Anabel Salafia: Buenas tardes. Lamentablemente ustedes no van a disponer de esto que es la desgrabación de la clase pasada, que me acaban de traer una copia, porque parece que hay una frase que no se comprendía y como Noemí Sirota no está, decidieron esperar para imprimirla. Pero acá con Osvaldo Arribas creemos que vamos a poder posiblemente solucionar el problema y restaurar esta frase y el lunes ustedes podrán, entonces, disponer de la clase.
Digo porque creo que les va a ser de gran utilidad tenerla para seguir el desarrollo que estamos haciendo y también para seguir el desarrollo que va haciendo Lacan en las primeras clases del Seminario de “Los cuatro conceptos”.No llevamos una cronología exacta y ahora voy a explicarles un poquito por qué, por qué no empezamos por el principio digamos, por qué no empezamos por la primera clase del Seminario. Y es porque como suele suceder, en mi opinión, las primeras clases de casi todos los seminarios son la más complejas, son las más difíciles de entender, lo cual es bastante lógico porque en la medida en que Lacan va hablando encuentra vías de desarrollo que puede haber tenido en mente pero que no estaban suficientemente claras y que las va trayendo el propio discurso. Creo que es algo que sucede de esta manera entonces si ustedes leen la primera o la segunda clase del seminario se puede tener cierta impresión, aún estando muy habituado a frecuentar los seminarios de Lacan, tener la impresión de que falta alguna coherencia o que no se entiende muy bien a dónde Lacan se dirige y por qué toma ese camino, por qué esas cuestiones, mientras que desde la clase cuarta por ejemplo en adelante – puede ser la cuarta o la quinta por eso digo por ejemplo – el desarrollo se va haciendo cada vez más claro y si uno hace un efecto retroactivo después - que es lo que vamos a hacer - en relación con las clases anteriores, con las clases primeras, se comprende, en mi opinión, mucho mejor el desarrollo, el recorrido que Lacan está haciendo y la forma en que está presentando las cuestiones.Hay algo que es interesante que Lacan dice en determinado momento hablando acerca de la resistencia cuando dice que hay que aprender a distinguir lo que es la resistencia del sujeto de lo que es la resistencia del discurso. Es apenas un comentario pero esta resistencia del discurso propia, digamos así, de la trama del discurso es lógica en la medida en que hay un acercamiento a lo que es el núcleo correspondiente al trauma, va a decir Lacan, y esto no es algo que podamos considerar o que deba ser considerado una resistencia del sujeto - por eso decía que hubiera sido bueno que tuvieran la clase ya - una resistencia en el sentido de una resistencia a la rememoración. Es como si pensáramos que en el caso del Hombre de los Lobos - es el ejemplo que Lacan da pero vamos a ampliarlo un poquito – es como si pensáramos que en el ejemplo del Hombre de los Lobos que Lacan hace esta construcción o esta reconstrucción de lo que sería la escena traumática, es como si pensáramos que hay una resistencia a nivel de la rememoración por parte del sujeto a recordar este episodio, este episodio vivido, pero ¿qué es lo que da la verdad de la existencia de ese episodio, de lo vivido de ese episodio?, es algo que efectivamente se trata de una construcción de Freud y Lacan en cuanto a esto dice algo que es muy interesante, no lo dice acá pero es importante tener en cuenta, dice que la verdad de la ocurrencia de esta escena y de su efecto traumático se verifica en los síntomas del sujeto, que eso se verifica por sus síntomas.Es algo interesante pero en ningún caso se podría llegar por una vía que fuera la de la rememoración a lo que tiene que ver con el trauma, es decir con esto de lo que es velo, lo que se presenta como fantasma. El trauma es algo que está velado de algún modo, esta velado realmente por lo que se presenta como fantasma y no nos aproximamos al trauma sino a partir de la repetición. Es por eso por lo que Noemí Sirota insistió, siguiendo a Lacan, en establecer esa diferencia entre rememoración, a partir del texto de Freud “Recuerdo, elaboración y repetición”, es decir hay un determinado momento en que la rememoración se superpone a si misma, van a encontrar ustedes que dice Lacan. Que se superpone a si misma quiere decir que se convierte en repetición y que solo como repetición, es decir no por un esfuerzo relativo al recordar y si no es por un esfuerzo relativo al recordar y es por repetición quiere decir que es en acto, que es repetición en acto y en la transferencia. Es decir que en este sentido no es más que como repetición que lo que tiene que ver con el trauma puede ser alcanzado.Ahora bien, en este momento Lacan está situando el trauma como aquello producido con esto…, el término que Lacan forja es tíquico, ¿no es cierto?. El término, como ustedes recordarán que yo lo expliqué la clase última que estuvo a mi cargo, es algo que Lacan saca, extrae del termino tyché y que ustedes van a encontrar escrito no sé cómo en castellano, tyché o una cosa por el estilo, con “ch”, y eso se corresponde a lo que se pronunciaría como una “j” en griego, es por esto que lo encontramos en francés y en castellano así.Es decir el encuentro, el mal encuentro (…) El encuentro puede ser malo o bueno pero en lo que respecta al trauma efectivamente se trata del mal encuentro y es interesante porque en realidad sería el mal reencuentro, el reencuentro por azar pero el azar en cuestión es un accidente y entonces es en el reencuentro por accidente que se pone en juego esto que articula absolutamente el trauma con lo real. Lacan va a establecer aquí una relación entre repetición y tyché, la repetición es el automaton y dentro del automaton - esto también estuvo muy bien explicado en la clase anterior - todo lo que es lo propio que resulta de la asociación libre viniendo de la cadena significante, son lo significantes del Otro y esto viene como en términos de asociación libre por la vía de la cadena significante y esto forma parte de lo que es la elaboración, esto no es todavía repetición. De manera tal que necesitamos en este sentido para hablar de inconciente poner en juego la repetición, no hay – digamos así - una verdadera dimensión de lo inconciente en juego independientemente de la repetición, esto es imposible. Independientemente de la repetición quiere decir también independientemente no hay esta dimensión de lo inconciente independientemente del accidente. Por eso ustedes habrán visto que cuando Lacan comenta en el sueño del “padre no ves que estoy ardiendo”, dice que hay una esquizia. Una esquizia es una disociación, una disociación no es la división del sujeto, se puede usar la palabra división, en un momento Noemí Sirota la utilizó la clase pasada para hablar de esquizia en un momento únicamente, pero es mejor aclarar que la esquizia no es la Spaltung, no es la división del sujeto, no es lo que va a determinar la barra sobre el sujeto. La esquizia es algo que supone una disociación y cuando Lacan, les decía, habla de este sueño habla de la disociación que está en juego allí por lo que sucede respecto del despertar, no vamos a volver al ejemplo, y dice que esta es una esquizia pero hay que considerar que hay otra esquizia y más allá.¿Por qué esta cuestión, esta aclaración acerca de esa disociación y de la importancia de esa esquizia que está en juego básicamente en cualquier sueño y en cualquier formación del inconciente?, quiere decir que el hecho de que por ejemplo un olvido se produzca está en relación estrecha con una esquizia y las asociaciones que se produzcan en relación con ese olvido no salvan el hecho de que esta esquizia haya estado en juego, quiero decir el hecho de encontrarle una interpretación al olvido o una interpretación al sueño o una interpretación al acto fallido, digamos así. El acto es lo que testimonia de esta esquizia y esta esquizia Lacan la a va a poner directamente en relación con el trauma, esta disociación. Vamos a encontrar que esa misma disociación le permite al sujeto en el fantasma, en lo que tiene que ver con la forma en que juega su fantasma en el lazo social por ejemplo, llevar a cabo acciones que aparezcan con un carácter de inconciencia, es decir esto de inconciencia o de una absoluta falta de cuidado o de responsabilidad o de lo que fuera en relación con el otro y es precisamente porque está esta esquizia que está en relación con el trauma en juego. Quiero decir con esto por una parte que lo que tiene que ver con el trauma no se resuelve en términos de la asociación libre y de la rememoración.¿Por qué Lacan introduce esta cuestión?. Podría decirse que Lacan va en este seminario en la vía de lo que él llama en algún momento el camino del sujeto, es decir que va a tratar estos conceptos pero en función del sujeto, es decir de encontrar el sujeto; eso es de lo que habla al principio del seminario. Al comienzo del seminario habla de Descartes, del cogito cartesiano y resulta a lo mejor no muy fácil establecer alguna relación entre el cogito cartesiano y esto que estamos diciendo pero es que precisamente Lacan apunta a un sujeto que no es el sujeto cartesiano y que por otra parte también presenta la cuestión de que no se podría abordar sino a partir del sujeto cartesiano, sino a partir de Descartes y del discurso de la ciencia la pregunta por el sujeto. No voy a decir la definición del sujeto porque hay hasta estos momentos una pregunta que se sostiene en relación con el sujeto.Hay un libro de Guy Le Gaufey, para darles bien la pauta de la cuestión, que tiene esta pregunta como titulo en un interesantísimo juego de palabras, el título del libro es “Quelle sujet”, y “Quelle sujet” en francés quiere decir respecto a qué o con respecto a qué y que también quiere decir a qué sujeto. Evidentemente el sujeto es equivalente de tema, de cuestión…
Verónica Cohen: ¿Cuál sujeto podría ser?
Osvaldo Arribas: (Inaudible)
Anabel Salafia: No, no. “Quelle sujet”, este me dice tal cosa, como dice Osvaldo, ¿a título de qué? o ¿a tema de qué? o ¿por qué tema?, como ustedes quieran, pero también literalmente ¿qué sujeto?, ¿a qué sujeto nos referimos con el sujeto?. Y esta pregunta se sostiene, y vamos a decir que en algún sentido, que es mi opinión por supuesto, el psicoanálisis es la práctica del sostén de esta pregunta, esta pregunta el análisis la sostiene y esta pregunta está en la base del análisis, es decir la pregunta por el sujeto que deja de ser, a través de todo el desarrollo que Lacan va a hacer, de coincidir y deja de ser el sujeto cartesiano y que en algún momento se llama, con ninguna precisión casi, el sujeto del inconciente. Esto puede ser útil y hasta didáctico pero no es del todo serio en lo que respecta a esta pregunta por el sujeto, es decir nosotros no tenemos en el psicoanálisis un sujeto que es el sujeto del psicoanálisis, ¿se entiende?, un sujeto que es el sujeto del psicoanálisis y el sujeto del inconciente es el sujeto del psicoanálisis y nosotros nos entendemos con respecto a esto; no. La pregunta aspira a plantear respecto de cualquier discurso, de todo discurso, la cuestión del sujeto y que esta pregunta tenga validez en otros discursos, no únicamente en el discurso psicoanalítico porque no se trataría entonces en el psicoanálisis de un discurso. Si el psicoanálisis no fuera un discurso esto sería posible, como el psicoanálisis es un discurso tiene que poder ponerse en relación con los otros discursos y en este sentido ganamos mucho con esto de decir para nosotros, para los psicoanalistas, o como a veces nos dicen los que practican otro discursos, bueno, “para ustedes tal cosa es de tal manera”, supongamos; ¿qué quiere decir para ustedes?. Bueno, eso es en gran parte culpa nuestra, es de nuestra responsabilidad.El asunto es que entonces en el cogito es de la duda que el sujeto obtiene su certidumbre. En determinado momento Lacan dice ¿de dónde obtiene su certidumbre?, está bien, el sujeto del cogito obtiene su certidumbre de la duda metódica y en este sentido Descartes obtiene su certidumbre, certidumbre respecto de la existencia del sujeto justamente, del sujeto que soy. Lacan dice, ¿Freud de qué obtiene su certidumbre?, ¿por qué sabe?, ¿qué es lo que le dice que está en una vía que conduce a algún tipo de verdad?, y es allí donde Lacan dice Freud obtiene su certidumbre de la repetición. Es a partir de la repetición, que vamos a ver cómo y por qué, que obtiene su certidumbre, es decir de eso que, como decía, en lo que es el automaton supone una repetición según la cadena significante, la tyché supone un accidente respecto de la repetición, es decir la repetición en el sentido conceptual está completamente articulada a la tyché, al accidente, es decir a lo que es traumático.Lo primero que nosotros podemos decir es que el accidente es el encuentro fallido, es el encuentro faltado, fallado, es decir el encuentro que implica, o el mal encuentro que implica una pérdida, que supone una pérdida. Esto está señalado cuando Lacan toma el ejemplo de “Eurídice dos veces perdida” esta dimensión de la pérdida pero efectivamente el mal encuentro tiene una relación muy estrecha (…). Es decir que hay algo que debería encontrarse, digamos así, o que debería reencontrase y es allí donde Freud pone la función del objeto perdido. En ese sentido algo debería reencontrase que no se encontrará nunca y en este sentido es también fallido, pero más específicamente este reencuentro tiene esa inserción de la repetición en la esquizia misma del sujeto dice Lacan.Esto ya aquí hace que se esté hablando de lo real como algo originalmente mal venido, dice Lacan, y usa el término “originalmente” mal venido, yo lo tomé, y es por esto, dice, porque originalmente lo real lo aprehendemos en el trauma como originalmente mal venido, es por eso que se encuentra siendo la cosa más cómplice de la pulsión, dice Lacan en algún momento. O sea si esto tiene una relación con la pulsión y podemos decir - aunque Lacan no lo dice - que esto da un sentido a la pulsión como pulsión de muerte, al hecho de que la pulsión sea pulsión de muerte, esta complicidad de lo mal venido con la pulsión que, digamos así, asegura, podemos decirlo de esta manera, asegura la repetición, o sea asegura la repetición como repetición de un accidente, como repetición de un fracaso, como repetición de un mal encuentro. Es decir, el hecho mismo de que alguien tiene un accidente, uno tiene un accidente, teme siempre que el accidente se repita, está el temor de que el accidente se repita y eso decimos es un trauma, decimos es un trauma cuando está el temor de que el accidente se repita. Ese temor es correcto en el sentido de que el sujeto sabe de la repetición, es decir de la repetición que hubo en el accidente; sabe desde el punto de vista del saber inconciente que en el accidente hubo una repetición. Espera - y ahí tiene una función la angustia – con temor de que esto pueda volver a suceder pero esto se refiere a algo que ya era repetición y es en la medida en que eso ya era repetición que el sujeto teme que se repita ignorante de que eso ya era repetición. No hay en este sentido sino repetición a partir de que hablamos; vamos a decirlo más precisamente, a partir de que entramos en el lenguaje que es el trauma fundamental, es el agujero. Por eso en algún momento más adelante Lacan va a decir trou, agujero, troumatisme, el agujero del trauma pero que precisamente es algo que se refiere a esto que se pone en juego en la entrada en el lenguaje.Esto es muy claro, hay muchas formas de que esto se ponga en juego sintomáticamente, efectivamente el sujeto va a rechazar esta entrada, esto que tiene que ver con el trauma, es decir que va a rechazar lo que tiene que ver con el lenguaje y esto de distintas formas pero efectivamente esto está en juego en el síntoma. Por ejemplo preferir es muy común pero en algunas personas esto es muy marcado y en el caso al que me refiero es especialmente marcada la relación de esta persona, de este sujeto con los animales y me decía “son mi grupo familiar, son mi manada”, ¿no?, una expresión interesante porque si es una manada y son mi manada yo pertenezco a la manada, ¿no es cierto?, lo del grupo familiar disimula más bien lo de la manada y se puede ver muy claramente en el análisis que efectivamente esto tiene que ver, esta forma de entender el amor porque es una forma, es su forma de entender el amor está absolutamente ligada al trauma en su sentido más, seguramente que hay otras cuestiones en juego pero en su sentido más estructural. ¿Por qué?, porque una vez que está el lenguaje en juego ya no se puede confiar, ya el engaño es siempre posible, es decir se puede ser siempre engañado. Esto ya lo había pensado Descartes también, cómo se que Dios no me engaña, ¿no?, el Otro engañador está en juego de manera de ¿cómo me protejo del engaño y encuentro el amor puro donde no está en juego el lenguaje?. Esto no impide, sino al contrario, que esta persona diga que no puede ver sufrir a un animal que esté enfermo por ejemplo, y ¿por qué esto le inspira tanta compasión, una compasión infinita?, porque no puede hablar, porque no puede llamar, es decir no puede articular ninguna demanda. Ni bien se da cuenta de que ha dicho eso hace un paso para retroceder respecto de la cuestión y encontrar que no, que bueno, que es la expresión, que hay otras cosas, que lo que fuere.Al mismo tiempo el rechazo es lo que quería mostrar, digo, ahí es muy claro, hay un rechazo en relación con el lenguaje y siempre lo hay por esta razón, por una razón que tiene que ver con el amor, porque efectivamente las palabras pueden engañar y la única forma sería permanecer afuera. No voy a explicar ni dar ejemplos de todas las vertientes del permanecer afuera que puede haber pero siempre la última referencia es permanecer afuera: “me excluyen”, etcétera, etcétera, pero es permanecer afuera, es el ostracismo digamos, salvaguardarse respecto de ese trauma, no solo de lo que se pone en juego como pérdida al hablar sino de ese trauma y de esa relación al engaño pero al mismo tiempo, decía, está esta complicidad con la pulsión, del trauma como mal venido con la pulsión como pulsión de muerte.Lacan quiere ir a mostrarnos respecto del sujeto del cogito que en el mismo momento en que surge el sujeto del cogito ocurren en lo que sería el campo de la representación y de la percepción, y más exactamente él va a tomar a partir de la mirada lo que ocurre en la pintura respecto de la perspectiva y de las cuestiones que van produciéndose, hay una coincidencia entre el surgimiento del sujeto cartesiano y una determinada óptica que es llamada geometral que es la que se corresponde con la situación, vamos a decir así, la situación del sujeto en el cuadro, la forma en que el sujeto está en relación al cuadro o insertado en él o como mirada, como función de la mirada.Y ¿por qué va a ponerlo a través de la cuestión de la mirada a este desarrollo Lacan?. Va a ponerlo a través de la mirada por esa relación que se establece entre la visión o la mirada y la captación, es decir la mirada y la conciencia, la posibilidad del verse-verse. Por eso Lacan toma esa poesía de Valéry que se llama “La Joven Parque” donde la joven Parque dice “me veo verme”. Ese “me veo verme” es justamente una ilusión de captarse como conciencia porque después de esto de esto se trata en el cogito, de captarse a si mismo como conciencia, siempre es el captarse como conciencia lo que es la aspiración.Ustedes recordarán el sueño del que habló Noemí Sirota en la última clase donde la persona que había tenido este sueño que se encontraba en un tren y sufría el accidente de que le fuera arrebatada una carpeta en la que ella llevaba unos datos correspondientes a la enfermedad de su esposo y continuamente esta persona dice “me veo de tal manera”, luego en una segunda escena del sueño “me veo sentada al lado de este hombre que me arrebato esto” y en otro momento dice “nunca vi que en mi casa faltara algo”. Esto venia al hecho - por si alguna persona no estaba vamos a resumirlo un poquito - venía al hecho de que la asociación había sido acerca de ese arrebato que ella había sufrido en esto, cómo el hombre este después cuando ella lo reencuentra aparece comiendo un pan y la asociación con ese significante “pan” – lo estoy recordando – llevó a que el padre decía “estos libertadores en el ´55 le han quitado el pan a mis hijos de la boca”, y en ese momento ella hace un comentario en el que dice “nunca vi que en mi casa faltara algo”, o “nunca vi que faltara comida” o “nunca vi…”, y otra vez se pone en cuestión este asunto del ver, del nunca vi. Luego ella se ve en el sueño sentada al lado de este hombre y cuando Noemí le dice “¿nunca vió qué?”, ella dice “Ah!, ¿qué quiere decir, que yo estoy como mi padre, es decir que me veo perjudicada”, Ella había dicho que les caía muy mal que el padre hiciera ese comentario porque sus hijos aparecían como pobrecitos o una cosa por el estilo y efectivamente aparece allí esa identificación al padre. Muy bien, el sueño, el trabajo que Noemí quería ejemplificar ella lo detuvo en este punto, no sé cómo habrá continuado pero efectivamente la cuestión del “nunca vi” va mucho más allá, “nunca vi” está absolutamente relacionado con una falta, ¿no es cierto?, “nunca vi que faltara algo”, es lo que dice, o sea que este “nunca vi” va, como decía, mucho más allá de la identificación con el padre, pero el hecho de que le sea subrayado este “veo” desvía la asociación a me parezco, soy como él, ¿se entiende?, muestra muy bien el ejemplo cómo esto pone inmediatamente en juego el espejo solamente porque se usó el significante ver, es decir que introduce inmediatamente en lo que Lacan llama la función de la conciencia como función de desconocimiento que también lo llama función desconocimiento del yo. Esa es la función de la conciencia, es la función de la falsa aprehensión de la conciencia que hay en juego en este “me veo verme” en el ejemplo también de “La joven Parque”Es por esto que Lacan entra con la cuestión de la mirada y con la cuestión del ojo y la mirada. ¿Por qué?, porque es a través de lo que se pone en juego por la visión en falso respecto de la captación de la conciencia donde soy conciente, me capto como conciencia quiere decir me veo pero no es me veo sino una cuestión que es reflexiva, me veo- verme. Se entiende que se trata allí de un desdoblamiento, de lo que es lo contrario de una división, y este desdoblamiento supone una disociación, este es el punto interesante. El punto relativo al trauma es el que corresponde a esta disociación. Cuando digo que hay algo que va más allá de esta asociación por ejemplo en este sueño con “me veo como mi padre”, “me quejo como mi padre”, “me veo perjudicada” evidentemente podemos decir que ese verse perjudicada es algo que en algún punto va a llevar a una falta totalmente articulada a la función misma de la mirada y que constituye la castración misma. La castración y la mirada hay un punto en que esto coincide y que no tiene absolutamente nada que ver con la visión, ¿se entiende?, que se sitúa en el campo escópico, es decir en el campo de la mirada, y que no tiene relación con la visión. Cuando Freud presenta lo que presenta en el articulo sobre “El Fetichismo”, al ver la castración en la madre el chico se divide entre un juicio de creencia y un juicio de realidad, esto no tiene absolutamente nada que ver con la visión pero efectivamente la castración es algo que tiene una fundamental articulación con este objeto que es la mirada. Digamos que si no se alcanza esta dimensión relativa a la disociación es muy difícil avanzar en el análisis, es muy difícil avanzar si nos quedamos en el plano de la rememoración o del análisis de las identificaciones, ¿no es cierto?, o sea que se trata de ir más allá.La conciencia como desconocimiento es lo que en el dominio de lo visual constituiría, dice Lacan, un escotoma. Un escotoma es un punto ciego o es una macula o es una mancha. Cuando Freud hizo su planteo en “El Fetichismo” en relación con la castración en el Otro, con la castración en la madre, etcétera, en Francia este analista…Norberto Ferreyra: Laforgue.Anabel Salafia: Laforgue, gracias Norberto, dice que se trata de un escotoma y de una escotomización, es decir algo que no es visto, y no es eso lo que Freud quiere plantear y Freud lo discute, no es una escotomización, es una renegación lo que hay en juego y es un entrevisto pero no es un escotoma, no es algo relativo ahí a la función de la conciencia. Y eso efectivamente tiene que ver con la división del sujeto, eso si tiene que ver con la barra y tiene que ver con la división del sujeto pero no es ahí un escotoma.Lacan dice, en el campo de lo que está instituido en el registro de la pulsión escópica está en juego el blanco, lo que es un blanco, ¿no es cierto?, pero vemos bien que un blanco puede ser un escotoma. El sujeto debe ser recentrado, dice, como hablante en relación a esos blancos pero, vuelvo a decir, la relación que se puede establecer a esos blancos o a esas lagunas no va a surgir sino a través de la repetición, sino por medio de la repetición, sino en el sentido de la repetición, es decir como accidente, es decir como tropiezo, es decir como por azar, digamos así, en este sentido por azar. Por eso es en relación a esto que se establece una relación entre lo que tiene función de causa como azar, hay esta relación entre el azar y la causa.Es una dimensión inconciente la que está relacionada con la esquizia, es una dimensión inconciente pero en el sentido de que la conciencia, lo que corresponde a la conciencia cumple la función desconocimiento; es relativo al inconciente pero lo que está en juego como conciencia y la conciencia es en este sentido, dice Lacan, el revés o el envés de la mirada. En realidad esto lo dijo Merleau-Ponty, no lo dijo Lacan ya que Merleau-Ponty fue el primero en interesarse por ir en el campo de la percepción a profundizar más allá de la fenomenología de la percepción y no llegó a hacerlo porque la muerte interrumpió su tarea, pero Lacan dice que cree que él iba en la dirección de encontrar el ojo - esto suena muy raro - el ojo del vidente, porque Lacan dice el ojo del voyant.Es el ojo del vidente en el sentido del ojo del que ve, veamos la función del participio y es el ojo del que ve. El ojo del que ve es algo que cuando dice el que ve, es algo que concierne al sujeto pero no al sujeto en el sentido de la visión, no es en ese sentido, vamos a ver en qué sentido esto concierne al sujeto.El librito de Merleau-Ponty que yo les mencioné se llama “El ojo y el espíritu” y lo que Merleau-Ponty busca en el librito este es precisamente algo muy en el camino de lo que después Lacan va a trabajar, lo que busca es el sujeto. La cuestión del ojo del vidente quiere decir que lo que busca es qué es lo que da lugar a la suposición de que hay un sujeto, qué es lo que va a dar lugar a la suposición de que hay un sujeto. Hay algo que hace signo de que hay un sujeto, digamos así. El ojo del que ve, esto tiene que ver con esta suposición, con qué es lo que le hace al sujeto hacer la hipótesis del sujeto. Podemos decir que el primero fue Descartes hasta cierto punto, hay algunos antecedentes antes, ¿?, pero qué es lo que hace que el sujeto suponga al sujeto, qué es lo que da lugar a esa suposición, para desarrollar lo que tiene que ver con esta pregunta Lacan plantea la cuestión del mimetismo. ¿Por qué plantea la cuestión del mimetismo?, porque está hablando de lo que es el órgano y lo que sería el instinto y que ya no es el instinto sino que es la pulsión, pero Lacan vuelve a la cuestión del instinto y vuelve en este sentido, dice tiene que haber alguna potencia formativa irradiada al organismo, una potencia formativa – uso sus palabras porque el asunto es (…) - irradiada al organismo que es lo que nos puede mostrar un circuito, dice, donde lo orgánico - orgánico en el sentido del organismo - podría encontrarse en posición de vidente. No solamente el cuerpo mismo que se trata de mimetizar, a saber la forma de su propio organismo en relación a un medio con el que se confunde o en el que se destaca, sino esta potencia formativa irradiada en el organismo. Esa potencia formativa irradiada al organismo y que haría que lo orgánico pudiera encontrarse y ejercer una función de el que ve, de ese el que ve, el ojo del vidente, son los ocelos, dice Lacan. Los ocelos son manchas, ¿no es cierto?, manchas que parecen ojos, solo que Lacan dice que lo que sucede es que los ojos se parecen a esas manchas, no dice que las manchas se parecen a los ojos, si ustedes leen con atención. Dice que los ojos pueden por ejemplo asustar porque se parecen a esas manchas, no que las manchas puedan asustar porque se parecen a unos ojos, cosa que también en segunda instancia puede suceder, digamos así, pero no es lo que a Lacan le interesa como fundamental, esto para establecer esa diferencia entre el ojo y la mirada siempre, ¿no es cierto?. La mancha, dice, da la impresión de que ha habido un dado a ver inicial, primero; el mundo ha dado un dado a ver en primer lugar; y la función de la mancha y la mirada comandan secretamente las etapas de la constitución del mundo escópico, dice la mancha y la mirada, ¿no?.Ahora Lacan vuelve otra vez a la cuestión de la visión y dice a través de la visión, lo que escapa a la visión, a la visión que se imagina como conciencia es la mirada y mientras la mirada escapa a la visión que se imagina como conciencia, ésta se satisface de aprehenderse supuestamente a si misma. Se satisface, hay un orden de satisfacción y ese orden de satisfacción del aprehenderse como conciencia o de aprehenderse falsamente como conciencia porque es con exclusión de la mirada que es el objeto elidido ahí, hay ahí un orden de satisfacción. Digamos, dos cosas se satisfacen allí, una es una pasión, la de la ignorancia, ¿no es cierto?. Es decir a esta ilusión de aprehenderse como conciencia que es del verse-verse que es la pura función del desconocimiento del yo le corresponde como pasión la ignorancia. Yo por eso puse al principio y seguí poniendo como titulo del desarrollo que yo iba haciendo “La pulsión, acción y pasión”, porque no me refiero a la pasión como pasividad de ninguna manera, si no a la pasión por ejemplo en este sentido, en este sentido de la pasión de la ignorancia, esa satisfacción del verse-verse se corresponde con la pasión de la ignorancia, o sea con la función desconocimiento del yo y con ese escamoteo respecto de lo que es la función de la mirada, que es lo que retornará por ejemplo en los sueños. En los sueños lo que vendrá como retorno y en función de la repetición tiene que ver con la mirada, no tiene que ver con el verse-verse.Y decía dos cosas, ¿no es cierto?, está esta satisfacción que es la pasión de la ignorancia, la más fuerte de las pasiones para Lacan, es una pasión del ser como todas las pasiones en este sentido, por un lado, y por otra parte lo de la satisfacción que allí está en juego es bien libidinal porque esta pasión de la ignorancia, si consideramos todo lo que veníamos diciendo en relación al verse-verse, tiene como apoyo claramente el narcisismo, de manera tal de que se trata de una satisfacción (…)Lacan dice, ella se asegura tomando su término del dominio de lo visual. Lacan no habla acá de la pasión de la ignorancia, del verse- verse, de “La joven Parque”. Dice, ella se asegura tomando su término, ver, del dominio de lo visual, lo que me permite, dice Lacan, un juego de palabras: viéndose ver, la conciencia, no representa sino una evidencia.¿Se entiende?, no representa sino una evidencia, es decir que el ver está en evidencia pero evidencia en francés es vide, quiere decir vaciar. Entonces dice, no representa sino un vacío - ustedes lo van a encontrar traducido así, no se si traducen el juego de palabras - que se opera allí respecto de la función de la mirada; es decir hay allí esta cuestión relativa al vaciamiento. Entonces esta satisfacción es la satisfacción también que es la propia que está en juego en el estadio del espejo, una satisfacción que, digo, es la pasión de la ignorancia porque Lacan dice el sujeto toma apoyo en un profundo desconocimiento. Es esto lo que hace a la satisfacción y la pulsión es en este sentido cómplice de esa función de desconocimiento también, es decir es algo que también vamos a relacionar con esa esquizia, esa elisión de la función de la mirada que es lo que siempre va a poner en juego la castración.Bueno, vamos a parar acá porque “tiempo” dice un cartelito que me han traído.Hoy especialmente me estuve refiriendo al desarrollo que hace Lacan en el capítulo VI, en la clase VI donde nos falta para terminar este capítulo y para dejar más claro esto que tiene que ver con la función del desconocimiento y la cuestión de la conciencia en el sueño, la última parte donde Lacan da un ejemplo que es el sueño de Chiang-Tzú que les pediría que lo lean, que les puede resultar un poquito difícil o un poco confuso pero creo que si lo vemos acá se puede ver perfectamente de qué se trata. Y después si tienen a mano un librito de Nabokov que se llama “Habla memoria”, localizan en el librito ese, yo no lo tenía hoy a mano, localicen en ese librito lo que Nabokov dice respecto al psicoanálisis. Ustedes saben que Nabokov detestaba particularmente al psicoanálisis y en cuanto podía en lo que escribía dice algo en contra del psicoanálisis.
Comentario: Al estilo Bunge.Anabel Salafia: No, no es el estilo Bunge, justamente por eso les digo que lo lean porque no es el estilo Bunge y tampoco es el estilo ¿? digamos, ¿no?, que es del libro negro de Freud de ahora. Pero lean esto, “Habla memoria” se llama el libro, es creo uno de los últimos libros, y miren el titulo para el resistente al psicoanálisis, ¿no?, “Habla memoria”. Y fíjense también, léanlo pero particularmente el punto en el que él habla de cómo le gusta cazar mariposas y cómo se ve como cazador de mariposas.Me lo hizo acordar el ejemplo de la mariposa acá pero nos va a ser muy útil y divertido considerar esa cuestión de Nabokov como cazador de mariposas y vamos a ver algún detalle interesante de su resistencia al psicoanálisis.Bueno, si tienen ahora alguna pregunta para despejar alguna duda inmediata y si son mediatas pueden ser presentadas en la próxima clase.Comentario: Quería invitar a todos aquellos que estén interesados en quedarse a la actividad que sigue que depende de la Secretaria de Clínica, es de entrada libre y gratuita, así que están todos invitados.