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Clase Numero 14

La pulsión, el objeto y el significante¿Qué es la satisfacción pulsional?

Anabel Salafia: No tuve tiempo de corregir la clase anterior pero en todo caso hay un par de cuestiones nada más a corregir, una de las cuales es el punto en el que hablando de Aristóteles hablo del Bien, lo Bello y lo Verdadero, eso debe ir escrito con mayúscula porque se trata de los universales aristotélicos, vamos a decir en cierto sentido, entonces eso es justamente a lo que se supone que en términos de Aristóteles tiende toda acción y todo arte, pero es en ese mismo punto, como les decía la vez pasada - esto es una aclaración en cierto modo respecto de la vez pasada pero también una introducción en parte para lo que vamos a ver hoy - como les decía la vez pasada después de decir esto Aristóteles - estoy hablando de la “Ética a Nicómaco” - podríamos decir si ustedes quieren y para ordenar un poquito la cuestión que de la misma manera que la vez pasada para hablar de la satisfacción yo tuve que hablar de la deriva del goce o de la pulsión como deriva, cualquiera de las dos cosas valen, la deriva del goce o la pulsión como deriva, ¿no?. Hace unos años en la Fundación del Campo Lacaniano hicimos un trabajo bajo la pregunta “¿Es necesario seguir hablando de pulsión?”, y la pregunta estaba justamente relacionada con esto, es decir relacionada con el hecho de que existe la suposición y existía en ese momento y que yo sepa puede seguir existiendo o sigue existiendo la suposición de que a partir de determinado momento Lacan no habla más de la pulsión, es decir que como habla de la deriva de goce o de la pulsión como deriva de goce, que a partir de ese momento Lacan no habla de pulsión, quedaría así que la pulsión es una cosa freudiana y Lacan con - todo esto lo encomillo porque son las cosas que se oían - la teoría del goce o las teorías de goces, o la teoría de los goces habría prescindido en adelante en su enseñanza de la pulsión. Esto no es así en absoluto hasta el punto que en el Seminario último que es “El momento de concluir” Lacan habla de pulsión, de la relación de la pulsión con la inhibición, con el principio del placer; en fin es evidente en ese sentido que la respuesta a la pregunta “¿es necesario seguir hablando de pulsión?” estaba en relación a desmentir la creencia o la opinión o polemizar con la opinión de que Lacan no se ocuparía más de la pulsión a partir de determinado momento que podría situarse en el Seminario “Encore”.Les decía la vez pasada que hay en cuanto se trata de encarar la pulsión a partir de la cuestión de la satisfacción, que incluso para Lacan como lo dice en “Los cuatro conceptos…” la cuestión de la satisfacción en relación con la pulsión es el punto más importante de lo que concierne a la pulsión, eso si podemos decir que es una cuestión completamente destacable para poner el acento porque justamente el ubicar la cuestión de la pulsión respecto de la satisfacción permite un desarrollo que si Lacan no hubiera hecho este movimiento no se podría haber hecho y efectivamente permite un desarrollo que va a su vez a hacer posible ubicar cuestiones que desde el momento en que Freud hablaba del placer en el displacer, desde el momento en que Freud hablaba de una satisfacción que comportaba un displacer y que no obstante era una satisfacción, a través del síntoma o lo que luego podría encontrar a partir del ´20 como repetición, desde ese momento hay un término que se hace necesario para nombrar esa satisfacción que puede estar sostenida en el displacer y que de hecho es lo que ocurre en la neurosis particularmente. Entonces a partir de ese momento se hace necesario, en lo que tiene que ver con la satisfacción, no solo la utilización de otros términos pero sí la utilización de un término fundamental que va a ser el goce. Es a partir de que puede haber una satisfacción que esté basada en el displacer que tiene sentido de hablar de esa satisfacción, de lo que está en relación con esa satisfacción como un goce. Lacan lo hace en el Seminario “Encore”, por eso en este Seminario dice, “el uso de la función de la pulsión no tiene para nosotros otro alcance que el de poner en cuestión la satisfacción”, es decir de hacer de la satisfacción para nosotros, con lo cual abre esta dimensión respecto de la pulsión que es la cuestión de la satisfacción. Entonces pueden hacerse, como yo ahora les voy a ir diciendo y mostrando, algunas relaciones muy puntuales, algunas articulaciones muy interesantes entre lo que Lacan va planteando en “Los cuatro conceptos…” acerca de la pulsión y el desarrollo que, en relación a haber dado este lugar fundamental a la satisfacción, Lacan va a realizar en el Seminario “Encore”. Entonces el Seminario “Encore” tiene como sustrato o referencia el Seminario “Los cuatro conceptos…”, y lo tiene a partir de esta cuestión de la satisfacción que es fundamental en el Seminario “Encore” y que surge interrogando esto a partir de Freud, a partir de “Tres ensayos…”, no vamos a decir que Lacan va a decir exactamente lo que dice Freud, pero lo que dice Lacan ha surgido de “Tres ensayos…” en cuanto a que es un articulo que presenta cuestiones verdaderamente adelantadísimas respecto de su tiempo y hasta respecto del nuestro.
Comentario: La cuestión de la sexualidad infantil.
Anabel Salafia: Sí, la cuestión de la sexualidad infantil, vamos a decir algo con respecto a esto también. La cuestión de la relación entre la pulsión, el objeto y el fin; es decir la cuestión de la pulsión, el objeto y el fin plantean la cosa de la satisfacción pero como ustedes recordarán - lo vimos en las primeras clases,-Freud dice que el objeto de la pulsión puede ser cualquiera, es decir que no está determinado el objeto de la pulsión y al no estar determinado el objeto de la pulsión la cuestión respecto de los fines, del fin de la pulsión, de dónde la pulsión alcanzaría su satisfacción se complejiza. Se entiende que si hay un objeto de la pulsión, alcanzar el objeto es alcanzar el fin y alcanzar el fin es la satisfacción, se acabó, no hay pulsión, quiero decir no habría entonces ningún concepto de pulsión; para decirlo más exactamente no habría ningún concepto como el de pulsión para responder a necesidades de la estructura. Entonces es por esta razón por la cual en una clase, creo que es la clase que lleva por titulo “La Otra satisfacción”, Lacan dice algo así como: espero que recuerden los “Tres ensayos” o los tengan en cuenta porque hoy voy a hablar de eso y voy a hablar de eso respecto del cristianismo, que yo mencioné esto la vez pasada. Les digo muy sintéticamente de qué se trata, sintéticamente aunque es algo que concierne a la cuestión del goce precisamente. Lacan dice esto porque va a partir del hecho de lo que Freud dice en “Tres ensayos…” respecto de la pulsión, es decir del hecho de que la cuestión de los fines o del fin esté problematizada, estando esta cuestión problematizada entonces hay algo que, como decía antes, se relaciona con el goce y Lacan puede tomar como Freud toda una serie de términos aristotélicos, de Aristóteles - quiero decir términos que no son de Aristóteles por derivación sino que son de Aristóteles, aristotélicos suena como que lo fueran por derivación - la cuestión respecto del placer y el displacer o del placer o la pena, la división en términos de placer-displacer o placer y pena es aristotélica, es de Aristóteles, está establecida por Aristóteles, y Freud como discípulo que fue de Brentano toma estos términos para hacer su desarrollo. Freud en este sentido es muy aristotélico y de hecho lo es cuando habla de lo psíquico o del psiquismo porque efectivamente la cuestión de psykhe, o sea de lo que es la psique o la psiquis, como ustedes quieran, es el titulo de la obra de Aristóteles que habitualmente encontramos como “Del alma”, que es lo que psique o psykhe en griego quiere decir. Pero digo, respecto de lo que es la estructura de Aristóteles, términos como placer-displacer y no solamente esto, y yo diría que fundamentalmente lo que tiene que ver con lo que implica la evitación o la salida para Aristóteles del displacer, la salida del displacer es a través de algún tipo de actividad y de algún tipo de actividad quiere decir a través de un movimiento. ¿Por qué?, porque está ligado el movimiento a la cuestión del alma, del ánimo, o la cuestión del alma se relaciona con la animación, en algún sentido con la vida digamos, y en ese sentido con el movimiento; entonces esta cuestión respecto de la huida está también en el desarrollo de Freud, hay displacer que se puede evitar si es que es un displacer que viene del exterior, pero un displacer que no viene del exterior, y en los términos de Freud, viene del interior es un displacer respecto del cual no tengo huida, es decir no tengo movimiento. El dolor, lo que tiene que ver con el cuerpo curiosamente, curiosamente lo que tiene que ver con el alma tiene muchísimo que ver con el cuerpo, ya vamos a ver esto en otro momento, pero Freud también habla en términos de huida cuando se trata de esto.Este asunto acerca del movimiento es muy importante también cuando hablamos de la inhibición, cuando hablamos del impedimento, cuando hablamos del embarazo, cuando hablamos de prácticamente todos los términos que figuran en el cuadro que encontramos en el Seminario de “La angustia”
D I F I C U L T A D
M Inhibición Impedimento EmbarazoOV I Emoción Síntoma Pasaje al acto M IEN Turbación Acting- out Angustia TO
que como ustedes habrán visto tiene dos ejes, uno horizontal, uno vertical, uno referido al movimiento y el otro referido a la dificultad, es decir que esta estructura viene de Aristóteles, esto para que esta filiación, este parentezco sea mas patente para ustedes.Entonces la “Ética Nicomáquea” o la “Ética a Nicómaco”, como ustedes quieran, es el Seminario 7 de Lacan que se llama “La ética del psicoanálisis” y “Encore” que también tiene como referencia la “Ética Nicomáquea” y el Seminario 7; o sea que se puede trazar una línea que va de “Encore” al Seminario “La ética…”, por más de una razón, y una línea que va de “Encore” al Seminario “Los cuatro conceptos…” y es muy interesante ver los puntos de cruce, hay uno que es fundamental y el que es fundamental es ese que tiene que ver justamente con la cuestión del fin, con la cuestión de la satisfacción. Vamos a ver ahora alguna referencia que relaciona el por qué de esto, vamos a ver si llegamos hoy, sino llegaremos otro día, pero llegar vamos a llegar. Lo que pretendía era dar una idea del panorama de las articulaciones, es la cuestión del no finalismo, la no determinación del objeto que lleva a problematizar la satisfacción y cuando se abre el problema relativo a la satisfacción las cosas adquieren una dimensión que va a permitir introducir en nuestro desarrollo, introducir lo real respecto de la pulsión.Lacan, como ya lo dije en otra oportunidad, habla en este Seminario 11 , (“Los cuatro conceptos…”). Cuando digo “este Seminario” es el que nosotros estamos trabajando; yo doy estas referencias y todas las que utilizo y ustedes pueden ir a consultar, pero acá yo estoy haciendo una articulación que aunque les parezca mentira simplifica bastante las cosas. El Seminario “Encore” es muy difícil de leer y hay que leerlo muy preferentemente en francés, no quiere decir que quien no pueda leer en francés no lo pueda leer, pero le aconsejaría a todos, a cada uno, que aún si no lee en francés tenga una copia en francés del texto cuando lea el Seminario en castellano porque hay muchas cosas que se pueden entender a partir de esto, de comparar algunas cuestiones que justamente tienen que ver con la lengua, cuestiones que tienen que ver con esto que ese llama la deriva del goce porque la deriva del goce es algo relacionado con la satisfacción, ahora vamos a decir con una satisfacción a la que Lacan llama la Otra satisfacción y Otra en este caso tenemos que escribirlo también con mayúscula.¿Por qué escribimos con mayúscula este Otra de la Otra satisfacción?, porque esta Otra satisfacción está en relación con el Otro del lenguaje porque es la satisfacción que se obtiene al hablar, es la satisfacción de hablar, entonces en la medida en que esto tiene relación con el Otro del lenguaje y la satisfacción tiene que ver con el hablar, es en el hablar que se produce, a nivel de la lengua, esta deriva del goce y hay por eso en el seminario “Encore” una cantidad de juegos homofónicos en francés que son ellos mismos la muestra en acto de la deriva del goce que se produce en la lengua, es decir a través de relaciones de homofonía o relaciones equívocas de homofonía como la que Lacan va a establecer en algún momento entre el verbo ¿falloir? y el verbo ¿faillir?. ¿falloir? es la necesidad y ¿faillir? es la falta, entonces hay allí un juego y la falta lleva a algo que se va a plantear en el sentido de si hubiera otro goce que el goce fálico. Ahora ya sabemos -o por lo menos lo recuerdo de la clase pasada- que el goce fálico es el goce del órgano masculino y es el goce de hablar, es decir que se establece esta relación entre el falo y el hecho de hablar, y el goce de hablar, que va a dar esta denominación para el goce de goce fálico, y es un goce universal porque hablamos los hombres y hablamos las mujeres, todos somos seres hablantes, es en ese sentido universal. Es decir que en lo que tiene que ver con el goce de hablar, la mujer participa de ese goce; en este punto y en este sentido escribimos entonces la Otra satisfacción porque esta Otra satisfacción se relaciona, como dije al principio, con el gran Otro. Hay que hilar más finito para ir a la otredad que está en juego respecto de la Otra satisfacción porque es algo que también concierne a lo que podemos llamar el Otro sexo.Es en este momento que Lacan habla de la Otra satisfacción que toma a Aristóteles respecto de esta cuestión de los fines, de esta cuestión planteada en la “Ética Nicomáquea” con respecto a los fines.Por supuesto que el término Befriedigung, que es satisfacción en alemán, es también una cuestión fundamental para Freud. Si bien lo va a plantear en otros términos no hay más que recordar el sueño de la bella carnicera para darse cuenta que Freud pudo captar ahí la relación entre la insatisfacción y el deseo como estructural de la histeria, es decir la necesidad de sostener un deseo como insatisfecho para que se sostenga como deseo. Ven ustedes que es una cuestión con respecto a la satisfacción que tiene que ver con el deseo y lo encontramos ahí en el nivel del sueño, pero podemos encontrar infinidad de formas de satisfacción en el displacer; aún cuando determinada actividad comporte para el sujeto un placer, el resultado de lo que se pone en juego puede ser para ese sujeto, si es un adicto por ejemplo, displacentero. Quiero decir que puede haber una satisfacción relacionada con la adicción, supongamos la droga, supongamos el juego, supongamos cualquier objeto en relación allí, incluyamos entre los objetos a las mujeres y a los hombres porque puede haber una compulsión tanto en relación con las mujeres como en relación con los hombres, heterosexual u homosexual, pero algo que esté en la vía de la compulsión y que supone una satisfacción . Lacan va a plantearlo en “Los cuatro conceptos…” y dice, hay algo que se satisface aunque haya displacer (…) Una cosa es “se satisface aunque haya displacer” y otra cosa es “se satisface en el displacer”, son matices importantes, dice, hay algo que se satisface en el displacer pero no se sabe qué se satisface; lo cual quiere decir que no puede decirse directamente que sea el sujeto el que se satisface, el sujeto del que se trata - hablo de sujeto en términos corrientes - no es el sujeto, la persona de que se trata, quien se satisface pero lo que ocurre satisface algo. Quiere decir, hay un requerimiento de la estructura de que eso suceda como sucede y no suceda de otra manera que como sucede y deba suceder en el sentido del deber. Utilizo también este término porque esto tiene que ver con la moral y lo que tiene que ver con la moral es el requerimiento de la estructura de esa satisfacción que viene de satisfacerse en el displacer y esto puede funcionar como un deber. Que esto pueda funcionar como un deber es una de las cuestiones que lo llevan seguramente a Lacan a hablar del superyó como esa figura obscena y feroz, porque el superyó ordena al goce al tiempo que lo prohíbe, dice Lacan, y en su definición más estricta el superyó es una instancia que Freud establece para poner en juego lo que sucede con lo que escuchamos, es decir lo que escuchamos por el hecho de escucharlo, por el hecho de la pasividad que supone el escuchar se convierte en una orden. La orden puede ser de cualquier cosa, la orden puede ser de matar a alguien, de violar a alguien, de lo que ustedes puedan pensar de las más horribles cosas y que esto sea un requerimiento que se pueda calificar perfectamente de moral, “es por una necesidad moral que este sujeto cometió tal crimen”; es una cosa simple si pensamos en Dostoievski y en “Crimen y castigo”. Digo, la moral ordena el Bien pero el Bien ¿qué es?. Si la moral ordena asesinar a alguien o violar alguien o cosa por el estilo, desde el punto de vista de lo que está ordenado, el Bien es ese, es por lo que nadie puede decir dónde está el Bien, es el problema en el que está enredada la afirmación de Aristóteles con respecto a los fines y a alcanzar los fines, se pone el Bien como universal a alcanzar: Sí, pero hay una estructura que tiene que ver con el lenguaje; digo hay una estructura donde el lenguaje tiene esta función de ordenar, bueno, Freud convierte esto en esta instancia que es el superyó que cuando habla ordena el goce. Jouir es gozar pero al mismo tiempo es “yo oigo” y no puedo no gozar, seria en este sentido, no puedo no gozar de ese goce intrusivo, digamos así, que está impuesto por el superyó.Decía, hay muchas formas, entonces, de satisfacción en el displacer y si no hubiera esas formas de satisfacción en el displacer no habría absolutamente nada que nosotros tuviéramos que hacer. Es decir lo que tiene que ver con la cura, y Lacan lo dice también aquí en “Los cuatro conceptos…”, en determinado momento dice “En todo caso cuando nosotros nos referimos a la pulsión es en la medida en que nosotros entendemos que es a nivel de la pulsión que hay un estado de satisfacción a rectificar”; es una definición de la cura, es decir lo que a partir de la pulsión supone un estado de satisfacción a rectificar y ese estado de satisfacción según el principio de placer-displacer. La diferencia entre Aristóteles, cuando habla de placer y pena o placer y displacer, y Freud es que Freud convierte el placer en un principio que funciona con esta lógica, con la lógica de que el placer puede estar en el placer o puede estar en el displacer y en ese sentido eso es lo que le da una coherencia y un interés lógico y ético al principio, ¿no es cierto?; es una cuestión totalmente relacionada con la ética esta cuestión de la satisfacción, de la Otra satisfacción. La ley del placer, dice Lacan en un momento.Dice, el sujeto puede darse cuenta sin mucha dificultad que allí hay un goce y que algo goza con eso pero no sabe qué. No sabemos, seria en ese sentido, qué se satisface y el sujeto no sabe, sabe que goza pero no sabe de qué goza. Es usual que se le dé al goce en el displacer diferentes sentidos: el sujeto tiene que pagar alguna deuda y por eso hace esto como autocastigo o quiere destruirse; en el mismo sentido, hay una cantidad de razones que se buscan para dar sentido al placer en el displacer. En verdad Lacan nos va enseñando que este es un camino errado, que la búsqueda del sentido para el placer en el displacer no es el camino acertado. ¿Por qué no es el camino acertado?, porque Lacan dice, este trayecto está entre dos murallas de lo imposible, esto lo dice en el Seminario “Encore”, es lo imposible lo que presenta esta forma de la satisfacción y no es conveniente tratar lo imposible por el lado de la negación, es decir que lo contrario de lo imposible sea lo posible porque, dice, lo contrario de lo posible no es lo imposible, lo contrario de lo posible es lo real. Entonces quiere decir que el darle un sentido desde el punto de vista de lo que decía hace un momento a esto que tiene que ver con la satisfacción en el displacer, en algunos casos es bastante gracioso el sentido que le dan algunos analistas al placer en el displacer, por ejemplo decir que el sujeto es dos, a veces es uno y a veces es otro (risas). ¿Se entiende?, a veces es uno, es el que busca el placer en el placer y todo bien y otras veces es otro que se quiere autodestruir y haciendo este desdoblamiento del sujeto resuelvo el problema del placer en el displacer muy fácilmente, ahora claro, el sujeto puede decir, lo que pasa es que yo no sé cuándo soy uno y cuándo soy el otro (risas) Estoy segura que es muy interesante leer las explicaciones que los analistas se han dado respecto de otorgar un sentido a la cuestión del placer en el displacer y Lacan dice, no, hay allí un imposible, hay allí un real imposible. Dice, “el principio del placer se caracteriza porque lo imposible está en su campo y jamás es reconocido como tal”; el hacer posible lo imposible está en el campo del principio del pacer y este imposible jamás es reconocido como tal. Vamos a ver con qué tiene que ver este imposible pero hay algunas cuestiones que han surgido para poner en juego este imposible. Una de las cuestiones que han surgido en la historia de la humanidad para poner en juego este imposible es el amor cortés. El amor cortés es un obstáculo, ahí hay que subrayar la función del obstáculo, un obstáculo socialmente admitido como tal; quiere decir no un obstáculo de la neurosis individual, el que pone la neurosis individual, sino algo correspondiente a determinada época y estructura social que crea el impedimento en relación con la relación sexual y en este sentido con la satisfacción, entonces esta función del obstáculo está en relación con este real imposible. Este real imposible tiene que ver con que la relación entre los sexos no se puede armar, no se puede establecer, que ahora si planteamos la cuestión de la satisfacción relativa a la relación entre los sexos, la relación entre los sexos, vamos a ver por qué en lo que tiene que ver con cada uno de los sexos, la relación con el otro del Otro sexo como otro del Otro sexo no se puede establecer. Entonces el amor cortés dice que no se puede porque es lo propio del amor cortés, es por eso por lo que Lacan se refiere al amor cortés tanto en el Seminario “Encore” como remitiendo allí al Seminario “La ética…”, donde habló largo y tendido acerca del amor cortés e incluso del tipo de goce que está en juego a partir del establecimiento de ese obstáculo. Hay detalles que ustedes pueden leer en el Seminario “La ética…” sobre las características del amor cortés, nos sirve y le sirve a Lacan para poner en juego esta función del obstáculo tanto en el Seminario “Los cuatro conceptos…” como en el Seminario “Encore”.En “Los cuatro conceptos…” no me acuerdo cómo es que pone en juego esta función del obstáculo, ahora vamos a ver (…), como lo real. En “Los cuatro conceptos…” dice: lo real en tanto que se opone al principio del placer es obstáculo al principio del placer, y la misma cuestión acerca de lo imposible, de estas dos murallas de lo imposible; están tanto en un Seminario como en el otro. El asunto, dice Lacan, es respecto de plantearse la cuestión relativa a la exigencia pulsional, que ya sabemos no está en relación con ninguna necesidad, es decir con el objeto de ninguna necesidad. Y esto es muy interesante porque tiene que ver además con el ejemplo que consideramos la vez pasada de esta satisfacción, recuerdan ustedes, en el ejemplo de la “Parolaccia”, en la satisfacción del hablar, del comer y acá Lacan dice, “la pulsión oral tiene su satisfacción en ordenar el menú, lo que se hace con la boca y lo que se hace con la boca al principio de la satisfacción es lo que va a la boca vuelve a la boca, es decir se trata del placer de la boca”, dice Lacan aquí. Y en otro momento dice, “yo estoy aquí hablando y dando esta clase, puede haber un goce en el hecho de hablar y dar esta clase, puedo por el hecho de que hablo y no es que puedo, sino por el hecho de que hablo hay goce. El ser habla y en la medida en que habla goza, esta fórmula la vamos a tener muy presente, en la medida en que habla goza y no quiere saber nada, este otro punto muy importante, y no quiere saber nada. Entonces Lacan dice ahí en la clase XIII, yo cuando hablo aquí, por el hecho de que hablo hay en esto un goce. Ahora muy bien, ¿cuando hablo, cojo?, es esa la pregunta. Tendríamos que decir en castellano, cuando hablo hay una satisfacción, hay un goce, ¿estoy cogiendo cuando hablo?, es decir ¿eso tiene que ver con la relación sexual en ese sentido?, y deja planteada esa pregunta. Indudablemente que es perfectamente posible que un sujeto cuando habla esté cogiendo en lugar de hablar o haciendo cualquier otra cosa; como decía la otra vez, en el discurso hay en juego, una determinada economía del goce que puede ser oral, anal o escópica o como ustedes quieran pero respecto de una pulsión, ¿no?.Si el goce es el goce de la boca, ¿con respecto al objeto qué?, dice Lacan, es decir el pecho por ejemplo. Lacan está hablando de la pulsión oral, pensemos la complejidad extraordinaria y la riqueza que pone en juego la pulsión oral que implica este goce de la boca que tanto lo tenemos al comer como al hablar, dice; pero hay un detalle que no tenemos que perder en lo que dice Lacan, el goce de la boca vuelve a la boca, es decir este contornear que Lacan pone en juego. ¿Por qué?, es evidente que podría ser un orden de la repetición, pero si pensamos en “el goce de la boca vuelve a la boca” todo lo que es adicción en relación con la boca se esclarece como placer de la boca.En determinado momento y en un párrafo que lamentablemente lo tengo señalado pero no lo tengo a mano y no quiero demorar, Lacan habla de la satisfacción en el silencio. Freud había estado bien atento a la satisfacción en el silencio, en el silencio de su paciente y decía que es algo que tiene que ver con la presencia del analista, todo eso es así pero el hecho de comerse la palabra o simplemente de cerrar la boca en el sentido del silencio (…). Esto siempre me hace acordar a una persona que se caracterizaba por gozar del silencio, tenía momentos en su discurso en que se callaba la boca y permanecía con la boca cerrada, literalmente, un momento, un largo momento, era algo significativo y cuando hacía esto producía un ruidito con los labios que era como la evidencia, como un chuparse de los labios a si mismos, del goce relativo a esa satisfacción.Entonces con respecto al objeto Lacan, aquí hablando de la pulsión oral, dice que la pulsión lo escamotea, y por eso decía este contornear de la pulsión y que se aclara muy rápidamente, es decir que la pulsión al objeto no lo toca, ¿se entiende?; respecto de la satisfacción el objeto esta ahí pero la satisfacción de la pulsión no tiene relación con el objeto que esta ahí, es decir con el objeto en su función de causa del deseo por ejemplo, como puede ser el pecho. Por eso Lacan en un momento acá habla de los cuatro objetos que vienen al lugar del objeto a, el objeto oral, el objeto anal y la voz y la mirada, y la vez pasada yo les decía que en el Seminario “Encore” habla, por ejemplo, respecto de la pulsión oral, habla del objeto de la succión para hablar del pecho, o el objeto de la mirada, habla de “el objeto de…”, es decir lo que tiene que ver con lo que goza, el objeto en tanto que el objeto goza allí. El objeto de la succión indica que el goce es del objeto de la succión, no es del sujeto y no conlleva la satisfacción de la pulsión, lo mismo con respecto de la mirada. Lacan lo plantea también de alguna manera así cuando habla del exhibicionismo y dice es el pene el que goza de ser mirado ahí, es el órgano el que goza de ser mirado. Y decía esta cuestión del escamoteo, la vuelta y el contornear del objeto que es propio de la pulsión, comienza a aclararse todavía más cuando Lacan habla de la fuente de la pulsión, es decir de lo que se llama la zona erógena. ¿Qué es lo propio de la zona erógena y qué diferencia una zona erógena de la otra?, si se trata de la pulsión oral, los labios, es decir lo que tiene función de borde; si se trata de la pulsión anal evidentemente el esfínter pero como borde, el margen anal como lo llama Lacan, es decir que la satisfacción no está directamente en relación con lo que es la zona erógena; está en relación con la zona erógena porque la zona erógena, el goce, la zona erógena es todo lo que funcione como teniendo una estructura de borde; es decir, cuando se habla de las zonas erógenas como los agujeros del cuerpo es porque justamente lo que se está destacando es esa función de borde, que vamos a ver después con qué tiene relación, hay incluso un teorema que Lacan utiliza para fundamentar el funcionamiento de esta estructura de borde que es lo propio de la pulsión, de lo que sería la fuente de la pulsión.Ustedes recordarán el planteo de Laplanche, quizás. Para poner en relación la pulsión y la zona erógena con la sexualidad se toma de algo de lo cual Freud habla -hay que decirlo- en los “Tres ensayos…” que es lo que da lugar a la teoría de Laplanche del apoyo, se acuerdan el apoyo sobre la zona erógena es lo que producía en la teoría ésta la excitación de la zona erógena correspondiente.No me acuerdo exactamente cómo estaba formulado pero sí me acuerdo de que evidentemente el establecer una relación entre la pulsión, el goce, lo que tiene que ver con las zonas erógenas y el inconsciente es una cuestión, cómo poner en juego esta relación. Evidentemente tenemos algo como adelantado al respecto porque todo lo que hemos visto es que todo lo que tiene que ver con la satisfacción y que está en relación con la pulsión concierne en todo lo que hemos dicho en lo que seria su relación con el inconsciente, si el inconsciente está estructurado como un lenguaje y el goce pasa por el hecho de que se habla, hay una articulación entre el goce y el inconsciente evidentemente, pero en el Seminario “Los cuatro conceptos…” Lacan lleva a cabo todo un trabajo para poner en relación lo que tiene que ver con la pulsión como pulsión parcial y lo que es el inconsciente. Vamos a ver en las próximas clases el desarrollo que hace Lacan para establecer estas relaciones. Ahora yo me detendría acá. Una sola cosita nada más quiero decirles con respecto a la cuestión del borde y lo que es la pulsión escópica por ejemplo. Evidentemente cuando se habla de la pulsión escópica, la cuestión referida a lo que es la zona erógena tiene que ver con lo que sería el párpado pero hay algo que, como decía antes, cuando se habla de los agujeros del cuerpo se habla de agujeros, es decir algo que supone que tiene un borde y hay una topología del agujero, entonces me pareció muy interesante traer una cita que pertenece a un autor que se llama Gérard Wajcman, hay varios libros de este hombre traducidos y hay uno que se llama “Fenêtre”, es decir “Ventana” - no creo que este libro esté traducido, yo voy a traer una fotocopia para la biblioteca – es acerca de la cuestión de la mirada, es un desarrollo grande respecto de la cuestión de la mirada, la pintura, mucha referencia a Alberti, el primer teórico de la pintura, y él dice en determinado momento “Para el pintor trazar un cuadrilátero sobre una superficie es abrir una ventana. No es una imagen lo que traza el pintor cuando traza un rectángulo en la pared, un cuadro es en principio un acto de abertura, es decir que se trata de crear bordes en una superficie sin bordes, los bordes de un agujero. La lógica de la mirada es la lógica de la ventana”. Es la topología del agujero digamos, evidentemente esto es la ventana, lo que da el marco al fantasma, la ventana como marco para el fantasma nace con Descartes. Cuando Descartes dice “entro enmascarado a la escena del mundo” está la escena y la escena supone el marco y este marco es para siempre el soporte del fantasma. Por otra parte o al mismo tiempo es interesante tener en cuenta esta función de apertura, de agujero, esto que tiene el cuadro, es decir de algo que abre una ventana. ¿Por qué abre una ventana?, ¿por qué hace un agujero?, porque al hacer el agujero hace un borde en una superficie que no lo tiene y es ahí que algo puede funcionar en términos de la satisfacción.Bueno, esto también se relaciona con la satisfacción escópica, lo que tiene que ver con la satisfacción a nivel de lo escópico y de lo invocante es también muy importante. Y tanto en el Seminario “Los cuatro conceptos…” como en el Seminario “Encore” Lacan dice, “la realidad se aborda con los aparatos del goce”, los aparatos del goce. El aparato del goce es el lenguaje, ¿no es cierto?, y en el Seminario 11 dice el hombre tiene que aparatarse, no aparearse, tiene que aparatarse para funcionar en relación a la satisfacción.Bueno, si tienen preguntas, comentarios, quejas (risas)
Comentario: Por falta de satisfacción (risas).
Anabel Salafia: Y sí, claro, por falta de satisfacción o por exceso de satisfacción.
Graciela Berraute: Te quería preguntar y comentar, respecto al borde es la pulsión la que hace al borde de la zona erógena, ¿no?, es en el recorrido de la pulsión que se hace el borde.
Anabel Salafia: Sí, claro.
Graciela Berraute : Porque yo recordaba en una criatura que no estaba constituida justamente la zona oral como zona oral, como zona erógena entonces lo que aparecía en vez de eso era un agredirse pero destrozarse la boca como buscando hacer un borde que no había y se veía muy claro esto.
Anabel Salafia: Si, buen ejemplo.
Comentario: Yo me acordaba cuando en topología podemos ubicar el agujero como ruptura de superficie, esto que vos decías, cuando en el toro se hace un agujero y eso permite maniobrar con el toro, esto me hacia acordar. Y por otro lado cuando hablabas de la satisfacción que ubica Freud del silencio recordaba respecto a un…
Anabel Salafia: No del silencio en general sino en determinado mutismo
Comentario: Exacto, recordaba un modo de decir de un paciente respecto a esto, que tiene mucha dificultad para hablar en el sentido en que se queda en silencio, que cuando él está hablando, dice, y alguien lo interrumpe él se queda en silencio porque la palabra la tiene el otro, se la sacó el otro. Me parecía interesante el modo…
Comentario: Como un objeto.
Comentario: efectivamente, como un objeto que o lo tiene uno o lo tiene el otro.
Anabel Salafia: Digamos es su capacidad dialéctica (risas), la dialéctica es exactamente lo opuesto de esto, por eso lo digo.
Verónica Cohen: Anabel, ¿puedo hacer una invitación?
Anabel Salafia: Acá Verónica Cohen va a hacer una invitación que no tiene nada que ver con esto pero ya que no hay más preguntas.
Verónica Cohen: Pero tiene bastante que ver porque es una invitación a presentar trabajos en las “Jornadas Primavera 2010” que, como todos saben, es “Del fantasma a la pulsión, travesía y trayecto”, así que tiene bastante que ver. Tomen nota y después presentan su trabajo libre que no es tan libre porque es sobre ese tema y tienen que entregarlo antes del 6 de agosto el titulo, no el trabajo, la confirmación de que van a presentar para poder saber cuántos son y armar las mesas como siempre hacemos organizadamente en la Secretaría de Jornadas. Es el 17 y 18 de septiembre pero la presentación del titulo es el 6 de agosto, por eso la premura en invitar.
(Aplausos)