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10. Clase correspondiente al dia 7 de Agosto, Marta Nardi

Para entrar al discurso del psicoanálisis. Curso 2009La angustia y `su´ objeto en la dirección del análisis
Clase 7 Agosto
Marta Nardi: Vamos a comenzar. Es un tano difícil decir que clase voy a tomar porque la cuestión de la perversión está presente a lo largo de muchas clases.

Entonces voy air diciendo paso a paso que clase tomo. En la clase III, Lacan dice “hay el mundo”, un mundo que va a ser construido por la intervención del significante. Dijimos en la clase anterior que de ese mundo, o mejor dicho en ese mundo y en un segundo tiempo hay una escena y acá la construcción de la escena es sumamente importante. Hay un mundo porque hay intervención del significante y la escena cumple la función de decir lo que no se puede decir. Estoy retomando lo que veíamos en la última reunión. Pero no se puede decir, otra vez acá hay cuestiones que se trabajaron en el seminario anterior, no se puede decir no porque alguien lo prohíba, no se puede decir porque la ley de funcionamiento del significante implica que no todo es posible de significar. Hay algo que queda fuera de la significación y a eso que queda fuera de la significación lo vamos a llamar objeto a. Queda fuera de la significación pero es la condición de posibilidad del armado de la escena. Queda fuera de la significación: en dos dimensiones, fuera del significante y vamos a decir en este momento, queda fuera de la imagen especular. ¿Por qué es importante esta cuestión de la escena? Ahí en la clase III Lacan va a retomar algo que ya trabajó en otros seminarios que es la escena dentro de la escena, que es otro momento de la escena, a través del personaje por excelencia que es Hamlet. Ustedes recuerdan más o menos la trama de esta tragedia. Esta cuestión de que se le plantea al persona en el sentido del pedido del fantasma de su padre que vengue su asesinato; tiene que matar a su tío Claudio que se supone es el que lo mató a él y se casó con la madre; no se decide y no se decide y no se decide. La obra está sostenida en esta dilación del acto. En un momento él hace venir a los actores y se juega una escena donde se reproduce en esa escena la manera como Hamlet padre fue asesinado, que fue a través de verterle el veneno en la oreja. Hay quien dice, estudiosos del tema, que el personaje del asesino está vestido igual que Hamlet hijo, con lo cual se podría decir...
Verónica Cohen: Los mismos colores.
Marta Nardi: Los mismos colores acota acá Verónica Cohen, con lo cual se podría decir que estamos en presencia de una identificación. La escena tiene este poder de facilitar la identificación, de posibilitar la identificación. Sabemos que esto no es suficiente para el acto, para el acto en sentido estricto. Ustedes recuerden que después del juego de los actores donde él ve que Claudio está conmovido se dirige creo que al dormitorio de la madre y ve a Claudio rezando y uno dice, es la oportunidad; pero dice no, de ninguna manera porque no lo voy a matar en el momento en que está en paz con Dios. Es necesario otro movimiento, otra escena, que es la última escena, la del cementerio, donde hay la identificación a Laertes y realiza el duelo por la muerte de Ofelia – no me voy a centrar en esto pero ustedes recuerdan que él salta a la tumba, se supone que abraza el cadáver de Ofelia - es necesario este momento para que culmine todo este proceso de identificación Una vez cumplido esto se desencadena el acto que en este caso consiste en matar a más de uno Claudio incluido. El acto no es matar a nadie, no necesariamente, podría haber hecho un acto diciendo de esto no me ocupo más, eso también es un acto. Quiero decir que la escena - y ahora ya podemos ir agregando, si ponemos identificación, ya vamos hablando de escena fantasmática - esta escena es la que va a ser cuestionada y la que se va a conmover en el transcurso de un análisis porque va en contra de lo que es el acto, el acto de cada sujeto. Pero tiene esta importancia esta escena porque podrá parecernos muy ficcional, todo lo que ustedes quieran, pero con esto es con lo que nos movemos en el mundo, el fantasma es lo que nos dirige y nos ordena dentro de este mundo. Y mientras la escena se mantenga, la escena fantasmática se mantenga - estamos hablando de las neurosis - se mantenga en el neurótico, el neurótico va a estar totalmente equilibrado, tranquilo, por más que se queje, que lo castiguen - porque “pegan a un niño” es un fantasma fundamental - por más que tenga las vicisitudes que tenga en esta vida, mientras tenga ordenada esta escena el neurótico está equilibrado. El fantasma opera, la escena fantasmática opera como defensa frente a la angustia.Y esto es importante porque nos va a ir llevando de a poco a establecer la diferencia entre el fantasma en las perversiones, las fantasías perversas que tiene todo neurótico, y la perversión como estructura. Vamos a ir trabajando sadismo - masoquismo porque es lo que trabaja fundamentalmente Lacan en el Seminario, pero considerándolo como perversión. No la cuestión del masoquismo primario erógeno de todo sujeto o los aspectos sádicos que cada cual tiene o el masoquismo secundario, sino vamos a tratar de ir delimitando ese campo tan difícil a veces de cernir que es el campo de las perversiones. Difícil de cernir porque no es frecuente que un perverso, por las condiciones de estructura, acceda a un análisis, acceda a analizarse, esto es a veces es difícil.Yo les puse acá lo que hemos trabajado en relación a la división del sujeto. Les puse un esquema, que es este, donde podemos leer el fantasma en la neurosis:
A
S a S
Fantasma en la neurosis
Y aquél que correspondería al fantasma en la perversión: A
a S
Fantasma en la perversión
Ahora vamos a ir especificándolos. Son esquemas instrumentales, no tienen el peso del esquema del espejo, podemos ir variándolos e ir haciendo lo que a nosotros nos parezca con estos esquemas. Habíamos colocado la angustia en relación a la sensación del deseo del Otro. Hay una frase de Lacan que me gustó mucho, se las voy a leer, es de la clase IV. “...Para expresarlo de manera suficientemente humorística diré que ( S ? a), S leído acá como deseo de a, fórmula del fantasma, eso puede traducirse en esta perspectiva, que el Otro se desvanece , se pasma, diré, ante ese objeto que soy, deducción hecha que yo me veo”. ¿Qué quiere decir esto? Quiero decir, el neurótico siempre tiene esta tendencia a ofrecerse como objeto al Otro. ¿Qué quiere decir?, ofrece su castración tomada como objeto al Otro, a la demanda del Otro, porque siempre tiene esta confusión entre demanda y deseo del Otro. Lo ofrece primero a condición que el Otro lo vea, entonces ahí no hay angustia. Esto que vemos (en el esquema la barra) que es el espejo es lo que me devuelve el Otro, es la imagen que me devuelve el Otro, es el espejo y es el lenguaje. Yo me ofrezco y no tengo angustia mientras el Otro me devuelva una imagen. Si el Otro no me devuelve una imagen es la experiencia de la mantis religiosa, que decíamos unas clases atrás, hay un lugar de máxima angustia porque no me reflejo, no me reflejo en el Otro. No tengo imagen en el Otro y si no tengo imagen en el Otro no tengo imagen especular, no se dónde estoy ni quién soy. Corro el peligro seriamente de confundirme y de pensar que evidentemente yo soy el objeto que el Otro desea, y si yo soy el objeto que el Otro desea quiere decir que no hay enigma del deseo del Otro. Efectivamente, si pudiera caer en esa confusión de que yo soy ese objeto que el Otro desea, quiero decir que no falta, quiero decir que no hay lugar a la falta. Falta la falta, angustia. Esta falta en al campo del Otro la vamos a escribir, esta escritura ustedes ya la conocen, la vamos a escribir de esta manera: S (A)
Que quiere decir, si yo trabajo en el campo del deseo y hablo del significante del deseo, esto lo voy a leer en el campo del Otro: función de la falta; hay un significante que no hay, vamos a decirlo de esta manera. No es que le falte un significante que sería necesario agregar, sino que la legalidad de la cadena significante es que hay un significante que ordena la cadena pero que no está. A ese significante lo llamamos falo.Hay otra manera de leer esto que me interesa y es en relación al objeto: A
S S a (esquema: a)
Esta escritura de acá fíjense que corresponde a esta:
A S S A (esquema: b) a
Esta es la escritura de la división que figura en la clase III. Esta escritura de la función del sujeto y de la producción del objeto a tiene tres versiones a lo largo del Seminario. Esta es la que estuvimos trabajando hasta ahora bajo la forma, cuántas veces entra un sujeto en el campo del Otro y dijimos – voy rápido en esto porque ya lo trabajamos- un número impar de veces. Hay un resto. Este resto es el objeto a. Lacan agrega - en la clase XII - campo del Otro, ( del lado de la barra donde está A) y mi campo (del lado de la barra donde está S) (Estamos en el esquema b)¿Cómo lo voy a leer ahora?. Es esto, el fantasma, las letras a y S barrado queda en tanto neurótico en el campo del Otro. Del lado mío queda algún tipo de sujeto que por ahora lo vamos a escribir así: S (ahora me estoy centrando en el esquema a)
Para el neurótico todo su fantasma está en el campo del Otro. Esto lo podemos escribir también, no está escrito así pero lo podemos escribir así porque también hay una vertiente imaginaria en el fantasma, un campo de identificación:
S i (a)
Ahora bien, si acá hay una identificación a un objeto y teniendo en cuenta que el objeto “no hay” y si hay si se presentifica de alguna manera hay angustia porque falta la falta ¿cómo es que no se angustia el neurótico mientras se mantenga el fantasma?, porque está en el lugar de objeto que no esY, dice Lacan - y usa un concepto que lo usa solamente en este Seminario y en el 13 - lo que pasa que es un a postizo. Lo dice en esta clase y en el 13, como si dijera no es un verdadero a, no es el objeto que ahora vamos a caracterizar como causa. Es un a postizo, si quieren una máscara, si quieren algo falso, hasta se podría decir irreal, pero cumple la función de la protección. Esto me protege. Estoy siempre en la clase IV, es la traducción de Rodríguez Ponte porque es distinta de la de Paidós y coincide con una de las versiones francesas, y no consulté más porque me parecía más que suficiente.
Comentario: Está al revés en la de Paidós me parece. (En referencia a los gráficos)
Marta Nardi: Acá hay una duda. Esta es la de Paidós, donde está al revés es en la versión que tenemos desgrabada. Yo les doy la versión que a mí me parece pertinente. Si hay diferencia en los grafos no es grave porque no es un grafo del peso que puede tener el esquema lambda, el grafo de la subversión del sujeto, etcétera. Es una manera de entender algo. Yo lo entiendo bien así, como se los estoy presentando. Si el Otro me mira y me devuelve el fantasma yo estoy tranquilo, como la mona pero tranquilo (risas). Y sí, porque acuérdense que siempre la angustia va a surgir...
Comentario: El a postizo puede ser una mona
Marta Nardi: Bueno, el a postizo puede ser una mona también, claro, puede ser cualquier cosa. Si cuando yo miro se me devuelve esta imagen, está bien, el problema es cuando no me devuelven una imagen. El problema es cuando aparece ese nada que es el objeto causa, ahí viene la angustia; lo que no debería aparecer. Dijimos, la escena me defiende del a, pero el a siempre está pugnando por subir a la escena. Esto es un poco esquemático, tenemos bastantes clases para trabajar la función del a causa, lo va a trabajar a lo largo del Seminario de mil maneras distintas. Yo necesito introducir esto por la frase que les voy a leer. “...Un fantasma enteramente situado en el lugar del Otro, tomado el apoyo sobre algo que – el fantasma en la neurosis – tomado el apoyo sobre algo que si se lo encuentra va a presentarse como perversión”. O sea, que la diferencia es sutil. Dice, yo tomo el apoyo en algo y si se presenta ese algo –digo, en la neurosis no se presenta - si se presenta es perversión. Vamos a ver qué es ese algo.Lacan está tratando de despejar el campo de la perversión y va a ubicar el campo de la perversión en relación al goce del Otro. No quiere decir que el perverso no tenga deseo pero su deseo aparece como una voluntad de goce - esto por ahí lo trabajamos más finamente en la próxima reunión - se presenta como una voluntad de goce. Entonces, si el neurótico está en relación al deseo del Otro, en la perversión podemos ubicarlo más en relación al goce del Otro, de la manera que lo vamos a especificar porque no son diferencias tan tajantes, ¿verdad?. A veces en la práctica se puede llegar a confundir estas cuestiones. Lo que sí sabemos hasta ahora es que el deseo está en relación a la castración. El deseo siempre tiene una legalidad, responde a una ley. Dijimos, el deseo no tiene una ley propia pero responde a la ley del significante que es discontinuidad y corte, esas, entre otras, leyes del significante. Y sabemos que este goce del Otro que Lacan más adelante va a decir inexiste, es decir no existe, aparece para el hablante como el lugar de lo ilimitado. Habíamos puesto el ejemplo de las pesadillas. ¿Por qué una pesadilla es una pesadilla?, porque no se termina nunca, un sueño terrible puede ser sólo un sueño terrible, pero es un sueño, pero la pesadilla no se termina nunca. Este efecto de pesadilla, si ustedes trabajan “Los Elixires del Diablo” en relación a la imagen especular y al efecto del doble y a la pesadilla, a esa imagen en que no cesa de aparecer, van a ver que por ahí toman más la lógica del texto.Entonces, cuando estoy en este campo de lo ilimitado estoy en el campo del goce del Otro, que no existe. ¿Y por qué digo que no existe?. Porque fíjense, Lacan más adelante va a poner - yo me adelanto un poco -, acá el goce, primer nivel goce. (Esquema b)Lo que yo estoy diciendo es que si alguien es producido como objeto a quiero decir que hay un goce que ya no está en el campo del Otro, que ha caído del campo del Otro. Vamos a suponer que en este campo tenemos goce, no sólo deseo, estamos en el goce. En este campo del goce si hay producción de un hablante, de alguien que existe, que habla, que piensa, que siente, etcétera, ya por el hecho de nacer hay una pérdida de goce. Esto es un momento lógico, hipotético, teórico. Es necesario para mi teoría calcular que hay un goce del Otro. Lacan va a decir más adelante, tomando estas cosas que trabaja en esta clase, cuando dice en la clase III el a es el único testimonio que tengo del Otro, de que hubo algún Otro del que estoy separado…
Comentario: La alteridad
Marta Nardi: La alteridad del Otro. Esto lo toma en “Encore” después y este campo del Otro vaciado de todo goce, limpio de goce, está vacío de goce, esto lo trabaja en el Seminario 16 y partiendo de esto le da otra vuelta ala cuestión de la perversión, pero ya lo está diciendo acá si seguimos esta lógica. Si yo hablo, existo, pienso, etcétera, etcétera, el goce del Otro inexiste. Si yo me callo lo que quiero decir cuando lo puedo decir, el goce del Otro lo invento en ese momento. Por eso cuanto más se renuncia, cuanto más el hablante renuncia a su posición subjetiva, dicho en términos más amplios, más fácil es que forme parte de la escena perversa sin ser un perverso, más fácil es ser tomado en el juego de la escena perversa, que ahora vamos caracterizar. Vamos a entrar ahora a la cuestión de la perversión pero primero les quiero contar lo que estuve leyendo que me pareció muy interesante y que viene del campo de la literatura. Yo se los recomiendo la lectura de “El Erotismo” de Bataille, probablemente ya lo conocen, y “Presentación de Sacher Masoch” de Deleuze. Les voy a contar algunas características de lo que traen estos escritores porque si bien no son psicoanalistas hay cuestiones que presentan que son muy, muy interesantes. Por empezar hay toda una presentación que hace Bataille de la cuestión tomando sobre todo a Maurice Blanchot y al perverso menos exitoso, que es el sádico, exitoso o no en términos de satisfacción, y el más exitoso que es el masoquista. Primero tenemos que decir, Sade es un personaje, yo no sé si Sade, el sujeto era sádico. En realidad Lacan se inclina por decir que más bien tenía una posición masoquista porque quedó en manos de la suegra, eso puede ser una posición masoquista para cualquier hablante (risas) y para Sade fue terrible porque terminó en la Bastilla, era una flor de suegra la que tenía Sade.Después hay algo que podemos llamar un sistema sadeano, que no lo voy a desarrollar hoy pero es muy interesante, y después tenemos el sadismo como perversión y ahí nos vamos a dirigir teóricamente. Pueden leer, de Sade “La filosofía en el tocador”, “Justin”, “Juliette”, “Los 120 días de Sodoma”. Y lo que no es tan aburrido porque escribe mejor es “La Venus de las Pieles “ de Sacher Masoch. Cuando digo “aburrido2 en relación a Sade, lo que se presenta como aburrido, o tiene ese efecto es la reiteración de las escenas.También pueden ver una película que es muy interesante en el punto de planteo político que llega a hacer Sade. Sade en “Los 120 días de Sodoma” lo que se supone que hace, según Deleuze, es desmenuzar los abusos del poder del régimen imperante, de la caída del régimen de la monarquía y el pasaje a la revolución francesa. Hay una película, a mi me costó mucho verla, la vi solamente una vez, se llama “Saló”, es de Pasolini y hace el enganche con el régimen nazi. Saló es el nombre de una república que fundó Mussolini. Ante el avance de las fuerzas aliadas se va al norte con el apoyo de Hitler y funda la República de Saló. Está muy bien hecha la película, está con toda la distancia y la frialdad que ya vamos a ver es característica de la perversión. A mi me resultó muy dura de ver, la vi en la época del Proceso así que doblemente dura, pero está muy bien hecha en este punto de delatar que lo que es la cuestión de la perversión en tano no es una práctica privada entre dos sujetos que acuerdan cómo van a hacer el amor o no van a hacer el amor sino que es un sistema que va más allá de los acuerdos individuales. Y es un sistema en el cual - ya van a ver y esto lo marca mucho Lacan - la escena es fundamental y el instrumento es indispensable, el instrumento es el otro con minúscula. ¿Al servicio de qué?, del goce del Otro con mayúscula. Quiero decir, lo podemos leer acá en este esquema:
A
a S (esquema: c)
Lacan dice que este esquema grafica el fantasma en la perversión. El sujeto está en posición de objeto y no lo sabe porque lo que le devuelve el Otro, el reflejo del Otro es una posición de sujeto. Y si uno está en posición de objeto y no lo sabe está gozando pero no sabe quién goza ahí. El sádico está ofrecido al goce del Otro, pero como el goce del Otro no tiene límite porque no existe, es una tarea sin fin. Siempre una y otra vez, siempre igual, siempre lo mismo - esto es lo que puede aburrir en Sade, este siempre lo mismo, siempre lo mismo - porque la tarea no puede tener fin nunca, no puede haber acto. Hay escena y no hay acto. Hay escena fundamental y no puede haber salida de la escena. Sin embargo hay muchos planteos en el sistema sadeano que son muy interesantes. Por ejemplo, y esto lo releva Bataille de Blanchot, que es uno de los primeros que empieza a estudiar esto, Blanchot, y Klossowski. Lo voy a contar, no lo voy a leer, lo que pasa es que escribe tan bien que dan ganas de leerlo, porque escribe mejor de lo que yo lo puedo decir. Hay una exigencia por parte de Sade de una absoluta soberanía. El hombre tiene que ser absolutamente libre y para ser absolutamente libre tiene que negar al prójimo. Esto es relativo, yo les digo lo que dice Blanchot y después lo pasamos al psicoanálisis. Por eso el sistema político por excelencia en el cual Sade estaría contento sería la anarquía, teóricamente no habría ninguna ley que limite esta libertad del hombre. Los demás no son necesarios porque si no se despilfarra todo el potencial que tiene para realizarse en cosas tan estúpidas como el amor, la compasión, la simpatía, el cuidado del prójimo. Destruyendo al otro se recupera la propia fuerza, por eso es necesario destruir al otro, pero esto con método, la perversión es un método. No es cuestión de hacer la maldad así porque sí, hay que hacerla sistemáticamente y con método para llegar a la apatía. Lo que le critica a Rétif que es un libertino de la época de Sade, es que él gozaba acostándose con la hija o lo que fuera, sí, porque eran actividades múltiples. Este hombre no había llegado a este nivel que es la apatía; porque el sadismo es una disciplina que lleva a una elevación, es una elevación del espíritu; prácticamente estamos en un campo religioso. Si ustedes leen Sade, por ejemplo, no se van a encontrar con alguien impulsivo que va a hacer la maldad que ocasionalmente se le presenta. No, no, eso tiene que tener un método, cumple una función, hay una demostración de por qué tiene que ser así y de ninguna otra manera; con lo cual todo lo que dice Sade de estar en contra de la moral burguesa no es cierto. Todo lo que ven del perverso de que está libre de cualquier moral, y más de la moral burguesa, no es cierto. No vamos a entrar en la ley moral ni nada por el estilo pero en el sentido común, la moral siempre es sexual, dice Freud, y regula las actividades sexuales de los ciudadanos. Entonces, si yo regulo cómo el otro tiene que armar la escena que a mí me complace, si digo cuántas veces se tiene que encamar y de qué manera, eso es moral, tan moral como decir no se tiene que encamar. ¿Se dan cuenta?. Si yo regulo lo que el otro hace, cómo el otro va a disfrutar, eso es moral y no me importa si la pollera tiene que ser más larga o más corta, es lo mismo. Lo que pasa es que la fanfarronería que dice Bataille que está presente en el sádico consiste en presentar esto como que todo es posible. Todo es posible y la ley no existe, cosa que en Sade vamos a ver que no es tan así.Sade va a reemplazar a lo que es Dios por el Ser Supremo en Maldad, pero estamos en un régimen profundamente religioso y moralista.Ahora, esto que decía de la negación del otro, del otro como persona puede ser, pero como instrumento tiene que estar. La condición del perverso es, ya sea masoquista - que no es exactamente igual al sádico ni es la reversibilidad del sadismo - ya sea el masoquismo o el sadismo necesita de la escena si no hace pasaje al acto, ya vamos a ver por qué. Necesita de la escena para su satisfacción. Esto a lo que aspiraba Sade que era la soledad absoluta ni él la consiguió porque nada de lo que sea la soledad en el sentido de la soledad creativa, la soledad, bueno, cada cual debe saber el momento de soledad que se atraviesa en todo análisis en determinados momentos cuando se toman determinadas decisiones o se le aclaran determinadas cuestiones o dice algo que realmente es lo que pasa, es el momento de la soledad. No es de esta soledad de la que se trata; el perverso no podría tener esta soledad porque esté donde esté necesita armar una escena y necesita del otro desesperadamente para sostenerse él o en ella. Y cualquiera que entre en esto no necesariamente es perverso ni es sádico ni es masoquista ni nada por el estilo. La característica de toda perversión es la violencia ejercida en relación al otro, violencia que se nota - y ahora pasamos a Deleuze - violencia que se ve inclusive en el uso del lenguaje, del lenguaje literario. La violencia es la misma tanto en el sadismo como en el masoquismo.Es interesante, hay muchísimas cosas pero yo voy a ser muy breve porque hay muchísimas cosas muy interesantes del análisis del lenguaje, esta cuestión de que Sade está contra todo tirano y es un tirano. El lenguaje es tiránico todo el tiempo porque da órdenes, porque es demostrativo, nunca es comunicacional ni enunciativo, siempre demuestra lo que se le ocurre y no hay comunicación - en el sentido que lo está diciendo Deleuze - no hay comunicación ni enunciación, estos son los problemas para trabajar en un análisis. Y hay una cuestión muy interesante en relación a la ley y al padre.Deleuze toma algunas cuestiones de otro pensado que trabajó la cuestión de Sade; me refiero a Klossowski. Klossowski reconoce o caracteriza dos naturalezas hablando del campo de la perversión. Una naturaleza primera que dice que es la negación absoluta, las moléculas violentas y desintegradoras, y en este nivel el sadismo pone al padre, y una naturaleza segunda que es la naturaleza más débil, más blanda y más procreadora, y acá el sadismo pone a la madre. No es que el deseo del padre hace la ley, como lo vimos, y en relación al objeto, el padre es la ley, es la interdicción. Pero Lacan va a decir más adelante, el padre es un significante, no está exento del significante. Para lo que del orden de la versión sádica del padre - porque esta versión sádica del padre también la tenemos en la neurosis, ¿no? ,la tenemos en la neurosis pero les hago una pequeña diferencia que no hice y es importante. Por lo que dijimos, el neurótico va a procurar mantener su fantasma, no lo va a realizar. Quiero decir, si hay un atisbo de realización de ese fantasma, entra en angustia. Para el perverso lo que interesa es realizar es el goce de Dios directamente, en el caso del sadismo. Eso es lo que le interesa, realizarlo. Esta es una diferencia muy importante. Entonces, el obsesivo va a tener la versión de que el padre lo goza, le pide andá, comprame cigarrillos y dice “él me goza, me manda a comprar cigarrillos”, bla, bla, bla; pero hasta ahí. Quiero decir, no es esta versión. Insisto, la que trae Deleuze es en función de lo que lee en Sade de este padre que destruye todo, destruye la familia, destruye lo que puede ser procreación en alianza incestuosa con su hija y la hija se revela contra la madre. No es que no maten a los padres también, en la obra de Sade matan y sodomizan a cualquiera, madre, padre, cualquiera que esté a tiro que tenga un lugar en relación al método y la escena que se quiera desarrollar y preferentemente que sea ingenuo, que no sea perverso que es una condición muy importante. Dos perversos juntos, no. Fundamentalmente que sean ingenuos como se presenta en su autobiografía Wanda Sacher Masoch.. Entonces, los padres son asesinados en la obra de Sade cuando no cumplen con esta naturaleza primera. Digamos, los padres democráticos, comprensivos, esos son asesinados porque el único padre que tiene que estar es esta versión del padre es un padre que destruya las leyes y se erija él mismo en la ley y no hay madre. Las madres son eliminadas por su naturaleza, porque dan lugar a la creación, a la síntesis, son las moléculas más blandas, están del lado de los sentimientos, amor compasión, etc.En la clase única del Seminario del año ´63, “Los nombres del padre” dice el sadismo tiene esta versión del padre. Destruye todo, esa es su naturaleza y es coherente con esta naturaleza primera, hay que destruir todo para llegar a la ascesis última, a la apatía por excelencia. Destruye todo con la complicidad de esta hija sodomizada o de este hijo varón feminizado también por sodomización . Este es el universo de Sade.Ahora bien, vamos muy brevemente a lo que trae Deleuze del masoquismo para después pasar otra vez al campo del psicoanálisis. El masoquista es más refinado, ese sí que tiene éxito, dice Lacan, porque como ustedes ven el sádico está siempre en prosecución de más y más porque el fin último, la negación absoluta, la destrucción no se alcanza. Ustedes ven que las victimas de Sade son todas lindas, inocentes, por supuesto, y eternas. Aguantan cualquier cosa porque necesitan aguantar cualquier cosa. Necesitan aguantar cualquier cosa porque el goce del Otro es sin límites, alcanza el goce del Otro a través de la piel del imbécil dice, o del boludo; eso es clase VIII. A través de ese torturado se ofrece al goce del Otro. Él supone que lo alcanza pero alcanzar no lo alcanza nunca porque intenta suplementar un goce que inexiste. Pero él está convencido que sí. Vamos a decir que el complemento de la escena perversa no necesariamente es un perverso ni mucho menos. ¿Ustedes se imaginan a un sádico que tenga como complemento un masoquista? No, porque no es un inocente, no le sirve. ¿Y a un masoquista que tenga a un sádico como castigador?, no le sirve porque las leyes las pone él, no el partenaire. Para empezar a hablar, las leyes de cómo debe ser torturado, golpeado y pegado las pone el masoquista. Esto está muy claro en “La venus de las pieles” y si ustedes leen el libro de ella, de Wanda, la mujer de Sacher Masoch, ella cuenta con bastante ingenuidad, es el estilo - porque parece que Sacher Masoch llevaba las cosas hasta la práctica - cómo se moría de frío en el castillo desnuda, sin calefacción, solo con la piel encima que no le alcanzaba para entrar en calor y persiguiendo a su esposo con un látigo. Es muy interesante el libro...
Quiero decir que ella estaba tomada como instrumento en la escena masoquista. El libro de ella no tiene demasiadas cualidades literarias pero él escribe bien, Sacher Masoch, y ahí tienen clarísimo el contrato, por escrito, de todas las reglas que tiene que cumplir. Al final Severino, que es el personaje, opta por una posición sádica pero no porque el sadismo sea el complemento del masoquismo, sino porque es un corolario lógico de las decepciones que va teniendo en esta vida al ser traicionado por la mujer verdugo. Generalmente, lo que marca Deleuze es que en toda la obra de Sacher Masoch la mujer es la encargada de ejercer los castigos, entonces se opone un poco a la idea psicoanalítica de que el padre es el que castiga. Y trae una versión interesante, que por ahí la podríamos tomar y considerarla, que en el masoquismo la versión del padre es un padre humillado. Por empezar no hay ley, teóricamente siempre esto, ¿no?, porque lo que hay es un contrato que es la degradación de la ley. Está salteada la consideración a la ley. En la ley Argentina es bien clara, ningún contrato puede ir en contra de la ley bajo la cual se subsume ese contrato. Esto no figura, acá es un contrato entre partes y un acuerdo, con lo cual el que sería autor de la ley, el padre, queda fuera de escena; no cuenta. Lo que cuenta es la relación del castigado con la mujer verdugo que, según lo que trae Deleuze, son diferentes versiones de la madre. O sea, es la concreción de una relación incestuosa.Les decía que no tiene demasiado éxito el sádico porque- Lacan agrega una pequeña frase, esto al final de “Kant con Sade”, que toma de no me acuerdo ahora de cuál de las obras, no sé si de “La filosofía del tocador”- donde el libertino, que es el personaje, después de violar y matar a no se quién y a cuántas personas dice “con la madre no”. No importa si la mató o lo que fuera, no importa, pero hay un lugar donde hay algo que con la madre no. Quiero decir, que la ley por excelencia que es la interdicción retorna bajo esta forma. No es cierto que no haya ninguna ley para Sade, la hay de otra manera. Si hay deseo hay una legalidad bajo la cual se está. Esta posición del masoquismo quizás a veces es la más difícil y por ahí en la práctica analítica es lo que más vemos. Es difícil discriminar cuando se trata de alguna versión del masoquismo secundario apoyada en el masoquismo primario, erógeno que el canalla explota a su favor, que el perverso explota a su favor y que un analista no debe explotar nunca ni fomentar de ninguna manera; es difícil a veces en la práctica analítica, decía es difícil de discriminar del masoquismo como perversión. Para mí una guía importante es cuando no se puede pasar de la culpa a la angustia, porque la culpa en el masoquista no es reconocimiento de nada, el masoquista que se respete, ¿no?, estamos hablando de una perversión masoquista. No es expiación de nada, no es reconocimiento de nada, es puro goce, entonces es puro goce que está provocado, y ahora ya pasamos al campo del psicoanálisis, por la identificación en el lugar de resto. Entonces, esa culpa que es puro goce es muy difícil transformarla en angustia y entonces ahí no podemos avanzar en un análisis, porque ustedes saben que el trabajo en el análisis es pasar de la culpa neurótica a la angustia que es la que nos va a traer la función del objeto y después el deseo, primero la angustia y después aparece el deseo. Esto en el caso del masoquismo está bastante trabado. Les diría que si es una perversión masoquista no se qué tanto podemos hacer al respecto porque esta función de la angustia en el caso del masoquismo la va a padecer el otro, si está en el análisis el analista o quien tenga al lado.Volvemos ahora a algunas cuestiones que les quería puntualizar en relación al fantasma, quiero decir cómo se maneja con la angustia que le debería dar por estar en el lugar del resto, del perro, del maltratado, soy la peor de las porquerías, mastiqué mal el caramelo, cualquier cosa, bueno, no importa. Por estar en el lugar de a esa angustia que debería experimentar él se la pasa al otro. Hay un ejemplo muy interesante que pone Lacan, creo que es en la clase XIII, el de Zurbarán. En alguna de las clases él trabaja la relación entre el objeto y la caída del objeto, entonces está trabajando la cuestión de Edipo y se pregunta, ¿qué es la angustia, que se arranque los ojos? No, que los ojos caídos nos miren desde el piso. Sin espejo, ya eso es una situación complicada. Y pasa a analizar los objetos seccionados, caídos en los cuadros de Zurbarán. Mártires católicas como Ágata que aparece con los pechos cortados y en una bandeja, creo o Lucía con los ojos salidos de las órbitas.Como Zurbarán no es un perverso esto no provoca angustia porque está dentro de lo que es la iconografía, la imaginería católica, entonces no provoca angustia porque él no es un perverso. El perverso tiene la característica, ya sea masoquista o sea sádico, son dos maneras distintas – ya las vamos a ver - de provocar la angustia en el otro, es la manera como se las arregla con la angustia. Entonces, para el sádico la angustia es la condición de la escena, la angustia de la víctima, y lo que le queda totalmente ocultado es la función del objeto que toma la víctima y él mismo (como fetiche). La víctima es el objeto ofrecido al goce del Otro. Para el masoquista lo que le queda totalmente ocultado es su propia angustia porque está puesta en el otro, pero es más exitoso.No podemos dejar de decir que esto de que se provoca la angustia en el Otro enmascara, para el masoquista, su propia voluntad de goce. Es su propia voluntad de goce que es la manera de decir deseo en las perversiones. Esto es lo que queda oculto porque no sabe al servicio del goce de quién está haciendo lo que está haciendo.Bueno, 19.15 hs. Yo voy a interrumpir acá porque me gustaría que aparezcan todas las preguntas que les surgieron, si es que les surgieron. Si no las respondemos hoy las podemos trabajar el próximo miércoles, miércoles no, viernes. Dije miércoles porque estaba pensando en una actividad que lleva adelante la Secretaría de Clínica. Van a hacer una presentación en relación a un caso de un violador. Esta actividad va a estar a cargo del doctor Aníbal Goldchuk y Fernanda Tezón Borda. El próximo miércoles a las 21.30 hs.,
Participante: Un comentario, Marta. Me quedé muy preocupada porque no quiero que se vaya la gente pensando que todos los que tienen una condición erótica masoquista son perversos (risas), entonces pensaba que podía ser interesante aclarar que la escena del fantasma del neurótico es perversa.
Marta Nardi: Claro, yo les decía que los fantasmas son perversos y alguien puede tener una condición masoquista. Si eso se realiza ahí va a venir la angustia seguramente y ya estamos seguros que estamos en el campo de la neurosis. Además, yo hablé de una violencia ejercida sobre el otro, sobre el pudor del otro. Es una violencia ejercida inclusive con palabras, no es necesario ver “Criminal Minds” ni nada por el estilo ni que nadie mate a otro, acá hay una fanática de “Criminal Minds”. Bueno, en las series estas yankes se ve el método, ¿no?, el método que llevan adelante. No es necesario ni matar a nadie ni pasarse el día apretándose los dedos con la puerta mientras otro lo castiga, puede ser asintomático en el sentido de que puede no haber conductas de ese estilo. Es una manera de hablar, es una manera de relacionarse con el goce, es una posición subjetiva que se escabulle que es muy difícil trabajar en un análisis porque no hay relación ni intención de relación con el inconciente, por lo menos en lo que yo he visto hasta ahora. A eso me refiero cuando hablo de la perversión, no a las condiciones más o menos masoquistas, sádicas o voyeristas o exhibicionistas que cada sujeto tenga. Que quede claro esto, ¿no?.
Participante: Te quería pedir si podes retomar la cuestión de que el fantasma del neurótico está todo en el campo del Otro y cómo está en la perversión, si podes darle una vuelta en el sentido este que decías de la angustia, cómo hacer entrar la angustia cuando se trata de la culpa. Quiero decir, si hay una correlación en cuanto a la situación en la perversión, este problema en que la angustia queda del lado del otro.
Marta Nardi: Claro, en la neurosis vos vas a tener siempre ese momento, porque ya lo habíamos visto esto, que la angustia está enmarcada; la angustia, no el pánico. Entonces, hay un enmarcamiento y hay un momento donde esa ventana, porque Lacan, ya lo vamos a ir viendo, va poniendo la angustia en el pasaje entre el deseo del Otro y el goce del Otro, en esa hiancia, en ese momento que se abre y ese es el lugar de la angustia. Es esa apertura, ese telón que se va a abrir, es lo que voy a llegar a ver, lo que va a llegar y no llega, lo que estoy esperando; ahí podemos ir viendo diferentes matices de angustia, angustia señal, etcétera, etcétera. Con la angustia señal por ejemplo: Tomando a Freud podemos decir que la angustia es ante un peligro interior y dice, es un peligro interior pero es un peligro real, es la dimensión real del objeto.Ah!, eso me había olvidado de decirles. S (A/) en este momento lo puedo trabajar. Digo, la dimensión simbólica es el significante y su función de la falta, la dimensión real de la falta es el objeto causa. Ya lo vamos a ir trabajando pero son las ideas que va dando en relación a la angustia señal.En el perverso hay como un déficit, no trabajamos la renegación ni nada por el estilo, más adelante, pero para la constitución de la escena no es posible mover nada. Lo tedioso de leer Sade es la... ni siquiera puedo decir que es repetición, es la reiteración de la escena y la fijeza absoluta y apática - y esto Pasolini lo trabaja maravillosamente bien en “Saló” porque inclusive la cámara está lejos, hay una cosa de distancia y frialdad – esto no es posible de mover. No es posible de mover porque la voluntad de goce – lo voy a decir en estos términos – supera ampliamente algún deseo de analizarse. Entonces, lo que deberías mover que es la identificación y entonces algo se conmueve ahí, es decir, si conmuevo la identificación, hay muchas cosas ahí, el objeto a ya no está en el campo del Otro, es mi causa, está de mi lado y yo con eso hago; esto en la perversión, por lo menos en la experiencia que yo tengo, es muy trabajoso porque no hay manera de mover esa fijeza.
Alicia Russ: Recién cuando estabas hablando me estaba acordando, ya que estamos en el cine, me estaba acordando el último tramo de “Lolita”, que es maravillosa esa escena cuando está el perverso dominando la escena, provocando la angustia en este caso del personaje que hace Jeremy Irons, el que ama a Lolita, respecto a aquél que la posee, que es él, y finalmente está ese dominio de la escena que domina hasta en qué momento se muere por más que el otro lo hiere de muerte. Me parece que es una escena espectacular para mostrar esto del perverso.
Marta Nardi: Es muy interesante también, por lo menos a mÍ me resulta interesante porque esto sí es más familiar en la clínica, cómo alguien puede quedar enganchado en una escena perversa de manera impensada, porque esta es la característica, la violencia ejercida sobre el otro, sobre su pudor. Y en tanto se renuncia a la posición subjetiva, Deleuze lo dice en estos términos, y Lacan dice renuncia a la propia voz, al ejercicio de un decir. Cuanto más se renuncia a esto, más fácilmente se enganchan y a veces ni se dan cuenta que están metidos en esta escena perversa.
Alicia Russ: Ahora que estás diciendo esto tengo mas claro por qué la traje esta escena, porque en esa escena se produce una torsión respecto a que el personaje que cree que va a dominar la situación, que es Jeremy Irons, matándolo al pederasta, en realidad se produce una torsión en la escena donde es el perverso el que lo termina haciendo objeto a él. ¿Se entiende? Esta es la cuestión donde queda capturado Jeremy por más que el otro muere. Queda absolutamente tomado Jeremy Irons de esa escena que lo conduce hasta el final.
Marta Nardi: Es importante marcar porque parece que toda la campaña del sádico en este caso es exitosa. No, generalmente hay una decepción, en Sade siempre está esta decepción que no llega nunca a destrucción absoluta, hay una decepción continua. El que tiene más éxito es le masoquista.
Diego Mac Gregor: Yo quería decir algo en relación a este libro que mencionabas vos de Deleuze. En uno de los párrafos él dice que en el masoquista hay una trasmutación de la madre fría y severa a un hombre nuevo, sin placer sensual, sin propiedad, sin dinero, es nacido de una sola mujer, dice, en donde hay una anulación al padre. Y en esto eminentemente hay una religiosidad ahí en juego.
Marta Nardi: Bueno, hay una cuestión. Lo que traía Diego es importante, no sé si vamos a llegar hoy, pero hay toda una conexión que después va haciendo Lacan, un poco va como abriendo el campo y pone en conexión el masoquismo con el cristianismo en tanto la identificación con el resto, el alma caída. Si no hay alma caída no hay cristianismo; imagínense, ¿a quién se va a redimir si el alma no está caída? La redención es inherente al cristianismo.
Diego Mac Gregor: Poner la otra mejilla.
Marta Nardi: Poner la otra mejilla es la pasión del hijo, todo lo demás, pero eso lo va a trabajar más adelante en el Seminario 21, etcétera. Pero acá mismo ya empieza con esta cuestión del cristianismo, clase XIII, XIV, en esta relación, la importancia del masoquismo en relación a lo caído; ya habíamos trabajado el objeto a como caído. Él se identifica ahí por eso lo religioso que suena como cristiano. “El erotismo” de Bataille tiene, en la edición que tengo yo, la escultura de Santa Teresa en un éxtasis místico, sufriente, y gozoso una preciosa escultura.
Diego Mac Gregor: Claro, Vos fijate que (inaudible) se relaciona ese hombre (nuevo) con la renuncia a lo sexual.
Marta Nardi: Claro, la sexualidad va para otro lado. Tiene que haber una renuncia a lo sexual pero...
Diego Mac Gregor: Una renuncia en el sentido no que renuncia a lo sexual, sino es una renuncia...
Marta Nardi: A la vida sexual como se entiende habitualmente.
Diego Mac Gregor: Claro, en realidad es el ( ¿? )..a ese goce del Otro pero es renuncia a la diferencia sexual. El masoquista tiende al fetichismo.
Marta Nardi: Claro, es otra conexión. Acá Diego ha hecho otra conexión que podemos ir haciendo entre el fetichismo y- el fetichismo por el tema de la renegación- el fetiche negro en Sade, el triunfo de la madre en el masoquismo.
Graciela Berraute: Estaba recordando un caso justamente de un hombre joven, casado y que había desarrollado todo un sistema de grabación para escuchar cuando hablaban por teléfono su esposa con su madre. Había instalado micrófonos...
Verónica Cohen: Verdaderamente un masoquismo (risas), horrible.
Graciela Berraute: Alcancé a tener tres entrevistas, en ese momento lo había supervisado y por indicación de la supervisión y porque era insoportable la angustia que producía en mí este despliegue porque él venía a cada una de las entrevistas y me contaba todo lo que había escuchado pero además seguía poniendo micrófonos y más micrófonos, era una cosa extraordinaria y la indicación fue que era contraindicado al análisis esta escucha que el estaba haciendo. Fue algo de esta especie la intervención, con lo cual por supuesto decidió seguir escuchando y no venir (risas). Pero él era prisionero, era absolutamente prisionero de esta escucha porque se pasaba horas y horas escuchando a ver qué hablaban, qué decían de él entre la madre y la esposa, qué decían de él.
Marta Nardi: Siendo las 19.30 hs. y teniendo otro seminario vamos a interrumpir acá y seguimos el próximo viernes con el mismo tema a cargo de Jorge Linietsky.
Comentario: Antes de que se vayan les quería anunciar para el viernes de la semana que viene a las 19.30 hs. el Panel de las Jornadas Oscar Masotta, una mesa que vamos a tener que se titula “Sobre el doble” con Anabel Salafia y Ana Alvarado.