Espacio de Atención en Psicoanálisis: consultas y derivaciones - 15 2 517 3709

ESCUELA FREUDIANA DE LA ARGENTINA

Fundada por Oscar Masotta en 1974

2017-09-22 | 2017-09-23

¿Qué cuerpo en el análisis? El objeto a en la dirección de la cura

22 y 23 de septiembre - Centro Vasco Laurak Bat: Belgrano 1144

Programa

VIERNES 22 DE SEPTIEMBRE

11.00 hs.: Acreditación

11.15 hs.: Palabras de apertura: Andrés Barbarosch (EFA)

11:30 hs.: Panel I
Graciela Berraute (EFA)
María Gabriela Correia (EFA)
Laura Fumarco (EFA)
Stella Maris Nieto (EFA),
Carola Oñate Muñoz (EFA)
Coordina: Patricia Gaviola (EFA)

13.15 hs.: Almuerzo

14.45 hs.: Panel II
Miriam Allerbon (EFA),
Gustavo Pita (EFA),
Carola Yanniccari (Lazos),
Clara Salz (EFA)
Coordina: Marcela Ramunni (EFA)

16.15 hs.: Panel III
Aida Canan (EFA),
Carolina Fábregas (CPF),
Diego Fernández (EFA),
Juana Sak (EFA)
Coordina: Agustín Muñoz Cabrera (EFA)

17.45 hs.: Panel IV
Jorge  Linietsky (EFA),
Patricia Mora (EFA),
Felisa Puszkin (EPT),
Alicia Russ (EFA)
Coordina: Andrés Barbarosch (EFA)

19.15 hs.: Receso

19.30 hs.: Panel V
Guillermina Díaz (EPSF-Ros),
Norberto Ferreyra (EFA),
Alicia Hartmann (EFA),
Noemí Sirota (EFA)
Coordina: Aida Canan


SÁBADO 23 DE SEPTIEMBRE

10.00 hs.: Panel VI
Rita Chernicoff (EFA),
Helga Fernández (EFA),
Claudia Luján (EFLA),
Héctor Zablocki (Triempo).
Coordina: Liliana Ganimi (EFA)

11.30 hs.: Panel VII
María Clara Areta (EFMdP),
Liliana Fernández (Trieb),
Noemí Ciampa (EFA),
Marta Nardi (EFA)
Coordina: Susana Stanisio (EFA)

13.00 hs.: Almuerzo

14.15 hs.: Panel VIII
Osvaldo Arribas (EFA),
Verónica Cohen (EFA),
Adriana Hercman (EFA),
Mara Musolino (Mayéutica)
Coordina: Patricia Gaviola (EFA)

15.45 hs.: Mesa redonda: “El porvenir del cuerpo”
Andrés Barbarosch (EFA)
Alejandro Lezama (Filósofo)
Silvina Wilkowsky. (Doctora en biología)

17.15 hs.: Receso

17.30 hs.: Panel IX
Clelia Conde (EFA),
Oscar Gonzalez (EFBA),
Ursula Kirsch (EFA),
Anabel Salafia (EFA)
Coordina: Diana Averbuj (EFA)

19.00 hs.: Palabras de cierre: Clelia Conde (EFA)

¿Qué cuerpo en el análisis? El objeto a en la dirección de la cura.

Es el título que llevan las XI Jornadas Oscar Masotta de este año 2017.
El debate que llevó a su elección tuvo presenta una idea inspirada en una frase de Lacan “No hay metalenguaje”, la idea era que la teoría no fuera una manera de eludir hablar del cuerpo en el análisis, y que la pregunta llevara hacia el ámbito de la clínica.
Lacan en el escrito “La dirección de la cura…” dice que en el depósito común de fondos, en el análisis, el analista también debe pagar: con palabras, con su persona y con un juicio intimo sobre su acto.
Al decir que el analista tiene que pagar con su persona, Lacan subraya, en cuanto “que la presta como soporte a los fenómenos singulares que el análisis ha descubierto en la transferencia”.
El objeto a orienta la pregunta hacia el deseo del analista, y al soporte corporal que provee el analista en el análisis, es la línea de lo que viene trabajando Norberto Ferreyra en sus clases de la EFA.
Abordar la clínica, sin rehuir la especulación, dando lo mejor de ella es lo que hace Freud cuando forja el concepto de pulsión en “Pulsiones y sus destinos”:
 “…Si ahora, desde el aspecto biológico, pasamos a la consideración de la vida anímica, la «pulsión» nos aparece como un concepto-límite entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma, como una medida de la exigencia de trabajo que es impuesta a lo anímico a consecuencia de su trabazón con lo corporal”…
Lacan a partir de la exploración freudiana, habla del goce y de los goces. Y del lenguaje como aparato de goce.
Por el lado de la imagen y los esquemas ópticos
Lacan dice en "El estadio del espejo como formador de la función del yo (je)": “Es que la forma total del cuerpo, gracias a la cual el sujeto se adelanta en un espejismo a la maduración de su poder, no le es dada sino como gestalt, es decir en una exterioridad donde sin duda esa forma es más constituyente que constitutiva...” Unos párrafos más adelante Lacan hará referencia a que esta gestalt producirá efectos formativos sobre el organismo.  
En “La agresividad en psicoanálisis” dice: "Son las imágenes de castración, de eviración, de mutilación, de desmembramiento, de dislocación, de destripamiento, de devoración, de reventamiento del cuerpo, en una palabra las imagos que personalmente he agrupado bajo la rúbrica que bien parece ser estructural de imagos de cuerpo fragmentado".
En el Seminario I Los escritos técnicos de Freud: “...la sola visión de la forma total del cuerpo humano brinda al sujeto un dominio imaginario de su cuerpo, prematuro respecto del dominio real”. Otra vez deslinda Lacan el cuerpo imaginario respecto del organismo.
Tales desarrollos tienen lugar durante la elaboración del modelo óptico. En el Seminario X: La angustia las flores reales que el florero envuelve serán consideradas los objetos a, pedazos de cuerpo.
En el Seminario XIV: La lógica del fantasma, Lacan comienza a pensar el goce en relación con la ousía aristotélica, la sustancia gozante y formula que “no hay goce sino del cuerpo”. 

Por el lado del lenguaje y la mirada

En “Función y campo de la palabra y el lenguaje” Lacan habla del lenguaje como un cuerpo:
“La palabra en efecto es un don de lenguaje, y el lenguaje no es inmaterial. Es cuerpo sutil, pero es cuerpo. Las palabras están atrapadas en todas las imágenes corporales que cautivan al sujeto...”
Relacionando este cuerpo del lenguaje y que este aísla el cuerpo en sentido ingenuo, del que el ser se sostiene en él.
“El hombre está capturado por la imagen de su cuerpo... Su mundo, si es que esta palabra tuviese algún sentido, su Umwelt, lo que lo rodea, él lo corpo-reifica, lo hace cosa a imagen de su cuerpo. No tiene la menor idea, ciertamente de qué sucede en ese cuerpo...Ese cuerpo adquiere su peso por la vía de la mirada... La mayoría de lo que piensa se arraiga allí” (Jacques Lacan, “Conferencia de Ginebra sobre el síntoma”)
Pero el significante no sólo tiene efectos de sentido, afecta al cuerpo y es productor de goce.

…En el análisis

Lacan en la clase 21/6/1972 en …O peor dice: “Ahora bien, ¿de qué se trata en el análisis? ...si existe  algo denominado discurso analitico, se debe a que el analista en cuerpo, con toda la ambiguedad motivada por este término (Encore) instala el objeto a en el sitio del semblante...”
Es porque en el discurso del analista el mismo se ubica en el lugar del agente: el a que hace al semblante. Se puede articular a su vez con el lugar vacio en el cuadrante de Pierce. De esa presencia “en cuerpo” pero como semblante de a, es de donde se sostiene la transferencia... por eso el cuerpo del analista es una x que ocupa un lugar (como vacio-abstinencia de goce) en el discurso del analista.

Secretaría de Jornadas y Congresos
Responsable: Andrés Barbarosch
Co-responsables: Diana Averbuj, Aída Canan, Dora Daniel, Patricia
Gaviola, Agustín Muñoz Cabrera, Marcela Ramunni, Susana Stanisio.


LECTURAS

Por Andrés Barbarosch

Tenemos el agrado de comenzar con la sección de “Lecturas” preparatorias de las Jornadas “Oscar Masotta” 2017.  

En estas jornadas,  son invitados a presentar sus exposiciones tanto analistas miembros de la Escuela Freudiana de la Argentina como de otras instituciones que integran Convergencia, Movimiento Lacaniano por el Psicoanálisis Freudiano, lo que les otorga una particular incidencia  en la comunidad analítica.

En esta oportunidad llevan por título: ¿Qué cuerpo en el análisis? El objeto a en la dirección de la cura.

Como señala  Norberto Ferreyra siguiendo a Lacan,  el hombre habla con su cuerpo sin saberlo, lo que se constata en el dispositivo analítico con la enunciación de la regla fundamental y con la significancia que se pone en juego con la ruptura de la equivalencia entre cuerpo y ser, que es lo que da lugar a que pueda haber una enunciación[1].

 Iremos posteando semana a semana textos breves, citas  y comentarios sobre el tema de las Jornadas.

En esta ocasión,  hablaré sobre la imagen del afiche de difusión de las Jornadas.  Es una Venus prehistórica, procedente del paleolítico superior, que tiene entre veintidós mil y veinticuatro mil años de antigüedad. (Venus de Willendorf)

Lacan dice: “Cuando nos remontamos a la prehistoria, una época menos lógica, cuando quizás aún no había complejo de Edipo, encontramos estatuillas de mujeres, que debían ser preciosas para que las hayamos encontrado. Tenían una forma así”[2].  Lacan entonces dibuja un garabato de una figura en el pizarrón a la que pone el título de Venus prehistórica. 

Si bien infiere de estas venus prehistóricas que el representante de la representación difiere según la época, el comentario  le sirve para hablar del goce femenino y  plantear “no hay relación sexual”.

 Ya en otra ocasión, en el Seminario La identificación,  le  había llamado la atención una “cabecita” de mujer en el Museo Saint Germain-en- Laye: la Venus de Brassempouy[3]. “Y tener en su mano, una pequeña cabeza de mujer que tiene ciertamente como 30.000 años, tiene de todas maneras su valor, además que esta cabeza está llena de cuestiones”[4].

Lacan se apoya en el arte de la prehistoria para proseguir con su indagación sobre el goce femenino así como  Freud interroga la prehistoria del complejo de Edipo para hablar de la sexualidad femenina.  

 

[1] Norberto Ferreyra, “Los cuerpos hablantes, la moneda viviente”, Que es la realidad II, Ediciones Kline, Buenos Aires, 2015.

[2] Lacan, Jacques, en la clase del 12 de marzo de 1969 del Seminario De un Otro al otro, Editorial Paidós, Buenos Aires, 2008.

[3] Ilustra la portada de Le Seminaire, L’Identification, en  www.staferla.com , también hay una referencia en Koop, Guillermo, “A y la cabecita de mujer” en Revista Conjetural 12, Buenos Aires, 1987.

[4] Lacan, Jacques, en la clase del 6 de diciembre de 1961 del Seminario La identificación, inédito, versión de Ricardo Rodriguez Ponte.

Cuerpo y ficción
Por Patricia Gaviola

Desde el momento en que decimos que el sujeto desea sexualmente ponemos en escena un cuerpo. No hay sujeto sin el cuerpo constituido por el significante, cuerpo fraccionado por el deseo, ya que son solo partes las que están comprometidas en el desear.

La pulsión definida como eco en el cuerpo de que hay un decir, significa que el cuerpo se ha constituido sensible al decir en esos lugares, llamados  zonas erógenas,  donde  la demanda  inicia la relación con el Otro y con el otro.

Siendo  la  pulsión  parcial  no es posible captar un cuerpo como totalidad. Es el lenguaje quien nos atribuye un cuerpo y lo unifica. La  mirada crea la  ficción de la totalidad  del cuerpo, donde éste  se  erige  equivalente a la imagen del falo. Por otro lado la imagen del cuerpo no puede convertirse en objeto ya que se trata de un  significante.

Es a través de  las ficciones, las historias que nos hacemos (que nos "hacen") las que  permiten ubicar el cuerpo como totalidad. Necesitamos creer, sostenidos en esa ficción, que "somos"  el cuerpo que solo llegamos a tener por ciertas operaciones simbólicas fundamentales.  Lacan en RSI plantea que  sin el lenguaje no podríamos tener la menor sospecha de esta debilidad mental enraizada en el cuerpo   que testimonia  el estar vivo.

Por medio de estas  ficciones podemos  entender el tipo de anudamiento que se produjo en cada caso entre lo imaginario y lo simbólico;  tienen también  la función de mantener la eficacia de la represión primaria y permitir la existencia.

Estas ficciones  no están consideradas en  la ciencia que por su constitución ignora el inconciente,  lugar donde el cuerpo fue tomado por el lenguaje y desde allí  habla. El  modo de desanudar el síntoma psicoanalítico, que es la afectación del cuerpo por el lenguaje,  está  en el campo del lenguaje ya que el síntoma es el signo de un nudo de sentido.

¿Ignorará la ciencia que nos reduce a un cuerpo que también ella crea su propia ficción al creer que los sentimientos nacen de las neuronas? Más allá de los enormes beneficios que la ciencia aporta es necesario que alguien escuche esas ficciones. Pero quien? Que cuerpo habla? Que cuerpo escucha?

En "La ciencia y la verdad" Lacan plantea que el sujeto del psicoanálisis es el correlato del sujeto de la ciencia, o sea que aquel sujeto  que fue rechazado en la ciencia  retorna en el psicoanálisis. Por el psicoanálisis el  sujeto entra en el campo del deseo.

Para  gozar de la vida hace falta un cuerpo. A ese cuerpo y su goce el psicoanálisis  lo pone en el diván. Ya que por medio del cuerpo que goza del significante es que  el inconsciente habla, y por la voz  hace surgir al sujeto que la ciencia olvidó.

"El inconciente es un saber que se articula con la lengua y no se anuda a él el cuerpo que allí habla,  sino por lo real con que se goza". (La tercera)

Cuerpo, lazo social y lalangue
Por Diana Averbuj y Andrés Barbarosch

Anabel Salafia en su elaboración sobre el tema del cuerpo en lo social hace planteos que contribuyen a orientar en lo que hace a la pregunta de las jornadas por el cuerpo en el análisis, y que es un espacio de transmisión en la EFA.

Plantea la inexistencia del instinto gregario en lo que sigue a Freud, y dice que lo “que llamamos social, solo se constituye como consecuencia de que existe el lenguaje y por lo tanto, que se hable”. La llamada sociedad es el discurso como lazo social.

Esto lo contamos como lo que antecede a la cita que vamos a compartir hoy en “Lecturas”:

“Lacan encuentra la particular relaciòn que existe  entre cuerpo y lenguaje, esto lo lleva  a hacer una condensación: lalengua, lalangue. Cuando encontramos la particular relación que existe entre el cuerpo y el lenguaje, entendemos lo que lleva a Lacan, a partir de lo que podría considerarse un lapsus, a producir una condensación que introduce un significante nuevo: en este caso, lalangue.

Hablamos del sujeto, hablamos del yo, hay una diferencia entre el sujeto y el yo, y a partir de considerar la relación de copula que hay entre el lenguaje y el cuerpo, Lacan comienza a hablar del ser hablante, el llamado parletre en francés, o sea, ser hablante.

¿Qué quiere decir el ser hablante?

Quiere decir que no hablamos ya del hombre, hablamos del ser hablante como una especie, como nuestra especie. Esto se debe al hecho de habitar el lenguaje, y habitar el lenguaje quiere decir el lenguaje es nuestro medio, nadamos en el lenguaje, y ahí esta nuestra relación con el cuerpo”[1].1

Nos pareció valiosa esta manera de Anabel Salafia de transmitir la relación que hay entre lenguaje, cuerpo y como Lacan encuentra en lo que hace al inconsciente, con un lapsus: lalangue que posibilita hablar de seres hablantes y darle otra dimensión al cuerpo.

 

[1] Anabel Salafia “El cuerpo en el lazo social” en autores varios, El cuerpo y sus avatares, Ediciones Klinè, 2013, Argentina.

Por Diana Averbuj

"...fuimos viendo cómo algo propio del cuerpo debe ser puesto fuera en relación a la función fálica para que alguien pueda hacer, de un cuerpo que en cierta medida es anónimo, su cuerpo propio. Lo decimos de la siguiente manera: que el goce debe estar fuera del cuerpo. El cuerpo necesita encontrar apoyo en los objetos pulsionales para construirse, porque el cuerpo, por la demanda, es siempre del Otro.  

Hay un largo trayecto en el trabajo de constituir este cuerpo que "es", en un cuerpo que se "tiene. Si uno quisiera, por alguna razón, coincidir exactamente con su cuerpo, resultaría  de esa coincidencia una inmovilidad, una imposibilidad de moverse, con distintas presentaciones en la clínica”. (Clelia Conde, “El cuerpo y sus objetos” en Autores varios, El cuerpo y sus avatares,  Ediciones Kliné, Buenos Aires, 2013.)

¿Cómo se anudan en el "parletre", cuerpo, pulsiones, identificaciones y goce?
¿Qué cuerpo en la anorexia, la bulimia, la conversión, la hipocondría?
¿Cómo se trama la estofa que leemos en la práctica del análisis?
Las Jornadas tienen la palabra.

La incorporación
Por Susana Stanisio

Hace algunos años recibí una paciente que consultaba porque, exactamente en el mes en que se cumplían diez años de la aparición de un cáncer de mama y donde al fin recibiría el alta médica definitiva, le aparece un nuevo tumor. Recuerdo que sus primeras palabras fueron: “Vengo porque no confío más en mi cuerpo. Me traicionó”.

¿Qué cuerpo, que en sus palabras retornaba como algo extraño, ajeno? ¿Un cuerpo rechazado que en tanto enferma retorna al sujeto? Un cuerpo donde el Psicoanálisis recoge este goce del cuerpo vivo, sexuado y hablante y el discurso de la ciencia descarta. Que no es el cuerpo cartesiano, el de la extensión. Sustancia extensa. Ni es un sujeto que, en tanto efecto del significante, resuelva el problema de su existencia en el pensar. Sustancia pensante.  Significante que hace agujero en el cuerpo, donde algo se desprende de él, el objeto a.Que no sólo produce efectos de significación, sino efectos  de goce, efectos en el cuerpo. Que Lacan en el seminario Aún, lo sitúa a nivel de la sustancia gozante: “El cuerpo es algo que se goza. No se goza sino corporeizándolo de manera significante”. Cuerpo que nos es otorgado por el lenguaje y que por lo tanto podrá ser abordado en tanto corporeizado por el significante. Para pensar  la naturaleza de esta incorporación, en 1970 en “Radiofonía “, Lacan hace justicia a los estoicos “por haber sabido de este término, el incorporal, firmar en qué lo simbólico sujeta al cuerpo “. 

Los incorporales como efectos de los cuerpos. No son calidades ni propiedades, son atributos expresados por un verbo. Esas nadas de existencia, que se encuentran en la superficie del ser. (E. Bréhier).Nos dice: “Vuelvo en primer lugar al cuerpo de lo simbólico, que hay que entender como fuera de toda metáfora. Prueba de ello es que nada sino él aísla al cuerpo a tomar en sentido ingenuo, es decir, aquel del que el ser que se sostiene en él no sabe que es el lenguaje el que se le concede, hasta el punto de que él no sería aquí, a falta de poder hablar de este “El cuerpo simbólico se incorpora en el cuerpo en sentido ingenuo, el que habitamos como seres hablantes, así deviene cuerpo, hecho por el lenguaje. Lo simbólico toma cuerpo. “El primer cuerpo hace al segundo, al incorporarse en él. De donde lo incorporal que sigue marcando al primero, desde el tiempo posterior a su incorporación “. Así el primero marcado por el incorporal, una vez incorporado va a buscar que era antes de la incorporación.  Dando testimonio de cómo lo simbólico sostiene al cuerpo por esta retroacción.

“La parábola de ciegos” de Brueghel.
Por Andres Barbarosch

El seminario X: La angustia es considerado por muchos de sus lectores uno de los seminarios más clínicos de Jacques Lacan.

Quizás haya una razón para esto, es un seminario en el que Lacan lleva adelante la reformulación de la teoría del objeto en psicoanálisis, con lo que denomina su invención: el objeto a.

A la hora de las definiciones presenta una enorme complejidad. Si se lo designa como objeto causa de deseo,  es posible diferenciarlo del objeto del deseo, del señuelo que el sujeto tiene enfrente. Situar el objeto a del lado de la causa es acentuar la subversión del sujeto, apelar al lugar de agente que tiene en los efectos de división subjetiva.

Lacan clasifica los objetos a según su pertenencia al campo de la demanda: oral, anal. O al del deseo: mirada, voz.

De una definición de la mirada que Lacan da en el seminario siguiente, en el Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis surgió el titulo de las pre-jornadas: LA MIRADA: EL OBJETO a EN EL MUNDO DE LO VISIBLE.

Por la continuidad del campo escópico se lo considera el más inaprensible, y su función en el análisis es clave respecto a hacer posible con el deseo, el  sustraerse de las  exigencias del Ideal del yo.

Sobre el deseo, Lacan lo define como deseo del Otro. No es deseo de un objeto, sino deseo de su deseo. Y respecto de concebir un acuerdo entre los deseos,  vale la “Parábola de los ciegos” de Pieter Brueghel, donde cada uno tiene en la mano la mano del que lo precede. Al desandar el camino, se constata que tienen la experiencia de una regla universal,  que ninguno sabe adónde van todos juntos: al suelo…para no saber más que eso.

“Incluso ausente, la mirada es sin duda allí un objeto para presentar a cada deseo su regla universal, materializando su causa, ligando a ella la división entre “centro y ausencia” del sujeto”[1].1

Lacan encuentra en el cuadro de Bruegel, el mayor exponente de la pintura holandesa de género del siglo XVI, una metáfora viva para hablar de nuestros deseos en sus aspectos más crueles y egoístas, víctimas de una ceguera equivalente al no saber que  Freud da como índice de nuestra relación al inconsciente.

 

[1] Lacan, Jacques, “Kant con Sade”, Escritos II, Siglo veintiuno editores, Buenos Aires, 2008.

 

“La parábola de los ciegos” de Pieter Bruegel (II)
Andrés Barbarosch

Si hay un pintor, en lo que hace al cuerpo,  que logró impactar a Jacques Lacan fue Jerónimo Bosco. Es uno de los grandes maestros de la pintura a los que rinde homenaje en más de una ocasión.

Lacan comenta : “Este cuerpo fragmentado…Aparece entonces bajo la forma de miembros desunidos y de esos órganos figurados en exoscopia, que adquieren alas y armas para las persecuciones intestinas,  las cuales fijó para siempre por la pintura el visionario Jerónimo Bosco, en su ascensión durante el siglo XV al cenit imaginario del hombre moderno. Pero esa forma se muestra tangible  en el plano orgánico mismo, en las líneas de fragilización que definen la anatomía fantasiosa, manifiesta en los síntomas de escisión esquizoide o de espasmo, de la histeria”[1].

Sigue en otro texto: “Hay que hojear un álbum que reproduzca el conjunto y los detalles de la obra de Jerónimo Bosco para reconocer en ellos el atlas  de todas esas imágenes agresivas que atormentan a los hombres. La prevalencia entre ellas, descubierta por el análisis, de las imágenes de una autoscopia primitiva de los órganos orales y derivados de la cloaca ha engendrado aquí la forma de los demonios…”[2]

Con la exoscopia y la autoscopia Lacan se refiere a que la mirada está por fuera del cuerpo, y el Bosco parece inspirado en el sabio consejo de uno de los epigramas de Schiller y Goethe que dice:

 “Si deseas agradar a los mundanos y también a los santos                                                                                                           píntales un cuadro de lujuria, pero con el Diablo cerca”[3].

“Jerónimo Bosco hizo una especialidad de las pinturas del Infierno y los demonios con anterioridad a la crisis del arte… Esta gran crisis fue producida por la Reforma. El problema se convirtió de pronto en si se podía y se debía continuar pintando. Muchos protestantes pusieron objeciones a los cuadros y estatuas que representaban a los santos en las iglesias, considerándolos signos de idolatría papal. De este modo, los pintores de las regiones protestantes perdieron su mejor fuente de ingresos: la de la pintura de retablos de altar.”

“Sólo existió una región protestante en Europa en la que el arte sobrevivió a la Reforma: Los Países Bajos.  Eran maestros perfectos en la imitación de la naturaleza, pintaban escenas de la vida cotidiana, cuadros de género. El mayor pintor de los cuadros de género fue Pieter Bruegel el Viejo”.[4]

Lacan en  su artículo “Kant con Sade” refiriéndose a la pintura de Bruegel que ilustra el afiche de las Pre-Jornadas habla de una “procesión de ciegos”  de manera  que consigue elidir el título, la referencia bíblica a la parábola de Cristo.

A mi modo de ver el pintor en “La parábola de los ciegos” apela fundamentalmente a lo cómico y al humor. El cuadro da su satisfacción al apetito del ojo, “golosina caníbal”.

 

[1] Jacques Lacan, “El estadio del espejo como formador del yo (Je) tal como se nos revela en la experiencia  psicoanalítica”, Escritos 1, Siglo veintiuno editores, Buenos Aires, 1988.

[2] Jacques Lacan, “La agresividad en psicoanálisis”, ibid.

[3] Ernst Gombrich, “La pintura de género holandesa”, en Gombrich esencial, Editorial Debate, Madrid, 1997.

[4] Ernst  Gombrich, La historia del arte, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2004.

Parálisis motrices orgánicas e histéricas
Por Agustín Muñoz Cabrera

Es Hipócrates quien bautiza la enfermedad como Histeria concibiéndola como consecuencia del desplazamiento del útero en estado de inanición. Platón será su continuador planteando que el útero es un animal que vive en las mujeres con el deseo de hacer niños y que cuando permanece mucho tiempo estéril se indigna, vagando errante por todo el cuerpo. Es largo el camino y más son los exponentes que intentan concebir la histeria. Llegada la edad media, poseídas, endemoniadas encontraban como destino el exorcismo cuando no la hoguera. La modernidad y el desarrollo de la ciencia le ofrecen una alternativa en el discurso médico, clínica de la mirada que tampoco está exenta de prejuicios tildándolas de simuladoras.                                                                                                  Charcot, el vidente como él mismo se decía, le encarga a Freud un trabajo de comparación de las parálisis motrices orgánicas e histéricas. El texto se titula “Algunas consideraciones con miras a un estudio comparativo de las parálisis motrices orgánicas e histéricas”. Luego de recorrer las parálisis motrices Freud señala que la parálisis del brazo por lesión cortical orgánica afecta también la cara y la pierna. La parálisis histérica afecta sólo el brazo. Tal diferencia da según Freud “mucho que pensar”. Charcot sostenía que la parálisis histérica era consecuencia de una lesión cortical del tipo dinámica o funcional, es decir aquella de la cual ya no se encuentra huella en el cadáver como un edema, una anemia, etc. Serían lesiones leves y fugaces en el terreno orgánico aunque tal interpretación no estaba libre de equívocos ya que en tanto lesiones orgánicas debían seguir las leyes de la anatomía. Freud afirmará “por el contrario” que la lesión histérica resulta independiente del sistema nervioso. Para la histeria la anatomía no existe. Los órganos son concebidos en forma vulgar tal como cuando se los dibuja debajo de los vestidos. Cuerpo imaginario, anatomía fantasiosa que Lacan deslindará en los primeros años de su enseñanza del cuerpo anatómico[1].  Para responder al interrogante acerca de la naturaleza de las parálisis histéricas Freud solicita que se le permita “apelar al terreno de la psicología”, insorteable según él en el campo de la histeria. Este pasaje resulta fundante de un nuevo discurso que habilitará a que la histeria tome la palabra para tramitar aquello que pugna por expresarse a través de sus síntomas corporales. Ignorante de toda noción de anatomía la parálisis histérica implica una alteración de la representación del brazo. Dicha representación, por estar tomada en una asociación inconsciente con el recuerdo traumático no puede entrar en asociación con otras representaciones que constituyen el yo, del cual el cuerpo forma parte importante. El síntoma se mantendrá mientras la representación encuentre abolida la posibilidad de entrar en el juego de las asociaciones del yo consciente. La psicoterapia hipnótica será a esta altura el método utilizado para tramitar el trauma mediante el trabajo psíquico asociativo, en tanto Freud ha descubierto, clínica de la escucha mediante, que más allá de la anatomía, el inconsciente habla y afecta el cuerpo.


1“El estadio del espejo como formador de la función del yo (Je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”, J.Lacan, Escritos I, Editorial Siglo Veintiuno.

Tener un cuerpo
Por Marcela Ramunni

Que lo viviente no basta para tener un cuerpo es una realidad, y que sea una realidad implica que no nacemos con un cuerpo, sino que se lo construye, se lo obtiene secundariamente.

Será a partir de la intromisión, de la inscripción significante en ese viviente que se producirá la separación entre cuerpo y organismo. El significante negativiza lo viviente como tal, lo mortifica.

 El cuerpo, el cuerpo del sujeto de la palabra, es el monumento de un viviente que ha sido mortificado por el significante, nos recuerda Lacan.

Podríamos afirmar entonces que lo simbólico, el A, perturba, afecta lo viviente en tanto lo inquieta, lo enigmatiza.

Es sólo en tanto hablantes que podemos decir “tengo un cuerpo”, cuerpo atribuido por el dicho, obsequio del lenguaje que nos corporiza.

El cuerpo ofrece su materia al significante y es por lo que habrá un sujeto afectado de Inhibición, Síntoma o Angustia como acontecimientos del cuerpo, a diferencia de los fenómenos que pueden aparecer en él.

Pero ¿qué sucede entre el sujeto y “su” cuerpo? ¿Qué dimensión de posibilidad tiene esa ligadura?

Lacan en la Lógica del Fantasma dice: “La relación del sujeto con su cuerpo pasa por el objeto a, que es al fin de cuentas la juntura más segura del sujeto con su cuerpo, por parcial que ella sea”.

En nuestra práctica, se nos presentan cada vez, los lazos entre las palabras y los cuerpos, lazos de los que el amor y la sexualidad son una muestra de lo inconmensurable en juego.

Algún día encontraré una palabra...

Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.

ROBERTO JUARROZ

Por Andrés Barbarosch

Lacan en la clase del 30 de abril de 1969 del  Seminario 16 De un Otro al otro Lacan se pregunta si nos contentaremos con entender al psiquismo como el adentro de una superficie.

“¿Una superficie? Por supuesto eso ya está en el texto de Freud, es una superficie volteada hacia el afuera, y por eso localizamos en ella al sujeto. El está, como se indica, sin defensa respecto lo que hay adentro. Como las representaciones no pueden ponerse en otro lugar, se las ubica allí, y a la vez se ubica en ese lugar todo el resto, a saber, lo que se llama, diversa y confusamente, afectos, instintos, pulsiones. Todo eso está en el interior”.

“¿Pero por qué debemos dedicarnos tanto a conocer la relación de una realidad con su lugar, ya que esté adentro o bien afuera? En primer lugar, convendría interrogarse sobre lo que ella deviene como realidad”.

“Tal vez haya que empezar a desprenderse  de la poderosa fascinación que obedece a que solo podamos concebir la representación de un ser vivo en el interior de su cuerpo”.

Es que para Lacan el cuerpo se constituye respecto de la estructura de borde que involucran las pulsiones, aborda la topología para hablar del cuerpo y sus orificios, identifica  en este seminario cuatro estructuras topológicas con los objetos a.

En tanto el  objeto a es el envés de la conciencia, Lacan pone en cuestión la distinción entre adentro y afuera. En otro nivel: el complejo de castración le va permitir hablar del cuerpo sexuado.

Con este texto llegamos al final de las Lecturas de este año y agradecemos vuestra compañía en este trabajo colectivo de la Secretaría de Jornadas y Congresos que quisimos compartir con ustedes. ¡Los esperamos en las Pre-Jornadas!

Responsable: Andrés Barbarosch

Co-responsables: Diana Averbuj, Aida Canan, Dora Daniel, Patricia Gaviola, Marcela Ramunni, Agustín Muñoz Cabrera, Susana Stanisio.

 

Panel Pre-Jornada 2017: "La mirada: el objeto a en el mundo de lo visible"

Presentan: Marta Nardi (EFA), Ilda Rodriguez (Mayéutica), Sergio Staude (EFBA)

25 de agosto 19.30 hs. en la EFA: Charcas 2650

Para entrar al discurso del psicoanálisis. Freud/Lacan articulación "Nuevas aportaciones acerca del síntoma"

Orientación: Anabel Salafia

Este curso finalizó el 17 de noviembre

Columna de autor

Textos, escritos y presentaciones

de los miembros de la EFA

INSTITUCIÓN MIEMBRO FUNDADORA DE CONVERGENCIA, MOVIMIENTO LACANIANO POR EL PSICOANÁLISIS FREUDIANO. CONVOCANTE DE LA REUNIÓN LACANOAMERICANA DE PSICOANÁLISIS.
Charcas 2650 (CABA) . 54-011-4961-7908 . escuelafreudianadelaargentina@gmail.com - Horario de secretaria: lunes a viernes de 15 a 22 hs