07 Para entrar al discurso del psicoánalisis

Clase del 27 de Mayo de 2005

Hoy vamos a trabajar ‘la función del olvido’, y había que leer de Freud Psicopatologia del olvido de nombres propios, y la carpeta La función del olvido, hay otro artículo de Freud que es del año 1898 que también trata esta cuestión del olvido de nombres propios, que se llama Sobre el mecanismo psíquico de la des-memoria, o ‘del olvido’.
Vamos a comenzar entonces con el esquema que hace Freud, más un agregado aquí abajo: Signor, Sig, (que tiene que ver con el trabajo que vamos a hacer ahora).

En este momento, en 1898 Freud, está muy preocupado por las cuestiones de la memoria, del olvido. No son solamente preocupaciones de este año, en el texto Recuerdos, repetición y elaboración también está allí presente, pero acá comienza preocupándose por la cuestión del olvido de los nombres propios. Freud relata que es frecuente que durante una conversación, mientras se está hablando tranquilamente, se quiere decir el nombre de alguien y se lo olvida; este olvido sólo se produce en la relación con otro, es decir en un lazo social.
Freud dice que el olvido se nos impone y tiene un efecto de contagio. Aún cuando el interlocutor nos quiera ayudar: uno dice: ‘me olvide el nombre’, y el otro dice: ‘yo también me lo olvido’, y no hay manera que le venga ese nombre, pueden venir nombres sustitutos, dice: “empezaba con ‘b’, y se da cuenta que no era eso”. Incluso Freud utiliza una frase que nosotros también usamos, dice: Uno puede llegar a decir: ‘lo tengo en la punta de la lengua’, y acá se dice: “Sacá la lengua”, que quiere decir: “Sacá la lengua, que yo leo lo que te olvidaste”. Me parece una cuestión importante a tener en cuenta porque para la lectura del olvido siempre es necesario otro.

Freud sigue contando que, la atención en estos casos no funciona, que la mejor manera de recordar es no llevarle el apunte, y que después en el transcurso de la conversación cae el nombre. Pero no es precisamente lo que le pasa a él.

Ahora vamos a ir tratando de armar este cuadro.

Freud va a contar el caso de un olvido con nombres sustitutos. Dice: “Cierta vez estaba viajando, desde Rabusa hacia una ciudad cercana, Herzegovina, y estaba conversando con un abogado, hablando del estado de ambos países, de Bosnia y Herzegovina que se consideraban una sola región”. Estaban hablando del carácter de sus habitantes, y Freud le cuenta a este hombre los comentarios que le había hecho un amigo médico que trabajaba con los turcos de la zona. Al rato, empiezan a conversar sobre Italia, y le dice mire: “si usted va a Orvieto no se olvide de ver los frescos de... de… el nombre no le sale. Quiere nombrar a un pintor, y dice: son los frescos del Juicio final, que en realidad son los frescos de las cosas últimas, la temática de los frescos son la muerte, el juicio final, el cielo, y el infierno, y Freud dice que quiere decir esto, quiere decir el nombre y no se acuerda. Le salen Botticelli y Boltraffio. Signorelli, el nombre del autor de los frescos no está. Con Botticelli dice: ‘yo tengo cierta relación porque es un pintor’; ‘con Boltraffio no tengo demasiada relación’”.

Primera observación que se puede hacer: estos nombres que aparecen como sustitutos del nombre olvidado, (Signorelli hasta ahora no apareció, aparece Botticelli y Boltraffio), pertenecen a una misma clase, no aparece el nombre de verduras, muebles, escritores, etc., aparecen nombres de pintores italianos; lo cual como siempre, nos da una gran indicación técnica, porque habitualmente cuando uno recién comienza quiere decir: ‘la técnica es…’, acá tenemos una indicación, si alguien dice: “era importante, pero me olvide lo que iba a decirle”, cosa que frecuentemente ocurre, uno le puede decir: “diga lo primero que se le ocurra”, porque seguramente lo que se le ocurra, va a pertenecer a la misma clase del nombre olvidado.

Ahora bien, Freud observa, (está más acentuado en el articulo del 1898 que en el de 1901) que cuando él quiere decir el nombre, se acuerda de todo lo que hizo en Orvieto, durante todo el día etc., y aparece nítidamente la imagen de los frescos. Freud dice: “Pude representarme los cuadros con mayor vividez sensorial de la que soy capaz comúnmente”. Quiere decir que no era muy capaz de esa representación. Freud dice: “En los frescos está representado el autorretrato del pintor”, que es Signorelli, entonces él ve nítidamente esto, pero no puede decir el nombre. No lo puede recordar y finalmente se lo dice, un tiempo después, un italiano culto, y él puede aclarar Luca Signorelli, y así comienza para Freud la cadena de explicaciones o de asociaciones de porqué se produce este olvido.

Una cuestión interesante que resalta, es que cuando le dicen el nombre, esta imagen hipernítida disminuye y tiende a desaparecer, y el malestar que tenía por no acordarse también desaparece. A Freud le interesa particularmente, porque esta en la vía de trabajar que el recuerdo elimina la repetición y el síntoma neurótico, y esto para él es sumamente importante.

Freud dice: “Que trata de recordar que era lo que estaba conversando con este hombre, sobre el carácter de los turcos: le estaba diciendo, que su amigo médico le había comentado que los turcos tienen una manera particular de enfrentarse con la muerte, que cuando no hay nada más que hacer, dicen al médico: “Herr, (Señor), que le vamos a hacer, nosotros sabemos que si usted hubiera podido hacer algo lo hubiera hecho…etc.”. Pero al mismo tiempo que recordaba esto, también recordó que el amigo le había dicho que estos pobladores tenían también una actitud muy particular en relación a la sexualidad, que cuando la sexualidad ya no funcionaba, ellos decían: “Herr ya no vale la pena seguir viviendo”, y que esta segunda parte no la quiso decir, que era como un comentario un tanto delicado como para hacerlo delante de un extraño.

Entonces, Freud dice: “Estos pensamientos eran los pensamientos reprimidos en relación a la sexualidad y la muerte”.

En ese sentido falta explicar ¿en qué lo implica esto a él?. Freud dice, que por esos días estaba especialmente concernido y preocupado porque estando en la ciudad de Trafoi, le llega la noticia de un paciente que se suicidó por incurables problemas sexuales.

Aquí tenemos hasta donde llega Freud, entonces se puede ir armando el cuadro. Evidentemente, la palabra: ‘Signorelli’, la palabra que le es recordada a Freud que no podía recordar, aparece fragmentada o descompuesta, partida, porque ‘elli’ por similicadencia aparece en ‘Botticelli’, ‘Boltraffio’ viene más por la conexión de Trafoi, por la vía de la homonimia.

Es muy interesante, porque Freud destaca que, el olvido de estos nombres está casi en un campo perceptual, las palabras acá son tratadas como imágenes: No es una cuestión de sentido, es una cuestión de sonido, y estas palabras: sin miramientos por el sentido ni por el deslinde acústico entre las sílabas, vale decir, que en este proceso los nombres han recibido parecido trato que los pictogramas de una frase destinada a trasmutarse en un acertijo grafico”.

Freud leía mucho estos acertijos gráficos, les cuento uno: se ve una imagen, una foto o un dibujo, de una habitación donde hay ropa tirada, ropa, anteojos, libros, etc., y la palabra ‘causa’ (escrita). La resolución de eso son ‘los efectos personales’. Se puede observar que hay un pasaje continuo de la imagen a la palabra.

Freud dice: “Acá tenemos que pensar que hay algo en el campo de la percepción, y en eso se produce el olvido”.

El olvido del nombre Signorelli, concluye Freud, se debe haber producido por la traducción de ‘Signor’a ‘Herr’, facilitada porque estuvo hablando en italiano todo el tiempo. Entonces, Signorelli es lo olvidado, la palabra olvidada, el nombre olvidado, mientras que ‘Herr, por la relación que tiene con ‘Signor’, es decir, ‘Signor’ es lo reprimido. No es lo mismo lo reprimido que lo olvidado.

¿Por qué olvida al ‘Signor’después de todo? ¿Qué pasa?

Recordemos de dónde viene ‘Herr’, viene de: Señor que le vamos a hacer, o Señor no hay nada más que hacer, Señor si usted hubiera podido hacer algo…, o Señor si la sexualidad no anda más es mejor morirse; hay una invocación en ese ‘Señor’ que es la muerte. Señor está en conexión con la muerte.

De la misma manera que los frescos de Signorelli trabajan la muerte, en relación a esto. Cuando Freud quiere nombrar los frescos, se podría decir que ve al ‘Herr’, al amo absoluto que es la muerte, y está afectado por su propia impotencia, amo absoluto, (esto lo trabaja Lacan) como la potencia absoluta, mientras que Freud esta preocupado por la impotencia frente a un paciente que se acaba de suicidar, por no tener potencia sexual, presumimos que es eso la dificultad insalvable.

Entonces, a Freud se le abre esta dimensión, entre el amo absoluto y la potencia absoluta que es la muerte, y Freud en esta posición de impotencia, ahí donde debería venir una sustitución, un nombre, se provoca un olvido. Algo de él no puede responder a esta brecha que se le abre. Por lo menos en ese momento.

Es importante tener en cuenta esta cuestión porque nos va a dar la implicación del sujeto en el olvido, porque después de todo, vemos que sexualidad y muerte, Freud lo recuerda y lo asocia él mismo.

Entonces, hay una implicación del sujeto en el olvido, en lo que le atañe a Freud, a su potencia, a su posibilidad del trabajo con el analizante, a su propio límite y a su propia posibilidad de pensar.

¿Por qué planteo esta cuestión?

En el pizarrón, abajo del cuadro, está escrito: Sig = Sig

¿Qué quiere decir esto?

En esta línea, en este eje del grafo, ubicamos el eje que llamamos de las sustituciones.

Entonces en esta línea tenemos: ‘Signor’ y ahora se puede decir: ‘Signorelli’, el nombre olvidado, que es el sustituto de ‘Herr’, de ‘Signor’, sustituto que Freud no se lo acuerda.

Esta línea de la izquierda, es la línea que vamos a llamar de las sustituciones: ‘Signor, Herr, Herr Signor’, y abajo está: ‘Sig = Sig’.

¿Qué quiere decir esto? Sig es igual al Sig, es el Sig de Sigmund, por eso Freud no puede darse cuenta de esto, porque él esta implicado directamente en el olvido.

Lacan se dá cuenta de esto cuando está trabajando otra cosa, por accidente, está trabajando: “El signo, signata, signatum, sig, Signorelli, sig, sig, Sigmund Freud”, es en el Seminario XII Los problemas cruciales del Psicoanálisis, y Lacan se da cuenta por un accidente, porque lo está escribiendo, se da cuenta de esta identidad que hay entre el ‘Sig’ del ‘Signor’ y el ‘Sig’ de ‘Sigmund’, pero nadie se puede dar cuenta de esta identidad si no hay otro que lo lee. Que lo puede leer, en lo que se dice.

¿Qué quiere decir que es una identidad?

No sólo que ‘Sig = Sig’, sino que esto es así y no remite a nada más; de igual manera si se escribe: ‘a = a’, ¿qué quiere decir que ‘a = a?, quiere decir que a = a.

En este sentido es una identidad. Cuando se dice: ‘a = a’, es una proposición lógica tautológica, quiere decir por ejemplo: ‘la lluvia llueve’.

Es absolutamente verdadera, es tautológica, no agrega ninguna información, no hay nada más que decir sobre eso.

Es decir, que si se llega a esto en un momento de un análisis o durante una sesión, acá no hay nada más que decir, que si lo dije por esto o por lo otro, no importa, lo que importa es llegar a este nivel de identidad, de identidad de percepción. ‘Sig = Sig’, es una identidad de percepción.

En ese sentido es que es una identidad y que no hay más nada que decir al respecto, y al que le pasa esto no puede dar cuenta él sólo de esto, por ejemplo, el pez que no puede dar cuenta de la pecera donde nada porque está metido en esa pecera.

De estas identidades de percepción se pueden encontrar un montón.

En esta línea de sustitución, se puede llegar al sujeto de la enunciación. Sigmund Freud, es el sujeto que habla, el sujeto del enunciado. ¿Cuál es el sujeto de la enunciación?, ‘Sig’, el que es el efecto de la sustitución; también se puede decir sujeto del inconsciente. Pero es el sujeto producido por la cadena de las sustituciones, no hay un sujeto previo a esto, previo a esta operación de sustitución.

Es decir, que alguien olvida, es una persona esta hablando, es un ser humano, etc. pero el sujeto de la enunciación, se podría decir a esta altura, sujeto del inconsciente, recién es producido y se puede decir que esta ahí, a partir de este efecto de la cadena de la sustitución, a partir de este efecto, que es efecto de sentido’.

¿Qué quiero decir con ‘efecto de sentido’?

En el Esquema que está en el pizarrón.

Cuando se dice: ‘efecto de sentido’, estrictamente hablando, quiere decir ‘efecto de sentido absolutamente nuevo’. No es en el sentido común de comprender el sentido de lo que dice el otro o de lo que yo estoy diciendo cuando estoy hablando, eso va más por el lado de la significación.

Me parece importante la cuestión ‘efecto de sentido’ porque es fundamental en ‘la función del olvido’, el ‘efecto de sentido’ es un ‘efecto absolutamente nuevo’, como por ejemplo, la poesía, cuando se está leyendo poesía produce un efecto de sentido nuevo que no depende de las palabras exclusivamente, sino de todo este juego de sustituciones, que vamos a ubicar del lado de la metáfora.

La función del olvido es producir precisamente este efecto de sentido nuevo, para producir un efecto de sentido nuevo es necesario olvidar.

Por ejemplo, cuando hablo y digo: que ‘la puerta esta abierta’, yo tengo que olvidarme de todos los artículos que conozco, de todos los sustantivos que conozco, de todos los verbos que conozco, y de todos los adjetivos, para elegir estos que se ajustan a lo que quiero decir. El ejemplo no es muy válido, porque no hay inconsciente allí, pero por ahora nos sirve para comprender que si yo tuviera todo el lenguaje al mismo tiempo si no pudiera olvidarme del resto del lenguaje, no puedo hablar. Tengo que olvidarme de todo el resto para poder significar algo; recuerden “Funes el memorioso”de Borges y van a ver si hay un algún efecto de sentido en Funes el memorioso, está el efecto del sentido del cuento de Borges, pero Funes cuando habla, no produce ningún efecto de sentido, porque no se olvida nada.

Entonces, a partir del olvido, y de la función del olvido, se puede producir este ‘efecto de sentido’, que es metafórico.

Se podría decir que Freud se encuentra hablando de estas cuestiones, de la sexualidad, de la muerte, y es ahí cuando él tenía que producir su metáfora, porque Luca Signorelli, sí había producido su propia metáfora, había pintado los frescos, Freud no puede hacerlo.

En realidad no sé si se podría interpretar él que lo hace un tiempo después y escribe estos artículos, y flor de efecto de sentido que provoca, como efecto nuevo, en el campo de la cultura, que los actos de la vida cotidiana, los actos fallidos, los olvidos, los sueños, etc., tengan relación con la verdad como se plantea en el discurso del psicoanálisis, es un verdadero efecto de sentido.

Es muy importante esta cuestión en la clínica. En la melancolía por ejemplo donde no se puede olvidar. En este sentido, olvidar no quiere decir que ‘no pasó nunca’, eso no es olvidar, eso es una renegación, puede ser una forclusión.

Un poco más adelante en el Curso, vamos a trabajar las operaciones necesarias para que esta función funciones, vamos a trabajar la denegación freudiana, los juicios de atribución, los juicios de existencia. Es necesario emitir un juicio en relación a que algo efectivamente pasó y a partir de esto hay un efecto de sentido nuevo en relación a lo que aconteció; esto que aconteció remite generalmente al trauma. Esta es la función del olvido.

Es importante tener en cuenta que se está planteando la ‘función del olvido’, a diferencia del olvido descriptivo: ‘me olvidé las llaves’, ‘me olvidé esto…’, ‘me olvidé de ir a tal parte’, etc., que muchas veces se toma como “bueno en realidad no quería ir”o cosas por el estilo y no necesariamente ese olvido tiene que ver con querer o no querer. Son interpretaciones psicológicas cotidianas, deformaciones psicológicas.

Retomando: en la base de todo olvido hay una identidad, se tiene que llegar a eso en el olvido.

Entonces, en la base de todo olvido hay una identidad, como es ‘Sig’ con ‘Sig’.

¿Este ‘Sig’ en qué otro lugar también está?

Ahora voy considerar el eje que llamamos “la serie de restos metonímicos.

La palabra ‘Signorelli ha sido cortada, descompuesta, en restos, son restos metonímicos, en el sentido en que se desplazan, también se puede llamar ‘cadena de asociaciones’, y que van a producir un cierto efecto de significación, en el sentido más común del término.

En el sentido de: ‘¿qué quiere decir’, ¿qué me significa a mí eso?

De todos modos, para que se produzca una significación, no sólo es necesario el eje de los desplazamientos metonímicos, también es necesario el eje de la sustitución; si no hablamos sin decir nada (cosa más que frecuente).

Cuando alguien dice: Concluya… ¿Cuál es el punto?... termine…”, produzca un efecto de metáfora, produzca un sentido.

Recordemos que habíamos dicho que a Freud se le aparecía la imagen de los frescos, y Freud dice: “Al contrario, pude representarme los cuadros con mayor vividez sensorial de la que soy capaz comúnmente”. Es como si dijera: “No soy yo capaz de representarme habitualmente las cosas con vividezsensorial”. Ahí aparece ‘Signorelli’, el autorretrato de “Signorelli”, lo ve, lo tiene delante de los ojos. Entonces se podría decir que si Freud está diciendo: ‘no soy yo el que tengo esa capacidad de representarme las cosas nítidamente’, y aparece “Signorelli”, un paso más y se podría decir: “no soy yo, es otro”.

De la misma manera en Recuerdos encubridores, leyendo detenidamente, Freud dice: “El sujeto relata que en el recuerdo encubridor de su niñez, aparece como niño”, bien es el mismo ejemplo, uno podría decir: ‘soy yo, pero como niño’, quiero decir: ‘no soy yo, es otro’. Es la misma operación.

“No soy yo el que soy capaz de representarme las cosas muy nítidamente”, es otro. Ese otro: ‘Signorelli”, ¿qué es?, es una imagen del yo de Freud: Yo es otro’.

Es una imagen, no del ser de Freud, no estamos hablando de eso, sino es una imagen del yo de Freud; tampoco es un Ideal del yo de Freud, sencillamente es como si fuera un doble. Estoy diciendo que ese que aparece ahí es un doble, la imagen del yo de Freud. No es un ideal, ni que Freud tuviera como a ideal a Signorelli, estoy diciendo sencillamente que ese que aparece ahí es como un doble, una imagen del yo de Freud.

Mirta López Rosendo: Es un desdoblamiento?

Marta Nardi: Sería un desdoblamiento si Freud percibiera que es un efecto siniestro. Freud tiene, otro ejemplo en lo siniestro de desdoblamiento, o del fenómeno siniestro del doble, por eso dije: “como si fuera el doble”, el ejemplo es: Freud va en tren, está sentado, y dice ví a un viejito con intenciones hostiles, que quería entrar en mi compartimiento. Se levanta para cerrar la puerta y se da cuenta que ese viejito hostil que quiere entrar es su propia imagen en el espejo. Es el fenómeno estricto del doble, del desdoblamiento, el yo que aparece en otro lugar, el efecto es de siniestro, de tensión agresiva, también se puede dar cuando vemos inesperadamente nuestra imagen en un espejo el efecto cuando estamos distraídos caminando y vemos nuestra imagen en el espejo.

Estrictamente, el desdoblamiento y el fenómeno del doble tienen que ir acompañado de esta sensación, de lo siniestro, del no reconocimiento de la propia imagen, del extrañamiento, de la tensión agresiva. Acá solamente es la imagen. Yo utilicé: “como si fuera el doble”, para no caer en que: es el ideal, no es el ideal, ni nada por el estilo.

Es el yo de Freud como el objeto, esto es lo que nos importa. El ‘Sig’ reprimido, el ‘Sig’ de ‘Signor’, es el soporte de este objeto metonímico.

Sabemos de toda la construcción del objeto en relación al lenguaje, el objeto no es solamente, -ya que estamos con la mirada y los ojos-, los lentes que tengo sobre mi nariz; el objeto se construye también en el campo del lenguaje. Lo trabajamos en otras clases en relación al objeto fetiche. Entonces este ‘Sig’ que también circula por la cadena metonímica, es el soporte del objeto que es Freud en relación al olvido; es el soporte del ‘Sig’, del yo de Freud como objeto.

Más adelante vamos a trabajar como se construye el yo como objeto.

Ahora, esta identidad se da entre: qué y qué.?

Entonces, si la vía de la sustitución nos da como efecto el sujeto, la vía de la metonímica nos va a dar el objeto.

En ese sentido, ‘Signorelli, Botticelli, Bo-bo’, la repetición fonemática, también el ‘elli, Trafoi con Boltrafio’ por vía de la homonimia. ‘Signorelli y Botticelli’, por vía de la similicadencia, el mismo sonido, el mismo ritmo, son como pedazos, como restos que van circulado. Van y vuelven, circulan de un lado a otro, estos son objetos, son los objetos metonímicos, que se deslizan continuamente por la cadena.

Entonces, ‘Sig’ remite, por un lado a ‘Sigmund’ (Freud), y remite al objeto que Freud es en ese momento, tomado en ese olvido. Freud es un objeto también. Si hubiera podido decir un nombre, no hubiera aparecido el efecto objeto, no hubiera aparecido toda la cadena metonímica, si Freud hubiera dicho: ‘Signorelli’, ya estaba, pero no recuerda ‘Signorelli’ y entonces aparece toda la cadena de los restos del objeto.

Entonces, la identidad ‘Sig = Sig’, es la identidad, del sujeto con el objeto, que es una identidad de percepción, como lo estamos trabajando acá, se puede complejizar más.

De todos modos hay una cuestión que también está en juego en relación al objeto. Retomando la cuestión de los frescos.

Los frescos representaban, metafóricamente como toda creación artística, la muerte, el juicio final, el cielo, el infierno. O sea, que los frescos están en relación a los restos, a los restos mortales. Cuando hablamos de restos, en general lo primero que aparece son los restos mortales; ahí está también el objeto presente. Lo que está presente en los frescos es esta cuestión de un tratamiento, que cada cual lo hace como puede, en relación a los restos mortales; también a los restos en otro sentido.

Sabemos que los seres humanos nos distinguimos por los restos. Uno va caminando por un lugar que cree absolutamente maravilloso, impoluto, quiero decir sin ninguna mancha, nunca atravesado por nadie, tranquilo, por el Sur, y de pronto se da vuelta así, y ve una galletita, un pedazo de chicle, hay restos, es que hay humanos. Si hay algo que define al ser humano, es el resto, que produce restos continuamente. Pero estos restos, por ejemplo de mugre, de las galletitas o lo que fuera, podría haber dicho: caca, también, son restos humanos. Se refiere a un nivel casi escatológico, quiero decir, que hacen a un nivel pulsional.

¿Por qué?

En realidad habría que haber empezado preguntándonos, ¿porqué nos ocupamos de las formaciones del inconsciente?. Nos ocupamos de las formaciones del inconsciente porque son una forma del saber el inconsciente. No son el inconsciente.

A través de las formaciones del inconsciente, ¿se puede probar la existencia del inconsciente?. La gente puede decir que, intelectualmente, uno lee esto, está todo muy lindo, pero que bien Freud, como llegó a las asociaciones, que interesante, es un muchacho, un buen escritor, diría Harold Bloom, porque la verdad que escribe muy bien aparte.

Ven como existe el inconsciente.

Pero cuando se dice: que la realidad del inconsciente está en relación al objeto, esta realidad última, la de las cosas últimas, es pulsional e implica toda esta mierda ahí el interés “llamado intelectual” decaer rápidamente.

Es la operación que se hace habitualmente como resistencia al psicoanálisis. Hasta la parte que es todo intelectual estamos todos contentos, es muy interesante como juego. Pero cuando se mete esta dimensión de la pulsión, de la mugre, o de lo que fuera, del resto de lo que corresponde a cada estatuto, o a cada movimiento, o a cada pulsión, ahí ya puede haber más de uno al que interesándole y mucho, se resiste.

Pero a nosotros sí nos interesa e intentemos no resistirnos porque somos analistas, y trabajamos con esto: que la realidad de inconsciente responde a la pulsión.

Vamos a encontrar que a la gente le puede ser mucho más fácil decir que asesinó a su abuelita ayer, que hablar de estos restos; que poner esto a hablar, porque de esto no nos es fácil hablar, es lo que le pasa a Freud.

Entonces, este objeto que si bien aparece vagamente en el cuadro en relación a este soporte, sutil soporte del objeto que Freud es en ese momento, que se va deslizando por todos los restos de las palabras, no por el sentido de las palabras, para nada, esto hace a este objeto que es Freud también hace a un objeto que corresponde a la pulsión. Hace a un objeto de la pulsión, hace a un goce pulsional.

Ahora bien, otra cuestión, para terminar que es muy interesante, incluso por las implicancias sociales que puede tener.

El olvido siempre está en relación a una realidad.

Acá era la realidad de las cosas últimas, a una realidad que es necesario significar.

Con respecto a la situación de Freud: A Freud le hubiera sido muy necesario, lo hace después, significar ese momento donde la sexualidad, la muerte, y el amo absoluto se le presentan, es una realidad, es material, la materialidad de los restos.

Entonces, todo olvido está en relación a una realidad que hay que significar, se puede o no se puede hacer; pero está en relación a esa realidad material, a significar. Lo cual también, nos ubica en el camino de ver la relación de la percepción y la realidad.

Me parece muy interesante que una vez que el olvido, que la función del olvido actúa, la pregnancia de la imagen desaparece. Cuando a Freud le es dicha la palabra, la imagen que actúa reprimiendo la palabra, desaparece. En ese sentido la potencia inhibidora de la imagen desaparece. Se puede seguir teniendo el recuerdo, pero el efecto que esa imagen producía sobre el sujeto, ese efecto desaparece, y da lugar a otra cosa.

Bueno, voy a interrumpir acá, para que hagan preguntas.

Participante: Un comentario para sumar a esto de la imagen y de la identidad de percepción, que en los frescos, de las cosas últimas, lo que aparece, es también el autorretrato de ‘Signorelli’. No lo había escuchado que vos lo planteaste.

Lo pensaba respecto de ese momento del yo de Freud, donde aparece esa identidad respecto de la imagen puesta en juego, no el ser de Freud sino el yo de Freud que por aparecía el autorretrato de ‘Signorelli’ también en los propios frescos.

Marta Nardi: Sí lo trabajé. Pero en lo que vos decís hay otra línea ahí que se puede trabajar en relación al padre. En este momento no sólo aparece ‘Signorelli’, inclusive aparece una foto dice: “El autorretrato del pintor: el rostro severo, las manos entrelazadas, y también aparece su predecesor, su maestro”.

Osvaldo Arribas: Quería comentar algo que tenía relación con lo que recién decía él. Me parece que vos hablaste, que estaba presente en lo que vos decías, la cuestión que en el cuadro de las cosas ultimas, está presente este autorretrato de ‘Signorelli’.

Ahora, me parece que está en juego ahí varios planos. Por un lado está la cuestión de la identidad que vos marcabas, subrayabas que está entre ‘Sig y Sig’, que es una identidad, en el sentido que es tautológico, que en un punto no dice nada, ‘no dice nada’ en el sentido que no hace diferencias. Que no hace diferencia es en el punto, justamente que es ahí donde se produce el olvido. Porque el olvido de Freud, me parece que tiene que ver justamente con esta vividez de la imagen, que funciona como pantalla donde, me parece, que está en juego una identificación especular, el i (a) , una identificación especular con ‘Signorelli’, en el punto donde, a mi entender es una interpretación, donde Freud en esta situación, respecto del haberse enterado que un paciente se suicidó, y de toda la charla acerca de la muerte y de la sexualidad, recuerda este cuadro de las cosas últimas, no recuerda el nombre, y el hecho, me parece que tiene que ver con una identificación especular, en el sentido de que el pintor, pinta aquello respecto de lo cual no puede hacer nada, que está perfecto para el pintor. Porque lo que hace es justamente, el pintor, es esa obra. Ese es su hacer.

En el caso de Freud, pintar simplemente lo que pasa con la muerte y la sexualidad, es impotencia, como médico respecto de un paciente que se acaba de suicidar.

En ese sentido, me parece que justamente se produce el olvido en tanto represión.

La cuestión sería, la función del olvido, el olvido ahí tiene que ver con una función de la represión. La pregunta de Freud es: “¿por qué él reprime el nombre de ‘Signorelli’?, si él sabe perfectamente que ‘Signorelli’ es el pintor que él quiere recordar y automáticamente lo recuerda cuando se lo nombran.

La pregunta es ¿Qué es lo que funciona ahí como atracción para que esto se reprima?

Me parece que tiene que ver con toda esta línea, que tiene que ver con la muerte y la sexualidad. Pero el punto es ¿cómo atañe esto particularmente a Freud?

Marta Nardi: Estoy planteando que lo que es reprimido está en relación a una identidad de percepción, no es muerte y sexualidad, porque estos pensamientos en relación a muerte y sexualidad, Freud llega sólo.

La implicación particular en relación a eso es lo que nos da el efecto sujeto, pero no nos da la identidad de percepción.

La otra cuestión es que no creo que sea una identificación al Ideal, además me parece que ahí está su imagen, y de ahí sale.

Osvaldo Arribas: No dije i (a) imagen especular...

Marta Nardi: Sí pero no es una identificación, no se trata de una identificación, porque una identidad de percepción no es una identificación. Son dos planos diferentes.

Osvaldo Arribas: La imagen de Signorelli en el cuadro tiene que ver con una imagen especular.

Marta Nardi: Ahora sí creo que te entiendo, la imagen sí. En ese sentido hablaba de “como un doble”. Pero lo que me interesaba remarcar es el lugar de no-yo que toma esa imagen.

Retomando el texto Recuerdo, repetición y elaboración”8por la relación con la repetición) acá estamos hablando de cierto orden de repetición, de términos que se repiten, el ‘elli’, ‘Trafoí’,’Boltrafio’, llega un momento en que eso cesa. Si yo digo: ‘a = a’, se acabó. Esa es la identidad que marca la diferencia con la serie.

Es en ese sentido que planteaba ‘identidad y diferencia’. No era el tema específico, pero estaba por ese lado.

Participante: En algún momento se me ocurrió, ¿cuál es la percepción que establece la identidad? ¿De qué percepción hablamos que establece la identidad?

Marta Nardi: Hablé de una identidad de percepción, y no explicamos detenidamente que es identidad de percepción, descriptivamente es cuando a la imagen del objeto la tenés pegada al ojo, por ejemplo, para decirlo de alguna manera, y ahí no ves.

En ese sentido decía, si Freud tiene una identidad porque trabaja toda la cuestión de los sonidos en el plano de la percepción, si se produce esta identidad, Freud no puede ver en qué está metido, ni puede leer en qué está metido.

Era el ejemplo que daba al comienzo de la clase: “sacá la lengua que yo leo el nombre que vos te olvidaste”, pero vos no lo vas a leer, habría que ponerse muy bizco para leerse lo que uno tiene en la punta de la lengua. Esa es la idea de una identidad de percepción.

En este caso le pasó a Freud, y la lee Lacan, a la letra. Freud no lo podía haber leído.

Adriana Hercman: Esto que vos decías en relación a que el olvido siempre tiene que ver con una realidad que hay que significar. Me parecía importante plantear la cuestión de que tanto el olvido como el recuerdo tienen que ver con eso; como función de la memoria.

Si se piensa en relación a los recuerdos encubridores, también tiene que ver con una realidad que hay que significar.

Me parece que tanto el olvido como el recuerdo, en el sentido del recuerdo encubridor, quedan en ese lugar.

Marta Nardi: Si se lee atentamente Recuerdo, repetición y elaboración, recordar es olvidar. Esa es la paradoja. Es toda una teoría de la memoria y del recuerdo.

Recuerdo y la función del olvido, me posibilita recordar, va a hacer caer la imagen que me traba; la imagen me “reprime” en relación a lo que tendría que recordar, al efecto que tendría que producir en relación al recuerdo, que también va a ser un efecto sujeto.

Adriana Hercman: En ese sentido también la cuestión de la vividez de la imagen como se repite. Me parece que ahí la función de esta imagen, o de lo visual en la represión, es interesante como para poder plantear en relación a los dos textos, y como el recuerdo y el olvido, están en ese lugar.

Marta Nardi: Vos que trabajas con chicos, podés comprobar esta cuestión de la relación entre la caída de la imagen y el comienzo de la escritura; en los chicos tiene que caer la imagen para que pueda escribir, sino dibuja, pero no escribe, y no lee.

Enrique Banfi: Con respecto al ‘Sig’ en cuanto a la identidad de percepción, y por lo que estuvimos viendo en cuanto al falo y la significación del falo. ¿Ese ‘Sig’ es lo que representaría al significante falo?, ¿se lo podría pensar así? Porque de alguna manera es lo que ordena toda la presentación del caso ‘Signorelli’.

Marta Nardi: Sig tiene la función de letra, es una letra, cuando estamos hablando de identidad de percepción, por eso utilicé el ejemplo de: ‘a = a’, no mencioné para nada el significante, porque todavía no entramos detenidamente en eso.

Sin embargo y a raíz de tu pregunta podemos hacer una aclaración: Efectivamente todo lo que Freud puede asociar y decir está en el orden de la significación del falo; está regido por el falo. Pero con Lacan llegamos a un punto que cae por fuera, que es el límite, que es la función de la letra, que no es el significante.

El significante puede remitir a otro significante, (para decirlo muy sencillamente), la letra es la letra: ‘a es a’, no hay deslizamiento, no hay conexiones. Después se puede seguir haciendo conexiones pero hay un pueden hacer y seguís hablando, pero una letra es una letra y no entra necesariamente en conexión con otra.

En ese sentido: ‘Sig = Sig’, es una letra, es como si dijéramos: llegaste al punto donde no hay más deslizamiento.

Patricia Mora: Como vos lo decís, estoy de acuerdo, son letras. Pero el ‘es’ ahí es lo que establece la relación, entre ‘a es a’, ¿ahí no se podría pensar en el falo como significante?, como dice Lacan en La significación del falo, que el ‘es’ es la cópula, no en el sentido de las letras. Sino como una operación ahí.

Marta Nardi: Yo estaba pensando más en la dirección de la cura.

Se puede pensar como cópula pero a los efectos de la interpretación, es ahí el momento del corte de la sesión: ‘en llegamos ahí’.

Sí, como cópula puede ser pensado, lo que sucede es que no podemos hablar sin la significación del falo. Yo no puedo decir ‘a ... a’… tengo que hablar.

Ahora cuando se escribe en lógica no pensás en el ‘es’ como cópula sino como inclusión.

Pensando en la dirección de la cura, si Freud fuera un paciente y pudiera llegar a esto, uno dice: ‘ahí esta’, no hay que darle sentido a eso porque estropeaste todo el trabajo.

Patricia Mora: Me parece que es, más o menos, en la misma línea de lo que vos estabas diciendo. Porque ‘a es a’ no significa absolutamente nada más que esa identidad que implica una diferencia. Es un límite a la significación precisamente, que lo que lo articula tal vez sea eso que, llegado a esa identidad, se revela como tal; que permite esa relación de identidad y de diferencia en ese sentido.

Marta Nardi: Bueno, vamos a interrumpir acá.

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