Clase numero 4
Anabel Salafia: Vamos a continuar con el trabajo que venimos haciendo respecto de la pulsión.En la clase anterior, en la última clase, creo que había quedado planteado un punto – creo, …. no sé si esto quedó, por lo que sigue, completamente claro - había quedado planteado un punto, siempre siguiendo lo que tenemos como referencia que es el texto de Freud ahora de “Las pulsiones y sus vicisitudes”, eso quiere decir que los “Tres ensayos” siguen estando ahí, quiero decir que en determinado momento vamos a considerar…
Participantes: No se escucha.
Anabel Salafia: Decía que si bien estamos trabajando con el texto de Freud de “Las pulsiones y sus vicisitudes”, esto no significa que demos por resueltas todas las cuestiones que se plantean en los “Tres ensayos”, solamente que podemos - y vamos a hacerlo -abordar poco a poco y en la medida en que vamos trabajando la diferencia que se produce entre un texto y el otro en lo que se refiere al concepto de pulsión, quiero decir más específicamente a la pulsión como concepto. La pulsión como concepto, como creo haber dicho en algún momento, quiere decir algo que permita una captación respecto de lo real.La cuestión a la que íbamos, o a la que vamos, se relaciona, como está en el titulo del plan de trabajo, con la pulsión, la pulsión como concepto en tanto que permite una aprehensión de lo real y por otro lado o correlativamente a esto lo que tiene que ver con el fantasma. Estas dos cuestiones que son diferentes, es decir la pulsión no es el fantasma de la misma manera que la perversión tampoco es el fantasma ni el fantasma es la perversión, estos términos no se confunden pero es a propósito de este desarrollo que Lacan hace en el Seminario 11 a partir de “Las pulsiones y sus vicisitudes”, que todas estas cuestiones se ponen en juego y se ponen en juego respecto de la solidaridad y de la relación solidaria que existe entre los cuatro conceptos, es decir la pulsión, la repetición, la transferencia y el inconciente.Efectivamente es a partir de una pulsión en cierto modo, de la pulsión escópica que va a producirse en el desarrollo que Lacan hace toda una posibilidad de articulación respecto del inconciente y digo, aquí juega una función particular una pulsión que es la pulsión escópica. Es por eso que en el primer punto, digamos así, de nuestro programa de trabajo, nuestro plan de trabajo dice las pulsiones y sus vicisitudes en el campo escópico, el campo fundado por la mirada como objeto a.Muy bien, esto, lo que nos va a permitir es llegar a hacer con precisión estas distinciones que hice hace un momento acerca de la pulsión, del fantasma y de la perversión por ejemplo, pero también fundamentalmente es el nudo, la articulación que pone en juego a la pulsión y a partir de la pulsión a la sexualidad en el inconciente. Es decir la relación entre la pulsión, por decirlo de una manera muy amplia ahora porque vamos a ver que justamente va a necesitar de esa pulsión escópica para establecer una relación entre el inconciente y la pulsión o entre la sexualidad y el inconciente que es lo que hace que cuando se trata del inconciente digamos que se trata de algo sexual, que si es inconciente es que algo sexual está en juego. No hay ningún momento en que podamos decir que algo es inconciente y que en eso que estamos diciendo que es inconciente, un sueño supongamos, no haya en juego una significación de tipo sexual, y esa significación de tipo sexual es en algún momento que Freud encuentra en los sueños, es muchas veces, una relación que Freud establece a partir del símbolo, a partir de determinados símbolos como el paraguas, el sombrero, es decir en definitiva los que son símbolos fálicos. No me refiero a esto cuando digo que en todo lo que pueda considerarse una puesta en juego del inconciente está en juego la sexualidad pero esto quiere decir que se necesita una explicación de cómo se establece a través de la pulsión una relación con el inconciente. Tengamos en cuenta que Freud habla de un representante psíquico de la pulsión, es decir es una forma para Freud de poner en relación al inconciente con la sexualidad, pero podemos hacer a partir del trabajo que tenemos que desarrollar en cuanto a “Las pulsiones y sus vicisitudes” unas articulaciones bastante más precisas y bastante más precisas respecto de lo que va a determinar la pulsión, digamos el concepto de pulsión y la articulación de la pulsión que Freud hace, lo que va a determinar en el desarrollo mismo de la enseñanza de Freud y luego en la teoría misma psicoanalítica, en el psicoanálisis, ¿no es cierto?, lo que va a poner en juego esto en el psicoanálisis, esta cuestión acerca de la pulsión (…)Bueno, no vamos a repetir lo que vimos hasta ahora, solamente un punto que creo que quedó subrayado en la clase anterior y era este punto a propósito del fin de la pulsión, lo que Freud llama el ziel en alemán - hay que manejarse con algunos términos en alemán para más precisión porque es fácil si no confundir el fin con el objeto por ejemplo -, con respecto al fin de la pulsión o a la finalidad de la pulsión, es decir lo que tiene que ver con la satisfacción de la pulsión. Hice una referencia, que Freud también la hace, a las formas en que la pulsión se satisface y qué se satisface cuando se trata de la pulsión, esto es lo que vamos a considerar como si no el punto más importante uno de los puntos más importantes respecto de lo que estamos tratando y vamos a ver por qué la cuestión de la satisfacción y del qué se satisface, yo dije, qué se satisface cuando se satisface la pulsión. Es algo que no podemos explicar como una satisfacción de un sujeto, decía yo, ¿no es cierto?, como una satisfacción que el sujeto experimente como tal, no podemos decir esto con respecto a la satisfacción y da todo el lugar a la pregunta de qué es lo que se satisface. Entonces vamos a tomar primero como referencia, digo primero porque Freud lo hace al revés, Freud cuando habla de la transformación en lo contrario y la vuelta contra la propia persona toma en primer lugar el sadomasoquismo, que está expresado en estos términos, y hace ese desarrollo y despliega la cuestión en juego en el sadomasoquismo, nosotros en cambio vamos a tomar primero – por eso explicaba esto con respecto al programa – vamos a tomar primero la escoptofilia, es decir lo que es el voyeurismo – exhibicionismo.Ustedes habrán visto que con respecto a la escoptofilia se le presenta a Freud una complejidad muy interesante en lo que tiene que ver con la transformación y lo que tiene que ver con la posición del sujeto, activa o pasiva, y esto se plantea a propósito de que a diferencia de lo que sucede en el sadismo – así lo dice Freud, después vamos a ver qué es lo que pasa para Freud mismo con esto – pero a diferencia de lo que tiene que ver con el sadismo, en el voyeurismo o en la escoptofilia, vamos a decirlo de esta manera, la escoptofilia se relaciona con el ver, el término mismo de escoptofilia yo lo expliqué la otra vez, o sea que esta pulsión está fundamentalmente relacionada con el ver, fundamentalmente relacionada con la función de la mirada; es este punto el que es muy importante. ¿Por qué es muy importante?, es muy importante porque cuando nosotros queremos tratar acerca del objeto de la pulsión vamos a encontrarnos con que el objeto de esta pulsión escoptofílica es justamente la mirada. Podemos decir esta definición de la pulsión escoptofílica la relacionamos con el ver pero hay algo que va a llevarnos a la necesidad de establecer una diferencia entre lo que es la visión que es lo que tiene que ver con el ojo como órgano y lo que tiene que ver con la mirada.Hay una diferencia muy importante que hacer, lo que tenemos como objeto cuando se trata de la pulsión escoptofílica es la mirada y ocurre que vamos a tener todo un desarrollo que nos va a mostrar que justamente eso respecto de lo cual va a producirse la satisfacción - volvemos al punto en que nos interrogamos -, es precisamente a nivel de ese objeto que es la mirada, que la satisfacción en relación con la pulsión escoptofílica es una satisfacción que satisface – y en algún caso vamos a ver cómo esto se presenta - a la mirada. Entonces cuando decimos que no es el sujeto el que se satisface cuando la pulsión se satisface, decimos que no es el sujeto porque decimos que es la mirada lo que se satisface y en ese sentido estamos diciendo que no es el sujeto el que se satisface, la cuestión es qué relación hay entre el sujeto y la mirada; es decir, si hay un punto donde – y efectivamente vamos a ver que lo hay – donde el sujeto coincide con la mirada, quiero decir donde el sujeto se reduce él mismo a esta función de mirada.Hay un ejemplo que quizás algunos habrán leído, otros no, según que conozcan o no un poco el Seminario de “Los cuatro conceptos”, es el ejemplo que Lacan da a propósito del voyeur del que está podemos suponer espiando, mirando a través de la cerradura y el voyeur en tanto puede imaginarse o puede incluso temer ser sorprendido en esta actitud voyeurista y dice ¿qué es lo que el voyeur puede suponer?, que lo miran, es decir que alguien puede sorprenderlo mirando. ¿Pero entonces qué es lo que él puede figurarse, imaginarse?, una mirada sobre él, es decir que de alguna forma alguien lo vea espiando, lo vea en su posición, vamos a decir así, de voyeur, lo descubra en su posición de voyeur.Esta mirada puede surgir para el voyeur por el solo hecho de escuchar un ruidito, de unas ramas en las cercanías donde él se encuentra, unas pisadas, un movimiento, el ruido del vaivén de alguna puerta o alguna cosa por el estilo le hace que para el voyeurista esta mirada temida se produzca, es decir a esta mirada la puede producir cualquier cosa, digamos así, algo que indica ese alguien que puede estar ahí pero no es que alguien puede estar ahí si no que es alguien que puede estar ahí o que puede llegar ahí a descubrirlo en su lugar de voyeur, es decir en su lugar donde él está espiando, podemos decir escrutando o examinando, como ustedes quieran, es decir esa función donde él está reducido a la mirada, a ser mirada.Es en este sentido que por ejemplo Lacan (…) Digo por ejemplo Lacan porque el ejemplo que yo acabo de dar y que Lacan cita en alguna oportunidad no es originariamente de Lacan, el ejemplo es de Sartre, lo encontramos varias veces mencionado y trabajado en “El ser y la nada”. Este ejemplo de Sartre es tomando por Lacan, Sartre lo toma en un desarrollo que él hace respecto del ser, del ser pero en el sentido de la captación que un sujeto…, no son los términos de Heidegger sino los términos en que trato de transmitírselos…
Participante: De Sartre
Anabel Salafia: Claro, sí, porque en Heidegger, Husserl y Sartre, y por último Sartre está en juego ¿qué cosa?, la salida de lo que se llama el solipsismo y al mismo tiempo la posibilidad de, para mi captarme como conciencia, de reconocerme, de captarme como conciencia y esto es a partir del otro, es decir a partir de lo que en los términos de Freud sería el prójimo o el semejante, es a partir del otro que yo puedo ser un objeto para el otro. Es a partir de esto pero el otro puede ser un objeto para el otro y en este sentido hay un problema respecto de la objetivación porque la cuestión se muestra interminable, se va desplazando. En Lacan esto es bastante más complejo y muy interesante y les recomiendo desde ya leer por lo menos el capítulo de “El ser y la nada” que lleva por título “La mirada”, si bien el desarrollo de toda la obra tiene que ver con la cuestión de la mirada y el objetivar y la cuestión de la posibilidad de captarse como, voy a decirlo en términos más del Lacan de “Los cuatro conceptos”, de captarse como conciencia. Entonces en este sentido Lacan va a decir que el voyeur en realidad es sorprendido en tanto él es mirada, en tanto él en su operación de voyeur queda reducido a la mirada. Por ejemplo, decía, es en ese sentido que hay esta coincidencia que es por este tipo de reducción entre lo que es el sujeto y la mirada, o sea que cuando decimos que lo que se satisface es la mirada y no es el sujeto estamos diciendo que no se trata de una satisfacción de orden subjetivo, que se trata de una satisfacción que se corresponde al sujeto pero que lo que hay en juego en esa satisfacción que se corresponde al sujeto no es una objetividad sino una objetalidad, vamos a decirlo de esta manera. ¿Una objetalidad qué quiere decir?, que es ese el objeto de la pulsión, es la mirada ese objeto de la pulsión en tanto lo que es la mirada lo que se satisface, es en ese sentido que es el objeto de la pulsión y tenemos en cuenta que a ese objeto se reduce en la escoptofilia, en todas las operaciones correspondientes a la escoptofilia, está en juego la reducción del sujeto a esa función de la mirada. Podemos decir en ese sentido que la pulsión escoptofílica tiene como objeto la mirada pero también podemos ver precisamente tratándose de la mirada que esto concierne a un campo, en primer lugar que concierne a un campo que es el de lo que se podría llamar lo dado a ver. En este campo que aparece como lo dado a ver podemos ubicar las cosas del mundo, las cosas del mundo digo de mi relación con el mundo y es allí que algo funciona, el mundo funciona como voyeur, el mundo funciona incluso como omnivoyeur en el sentido del mundo nos mira.Esto en verdad es una concepción que surge con Merleau- Ponty. Vamos diciendo las cuestiones que preceden respecto de la mirada al desarrollo que Lacan hace, cuestiones que Lacan va a articular con Freud para producir lo que produce en este Seminario.El mundo, decía, nos mira. Esta es la idea, no miramos al mundo, el mundo nos mira y en ese sentido somos vistos, somos mirados, el mundo es omnivoyeur; el mundo no es exhibicionista, dice Lacan en algún momento que se refiere a esto. Si el mundo se vuelve exhibicionista nos muestra, no da a ver – hago la diferencia - sino nos quiere llamar la atención sobre algo, ya la cosa se vuelve extraña y frecuentemente siniestra no en cuanto el mundo nos mira sino en cuanto algo del mundo parece estar destinado de un modo exhibicionista a llamarnos la atención.La contrapartida, podemos decir de paso, la contrapartida del exhibicionismo es por excelencia la inhibición, la inhibición podemos encontrarla como en el otro extremo del exhibicionismo.Podríamos decir en términos de Freud y no nos equivocaríamos que si el sujeto padece de una determinada inhibición es porque esta inhibición está en relación con un grado proporcionalmente alto de exhibicionismo, es esto lo que Freud diría. Una persona por ejemplo no puede mostrar lo que hace, supongamos que esta persona pinte o no sé, teja pulóveres o lo que fuera y siente una gran vergüenza, un gran embarazo – en el sentido en que Lacan habla de estos términos – cuando tiene que mostrar lo que ha hecho, tanto que a veces no puede hacerlo y otras veces tiene que valerse de algunas tretas, algunas cosas indirectas o auto violentarse para poder mostrar algo que ha producido, lo que es su obra; sin embargo esa misma persona no tendría ningún problema en mostrarse ella, a la manera del exhibicionismo, en otros momentos en otras circunstancias y hay una relación proporcional. Es importante cuando está la inhibición ver su relación a la pulsión que está en juego. El ejemplo que estoy dando es particularmente simple, evidente, pero son cuestiones que tienen que ver con la pulsión, la inhibición en este sentido es algo que tiene esta relación con la pulsión.Entonces en esto que tiene que ver con la mirada no se trata de lo visible o lo invisible sino de algo, por eso también tomé este ejemplo del voyeur, de algo que se presenta, dice Lacan, como una extraña contingencia, es decir como algo que se presenta de una manera contingente, de una manera que podríamos decir accidental vamos a ver, de una manera que es simbólica, una manera que es ella misma simbólica – acá voy a citar a Lacan – de lo que está más presente en el punto de llegada de nuestra experiencia; quiere decir lo que está más presente en el punto de llegada de la experiencia del análisis, a saber, la falta que es constitutiva de la angustia de castración.Quiere decir, si la mirada tiene este lugar relevante y esta función que, ahora podemos decirlo que es la explicación de por qué tipo de relación con la pulsión y con la satisfacción de la pulsión la mirada es un objeto a, pero la mirada es un objeto a significa que la mirada es un objeto a en una relación determinada, en una relación especifica, en una relación singularísima respecto de la castración. No se trata de lo que tiene que ver con justamente el ver si no de lo que tiene que ver con esta función de la mirada, es decir la correlación que vamos a establecer siempre de esta contingencia que es la mirada y lo que es “entrepercibido” (…); la palabra en castellano, bueno, tampoco sé si existe en francés, entre percue(?) dice Lacan que sería “entrepercibido” que es el estatuto de lo que…
Participante: (Inaudible)
Anabel Salafia: Si, entrevisto. Claro, el asunto es entre visto y no visto, ¿no es cierto?, es decir que la mirada tiene una función de visto y no visto en lo que tiene que ver con la castración, la mirada ella misma tiene una función de elisión, una función de ocultamiento. Es decir que este tipo de, podríamos decir así, de articulación paradojal se pone en juego entre lo que es este objeto, este llamado objeto por lo que antes dije respecto de la objetalidad, es decir no de la objetividad sino de la objetalidad lo que es particular de este objeto es que es un objeto que tiene la función, que tiene el lugar de ser elidido.
Participante: ¿De ser qué?
Anabel Salafia: Elidido, sorteado, podemos decir escamoteado, ¿no es cierto?Ven ustedes que lo que es entrevisto se corresponde con lo que es elidido de la mirada y es algo que les pido que retengan un momento, de todas maneras después está la desgrabación, para comprender de qué hablamos cuando hablamos de la castración y cuando hablamos de la angustia de castración y cuando hablamos de la relación entre la angustia y la pulsión, que habíamos dicho íbamos a hacer esa articulación. Decía la castración como lo entrevisto, es decir nunca visto del todo, lo que también implica una contingencia y la mirada como lo elidido, lo que es escamoteado, entre no percibido y escamoteado.Se ve bien que no se trata de que en la castración se trate del ver, por ejemplo ver la castración en la madre. Efectivamente como Freud lo plantea en “El fetichismo” o “En la escisión del yo en el proceso de defensa” existe esa relación y esa articulación además entre lo que es la castración en el Otro y la función de la mirada, efectivamente, pero vemos que la función de la mirada no es equivalente de lo que es el ver.Lacan da un ejemplo, el de “La Jeune Parque” – “La Joven Parca”. “La Joven Parca” es un poema de Valéry donde se dice que ella, o sea la joven, se ve verse; esto se plantea como completamente reflexivo. Ella no puede verse - verse, no puede ver que se ve. Es un buen ejemplo de lo que significa que la mirada está elidida, que la mirada está escamoteada; quiere decir que es imposible en este sentido esa captación, el captarse a si mismo como conciencia.Esto es muy importante porque efectivamente una cuestión que es fundamental es lo que Lacan llama en un momento en este Seminario 11 la efectuación de la conciencia en el inconciente. Y fíjense que insisto con el término de conciencia porque este desarrollo aquí lo necesita completamente porque hablamos habitualmente del inconciente, hablamos como si nos entendiéramos perfectamente respecto del inconciente y tenemos aclaraciones también de Lacan respecto de que el inconciente no es el negativo de la conciencia, entonces decimos, bueno, el inconciente freudiano, el de “La interpretación de los sueños”, de “El chiste”, el de “La psicopatología de la vida cotidiana”, tenemos que especificar, es el inconciente estructurado como un lenguaje, el inconciente del significante y separamos esto completamente de lo que tiene que ver con la conciencia. ¿Es correcto?, es correcto. Pero ¿qué es lo que pasa cuando estamos tratando esta cuestión de esta pulsión y de la pulsión respecto de este problema de la conciencia que no tenemos para nada resuelto?, decimos esto no es la conciencia y después vamos a ver que precisamente la conciencia va a coincidir con lo que Lacan llama la función desconocimiento del yo. Esa función desconocimiento del yo justamente tiene que ver con esa imposibilidad de captarse como conciencia, o sea es lo que llamamos conciencia y lo que llamamos conciencia es el equivalente de esa función desconocimiento del yo. Es decir que la mirada es el revés de la conciencia en este sentido y que la mirada sea el revés de la conciencia tiene una importancia fundamental en lo que respecta al sueño, a los sueños particularmente. ¿A los sueños por qué?, porque los sueños forman parte de esto que indica que hay un dado a ver, que está el mundo como dado a ver. Los sueños indican esto, los sueños muestran al soñante y muestran en el sentido más estricto del término mostrar porque acentúan los colores, acentúan las definiciones, acentúan lo que no estaba definido, lo que no estaba con el color suficiente, lo que no estaba realizado del día anterior, etcétera, todo esto que en el sueño se muestra como justamente mostrándose, se muestra en su función de mostrarse. Entonces efectivamente esta cuestión relativa a la función de la mirada muestra, digamos así, o sirve para mostrar que hay algo en esta función de la mirada que opera como un revés de la conciencia pero que entonces de una manera equivalente respecto del inconciente hay algo particular que plantear en relación con esto que estamos diciendo, es decir esto que antes dije respecto de la efectuación de la conciencia en el inconciente se relaciona con lo que ocurre por ejemplo en el sueño.Hay un sueño princeps, un sueño fundamental del que se sirve Lacan que es un sueño muy conocido, creo que casi todos conocemos el texto de ese sueño que es el sueño del padre que vela al hijo y que una contingencia, un accidente, el hecho de que se prenda fuego con una vela una cortina, lo despierta al tiempo de que se le presenta en lo que es el sueño, que se forma a partir de lo que lo va a despertar, como Reik lo había mostrado en un tiempo, ¿no es cierto?, hay un articulo de Theodor Reik sobre esto que muestra cómo un ruidito, un despertador, una cuestión cualquiera que va a interrumpir el dormir provoca el sueño para que continuemos durmiendo, y del mismo modo en el sueño del “no ves”, es un sueño que tiene que ver con esta invocación de la mirada, “no ves que estoy ardiendo” que tiene esta dimensión de reproche, esto es causado contingentemente, es causado por un accidente y lo que se va a producir, Lacan lo dice muy bien, no se puede decir mejor, es que se establece ese vinculo de enorme intimidad entre el padre y el hijo que no es por la muerte, que esto ya ocurrió, que va más allá de lo que ocurrió, que va más allá ese vinculo como se establece a partir de ese reproche y esa invocación de la mirada es un vinculo que muestra que va más allá de lo que es la muerte y que muestra que cuando se trata del inconciente hay una esquizia, dice Lacan y es el término que usa, es decir una disociación, una disociación como la que experimenta el que es el padre en el sueño del ejemplo, una disociación que es lo que Lacan va a plantear como una esquizia; una disociación la va a plantear como una esquizia que se produce entre entre el ojo y la mirada pero el ojo y la mirada es lo que permite plantear que el inconciente supone esta esquizia, esta disociación. Esa disociación, esa esquizia – vamos a ver la próxima vez – es la que se juega tanto en el sadomasoquismo como en el voyeurismo – exhibicionismo, estos cambios respecto de la transformación del fin y del objeto. El contemplar todos los pasos - no quiero entrar en los pasos, podemos hacerlo después – del exhibicionismo – voyeurismo, de la posición activa contemplativa y la posición activa escoptofílica porque hay una posición activa escoptofílica, ¿no es cierto?, es decir activa de mirar, de espiar, y una posición activa de exhibirse, son dos posiciones activas que son justamente las que Freud va desplegando y que llaman la atención. Vamos a ver que estos son términos que van a ponerse en juego también en el fantasma pero que esto se sostienen de una esquizia, es decir que esas operaciones responden a una disociación, a una disociación que da el verdadero carácter de lo que es el inconciente. Ah!, y estaba olvidando subrayar algo fundamental, lo que tiene que ver con el accidente por eso cuando yo leí la cita de Lacan de la mirada como una contingencia, que ella misma es el símbolo, la simbolización, podríamos decir, de lo que tiene que ver con la castración y con la angustia de castración. El asunto respecto del accidente o la contingencia es el fundamento de la repetición, el fundamento de la lógica de la repetición. Esto quiere decir que lo que se repite, se repite como reencuentro y por ejemplo en el sueño éste que comenté como mal encuentro, como el encuentro mal venido, digamos así, es decir lo que es…¿cómo tendríamos que decir en castellano?, distíquico. ¿Distíquico por qué?, porque el encuentro, él mismo, es decir lo que es el accidente o la contingencia es algo que también hay que relacionar con el trauma. El ejemplo, lo que es la contingencia es lo que en términos de Aristóteles es tuché, normalmente llamada en castellano tyché (pronuncia la ch como k), y para algunos tyche (pronuncia la ch como ch), o lo que sea. En realidad se encuentra escrito así, tuché, en francés, ¿y en castellano cómo lo escriben?
Norberto Ferreyra: La y en el lugar de la u.
Anabel Salafia: Claro, está bien porque es una u en griego que es igual que en francés.Lo tíquico es lo que es el encuentro, que puede ser mal encuentro o buen encuentro, o encuentro fatal o encuentro feliz. Ahora bien, lo que es del orden de la repetición está en relación con el mal encuentro. El más allá del principio del placer tiene que ver justamente, o lo que es lo que se llama la pulsión de muerte tiene que ver con el mal encuentro pero en todo caso la repetición tiene siempre que ver con el encuentro, con el reencuentro. Es esta cuestión del reencuentro, esta cuestión del accidente, esta cuestión que tiene que ver justamente con el trauma lo que rige el orden de la repetición y hace a la relación que vamos a ir viendo entre la repetición y la pulsión, es decir, la repetición y la pulsión hacen a lo que se llama pulsión de muerte. Se trata de la pulsión de muerte pero se trata también del trauma, el trauma es también contingencia, es accidente y es por esta vía del accidente o de la contingencia que la sexualidad, vamos a decir así, entra en relación con lo que llamamos el inconciente, es decir a partir de la repetición pero la repetición está fundada, si ustedes quieren en este sentido y yendo un poco rápido, en el trauma, es repetición en el sentido de que es siempre síquica y es tíquica por esta relación a la tyché.Hay estos dos órdenes y es un mismo orden el del automaton que es ella misma, la repetición misma, y la tíquica que es la repetición en tanto implica el reencuentro, el accidente o el mal encuentro, pero todo lo que implica esto que decía en relación con lo que supone el inconciente, tal como lo va diciendo Lacan acá, en tanto supone ese más allá (…) Ese más allá es el fantasma, ese más allá es esta disociación de la que estamos hablando que es el fantasma y el fantasma es el mundo o el mundo es el fantasma, podemos decirlo de esta manera. Vamos a desplegar esto mucho más claramente pero quiero acentuar el aspecto que tiene que ver con la disociación, con la esquizia en relación con lo que tiene que ver con el inconciente y con el sueño y con determinados sucesos, digamos así, determinados acontecimientos que tienen que ver con la repetición y que son aparentemente inexplicables, es algo que al mismo tiempo está por eso en relación con el olvido.Digo, para dar un ejemplo de disociación muy simple pero por otra parte como es cotidiano en algunos casos, no en todos, para algunas personas es bastante cotidiano y se puede dar, una mujer me dice que tiene tres hijos y tiene que dejar a dos de sus hijos en el colegio y deja al menor con la abuela; normalmente van los tres al colegio, en esta oportunidad deja al menor con la abuela.Tiene una serie de tareas y de cosas para combinar en el día y habla con una amiga y la amiga le dice, porque hay que llevar a los chicos después del colegio a un cumpleaños y al, no sé, al catecismo o al fútbol, depende de la zona, ¿no? (risas)
Participante: O las dos cosas
Anabel Salafia: Puede ser el fútbol y el catecismo pero en algunos casos no puede no ser el catecismo.Bueno, entonces la nena tiene que ir a catecismo, el nene tiene que ir a un cumpleaños y la amiga le dice, bueno, no te hagas ningún problema, yo puedo llevar a la nena al catecismo y fulana puede llevar al nene al cumpleaños porque también lleva a su chico; y ella le dice, bueno, entonces cuando yo voy a buscar a Juancito, el menor, a la escuela, las ayudo con las mochilas de los chicos y todo esto.Toda la cuestión era porque el más chico no había ido a la escuela, eso había dado lugar a toda la cuestión y cuando ella habla desconoce completamente…; la otra le dice, “¿pero qué te pasa?, si vos no vas a ir a la escuela porque justamente tenes que ir a buscar a Juancito a otra parte porque no está en la escuela” y recién en ese momento ella se da cuenta. La cosa es de tal manera que ella está hablando por teléfono y hay personas de su trabajo alrededor de ella que escuchan la conversación y entienden inmediatamente, o sea que se ríen todos cuando ella dice que tiene que ir a la escuela, o sea que ha olvidado y este tipo de olvido (…), o bueno, conozco otro más interesante de la mujer que tenía al chico en brazos y decía “¿dónde está mi hijo, alguien vio a mi hijo?”, en el club.
Participante: (Inaudible)
Anabel Salafia: Exactamente.
Participante: Con los anteojos pasa siempre pero con el chico es más complicado
Anabel Salafia: Por eso, el del hijo es más impresionante pero perfectamente posible, perfectamente concebible, hay un montón de gente que se ha olvidado algún hijo en alguna parte sobre todo si tiene varios, pero en este caso este era hijo único, como es lógico, ¿no es cierto?. Que digamos que era la prolongación de ella absolutamente, todo lo que fuera, sí, que era homosexual, cumplía todas las condiciones, se explicaba perfectamente con el hijo lo que le había pasado a la madre, ¿no es cierto?, pero mi intención es mostrar esta cuestión de la esquizia que es justamente la realidad del inconciente en el sentido de lo que tiene que ver con el fantasma y es partiendo de la pulsión que se llega acá. Y no estamos hablando de una formación del inconciente, del sueño como formación del inconciente en el sentido en que antes lo decíamos, estamos hablando del sueño como también en su relación con el inconciente pero en tanto que el sueño implica esta misma esquizia que implica el fantasma. Quiere decir que esto que sucede, por ejemplo esto que yo decía con respecto a la mujer esta que olvida que dejó al chico en un lugar y que no tiene que ir al lugar que pensaba tener que ir, eso es repetición, eso está en el orden de la repetición. Es más, ella comenta como que una vez más le ocurre esto, no que siempre le ocurre de la misma manera pero una vez más ella comete lo que ella llama este tipo de errores, este tipo de errores que están en relación con que ella no se concentra, esta es la expresión que ella usa, expresión que es correcta porque efectivamente es algo que tiene una relación con la función de la atención pero de cualquier manera esta esquizia existe en todos los casos, una esquizia es propia de la dimensión del inconciente y lo que se produce en relación a esa esquizia se produce entonces como repetición, en el orden de la repetición.Vamos a ver entonces cómo se arma esta cuestión de la disociación con las pulsiones y sus destinos siempre para articular el inconciente con la pulsión.Bueno, preguntas. Yo voy a repetir la pregunta porque no funciona el otro micrófono.
Participante: Si la esquizia del inconciente es relativa entonces al trauma sexual, si la condición sería la contingencia del trauma sexual lo que hace a esta esquizia del inconciente, cuál es la relación.
Anabel Salafia: Cuál es la relación, sería la pregunta, entre lo que es la esquizia propia del inconciente y el trauma sexual.Primero una cosa, el trauma es sexual porque es trauma, no porque tenga que ver con el sexo, ¿se entiende?, una primera cuestión a despejar. En la perspectiva en que estamos considerando las cosas si algo es traumático es porque es mal venido, digamos así, es decir porque ocurre necesariamente a destiempo. Entonces es porque es mal venido que va a tener una significación en lo que tiene que ver con lo que es sexual pero es por la relación con la pulsión por lo que va a tener una significación sexual x, sin la pulsión el trauma no tiene que ser necesariamente un trauma ligado a la seducción o un ataque sexual de algún orden. Por ejemplo un ataque violento por un robo va a tener la misma función como trauma respecto de la repetición y en relación con el inconciente y la pulsión que una violación, ¿no?, se entiende que no es en este sentido el contenido lo que está en juego es la distiquia. Yo digo distiquia porque es diustiquia (?) en realidad ¿no es cierto?. Eutiquia es lo que pasa bien, lo bien venido, el buen encuentro y distiquia es el mal encuentro.
Participante: En “El problema económico del masoquismo” justamente me parece que Freud plantea esto que vos decís, el trauma en el sentido que todo lo que es de gran cantidad externa sería instalado como sexual. ¿De dónde deviene lo sexual?, de cualquier percepción o cualquier cantidad, gran cantidad se inscribe como sexual, que es el segundo y tercer párrafo de “El problema económico del masoquismo”.
Anabel Salafia: Referido ahí a la cantidad, claro.
Participante: A la cantidad, digo porque no podría ser entendido sin la pulsión y me parece que es una forma…
Anabel Salafia: Claro, hay algo que no obstante para que esto quede bien respondido tenemos que trabajar un poquito más esto porque efectivamente al plantear la esquizia del ojo y la mirada, es decir la esquizia entre lo que es el órgano y lo que es la función, hasta acá no tenemos ningún elemento sexual, el elemento sexual es el órgano mismo, es decir que cuando estamos hablando del ojo y de la mirada, cuando estamos hablando del ojo hay una referencia ahí al órgano y esa referencia al órgano es una referencia al falo, es lo que hay de sexual en la cuestión esta referencia al órgano. Por eso vamos a ver que Lacan hace todo un desarrollo justamente respecto de “Las pulsiones y sus destinos” que vincula el inconciente con el organismo, el organismo con el órgano, el inconciente entonces con el órgano y el órgano por excelencia es lo que va a poner en una correlación con el objeto a y que va a escribir como menos phi, con otra letra, pero nos falta articular bien esta cuestión respecto del órgano para fundamentar la cuestión de lo sexual.
Diego Fernández: Con respecto a la satisfacción, en el primer ejemplo, el de la esquizia, la satisfacción estaba puesta respecto de la pulsión, lo que se satisface de la pulsión es la mirada, ¿no?, y en el ejemplo del olvido, digo para poder relacionarlo con respecto al falo, con respecto a este ejemplo que vos ponías yo lo relacionaba con que, bueno, se pone en juego la pulsión, la repetición, la esquizia y el olvido entonces me preguntaba qué es lo que se satisface en todo ese recorrido, de la pulsión en el olvido ¿qué es lo que se satisface?
Anabel Salafia: Claro, dónde está el punto de la satisfacción digamos. El punto de la satisfacción está ahí en que se trata de una repetición, esa repetición indica que el trayecto, digamos así, que se cumple es siempre el mismo, o sea que está referido…
Participante: Se encuentra con lo mismo.
Anabel Salafia: Claro, ella se encuentra con lo mismo y esto está referido a la muerte, ¿no es cierto?, o sea lo que va a seguir necesariamente, inmediatamente después de estos comentarios ¿qué va a seguir en el discurso?, una referencia que esto es igual que cuando ella sueña que hace mucho tiempo que no ve al padre y cómo ha pasado tanto tiempo que no ve al padre y se despierta pensando esto y tarda un rato largo en darse cuenta que el padre murió muchos años.Esta cuestión me parece que es bien clara porque sueña que hace mucho tiempo que no ve al padre y es cierto que hace mucho tiempo que no ve al padre, eso es bien real que hace mucho tiempo que no ve al padre, ¿no?, pero pensar hace mucho tiempo que no lo veo quiere decir podría verlo y ella no se despierta cuando se despierta sino que ya despierta tarda un rato en caer, y ahí la palabra caer es muy oportuna porque precisamente es de eso de lo que el sujeto cae, dice Lacan, por ejemplo respecto de la mirada el sujeto cae.En el ejemplo de “Padre no ves que estoy ardiendo” se convoca la mirada pero no hay la satisfacción de la mirada, ahí hay algo muy mal venido. Lacan va a dar, vamos a ver, el ejemplo de la función que cumple el cuadro por ejemplo, de responder al “¿querés mirar?”, y dice que el pintor con el cuadro responde “¿así que querés mirar?, bueno, acá tenés qué mirar”, y eso, dice Lacan, cumple la función de apaciguar la mirada, de tranquilizar la mirada pero de dar una satisfacción a la mirada; otra cosa son los apetitos del ojo.
Participante: Eso para la próxima.
Anabel Salafia: Claro, la próxima.
(Aplausos)