Hoy vamos a continuar trabajando los artículos de Freud sobre El fetichismoy La escisión del yo en el proceso de defensa, dos artículos que consideramos en relación con la definición del psicoanálisis de la que partimos como técnica de la palabra. Vamos a tener en cuenta esta expresión que Lacan utiliza en el Seminario I Los Escritos técnicos, y nos interesa subrayar la relación que tiene esta expresión, o el signo, con la relación entre significación y verdad, ya desarrollada en la primera reunión.
En la segunda reunión nos referimos al fetichismo porque queríamos destacar que cuando Freud habla de fetichismo está poniendo en juego algo que concierne de una manera fundamental a la estructura de la significación en el lenguaje que hablamos, en el lenguaje ordinario. Es la relación que San Agustín busca establecer entre el signo y lo que el signo significa, que puede ser extraída de estos dos artículos de Freud. Lo que estamos trabajando es para ver cómo Freud pone en juego en estos artículos la articulación entre el signo y lo que el signo significa; y luego su relación a la verdad en lo que es la función de la palabra y el campo del lenguaje en el discurso del psicoanálisis.
Por todo lo expuesto hay que considerar que este trabajo es progresivo, arduo y lleno de sutilezas, por lo que sugiero que esperen un tiempo para poder ir articulando las cuestiones que estamos planteando. En la clase anterior sucedió algo interesante, propio de esa relación con la verdad en el discurso que nos interesa en el psicoanálisis, y fue el fallido o la equivocación que cometí al invertir los términos, como luego me advirtieron.
La expresión que le permite a Freud descubrir el fetichismo de algunos de sus pacientes es una expresión que aparece en el texto en alemán: Glance auf der Naze. Aparece esta expresión en alemán porque Freud está diciendo —y es ahí donde me equivoqué, porque hice una inversión— que para comprender el sentido fetichista de esta frase es preciso decirla en inglés. El inglés había sido la lengua materna y original de este sujeto, y Freud dice que el sujeto casi la había olvidado completamente, quiere decir que pasa a hablar el alemán en su infancia. Es así que la expresión en alemán no le dice mucho a Freud, hoy podría decirnos más de lo que le dice a Freud en ese momento.
La frase, ‘el brillo en la nariz’, no le dice a Freud todavía que tiene que considerar que está ante un caso, digamos así, de fetichismo. ¿Por qué esta vacilación, esta duda, por qué digo: ‘digamos así, de fetichismo’? Tiene que ver con Freud se sale del terreno de la psiquiatría, donde desde Binet, desde 1888, la definición desde el punto de vista psiquiátrico del fetichismo no ha cambiado. Se puede encontrar en el DSM4 la misma definición del fetichismo, los mismos términos de la psiquiatría de 1888, y evidentemente es el terreno del que Freud se aleja.
Freud ya habló de fetichismo, y sabe lo que dice la psiquiatría del fetiche como objeto sexual, no obstante, lo que dice en este momento es otra cosa. Freud deja el discurso psiquiátrico y entra en lo que es la función de la palabra y el lenguaje, en las operaciones que, por producirse en ese campo del lenguaje, son operaciones que entran en una determinada relación con la verdad.
En la primer reunión dije que lo más relevante, lo que más puede despertarnos de lo que Lacan ha puesto en juego en el psicoanálisis, es el hecho de que cuando se habla de las palabras se utiliza el lenguaje. Hablamos con el lenguaje sobre el lenguaje, es decir, siempre que nos preguntamos, como San Agustín, ¿qué hacemos cuando hablamos? ¿cuál es la relación del signo con lo que el signo significa de la verdad? San Agustín se preocupa por los errores de significación a los que se puede llegar en esta relación del signo con lo que el signo significa, por la no-correspondencia que puede haber. Lacan dice que es imposible que no haya una relación entre el signo y la significación, es imposible que en esta articulación la verdad no esté en juego, porque la verdad se define en el campo del lenguaje y con la función de la palabra.
De manera tal que, desde el primer Seminario hasta el último, Lacan dice que estamos en esa división que supone hablar de la palabra dentro de la función de la palabra y con la función de la palabra, y dentro de un campo del lenguaje donde hablamos acerca del lenguaje. Esta división muestra que hay algo particular que depende de esta división, que es propio de lo que está en juego en este discurso. El poner en juego esta dimensión de la verdad, establecida a partir del hecho de hablar, surge mucho más claramente si se intenta mentir.
Lacan recuerda un dicho: ‘hay que ser memorioso para mentir bien’, es decir, hay que tener cuidado de la verdad para lograr una buena mentira. Una buena mentira es un equivalente de un objeto fetiche, pues el fetiche supone en cierta medida una dimensión de verdad porque es una desmentida respecto de una realidad.
Hace unos días una persona me decía que se le confundían los términos de realidad, verdad y un tercer término que yo olvidé. Tiene razón y la pregunta orienta; nos orienta respecto de cómo seguir el curso del discurso.
Retomando, la operación que Freud dice está en juego en el fetichismo se corresponde con la represión, Freud en ese momento discute el término de Laforgue, escotomización. ‘Escotoma’ quiere decir ‘mancha’, y Freud dice que no es esto, no tiene que ver con algo no visto sino con algo visto, reconocido en su realidad y luego desmentido. Y es muy importante esta cuestión, que algo se reconoce para luego ser desmentido.
No decimos ‘desconocido’ y vamos a ver por qué. Si bien alguien puede decir: ‘yo puedo desconocer que he dicho tal cosa’, y al desconocerlo se desmiente, por lo tanto, los términos son sinónimos y sería perfectamente utilizable, pero la expresión ‘desconocimiento’ se va a utilizar en otro proceder en el hacer del discurso.
El fetichismo es un proceder en el hacer del discurso, y es en ese sentido que una mentira puede ser un fetiche. Freud dice que se trata de un proceder que se podría denominar repudio o desmentida, el término que Freud utiliza en alemán es Verleugnung.
Estos términos de la lengua alemana —Verdichtung, Verneinung, Verleugnung, Verdrangung, Verwerfung— que están en el pizarrón, son términos que expresan cada uno una forma de negación, formas diferentes de negación. Y se podría decir que la negación es la operación central de la que se derivan todas las otras expresiones.
No los escribí por una cuestión filológica, ni tampoco por un afán de erudición respecto de las lenguas, sino porque la diferencia entre estos términos le permite a Freud discernir, establecer diferencias, respecto de su preocupación fundamental, que es diferenciar entre neurosis y psicosis, diferenciar la relación con la realidad en la neurosis y en la psicosis. A partir de estos términos, Freud puede establecer diferencias relativas a los diversos usos de la negación.
A excepción del término Verdichtung, que ya vamos a ver cuánto tiene que ver con el fetichismo. Ya me voy a detener sobre cada término, pero ahora estamos en la cuestión de la desmentida, la cuestión del repudio, que es la Verleugnung.
Freud utiliza estos términos, y nosotros también tenemos que utilizarlos. En un diccionario alemán el significado de Verleugnung es disimulo o desmentida. Es en este sentido que en la mentira se puede decir que hay una operación fetichista. Es cuando Freud encuentra que tiene que descifrar del inglés a esa expresión que se dice y nos dice que se trata de un fetiche.
En la clase anterior dije que el paciente había hablado originalmente el alemán y luego el inglés, es exactamente al revés. Lo más elemental que se puede decir de mi equivocación es que tomé a Freud por el paciente; porque es Freud quien cambió de lengua en ese sentido inverso. Indudablemente se podría decir que ocurre porque marcaba este carácter tan particular del asombro que Freud manifiesta respecto de lo que descubre, cuando es algo de lo que ya ha hablado innumerables veces. El resto de lo que tiene que ver con esta equivocación me lo reservo. El hecho es que me detuvo, y lo menos que se puede decir es que iba muy rápido en un texto que ya había leído muchas veces.
Hay esta diferencia entre el término brillo en alemán, es la misma palabra glance-glanz, solamente que en inglés significa ‘mirada’, y en alemán significa: ‘brillo’. Entre el brillo y la mirada es difícil de discernir, porque el brillo es en función de la mirada. La segregación de un fetiche ocurre en un campo que se define como escópico, un campo donde la mirada es lo que está en juego, no la visión sino la mirada. ¿Qué quiere decir?
Quiere decir que la mirada funda este campo, y que lo que Freud refiere ocurre en una dimensión que corresponde al campo escópico. Y si la percepción está en juego, como parece indicarlo el hecho de que se ponga el acento en la mirada, Freud lo descubre a partir de que se trata del brillo. Nosotros leímos a Freud pero Freud no había leído a Freud, y hoy nos basta con el brillo para saber en qué campo estamos. Pero como Freud lo estaba descubriendo, no era tan simple que el Glanz auf der Naze, ‘el brillo en la nariz’ le indicara que se trataba de un fetiche. En cambio, la mirada sí se trataba de un fetiche al traducirlo al inglés, porque la mirada implicaba al sujeto.
La mirada quiere decir que era el resultado de algo que él había visto, con el brillo en lugar de la mirada, la cuestión de la mirada queda disimulada, porque el brillo no implica que él lo mire, que esté diciendo algo que muestra un registro de algo visto. Freud dice que hay algo que fue registrado, que puede ser escuchado, y se podría decir que lo escuchado es algo reconocido y, por lo tanto, algo visto.
Se podría poner en juego cualquiera de los sentidos, pero a condición de tener en cuenta que el campo es escópico. En ese sentido, se podrían hacer equivalencias, la de considerar que algo que se tocó, que algo fue tocado, como cuando se dice: ‘toqué tal tema’, o ‘no toco tal tema’ o ‘no toco tal cuestión’, ‘utilizo una expresión en otra lengua así ‘no toco tal cuestión’; porque tocar tal cuestión no sé qué me recordaría en relación con esta realidad a la que Freud se refiere. Entonces, se podría decir lo visto, lo oído, lo escuchado, pero domina y define al campo el hecho que lo tocado sería que lo tocó, y que por lo tanto lo vió.
La pulsión que está en juego es la misma que Freud definió en el artículo Las pulsiones y sus vicisitudes como la pulsión escópica o escoptofílica, la misma que está en juego en el par Exhibicionismo-Voyeurismo. La pulsión que tiene que ver con la función de la mirada, que es la función a la cual el sujeto se reduce en este campo. Se podría decir que en este campo el sujeto es mirada. En este sentido, toda una concepción respecto de la percepción entra a poner en juego una cuestión relativa a la dimensión. Incluso una cuestión de perspectiva, de punto de vista, de ubicación del sujeto, pero en relación con la castración en la madre, con relación al reconocimiento de esta falta de pene en la madre, en correlación con lo cual el sujeto se reduce a la mirada. Ahí el sujeto desaparece y se hace mirada. Por eso hay una correspondencia en elVoyeurismo- exhibicionismo, esta pulsión escoptofílica, que tiene que ver con el ver, con la función de la mirada, y desde el punto de vista de la pulsión, con el querer ver. Y esta voluntad de ver puede ser correlativa de una desmentida respecto de lo que se trata de ver.
Del mismo modo se podría decir que se trata de saber, y que en el mismo punto en el que desde el punto de vista de la pulsión se trata de saber, desde el punto de vista de lo que pone en juego la castración se trata de no saber nada, en el sentido de desmentir completamente que se sepa algo.
Todos sabemos lo que significa decir ‘no sé nada de eso’ y ‘no tengo nada que ver’. Porque si tengo algo que ver, sé algo, y si sé algo quiere decir que estoy en la misma cuestión en la cual está el otro. Por ejemplo, si admito que sé, si reconozco que sé, de cualquier cosa, en el hecho de admitir que sé algo, estoy reconociendo que lo sé, y si lo sé es porque he pasado por lo mismo que el otro pasó para saberlo, por lo tanto no puedo saberlo, reconocer que lo sé y no tener nada que ver con el otro. Para no tener nada que ver con el otro, tengo que desmentir que sé. Por ejemplo: ‘No sé de qué me hablan, no tengo la menor idea de lo que se trata, yo psicoanalista no soy, entonces de esto que me están hablando yo no entiendo nada’.
Freud dice que lo que está en juego no es una escotomización, es algo que tiene que ver con la represión y pasa a nivel de la palabra, y más exactamente tiene que ver con el repudio, con la desmentida, y su relación con la verdad es desmentirla. A partir de esta operación algo se significa como verdad o como mentira, es decir, entra en relación el signo con la significación. Esto lo significo como verdad o como mentira, diría el fetichista ideal, porque se supone que no es cada uno, a partir de aquí es cada uno el fetichista, pero la psiquiatría dice el fetichista y de todo esto no quiere saber nada porque tiene que ver con el decir.
Entonces, por ejemplo, alguien decía: ‘Yo no propongo nunca nada, es decir yo estoy con mis amigas, ellas dicen cosas etc., yo escucho, yo muerta, yo soy la que escucha. Me dicen y ahora vos qué pensás, yo muerta’.
Es interesante porque ahí hay que pensar ‘muerta’, su padre, que murió en su infancia, indudable. El fetichismo tiene una relación profunda con el duelo, con esta función del falo en relación con el fetiche. Freud se refiere a un pene supuesto a la madre en la infancia y que luego se perdió, luego se desmiente esta pérdida y se produce una sustitución por el fetiche. Es la solución.
Hay una equivalencia que se puede establecer con la pérdida de un ser querido. En el duelo, la elaboración de la pérdida toma su sentido en relación con esta marca, esta cicatriz del sujeto; es decir, se significa fálicamente. No hay posibilidad de que un duelo se lleve efectivamente a cabo si no se significa en relación con la castración. Por eso no hay muerte si no está en juego la castración, la muerte entra dentro del fantasma, como en este caso: estoy muerta es un fantasma, una identificación en relación al padre muerto.
Me parece fundamental destacar que esta persona dice: ‘—Yo no propongo’, es decir, no digo ‘yo’, no entro en el discurso, yo escucho, yo no entro en el discurso. ‘No propongo’ es su propuesta. No vamos a decir que una persona que nos está diciendo que no propone, porque lo diga, no propone. En el mismo momento en que dice no propongo, cuando tiene la ocasión, porque el análisis es eso, de decir no propongo, propone. Y bien que lo hace. Propone y dice: ‘—estoy muerta’. Ahí el discurso se interrumpe levemente, y cuando pregunto: ‘—¿qué pasa?’, ella, que había traído un paraguas que estaba apoyado frente a ella, dice: ‘—No sé, me distraje mirando el paraguas’. He ahí el fetiche.
Y le pregunto: ‘—¿Y qué hay con el paraguas?’. Y dice: —Official supplier. El paraguas tiene la marca de la empresa en la cual ella trabaja; al representar a la empresa ella tiene este título, como otras personas que representan a la empresa. Lo dice en inglés: proveedor oficial. No es una chica que hable inglés todo el día, no es su lengua materna. Supongamos que lo dice porque en la jerga del mercado se usan expresiones de este tipo, pero esta expresión viene en otra lengua, porque inmediatamente, con supplier, se le ocurre suplemento, suplir, suplementar, y a partir de esto dice: ‘Debe ser que con mi trabajo suplo el no tener un novio, una pareja, suplo porque tengo que llenar algo’. Ya había dicho antes, después de decir lo de muerta, que en su trabajo ella no paraba.
Para ser breve, todo tiene que ver con este suplemento, lo que va a suplir, que viene de esa asociación con el paraguas, viene de que ella no propone, que no dice. Esto la lleva a decir: ‘—Ahora me doy cuenta, no propongo para que no me digan que no, no propongo porque uno se muestra’. Entramos así en el campo escópico, y en la mujer el fetichismo funciona de otra manera. ‘—Uno se muestra, queda al descubierto, pueden decirle que no; es más, a mí siempre me dicen que no’. Expresión llamativa que quiere decir algo. Cuando algo no quiere decir nada es claramente expresión de un síntoma. ‘—Fuí a lo de mi mamá, llevé algo para comer, y me dice cómo traes esto, no se da cuenta de nada, no entiende, y esa casa que se derrumba; yo creo que soy decoradora —trabajo que ella hace muy bien—, porque esa casa es algo muerto, porque es una ruina’. Entonces, se puede ver lo que se trata de suplir, se trata de amueblar ese vacío que es la casa de la madre, eso deshabitado que quedó detenido en ese momento de su infancia en que sorpresivamente murió su padre.
Es la articulación duelo-falo-castración.
Freud dice que el fetichismo le recuerda la detención de la memoria en un punto, para explicar cómo se va a segregar el fetiche antes de que el trauma ocurra. Entonces, no es extraño que esta persona diga ‘tengo que llenar el tiempo’, no hay ningún vacío, habrá representaciones de un cuerpo, pero lo que está allí operando es un tiempo. Hubo una detención del tiempo, lo que Freud llama una fijación. Una fijación es el punto en que eso sucede: vienen, dicen que el padre murió, salió, no volvió, murió. Es más, no lo dicen, se dice, se escucha, pero no lo dicen, nadie se atreve a decirlo.
En esta detención hay un tiempo que falta porque es algo que ocurre en forma anticipada, y entonces tiene su lógica que ella diga que trabaja como un hombre —porque traslada cosas pesadas y está siempre muy cargada. Son cosas de su trabajo y de su oficio: —‘Trabajo para llenar algo, cuando no trabajo para suplir, para llenar; cuando no trabajo, si me queda algún tiempo, como, para suplir’. Es una cuestión con el tiempo, y en un momento se detiene y le pregunto de qué se trata y dice estaba pensando: ‘almohadón, verde, broderí, stock’. Todos estos términos son inconexos.
—¿Qué es almohadón, verde, broderi, etc.? —pregunto.
—‘Es un e-mail que le mandé a alguien a quien tenía que informar por escrito’. Estaba hablando y apareció este e-mail. No hay ningún nexo. Ella quería decir: En stock tenemos almohadón verde de broderí. Pero no aparece ningún nexo porque no hay tiempo para poner las preposiciones, las conectivas, armar la frase. No hay ese tiempo, hay un tiempo que es ese tiempo que se trata de cubrir, que es el tiempo que está en relación con una falta que faltó, no con que el padre murió y entonces faltó, que sería la posibilidad del duelo. Hubo este no dicho que de muchas formas funciona respecto de esta falta. Nadie se animó a decir claramente ‘ha sucedido esto’. Claramente significa que nadie se hizo cargo de decir.
Una cosa es enterarse y otra cosa es que le digan a uno algo. El no dicho funciona como un desmentido, tiene una función equivalente, hace que lo que Freud llama la castración en la madre, no funcione como falta. En ese sentido esa falta, lo que ocurre, ocurre, pero tiene que ocurrir. Esto tiene una significación, el problema no es que murió el papá, lo cual puede suceder, pero si sucede tiene que suceder. Y para que suceda hay que decirlo, es decir, proponerlo. Proponer quiere decir: decir.
Este tipo de operación relativa a la Verleugnung, es decir, al repudio, se utiliza en el discurso corrientemente. Son los mismos recursos que utiliza la poesía, los mismos que utiliza el fetichista ideal del que hablábamos. Porque esta operación que recién describía, u otros ejemplos más sutiles que podemos dar, permite ver claro que hay una relación directa con la lengua y que hay algo que se puede hacer con la lengua en el sentido de esta creación. A este hacer con la lengua Freud lo llamaVerdichtung, es decir, condensación.
Me parece muy interesante la ‘condensación’ con el sentido que este término tiene en física. Lo busqué en un diccionario para saber qué dice con respecto a condensación, porque había algo que no cerraba con lo que dice Freud acerca de la condensación. Freud, nunca a mi entender, usa desacertadamente o a la ligera un término como vagamente metafórico. Freud es justo en este sentido y no inventa cosas, encuentra el término justo.
Freud dice condensación, que es propio del mecanismo que descubre en La interpretación de los sueños, que en el sueño hay condensación, que incluso el sueño todo puede ser una condensación. En el diccionario van a encontrar el sentido que tiene en la física, condensación de gases, densificación, concentración y multiplicación; pero nada que se refiera a la palabra, y es un excelente diccionario, nada que ponga en relación el Verdichtung con la palabra.
Freud cuando dice condensación se refiere a algo que ocurre con la palabra, es por eso que me parecía muy extraño, sólo si uno busca a partir del dichster, se encuentra con el poeta, el que dice, el payador, el trovador. El trovador es el que encuentra, el que cuando dice, encuentra. Lo mismo hace el payador, dice para encontrarse con lo que dice. Va diciendo hasta que encuentra, crea un sentido y se le adelanta, tiene un efecto retroactivo sobre lo que ha dicho, se engancha en el juego del decir y sale a buscar. Esto hace el trovador, en francés trouve es encontrar, y el término viene de ahí. El payador también sale al juego del decir para encontrar, es el ‘decidor’ de la condensación, y en el mismo sentido es componer versos.
Es decir, es una operación esencial en el discurso porque hablar y significar siempre se corresponde con un condensar.
Entonces, sería la segunda de las tres cuestiones fundamentales que podrían llamarse sintomáticas, la negación se agrega a la represión. Cuando Freud dice represión dice Verdrängung, la represión como represión secundaria, que es la que se supone debe operar cuando hablamos, en la medida en que decimos una cosa y no decimos otra, la represión está funcionando. Es ese funcionamiento lo que lleva a sustituciones y combinaciones, tal como en el caso del fetiche, que se corresponden con dos figuras que en la retórica se llaman metáfora y metonimia. En algún momento se podría confundir condensación y desplazamiento con metáfora y metonimia.
Vamos a ver que existe la posibilidad de establecer una relación, pero equívoca, nos interesa por ahora atenernos a la condensación. El desplazamiento también está en juego en el término Verdrängung, porque las dos operaciones de combinar y sustituir son las que hacemos cuando hablamos en el discurso corriente, y la represión está en función.
Freud, con respecto del fetichismo, dice que responde a una operación que tiene que ver con la palabra, que respecto de la realidad, respecto de esa pérdida de la que hablamos hoy, la realidad de la inexistencia de ese pene en la madre, opera como una desmentida. Y esta operación se hace con las palabras, y es una desmentida respecto de la realidad, que es diferente en el caso de la psicosis y en el caso de la neurosis.
Freud está haciendo corresponder a la neurosis con el fetichismo. Extrae el fetichismo del orden psiquiátrico y lo pone en juego con la neurosis, al decir que hay un proceder respecto de la realidad que es de reconocimiento y desmentida, pero hay un reconocimiento de la realidad, y entonces, hay una división en el yo como efecto del reconocimiento de esa realidad, y sin embargo, esta división en el yo no se corresponde con lo que ocurre respecto de la realidad en la psicosis. Freud utiliza otro término para lo que ocurre respecto de la realidad en la psicosis. A mi entender, Freud lo propone cuando habla de una realidad no reconocida, pasada por alto, y vamos a ver lo que esto determina como retorno.
De la desmentida tenemos como retorno un fetiche. Para el no reconocimiento, donde no hay ningún registro de la castración, Freud utiliza el términoVerwerfung, y esto no sólo le permite establecer una lógica de la diferencia de la relación con la realidad en la neurosis y en la psicosis, sino que también deja dicho que lo que la psiquiatría encontraba como perversión, ese objeto sexual que es el fetiche, es esencial a la estructura de la significación en el lenguaje. Está operando para el sujeto respecto de una división, una operación donde al mismo tiempo la realidad está en juego y no está en juego a partir de una desmentida.
No se puede desalojar la realidad del dicho. Lacan utiliza la expresión ‘hecho de discurso’, expresión que ha sido muy utilizada y no siempre suficientemente fundamentada.
Es un hecho de discurso el dicho, es un hecho de discurso el no dicho respecto del dicho. Estas operaciones nos van a llevar a ver cuál es la función específica en el discurso del psicoanálisis que se desprende de lo que estamos viendo respecto de la estructura de la significación.
Vamos a ver cuál es la relación entre la función del fetiche y el deseo. Nos quedan unos minutos para plantear algunas preguntas, cuestiones...
Dije que el no-dicho equivale a la desmentida porque si alguien o algo falta, y respecto de esa falta, nadie dice nada. Al no decir nada, el no proponer equivale a un: ‘esto no ocurrió’, que se correspondería con una Verwerfung. Supongamos que todo siguiera funcionando como hasta ese momento, aunque no parece ser el caso, que nadie lo dice significa que nadie toma el lugar de decirlo. Está bien la pregunta, porque ¿de quién es el desmentido en el ejemplo que daba? El desmentido es del que no lo dice. No es la niña del ejemplo, no es que ella desmienta, es alguien que tiene que venir, su madre, y decirle esto. En relación con esto hay un desmentido en correspondencia con el no dicho. El no dicho de la madre remite a no hay una falta en ella, por lo tanto es el desconocimiento de esa falta. Y esto se dice en otros términos, que esto no la afecte, que esto afecte lo menos posible. Es la intención, que esto se olvide como si no hubiera sucedido. Hay algo que no es elaborable en los adultos en la situación y en correspondencia con esto funciona fálicamente, como un desmentido de la castración en la madre. La madre no está concernida por esa pérdida.