23 Abril 2010
Anabel Salafia: Vamos a empezar. La vez pasada sobre el final de la clase, sobre el final de la reunión yo les anuncié que ya pensaba para hoy empezar a tratar las cuestiones que Freud trata y Lacan también en “Las pulsiones y sus destinos” o “Las pulsiones y sus vicisitudes” o “Las pulsiones y sus aventuras”, como ustedes quieran, porque las tres traducciones son efectivamente posibles y hasta creo que la última es la que Lacan sugiere como la más interesante porque según él, Schicksal es más bien aventura que vicisitud o que destino en todo caso.
Anabel Salafia: Vamos a empezar. La vez pasada sobre el final de la clase, sobre el final de la reunión yo les anuncié que ya pensaba para hoy empezar a tratar las cuestiones que Freud trata y Lacan también en “Las pulsiones y sus destinos” o “Las pulsiones y sus vicisitudes” o “Las pulsiones y sus aventuras”, como ustedes quieran, porque las tres traducciones son efectivamente posibles y hasta creo que la última es la que Lacan sugiere como la más interesante porque según él, Schicksal es más bien aventura que vicisitud o que destino en todo caso. Sobre todo supongo que si eso tiene importancia es porque vicisitudes da la idea de un accidente posible, de una contingencia posible y destino es todo lo contrario de la vicisitud, aventura se parece bastante a lo de la vicisitud aunque personifica un poco a la pulsión pero ¿por qué no?, está en ese sentido dentro de lo que Freud consideraba los mitos.Tengo acá, no la pude tener antes, la desgrabación de la clase anterior y por lo tanto esta clase está sin corregir, sin embargo o alguien asesora muy bien a nuestra desgrabadora o alguien corrigió esto porque en algunos términos donde yo creí que iban a presentarse dificultades en la traducción como fascinus por ejemplo, está perfectamente escrito, así como el nombre de Pascal Quignard, el autor del libro que lleva por título “El sexo y el espanto” y todo eso está muy bien señalado así como incluso las citas en latín y todo lo que corresponde, así que esto aparece muy bien.
Participante: Yo tengo el libro, posibilidad de acercarlo a la Biblioteca de la escuela
Anabel Salafia: Bueno, estaría muy bien. ¿Esa edición tiene ilustraciones?
Participante: Sí, tiene unas ilustraciones. Lo que a mí me llamaba la atención es que no tiene referencias (inaudible) bibliográficas.
Anabel Salafia: No, creo que no, creo que no hay muchas referencias bibliográficas y que no las hay en la edición francesa tampoco. Yo pregunto si tiene ilustraciones porque las ilustraciones son muy importantes en el libro y no son sólo muy importantes en el libro; por supuesto todas las ilustraciones son ilustraciones de tipo porno, digo porque es así como le pedía Tiberio a Parrasio, que le hiciera pinturas porno, y efectivamente es lo que se ve pero que pueden ser pinturas también de frisos, de mosaicos o cosas por el estilo donde en todas partes está el pene en cada una de estas cuestiones. Efectivamente quizás alguno se sorprendió de que yo me metiera en este tema a propósito de los “Tres ensayos…” pero en realidad por el tratamiento de la homosexualidad en Grecia y en Roma, esto es particularmente interesante en el libro de Quignard ; Freud mismo hace una referencia a la homosexualidad griega, no así a la homosexualidad romana y a este culto del falo en Grecia y en Roma. Hay distintos cultos del falo en distintos momentos pero en todo caso Lacan no deja de recordar esta función del falo y el misterio en un Escrito muy importante en el que, de alguna manera, a lo largo de este trabajo también vamos a ir introduciéndonos, es el artículo que lleva por título “La significación del falo” y que tiene que ver justamente con la operación que lleva a cabo Lacan respecto de esta función del falo. La importancia fundamental de esta cuestión es la que tiene que ver con eso que encontramos como algo gracioso que sin embargo es algo muy importante, tener en cuenta que el falo o el fascinus en latín se refiere siempre al pene en erección. Fíjense, esto es interesante y es importante porque recordarán ustedes la frase que cité del fascinus, entra en la vulva y sale mentula como un pasaje del falo al pene. ¿Cuál es la cuestión que allí está en juego y que es de gran importancia?, la función de la detumescencia, es decir que la función de la detumescencia es clave. En el pasaje por ejemplo de la homosexualidad o sexualidad griega a la romana, Quignard se interesa porque dice que es pasar de una sexualidad alegre a una sexualidad melancólica y él investiga el pasaje de un lugar al otro, pero el punto de inflexión de esto tiene que ver con esa falla en el goce que está en juego la detumescencia. Es algo muy importante y es algo tan importante que muchas veces es difícil percibir que la función de la detumescencia es considerada una castración particularmente por las mujeres -por lo menos en lo que yo he escuchado- es decir “a los hombres, pobres, les pasa esto (risas) que no nos pasa a nosotras” y entonces hay una cosa de “y bueno, pobrecito” y hay algo que en cualquier momento va en esos casos a encontrarse como equiparado a una castración que sería una castración femenina, es decir que va a identificarse completamente la vulva con el pene pero no la vulva con el pene sino por la detumescencia; estas son las cosas que se ordenan por esa significación del falo.Y el otro día en el final de la clase Roberto Gebert -que no sé si está, sí, está- me preguntaba por qué yo había dicho fascinus y había subrayado también que Quignard pone fascinus - fascismo, como si fueran la misma palabra o de la misma familia, muy próximas una a la otra, directamente es así como lo pone y es interesante porque Roberto me decía que “fas” es “as” entonces es “as” en los dos casos y resulta que efectivamente el fascinus es también un as de varas, un as de varas que llevaba el que acompañaba al funcionario -probablemente cobrador de impuestos- en el imperio romano como instrumento de castigo; llevaba una suerte de hacha y este fascinus que eran estas varas formando un as. Fíjense cómo del hecho de la vara sale esta relación con la erección y hace que se produzca que esta misma expresión, fascinus, que se usa para un as de varas pase a ser el equivalente del falo griego. Es realmente muy interesante y es una deducción que hago, es decir para mostrar bien que lo que yo quería señalar era esta relación que se establecía entre virilidad – falo - erección que se oponía a pasividad en este sentido y que tenía que ver con este comentario que Freud hace acerca de que la homosexualidad no implica necesariamente ni mucho menos, y digamos que podríamos decir en absoluto, ningún tipo de feminización real. O sea, implica que hay una travestización que hace de algún homosexual un falo por ejemplo, él todo él un falo, y la otra cosa es la erección, y la sodomización por parte de la virilidad era una expresión de virilidad y en ciertos chistes y hasta en ciertas concepciones populares lo sigue siendo, ¿no?, y se sigue estableciendo esta relación.Esto era lo que quería aclarar y lo que decía con respecto a la pintura y a Parrasio, es porque también Parrasio es un pintor al cual Lacan se ocupa de citar en el Seminario “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” -el Seminario que tenemos como referencia con respecto a la pulsión- porque Parrasio, si ustedes recuerdan, era el rival del otro pintor que se llamaba Zeuxis y cuando se discute quién de los dos es el mejor, el más fiel a lo que se ve, podríamos decirlo de esta manera: Zeuxis hace unos racimos y unos gorriones se acercan a picotear el cuadro, entonces está el otro cuadro, el cuadro de Parrasio donde se ve un cortinado o un telón, o una cosa por el estilo, y Zeuxis le dice, bueno, a ver corre el telón para ver qué es lo que hay detrás y Parrasio dice que no hay nada detrás, que es el telón lo que es el cuadro. Esto es algo que Lacan utiliza como una referencia muy, muy importante porque es un ejemplo que después va tener este concepto o esta noción un desarrollo muy grande de la noción de apariencia, que en realidad siempre nos vemos forzados a usar la palabra semblant, en francés, para que sepamos que es la apariencia según Lacan; porque justamente la cuestión de la que se trata es de que la apariencia es lo que hay y no hay nada detrás de la apariencia, como en el cuadro de Parrasio. Entonces esta cuestión respecto de la apariencia y la función de la apariencia y la realidad que estaría detrás de la apariencia es criticada a partir de determinado momento y muy específicamente por Lacan, pero tengo que decir que en realidad quien primero se ocupa de la apariencia es Merleau Ponty.Merleau Ponty, que escribió la “Fenomenología de la percepción”, es el primero en hablar de la apariencia, y está mal decir el primero porque efectivamente lo es; quiero decir que Lacan no deja de reconocerlo -de una manera no sé si decir indirecta- porque hace varias veces mención a Merleau Ponty y de todo lo que Merleau Ponty desarrolló con respecto a la función de la mirada, a la función del ojo y la mirada, ya sea en “La fenomenología de la percepción” o en un librito que tengo por acá, que supongo que debe estar traducido, que se llama “El ojo y el espíritu”. Esta es la edición francesa, es este librito que se llama “El ojo y el espíritu”; también están las notas de Merleau Ponty incompletas y que tomaron sus discípulos que están publicadas bajo el titulo de “Lo visible y lo invisible”.Todas estas son referencias muy, muy importantes para el desarrollo que Lacan hace en este Seminario. Este librito de Merleau Ponty yo lo había leído hace mucho tiempo y lo estuve reviendo esta mañana y realmente me parecía notable con dichos como “uno no ve sino lo que mira”, donde la cuestión de la mirada, de lo visible, de las diferencias entre la mirada y lo visible, entre el ver un objeto y que el objeto nos mire, ese tipo de cuestiones (…). “La pintura - dice por ejemplo - no celebra nunca otro enigma que el de la visibilidad” y así hay todo un desarrollo respecto de la cuestión del pensamiento y lo visible también. Es muy interesante leerlo y muy importante leerlo si uno quiere aprehender, digamos así, con h, lo que está en juego a propósito de las pulsiones en el Seminario “Los cuatro conceptos…” y vamos a ir viendo poco a poco cuál es esta relación, cómo se va estableciendo esta relación. Hay un momento en que Lacan dice cosas muy explícitas con respecto a esto, Freud también, especialmente cuando habla de la escoptofilia, es decir del voyeurismo – exhibicionismo. Escoptofilia es un término más interesante que voyeurismo porque la palabra tiene en juego la investigación, “escopto” es investigar, es buscar en el sentido de investigar. Ustedes van a ver o vamos a ver todos cuando lleguemos a este punto en “Las pulsiones y sus vicisitudes”, que cuando se trata de la escoptofilia Freud hace una observación y dice, muy bien esto tiene que ver con el voyeurismo – exhibicionismo y no obstante en el caso el objeto no es el ojo. También hace una reflexión, que tiene que ver con lo que recién les decía respecto de la investigación, cuando dice que la primera fase -es muy importante tener en cuenta esto – de la escoptofilia es autoerótica, que el objeto es encontrado en el propio cuerpo, es buscado y encontrado en el propio cuerpo y se refiere al niño, al bebé que encuentra en su pie, por ejemplo, un objeto de atracción que surge de una investigación. Nunca leí esto pero no habría por qué no pensar, quizás directamente habría que pensar que la relación muy firme que hay entre los pies, el calzado y el fetichismo es perfectamente posible a algún origen en esto tan inocente como el juego del chico con los pies; que manos y pies son como el primer objeto, esa en la primera fase de la escoptofilia.Bueno, pero vamos un poco más ordenadamente a tratar de ver lo que va diciendo Freud, lo que se le plantea a Freud ahora, digo ahora muchos años después de los “Tres ensayos…” donde ya había descubierto esa no concordancia de la pulsión o del instinto con su objeto en lo que se refiere a lo sexual. Una vez esto no aclarado sino despejado como un problema que en adelante hay que considerar, Freud se aboca a la constitución de ciertos conceptos fundamentales que es lo que dice en la introducción de “La pulsión y sus vicisitudes”. Hace una referencia a la ciencia y al concepto desde el punto de vista de la ciencia. Freud lo está pensando, y esto nos lo aclara Lacan porque Freud habla primero de una fisiología, dice el Trieb, o sea la pulsión, le vamos a aportar significación y contenido desde diversos sectores y en primer término desde la fisiología, dice que esta ciencia nos ha dado el concepto de estímulo. Toma entonces de la fisiología el concepto de estímulo y el esquema del arco reflejo según lo cual un estímulo aportado desde el exterior tendría una incidencia en el tejido vivo. Efectivamente Lacan nos da un poquito más de información, si puede decirse así, respecto de en qué está Freud en este momento y en la relación con la ciencia de la época. Yo había dicho que para el tiempo de los “Tres ensayos…” Freud hace un trabajo sobre las perversiones porque es esto lo que está en cuestión en la psiquiatría en ese momento, y en este momento de “Las pulsiones y sus vicisitudes” es la fisiología la que hace avances tratando de reunirse con conceptos de la física moderna, en la cual la noción de energía, de fuerza, la energía es una noción muy importante. Freud, ustedes habrán visto como lo hace casi siempre dice, bueno, yo voy adelantando algunas cosas que después podré rever y quedará lo que conviene y rechazaremos lo que no conviene. ¿Y lo que no conviene desde qué punto de vista?, lo que no conviene como concepto si se entiende por concepto la captación de algo, la cuestión de lo que sea, en este caso lo que tiene que ver el Trieb, la pulsión, esto tiene que ver con una captación que logre algún tipo de penetración en lo real o de lo real, ¿se entiende?; Lacan dice, si lo que tenemos traza la vía de lo real que se trata de penetrar precisamente, y esto es lo que sería la idea del concepto. Concepto - begriff - significa captar y en ese sentido Freud toma esta referencia no para basarse en esa referencia sino porque naturalmente tiene que encontrar para la cuestión del Trieb, que él ya encontró que no es el instinto en un sentido biológico y lo que fuere pero, tiene que existir algún antecedente en la ciencia de algo equivalente del instinto y esto es el estímulo. Lo que hay desde el punto de vista de la fisiología de la época, esto que tiene que ver con el arco reflejo y que tiene que ver con el estimulo entonces Freud se aboca en la primera parte de su desarrollo a establecer una diferencia entre lo que es estímulo y lo que es el instinto; en algún momento ustedes van a ver que dice para el instinto o para el Trieb estímulo interior, por ejemplo, y conserva en un momento la palabra estímulo, por lo menos según figura en la traducción. Pero como la diferencia entre la pulsión y el estimulo es que - esto es algo que también tendrá sus consecuencias y tendrá su desarrollo – es una diferencia que es relativa a que el estímulo es algo que viene siempre desde el exterior y la pulsión o este estímulo interno que sería la pulsión siempre desde el interior; que ante el estímulo que viene del exterior hay una posibilidad de protegerse mediante la huída, mediante la fuga , es decir me alejo de la fuente del estimulo y esto deja de incidir sobre mí o sobre mi cuerpo, mientras en lo que se refiere a la pulsión esto viene del interior y la huída no es un atajo posible, la fuga no es posible, entonces otras cuestiones en el orden de las defensas deberán desarrollarse respecto del Trieb, de la pulsión, de lo que viene del interior. Y de hecho lo que tiene que ver con las vicisitudes de la pulsión tiene mucha relación con la defensa, con la noción de defensa tal como Freud la viene utilizando y la tiene a partir de las neurosis; particularmente todo lo que Freud sabe ya en este momento a partir de la histeria y de las neuropsicosis de defensa como la represión, que Freud nombra como una de las vicisitudes de la pulsión y dice que no va a desarrollar en este artículo. Hay efectivamente otro artículo con el título de “La represión”; y como la sublimación, de lo cual tampoco Freud va a hacer un desarrollo en “Las pulsiones y sus vicisitudes”; él se va a dedicar a otra cuestión respecto de las vicisitudes. Que no esté puesta en juego la represión tiene también su significación que tiene una importancia porque es justamente la represión lo que va a permitir a Lacan establecer una articulación entre el inconciente y la pulsión. Sin la represión es muy difícil referirse a la función del significante en lo que tiene que ver con la pulsión y, efectivamente, esto es una de las cuestiones fundamentales que Lacan va a introducir respecto de la pulsión, y es por esto que el inconsciente es uno de los conceptos fundamentales cuando se trata de los cuatro conceptos, porque explicar la relación entre la pulsión y el inconsciente requiere de la represión. Pero Freud no toma en este artículo la represión ni el inconsciente, que son otros dos artículos que forman parte de la llamada metapsicología; o sea que el hecho de que estos dos artículos estén aparte, quiero decir que no se trate “Las pulsiones y sus vicisitudes” de un mucho más largo artículo que incluyera la represión y el inconciente sino que haya esta fragmentación, esta dificultad para Freud de unir todo esto es muy interesante de ver. Es realmente muy interesante y me parece a mí que es una de las cuestiones que Lacan advierte y que está en el fundamento de lo que va a desarrollar en “Los cuatro conceptos…”, introducir el inconsciente e introducirlo a través de la represión originaria, la represión originaria como represión de un significante. Esto es lo que va haciendo a un avance que le hace hacer Lacan al texto de “Las pulsiones y sus vicisitudes”, avance muy importante y que va a dar lugar al desarrollo que vamos a ir viendo.Entonces la cuestión a la que Freud se aboca inmediatamente después y que en este sentido Lacan va a remarcar y poner el acento sobre la importancia de esto, es que Freud dice que un estímulo cumple una acción momentánea y por una acción momentánea se entiende una acción psicológica. Freud en cambio dice no, la pulsión se trata de una presión que es constante, que no es, como en el estímulo, momentánea sino que es constante. Lacan dice, muy bien, ¿qué es constante?, quiere decir – después podemos ver de dónde saca Lacan esta cuestión – momentánea tiene la connotación de psicológico y que no se trata de una cuestión de orden psicológico lo que tiene que ver con el Trieb -algo muy importante, ¿no?- porque el psicoanálisis no es la psicología por donde sea que lo busquemos o la psicología no es el psicoanálisis. Y por ejemplo esto es definitivo en relación a esta cuestión, esto que tiene que ver con el drang, con lo que es la constancia de esta presión o de este…
Participante: Empuje
Anabel Salafia: Si, empuje puede ser, pero es mejor decir fuerza, es mejor decir una fuerza constante - en mi opinión, como dice Ballesteros - que empuje porque es la traducción del francés “poussée” y es más interesante, me parece, decir fuerza constante como dice acá Ballesteros. Está la cuestión de la constancia y al mismo tiempo esto significa que no se trata, como en el caso del estímulo, de algo que busca y alcanza eventualmente una descarga, una presión y una cuestión que tiene que ver con la descarga sino que está esta diferencia entre lo que es el estímulo y el Trieb - la pulsión - y también dice Lacan que Freud dice que las pulsiones son nuestros mitos. Lacan dice que, en realidad, él prefiere el término que utiliza Freud en otro momento que es convención en lugar de mito y que en realidad muy especialmente él preferiría la utilización del término ficción; sería que las pulsiones son nuestras ficciones. Hay un sentido, un significado del término ficción que justamente se basa en “La teoría de las ficciones” de Bentham, el inglés, y que este es un tratado con el que se puede establecer una relación con las pulsiones, entre las ficciones y las pulsiones, así que Freud propone esta terminología y esta concepción más que terminología, mucho más que terminología. Tendríamos que hacer todo un desarrollo para explicar por qué las ficciones, -a lo mejor, en algún momento lo hacemos pero no podemos hacerlo ahora- y está entonces esta diferencia que Lacan insiste en marcar que es lo que tiene que ver con la excitación interna, la excitación que viene del interior. Pero hay algo que quiero subrayar en lo que dice Freud, que es particularmente interesante, porque Freud dice en determinado momento que existe esta diferencia entre el estímulo y la pulsión, el interior y el exterior respectivamente para cada uno pero que filogenéticamente no hubiera habido más que estímulos exteriores y que son los restos de esos primitivos estímulos exteriores los que se han convertido en las pulsiones, podríamos nosotros agregar en las pulsiones parciales; restos de estímulos que actuaron sobre la sustancia viva, sobre el organismo, sobre los órganos, digamos así, y de esta manera se convirtieron en pulsiones, es decir de una manera fragmentada, parcial. Esto es algo muy interesante porque efectivamente está la concepción - la vamos a encontrar también esta concepción en Lacan, Lacan lo toma de la biología- y que es toda una concepción que muestra que -por ejemplo- un órgano como el ojo es primero en algunos organismos; en ciertos organismos, los más simples de todos; una mancha y que esto tiene que ser, pensemos un poquito, un estímulo externo que ha actuado para que el ojo como órgano y órgano de la visión se desarrollara. Hay estos organismos o microorganismos o lo que fuere, donde lo que sería el ojo es una mancha y luego un desarrollo que convierte, a partir de las ostras porque las ostras ya tienen ojos, a esa mancha en un ojo. Lacan habla también de esto y esto vendría de lo que es un estímulo externo, es como si dijéramos la luz en determinada sustancia viva despierta la visión, la visibilidad, la posibilidad de mirar, luego va a existir este órgano respecto de la visión como órgano desarrollado pero a partir de un estimulo exterior. Vamos a ver que cuando trabajemos lo que Lacan llama la esquizia, o sea la disociación entre el ojo y la mirada, esto es lo que tiene que ver con lo que antes decía en relación con lo de Merleau Ponty y todo esto para ver que precisamente es la cuestión de la mirada lo que va a constituír un objeto desde el punto de vista del voyeurismo – exhibicionismo; que, efectivamente como Freud dice, no es el ojo el órgano, pero cuando Freud dice no es el ojo el órgano en cuestión, lo dice porque dice que el órgano en cuestión va a ser el pene objeto de la exhibición o de la contemplación según sea el caso tratándose del voyeurismo, y Lacan va a decir que sí, que efectivamente es así pero que en todo caso si hubiera un sujeto de ese goce, sería el pene, que el pene gozaría de ser mirado. Es casi un chiste pero es un paso que Lacan da y que es importante tener en cuenta.Esta disociación del ojo y la mirada efectivamente es algo que se relaciona con esa pulsión escoptofílica, que esa pulsión escoptofílica va a tener como objeto - y vamos a ver en qué sentido – a la mirada y no al ojo. Vamos a ver en qué sentido se puede establecer y se establece una relación entre el falo y la mirada; esto es un punto importante que me parece a mí que tenemos que subrayar en Freud. Y Freud va a definir a la pulsión como una actividad que exige una acción, dice Freud, o sea que se complementa, digamos así, con una acción correspondiente, es decir, la supresión de eso a lo cual presiona el instinto es algo que se resolvería a través de algún tipo de acción siempre algún tipo de acción es requerida. Quiere decir no hay una resolución pasiva en lo que tiene que ver con esa actividad de lo anímico, luego la cuestión Freud la va a ubicar como esta actividad sometida al principio del placer-displacer, es decir la sensación de displacer va a estar en relación con un incremento del estímulo - ahí Freud también usa el término estímulo – y la del placer con una disminución del estímulo, es decir que el asunto es cuando esto se plantea respecto de la satisfacción. Vamos a ver que esto es algo muy importante en lo que tiene que ver con la satisfacción porque Lacan va a subrayar esto, que si hay algo que la pulsión pone en juego y de importancia que introduce en el psicoanálisis y para el análisis, algo efectivamente incluso de orden ético que está puesto en juego es la cuestión de la satisfacción. La cuestión de la satisfacción es el punto fundamental respecto de la pulsión porque la cuestión de la satisfacción se plantea respecto de la finalidad, el Ziel; es decir lo que sería la finalidad del instinto o de la pulsión sería siempre la satisfacción, pero el asunto es que hay algo que pone en juego la satisfacción a partir de la pulsión porque hay algo que nunca está satisfecho y hay algo que incluso podría ser todo lo contrario de la satisfacción, digamos, la pulsión o las vías de la pulsión podrían hacer todo lo contrario de lo necesario para la satisfacción. O sea, la pulsión podría buscar la satisfacción, busca la satisfacción pero la vía por la que busca la satisfacción podría ser todo lo contrario de la vía que conduce a la satisfacción y estas vías pueden ser muy complicadas, vías que no conducen a la satisfacción, entonces la cuestión es el qué se satisface en la insatisfacción. Es decir hay algo que en la insatisfacción se satisface, no es que el sujeto se satisface en la insatisfacción, por empezar todavía no estamos hablando de sujeto porque nadie ha hablado de sujeto, la pulsión es anterior al sujeto. En términos de Freud y en términos de Lacan también la pulsión es algo que actúa, que tiene una incidencia en un organismo y el término de órgano acá es algo muy importante, también lo es para que podamos entender en algún momento que cuestiones relacionadas con el organismo están relacionadas con el inconsciente o el inconsciente tiene una compleja relación con el organismo a través, justamente, de las pulsiones; es decir que las enfermedades llamadas así, los síntomas o los fenómenos psicosomáticos, no son de orden psicológico, es esto lo que quiero decir. No es que tales fenómenos de los llamados psicosomáticos, la expresión no es buena porque no es ni psicológico ni exactamente somático pero con toda seguridad no es psicológico, todo lo que se suele considerar es que se trata de una traducción psicológica de algo que es somático y, efectivamente vamos a ver que no se trata de esto y que hay algo que tiene que ocurrir en el orden del discurso o que sea susceptible de ser puesto discursivamente para que se produzca algo de lo llamado psicosomático, después se podría dar algún tipo de ejemplo. A veces algo muy sutil pero es un elemento que nunca falta que es lo que se llama una holofrase, una frase de un solo término, pero la holofrase puede encontrar una situación en el discurso por hechos muy diferentes, completamente diferentes en cada caso, significa una falta de distancia entre dos significantes y es a raíz de esto que se estableció una relación, que es correcta a mi entender, entre la holofrase y el fenómeno psicosomático.Pero decía, ¿qué se satisface con la insatisfacción?, ¿dónde se produce con la insatisfacción algún tipo de satisfacción?. Puede ser en el Otro, digamos así, en el gran Otro. Por ejemplo puede que un sujeto no esté jamás, ni un instante; independientemente de sus logros, como se suele decir; satisfecho y no sólo que no esté satisfecho sino que esté profundamente insatisfecho y esta penosa situación que muchas veces es muy propia de ciertas neurosis obsesivas produce un tipo de encierro donde efectivamente algo se satisface de no satisfacerse en alguna parte. Nosotros podemos decir que esto pueda tener que ver con el ideal del yo pero cuando se trata de la neurosis obsesiva, si bien puede tener una relación con el ideal del yo siempre tiene una relación con el Otro, con los otros, con los padres, los clientes, los pacientes, lo que fuera, que no van a estar satisfechos; que si ahora lo están, porque ahora están muy satisfechos, muy bien, eso no hace más que obligarme a una exigencia mayor porque ahora esperan más de mí, que es la situación del obsesivo, ¿no es cierto?, que puede perfectamente llegar al punto de decir “me quiero suicidar”, pero cuando piensa me quiero suicidar, yo me suicido y dice, “yo no le puedo hacer esto a los demás” (risas), es decir que ese tipo de alienación en el Otro no le da salida por ninguna parte. Lo que es importante de entender es que justamente allí hay una cuestión pulsional que se satisface de la insatisfacción y podemos decir de alguna manera a expensas del sujeto, esto es según el caso.Entonces, también está este otro punto donde Freud hace una definición que es la más clásica de la pulsión como un concepto límite entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos procedentes del interior del cuerpo, dice: la pulsión sería este representante psíquico de los estímulos procedentes del interior del cuerpo que arriban al alma - esto sería al estado anímico -, y como una exigencia, como una magnitud de la exigencia de trabajo impuesta a lo anímico por lo somático, es una exigencia de trabajo. Esto es una cosa que también tiene su interés, porque si tomamos estos términos de Freud y por qué no, después hay otras definiciones de Lacan respecto de la pulsión, bueno, esta exigencia de llevar a cabo este trabajo a consecuencia de la conexión de lo anímico con lo somático es en Freud algo que podemos ubicar, me parece a mí, como paralelo a lo que dice respecto de la diferencia entre el estímulo y la pulsión. ¿Por qué?, porque Freud cuando dice que las pulsiones serían restos de primitivos estímulos externos, exteriores transformados en interiores dice también que el estímulo que viene del interior es lo que supone la posibilidad de un, digamos así, de un progreso en el pensamiento; impone también un trabajo de discriminación interior – exterior pero al mismo tiempo un… dice: “podemos pues concluír que los instintos, es decir las pulsiones, y no los estímulos externos son los verdaderos motores de los progresos que han llevado a su actual desarrollo al sistema nervioso tan inagotablemente capaz de rendimiento”. O sea está en Freud, en varias oportunidades, esta noción de que hay una exigencia de trabajo, es decir de que siempre está basada – esto es lo que es importante retener como noción con respecto a eso – en diferencia. Todo aquello que trabaje -en términos de Freud diría yo- respecto de la vida anímica, todo aquello que trabaje bajo la necesidad de encontrar, de producir una diferencia, todo esto, todo lo que funciona en ese sentido va a dar lugar a un avance en lo que tiene que ver con el pensamiento o un avance en lo que tiene que ver con la intelectualidad, un avance respecto del rendimiento, como dice acá, del sistema nervioso o como ustedes quieran. El concepto en este sentido que quiero transmitirles con respecto a eso, de eso Freud también habla en el artículo “La negación” (1925) donde va a hacer un planteo que va a desarrollar una parte- y que lo vamos a ver- una parte de lo que está aquí en “Las pulsiones y sus destinos”, ¿no es cierto?, el mismo concepto de que todo lo que va a conducir a encontrar y a la necesidad de encontrar algo que funcione como diferencia, esto implica un avance. Evidentemente todo lo que está en el mismo nivel y donde no hay diferencia, no hay nada que despierte; es decir la cuestión es qué despierta, este es el punto y es un punto muy importante también en el Seminario “Los cuatro conceptos…”, lo que tiene que ver con el despertar. Hay muchas acepciones del despertar como el que decíamos respecto del estímulo externo despierta y no da lugar a la formación de un órgano y esto es una diferenciación que se produce en determinada sustancia viva, es el sentido de diferenciación.Yo hoy me voy a detener acá, yo espero que ustedes lean atentamente el artículo de Freud, si quieren seguirlo a nivel de una cierta correspondencia con Lacan les sugiero leer la clase XIII, las clases XIII y XIV son en realidad pero para lo que hemos tratado hoy la clase XII del Seminario “Los cuatro conceptos…”. No hemos terminado con todo lo que está allí en juego pero hemos visto lo fundamental, que lo fundamental para mí es esto que tiene que ver con la cuestión de la pulsión y la satisfacción.Si hay preguntas que quieran hacer…
Graciela Berraute: Quería hacer una pregunta en el punto de la cuestión de lo psicosomático donde planteabas que no es una cuestión psicológica, que es lo que muchas veces ocurre que es tomado por la vía del sentido, ¿no?, tal síntoma psicosomático quiere decir tal cosa, una especie de traducción, como decías Anabel. Lo que te quería preguntar es sobre lo que decías respecto de la puesta en discurso que no es lo mismo que hacer una traducción del síntoma.
Anabel Salafia: Con poner en discurso quiero decir determinada cosa, determinada cuestión en la vida de un sujeto es susceptible de una legibilidad, eso es lo que quiero decir con poner en discurso. Hay por ejemplo cuestiones que tiene que ver con la identificación o que tienen que ver con el estadio del espejo que dan lugar a que se produzca un holofraseo porque hay algo que interfiere respecto de la formación de la imagen del yo y que supone algún tipo, algo que suponga alguna distancia que falta, una distancia que en lo que tiene que ver con que…, digamos, la definición del significante es que el significante representa al sujeto para otro significante, se llama S1 o S? el primer significante y S? a este segundo significante. Hay esto, que un significante representa a un sujeto para otro significante y en esta relación de esto que representa al sujeto para otro significante algo que no funciona, digamos así, y a eso me refiero con lo de la distancia, hay que desarrollarlo mejor. Digo, puede ser algo totalmente contingente pero que afecte a la constitución de la imagen del yo u otras cosas, habría que pensar en algún ejemplo. No se me ocurre ahora ejemplo que pueda comentar, ese es el problema, ¿no es cierto?, que uno no puede comentar cualquier ejemplo, pero si a ustedes se les ocurre alguno.
Diana Averbuj: Creo que tengo uno, a ver si entendí bien. Es un muchacho que comienza su tratamiento y entre otras cosas dice que padece de asma desde que era chiquitito y que está con medicación. Acto seguido habla de otras cosas y aparece que se puso muy mal en el fin de semana porque él habló de que ya era hora de tener su propia casa, de irse de la casa y la madre no dijo nada en ese momento pero puso una cara que a él lo puso muy mal, una mezcla de frialdad con acusación, con reproche. Sigue viniendo y entonces resulta que en el día de su cumpleaños todos, su papá, su abuela, sus tíos brindan, la madre se levanta de la mesa y se va sin brindar. Él en ese momento no puede preguntarle por qué se va ni qué pasa pero pasado un tiempo, y después de haber trabajado sobre eso, él le pregunta qué había pasado y la mamá le dice tranquilamente que ella tenía un plan para él y que hete aquí que resulta que, dice la mamá, él le sale con que dejó a la novia que tenía y que ella había aprobado calurosamente y además pensaba irse a vivir solo y que eso no tenía nada que ver con el plan que ella había pensado para él.Bueno, pasa el tiempo y este muchacho viene y dice que él desde que tiene uso de razón tomaba la medicación pero que él no sabe por qué se le ocurrió hacer una prueba porque se le habían terminado las pastillas -que no sé cómo se llaman- qué pasaba si no las tomaba y para su sorpresa no pasó nada, estaba atónito. Bueno, creo que tiene que ver con esto, con la holofrase.
Anabel Salafia: Sí, si, puede entenderse como el haber formado parte de este plan pero él, el sujeto totalmente incluído en el plan hasta el momento en que por el análisis o por lo que sea quiere producir una separación y entonces ya no hay motivo para que…
Diana Averbuj: Claro pero lo que me llamó la atención fue motu propio dejar la medicación a ver qué pasaba, quiere decir que algo estaba empezando a abrirse en su cabeza digamos.
Participante: Una contingencia
Anabel Salafia: Claro, abandonar ese objeto
Participante: Sí
Anabel Salafia: La medicación quiero decir (risas)
Participante: No va a ser la madre (risas)
Anabel Salafia: No, no me refiero a que sea o no sea la madre sino que en esta cuestión con la madre, el objeto es esa medicación, esto es lo que quiero decir, no hago una ironía sobre que no se separe de la madre sino en lo que él tiene o la madre tiene con él, el objeto es la medicación, a ver qué pasa que es como decir “me tiro de la terraza a ver si vuelo”…y vuelo… (risas)
Participante: Anabel, vos hablaste de la detumescencia y dijiste la falla en el goce, no sé si podés decir algo más…
Anabel Salafia: Claro, decía eso, que esta falla en el goce que es la detumescencia es una falla en el goce estructural y fundante, ¿ no es cierto?. Quiero decir, ahí también hay en juego una cuestión con la diferencia, es una falla estructural y es a esa falla estructural y estructurante que se debe el culto del falo, el fascinus, el culto del falo como el símbolo de lo contrario de esa falla; si el falo se convierte en algo sagrado, la vara o misterioso o una cantidad de significaciones en el culto al falo antiguo, es porque algo lo convierte en este símbolo de adoración, digamos así, y es porque es el símbolo de que hay falla y de que no hay falla, es al mismo tiempo eso, ¿no es cierto?. Podríamos considerar que esa falla en el goce es una condición de que hablemos porque no deja de estar en juego en todo esto qué es lo que despertó en el ser vivo el lenguaje, la necesidad de hablar y son determinados significantes. ¿Qué quiere decir?, la detumescencia, lo que se produce, esto funciona como un significante en el orden de lo orgánico y en lo que sea; la alternancia entre el día y la noche es un significante en la naturaleza y son diferencias que se supone fueron produciéndose hasta ir produciendo un progreso en el sistema nervioso y producir la necesidad de hablar, ¿no?
Participante: A propósito de esto me parece que es, pero no me acuerdo si en el Seminario “Los cuatro conceptos…” o en el Seminario “La angustia”, puede ser en cualquiera de los dos, cuando dice Lacan que la cuestión de sostener la omnipotencia es justamente porque es factible y es comprobable la impotencia.
Anabel Salafia: Claro, claro.
Participante: Por ejemplo la alternancia como un significante ahí me perdí porque tendría que ver con esto de las pulsiones como restos de la acción filogenética de los estímulos y tendría que ver con la constitución como significante, ¿cómo se llega a que la alternancia tumescencia-detumescencia entre como significante?
Anabel Salafia: Bueno, entra como significante justamente porque hay esta alternancia y el efecto de este significante es que surge un símbolo. El significante no es el símbolo, se ve muy claro, pienso que hay que pensarlo así.