah!, “La” mamá con la suya.
Anabel Salafia: Claro, exactamente. La mamá, el objeto, su mamá, respecto de “La” madre es una diferencia en general muy grande (risas). Bromeo pero quiero decir, efectivamente es un objeto y la diferencia con “La” madre es una diferencia (...). Es decir que en ese sentido la madre de cualquiera es la madre adoptiva respecto de lo que...
Comentario: De lo que te tocó.
Anabel Salafia: Lo que te tocó dicen por acá, efectivamente. Es lo mismo que lo que plantea Freud cuando plantea la diferencia entre el placer obtenido y el placer esperado, es el mismo tipo de diferencia que está en juego. Hago un poco esta digresión porque me parece que da la posibilidad de ver cómo podría en el análisis de un niño adoptivo resolverse la cuestión. Ciertas cosas que son en este sentido muy interesante y que indudablemente son complejas. Pero bueno, este ejemplo de las manías sirve muy bien para dar cuenta de la función de este objeto que es falta que es el objeto a. Es el objeto falta, es la falta de objeto, es el objeto falta, y si algo viene a ese lugar (...). Lacan cuando dice esto dice que ahí hay algo, cualquier cosa que aparezca ahí. ¿Qué quiere decir cualquier cosa?, cualquier cosa puede ser, por ejemplo yo la vez pasada hablaba de un ejemplo de falta de la falta, de un sujeto a quién de niño el padre lo hacia testigo, testigo quiere decir mártir también.
Comentario: ¿Quiere decir qué?
Anabel Salafia: Mártir. En griego la palabra testigo y mártir son la misma palabra. Bueno, como testigo de sus relaciones con otra mujer, etcétera, ya di el ejemplo la vez pasada y creo que estaban la mayor parte de ustedes, es decir yo lo que señalaba como una desproporción también inherente a la falta de la falta es otro punto. Y entonces ¿en qué se traduce esto?, dije que esto se traducía en una fobia muy grande. Pero esta cuestión de la falta de la falta como traducción directa por ejemplo, ¿en qué se traduce?.. Por ejemplo se traduce en una especie de alucinación que no llega exactamente a ser una alucinación, por la que este sujeto siendo un púber, no recuerdo muy bien pero algo por el estilo, ve en su madre un pene. ¿Se entiende?.. Algo que aparece donde no debería aparecer y eso sí tiene una función de siniestro en este caso. Esto efectivamente es algo que puede fantasearse, puede aparecer en los sueños, etcétera, pero si el sujeto, el niño en este caso, el púber, ve en una circunstancia justamente en que la madre acaba de pasar por una operación, se entiende que eso evoca inmediatamente la castración, y él va a visitarla y la sábana está corrida y algo del vientre o el bajo vientre de la madre que está como semi descubierto y él ve allí, le aparece allí con toda claridad un pene. Ven la traducción de la falta de la falta en ese efecto de lo siniestro. Es un buen ejemplo que no pude completar el otro día.Entonces esta cuestión de lo siniestro es algo que tiene que ver con el Unheim. El Unheim, lo siniestro. Lo siniestro si nosotros lo decimos en castellano o incluso en latín - lo ominoso en castellano que viene del “omen - ominis” en latín - y que en realidad tiene el significado, es muy interesante o al menos a mi entender lo es, tiene el significado de significar un anuncio de algo malo.
Verónica Cohen: Sería lo sombrío.
Anabel Salafia: Sí.
Verónica Cohen: ¿La palabra no es lo sombrío en latín?
Anabel Salafia: No, no. El significado de “omen - ominis”, ominoso, lo que va a dar lo ominoso como lo siniestro es la mala noticia, es el mal presagio. Mientras que al mismo tiempo es interesante el término siniestro mismo, porque el término “siniestro” quiere decir lo que viene de la izquierda. La señal que viene, viene de la izquierda, luego la izquierda es lo malo (risas). Pero de todas maneras la palabra izquierda es lo que se llama un halitote. Quiere decir, hay palabras que son reemplazadas por otras palabras. Izquierda sustituye en realidad a la palabra siniestro en castellano y es una palabra que está sacada, ezquerra, del vasco, una lengua totalmente ajena a todas las lenguas, porque el vasco es una lengua ajena a todas las lenguas que no es de origen indoeuropeo. “Esquerr”, del vasco, da origen a “izquierda” para sustituir a lo que ya se convierte como en ominoso mismo de la palabra siniestro.
Osvaldo Arribas: Lo interesante también es que en el espejo la diestra se vuelve siniestra.
Anabel Salafia: Exactamente. Claro, lo que es derecho en el espejo resulta invertido y se vuelve izquierdo. Y en alemán el Unheim o Unheimlichkeit que tiene esta significación sumamente compleja a nivel de la significación, no a nivel de la etimología - o tal vez también a nivel de la etimología - pero sobre todo a nivel del significado y a nivel del uso porque como Freud lo dice, es algo que llega a tener el significado de extraño y familiar al mismo tiempo. Con respecto a esto que estábamos viendo Heim: la casa; house en inglés. El hogar, la casa. Respecto a esto Lacan dice entonces “la casa del hombre”, “Heim, la casa del hombre”. Y respecto a esto hay un párrafo con el que también quiero ser textual porque es irreproducible, salvo que se reprodujera de memoria, pero podemos abrirlo a partir de que lo leemos. Voy a leerlo directamente. Es un párrafo del Seminario de “La angustia” de la clase IV cuando Lacan está hablando de esta cuestión del Heim. Dice, “...Ahí está la casa del hombre. Denle a esta palabra “casa” las resonancias que quieran, comprendidas las astrológicas. El hombre encuentra su casa en un punto situado en el Otro - en el gran Otro - más allá de la imagen de la imagen de la que estamos hechos”. Creo que más allá de lo que hemos visto como imagen e imagen especular en el Otro, a nivel del gran Otro lo que es el lenguaje, “...el hombre encuentra su casa en un punto situado en el Otro más allá de la imagen de la que estamos hechos y ese sitio representa la ausencia en la que estamos. Suponiendo, lo que sucede, que ella se revele por lo que es – es decir que la ausencia se revele por lo que es, ¿no es cierto? – la presencia en otra parte que constituye a ese sitio como ausencia”. O sea, “...que se revele como lo que es, la presencia en otra parte que constituye a ese sitio como ausencia. Entonces ella – la presencia – es la reina del juego”.Entonces esa presencia que se corresponde con una ausencia, una ausencia de la que estamos hechos. ¿Por qué dice una ausencia de la que estamos hechos?, supongo que por muchas cosas, pero en lo más inmediato porque nuestra presencia no se sostiene sino en relación a la imagen especular, pero no estamos reducidos a ser la imagen que tenemos de nosotros. Es decir está el Otro. El Otro donde el Otro es mi inconsciente. Es el otro lugar donde estoy y esto juega una relación presencia – ausencia, dice “...una presencia en otra parte...”.Esto tiene su interés porque hay emergencia de esta presencia en el imaginario de un sujeto cualquiera en cualquier momento, en momentos de duelo por ejemplo. Es decir en momentos de duelo en que el que duela piensa que la persona que murió, supongamos el padre - estoy recordando un ejemplo - va a presentarse en cualquier momento o esta ahí o camina detrás suyo cuando está por la calle, cosa que se aclara cuando esta persona dice “esto no me pasa cuando estoy en un lugar cerrado”, de lo que se deduce que no hay sombra, que no hay lugar a la sombra que es otra imagen del doble especular. Bueno, la sensación de la presencia de alguien en el lugar en que estoy y que me da miedo y que no se puede explicar qué es la sensación de esa presencia por ejemplo.Bueno, paremos aquí hoy. Escucho las preguntas que tengan, los comentarios, lo que sea.
Preguntas y comentarios
Enrique Banfi: Yo lo entendí de esta manera y si se puede ampliar. Cuando usted se refería a la falta de la falta en el caso del hijo adoptivo el delirio puede entrar en juego respecto de la madre y la falta de objeto falta en el objeto. Lo que no entendí es cómo ahí se jugaría la falta de la falta en ese caso.
Anabel Salafia: ¿En el caso del chico adoptivo?
Enrique Banfi: La falta de la falta, o sea, se refiere a la falta de la falta el objeto. ¿Por qué es la falta de la falta y si es así?
Anabel Salafia: Si, sí. El hecho de haber sido deseado...
Osvaldo Arribas: Es haber hecho falta.
Anabel Salafia: Claro, es haber hecho falta. El hecho de haber sido rechazado es no haber hecho falta, es no haber hecho falta de una manera completamente radical, aunque sea redundante decir completamente radical.
Adriana Hercman: Quería hacerte una pregunta respecto de esta acepción de lo siniestro como presagio, como anuncio, porque me quedé pensando como que hay distintas, digo de la literatura por ejemplo, ¿no?, como que me parece que se presenta de las dos maneras y no siempre aparece como la cuestión del presagio. Quizás es claro, pensaba en un cuento de ¿? por ejemplo en él esta cosa de puede aparecer entonces tenemos que estar acompañados o estas cuestiones, pero no por ejemplo en Hoffmann o William Wilson donde es una presencia que aparece sin ningún presagio, aparece cuando uno lo espera. Me llamaba la atención esto, como estas dos cuestiones de la aparición y la anticipación, o algo así; el presagio, el anuncio.
Anabel Salafia: Sí, puede tener que ver con el anuncio o el presagio. Bueno, algo que puede tener que ver con la función de la esfinge por ejemplo. Es algo que al mismo tiempo que interroga, anuncia; conlleva un anuncio. Pienso que está más cerca de eso el significado de lo ominoso.
Comentario: Me quedé pensando en esto que decías de los chicos adoptivos. Pensaba si en realidad esto no va generalizado en relación al deseo o al rechazo porque la maternidad (inaudible) pulsíón entonces desde ese lugar pensaba en...
Anabel Salafia: Que en cualquier otro caso podría haber...
Comentario: Claro, que no necesariamente tengan que ser adoptivos sino ese lugar que ocupa ese niño en relación al deseo de ese Otro, a esto me refería.
Anabel Salafia: Por supuesto. Yo solamente quería marcar un ejemplo en particular porque es susceptible de ser de una cierta universalización el niño adoptivo porque el niño adoptivo supuestamente es el que no ha hecho falta. Porque hay un rechazo se puede significar el ser dado en adopción como rechazo, pero puede haber sutilezas. Pero por supuesto, eso se refiere a algo muy relacionado con el haber hecho falta o no.
Comentario: Una pregunta. En relación a la falta en los niños adoptivos, el no haber sido falta para los padres biológicos y a su vez haber sido objeto que podría llegar a tapar la falta de los padres adoptivos. Es un problema.
Anabel Salafia: Exactamente, una excelente interpretación de la cuestión. No es un problema, son las dos cosas.Comentario: Pero es importante para el niño adoptivo.
Anabel Salafia: Por supuesto, claro que sí. Si, evidentemente la dificultad de ser otra cosa que un objeto que viene a tapar la falta más allá la cosa tan compleja que es el hecho de que muchas veces en la adopción justamente no hay ninguna falta que se ponga en juego respecto del niño. O sea que es muy pertinente esta aclaración, muy pertinente. Y muy útil. Gracias.El próximo viernes es 1 de Mayo y el siguiente viernes es el Congreso de Convergencia, el Congreso Internacional, de manera que estos dos vienes no vamos a tener clases. O sea que ustedes tienen todo el tiempo del mundo para lo que quieran (risas).